HOMILÍA EN EL LIV ANIVERSARIO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE TIJUANA Y OFRENDA DEL PROYECTO DE LA NUEVA CATEDRAL A SANTA MARÍA DE GUADALUPE


24 de enero de 2018

 

Textos bíblicos:

 

Is. 56, 1. 6-7: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos.

 

Del salmo 83: ¡Qué agradable, Señor, es tu morada!

 

Ef. 2, 19-22: Toda la construcción se va levantando bien estructurada, para formar un templo santo en el Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio: Yo pondré entre ellos mi morada, dice el Señor, Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

 

Mt. 16, 13-19: Tú eres Pedro y a ti te daré las llaves del Reino de los cielos.

 

 

Queridos hermanos en Jesucristo, la piedra angular de su Iglesia:

 

A la luz de la Palabra de Dios que se ha proclamado en esta Eucaristía, hagamos recuerdo de los misioneros, que a través de los años evangelizaron estas tierras de California: los padres Jesuitas, Franciscanos, Dominicos y del Espíritu Santo. Sin embargo, fue hace 54 años, el 24 de enero de 1964, cuando Dios, en su infinita providencia y a través del Papa Pablo VI, dispuso que en estos pueblos de Tijuana, Tecate y Rosarito fuese erigida la nueva Diócesis de Tijuana, que con el paso del tiempo, hace once años, fue distinguida con el título de Arquidiócesis Metropolitana de Tijuana.

Bajo la mirada amorosa de Dios Padre y el impulso del Espíritu Santo, esta Iglesia diocesana se ha ido edificando paso a paso, teniendo siempre a Cristo Jesús como su piedra angular y sobre el cimiento de los apóstoles, que han guiado el rebaño del Señor en nuestra Arquidiócesis con el cuidado pastoral de sus sucesores, los Señores Obispos Don Alfredo Galindo y Mendoza, Juan Jesús Posadas Ocampo y Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, el Señor Arzobispo Don Rafael Romo Muñoz y su servidor en Cristo Jesús, Francisco Moreno Barrón,  todos en comunión con el Santo Padre, sucesor de San Pedro, y profesando con él y con nuestro hermanos obispos la identidad de Jesús: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (MT. 16, 16).

A partir de esta respuesta de Simón, Jesús decidió que él sería el primer Papa. Sobre la roca de Pedro, el Señor ha querido edificar su Iglesia: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt. 16, 18).  En torno a su Arzobispo, esta Arquidiócesis de Tijuana ama al Papa Francisco, ora por él y está atenta a sus palabras.

Como un gran edificio, la Iglesia particular de Tijuana se ha ido estructurando con la entusiasta y valiosa participación de sus laicos, religiosos, religiosas, diáconos y presbíteros, siempre en común unión con cada uno de sus obispos y con el Papa en turno. Muchos de estos hermanos ya gozan de Dios en el cielo, otros seguimos en estas tierras benditas como peregrinos de esperanza, buscando, como bautizados, construir en y entre nosotros el templo santo del Señor.

¡Qué hermosa es nuestra vocación de bautizados!: Vivir unidos a Jesucristo y entre nosotros, para la edificación de su Cuerpo en la Iglesia, felices de que ya nos somos extranjeros ni huéspedes, sino que pertenecemos a la familia de Dios (Cf. Ef. 2, 19), que peregrina en esta frontera norte de México.

Para edificar ese templo espiritual que el Señor quiere de nosotros en este momento de la historia, estamos impulsando en nuestra Arquidiócesis de Tijuana un proceso pastoral, que contempla: la próxima Asamblea Diocesana de Pastoral, la integración del Consejo Diocesano de Laicos, el 1er. Sínodo Diocesano de Pastoral y un nuevo Plan Diocesano de Pastoral, que nos guiará los años siguientes, en comunión con los obispos y diócesis de México, y en la perspectiva del V Centenario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe el año 2031 y del II milenio de nuestra Redención el año 2033.

