Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo

JUEVES LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR 

Evangelio: Marcos 9, 2-18 

 

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos.  Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas.  Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.  Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».  Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.  Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: «Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo».  De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.  Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.  Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría «resucitar de entre los muertos». 

 

ORATIO

 

Tú eres aquel que se me ha acercado
y se ha interesado por mí.

Tú eres aquel que me quiere junto a sí
y me ofrece su amistad.

Tú eres aquel que sabe distinguir entre lo que tiene valor eterno
y lo que es fruto de la contingencia.

Tú eres aquel que ni se esconde ni se camufla, 
que se declara abiertamente y no se echa atrás. 

Tú eres aquel que ama para siempre
y que, para no renegar del amor,
acepta sufrir y morir.

«Oh Dios, tú eres mi Dios»:
que yo permanezca en tu amor.

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila

 

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