La Iglesia en defensa de los migrantes

Los migrantes son un sector de la población muy vulnerable, y nuestro estado Baja California, en especial Tijuana, es un lugar de destino para muchos y para otros más un trampolín para llegar a Estados Unidos.En su ruta los hombres, mujeres y niños se enfrentan a muchas situaciones entre estas al abuso y desolación por no estar cerca de su familia, no tener qué comer o dónde dormir. Ante esta realidad la Iglesia Católica ha apoyado y apoya a las personas que solicitan ayuda e incluso para quienes no lo hacen.“Desde un principio siempre he expresado que Tijuana tiene rostro de migrante, y diciéndolo con cariño. De ninguna manera con desprecio ni mucho menos como algo que es una carga y que no se puede llevar. Y la Iglesia se preocupa mucho de los migrantes. Tiene toda una dependencia que ahorita está a mi cargo, del cuidado de los migrantes en todo nuestro país pero desde el punto de vista de la Iglesia”, comentó el Excelentísimo Señor Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Tijuana y Encargado de la Dimensión Pastoral Movilidad Humana del Episcopado Mexicano, Don Rafael Romo Muñoz.

 

Mencionó que los migrantes son personas sin empleo, de quienes depende una familia y al no poder atender sus necesidades se angustian y buscan a manera de obtener el sustento que se requiere. Muchos de ellos son campesinos, quienes no obtienen recursos de sus tierras porque están destruidas y abandonadas en el país.“La agricultura está tan abandonada en nuestro país. Ese uno de los grandes recursos que pudiéramos tener siendo muy bien atendido, pudiera darle un nivel distinto a nuestro país, pero lamentablemente no ha sido bien tratado el campo. Tenemos muchos ejidos que son pueblos ya prácticamente, como les decimos, fantasmas”, afirmó el Arzobispo.Y ante esta situación, dijo, los campesinos han tenido que emigrar a las ciudades del país o al extranjero. Aunque entre los migrantes también hay quienes buscan realizar su “sueño americano”, para ganar mucho dinero.“Nos preocupa mucho el trato que reciben en lo que es el caminar a lo largo de todo el país, sea de los nuestros como también de los ajenos, que viniendo del sur entran a nuestro país y entonces sufren vejaciones por parte de nosotros (los mexicanos). Inclusive hasta peores de los que los nuestros reciben al norte. No se puede entender cómo estamos pidiendo un mejor trato y nosotros tratamos peor a los que pasan por nuestro territorio”, señaló el encargado de la Dimensión Pastoral de la Movilidad Humana.Explicó que el anhelo de los migrantes era llegar al estado más rico de California, Estados Unidos, pero actualmente con los operativos que ha implementado el gobierno del país del norte ha disminuido el número de personas que cruzan por nuestro estado. Y esto se puede constatar en el número de personas que piden alojamiento en La Casa del Migrante y la Casa Madre Assunta.Mencionó que actualmente la mayor preocupación que tiene la Iglesia es sobre las deportaciones y repatriaciones que está realizando Estados Unidos.“Ahora es más el flujo de los que regresan que de los que pasan por aquí. La Casa del Migrante que la atiende la familia de los sacerdotes y religiosas scalabrinianos en un principio tenía cupo lleno, tanto la casa de varones como la casa de mujeres. Ahora es menos el flujo, pero sigue siendo muy importante”, comentó Monseñor Romo Muñoz.Refirió que recientemente un equipo de alrededor de cien personas encabezadas por él, se reunieron con diferentes comisiones de senadores en la Ciudad de México. El Arzobispo participó en la comisión encargada de las fronteras norte y sur de nuestro país.Las principales peticiones que hicieron a los senadores son que legislen a favor de los migrantes, para que a quienes no cuentan con documentos no se les considere delincuentes, y que al llegar a una dependencia no sean víctimas de abuso o incluso la muerte. Y que las leyes garanticen la seguridad de quienes ayudan a los migrantes, porque los atacan y acusan en ocasiones hasta de polleros o de servirles para cambiar divisas.“Nada más lejos de la realidad nuestra que es atender con todo un sentido humano a nuestros hermanos migrantes”, resaltó el Arzobispo.

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