De esta manera y en actitud permanente de conversión, buscamos la renovación profunda de nuestra Arquidiócesis de Tijuana, para mostrar a todas las personas con fidelidad el rostro atractivo de Jesucristo,  proclamando las buenas noticias del Evangelio y comprometidos en la transformación de las realidades temporales.

En nuestro peregrinar diocesano, para fortalecer en nosotros el Cuerpo de Cristo y seguir construyendo su Iglesia, nos acompaña la Santísima Virgen María: con el nombre de “Santa María de Guadalupe, la Madre del verdadero Dios por quien se vive”, y con el nombre de “Nuestra Señora de Loreto”, Santa Patrona de las Californias y de la Arquidiócesis de Tijuana.

Queridos hermanos, Dios tiene en el universo un templo admirable y digno de su gloria y permite que sus hijos en la tierra le construyamos algunos templos materiales, como espacios privilegiados para el encuentro con él. Estos templos sensibles son figura del Templo espiritual que formamos los bautizados: Cristo es la piedra angular y nosotros piedras vivas, unidas a él y entre nosotros.

En el LIV Aniversario de nuestra Arquidiócesis, estamos congregados para ofrecerle a Dios, con sus luces y sombras, nuestro caminar y nuestros procesos pastorales, juntamente con el proyecto de la nueva Catedral Metropolitana de Tijuana, a través de las manos de la Santísima Virgen de Guadalupe, a quien estará dedicada esta catedral.

Esta edificación en Tijuana será la prolongación de la casita que los mexicanos le construimos a la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac. Aquí escuchará ella nuestros ruegos y los presentará con diligencia ante su Hijo Jesucristo. Aquí nos repetirá una y mil veces a nosotros, el Juan Diego de hoy: ¿Qué te preocupa? ¿Qué te aflige? ¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás sentado en mi regazo? ¿No corres por mi cuenta?

Este proyecto de la catedral de Tijuana, bendecido ya por el Papa Francisco, contiene dos expresiones: el edificio mismo del templo catedralicio con todo lo que se requiere para su funcionamiento, y otro edificio anexo llamado “Centro Pastoral de Nuestra Señora de Loreto”, para la formación humana cristiana, el cultivo de las artes y la atención a los pobres, enfermos y migrantes. De esta manera, la oración, el contacto con la Palabra de Dios y la vivencia de los Sacramentos, especialmente de la Eucaristía, los proyectaremos en la atención pastoral hacia los más necesitados y en la promoción humana y cristiana de muchos hermanos, como una respuesta a la profecía de Isaías: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse” (Is. 56, 1. 6-7).

Esta obra eclesial y de una gran proyección social se realizará con la colaboración de muchos corazones generosos que, en la medida de sus posibilidades, le ofrecerán al Señor algo de lo que él mismo les ha confiado para administrarlo a favor de sí mismos, su familia, su Iglesia y la sociedad. Si Dios quiere, en esta construcción de la Catedral se manifestará, sin duda, la fuerza solidaria de nuestro pueblo.

Queremos que los habitantes de Tijuana, Tecate y Rosarito hagan suya esta catedral y centro pastoral, así como los peregrinos, los migrantes y nuestro hermanos  paisanos de los Estados Unidos, para que aquí experimenten que, a quienes buscan al Señor, él los conducirá a su monte santo y los llenará de alegría en su casa de oración (Cf. Is. 56, 7 y ss.), bajo la mirada amorosa de Santa María de Guadalupe.

Respondiendo a la Palabra del Señor y dispuestos a colaborar en la realización de este proyecto, hemos cantado con el salmo 83: ¡Qué agradable, Señor, es tu morada! Al tiempo que vamos colocando una y otra piedra, unidos al Señor y entre nosotros, renovemos nuestras fuerzas en la Eucaristía y sigamos construyendo su Iglesia en esta Arquidiócesis de Tijuana, para que continúe su obra salvadora en medio de los hombres y contribuya a la construcción de una mejor sociedad.

Que nos asista siempre el cuidado maternal de la Santísima Virgen de Guadalupe. Amén.

 

+Mons. Francisco Moreno Barrón

Arzobispo de Tijuana

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