Los mitos de los anticlericales

(Primera Parte)

Perspectivas erróneas sobre la Guerra Cristera

 

Introducción: Hay muchos mitos de los anticlericales, pero hoy quiero mencionar sólo uno. ¿Cuál? : Que los obispos usen a los pobres para lucrar. En este caso, con una película en particular. Yo no estoy de acuerdo en aquellos escritores que ponen en duda todas las afirmaciones de la historia de una parte del escenario mexicano; como por ejemplo “la supuesta no existencia de los Niños héroes” u otras más. Porque parecería como si los escritores que hacen estas aseveraciones, fueran más inteligentes que el común de los mortales. Tal es el caso de los mitos de los anticlericales, que tratan de hacer pensar lo contrario de lo que se había venido diciendo de tal o cual acontecimiento de la vida de un pueblo.

 

1) LA GUERRA CRISTERA

En este contexto leí hace poco el artículo (LA CRISTIADA) de Daniel Salinas Basave, un joven periodista y ensayista, a quien no tengo el gusto de conocer, y a quien he leído en varias ocasiones, y lo he visto a este joven, por televisión otras veces haciendo buen uso de la palabra, lo cual no puedo negar sinceramente que tiene un don. Creo que es un buen escritor y lo valoro, sin embargo, en este artículo en particular, por desgracia observé que cayó en el mismo error de tantos escritores mexicanos, o sea, el anteponer sus propios prejuicios contra la Iglesia católica ensombreciendo el hecho histórico de la Guerra Cristera y tergiversando la verdadera historia, en la cual hubo mucho derramamiento de sangre. En pocas palabras, no fue objetivo y se dejo llevar por su rencor o desconocimiento a la Iglesia católica.

a) Una primera observación a este Ensayista (que por cierto al ser ensayista, es sujeto a posibles equivocaciones e inexactitudes del dato histórico) dice lo siguiente, respecto al tema de la guerra Cristera (tema de la película LA CRISTIADA): en la página A 17 de un periódico pequeño llamado “El Informador” de Baja California del 19 de Abril del presente año; Cito: “No me parece sensato que ahora, El Vaticano y el alto clero mexicano pretendan lucrar políticamente con esa guerra”. (Primera objeción): En primer lugar cuando se dice El Vaticano y el alto clero Mexicano, ya denota una gran ignorancia del mundo eclesiástico, (el cual no está obligado a conocer, siendo este escritor “Ateo”, como el mismo lo dice y “libre pensador”, lo cual se respeta profundamente). Me imagino que en este sentido, uno de los mitos sobre la Iglesia católica es que se crea que actúa ésta y viva casi como bajo los lineamentos del Comité Central del Partido Comunista en Moscú, en tiempos de la Guerra Fría, donde la KGB y quien estuviera en el poder, mandaba una orden dictatorial, bajo pena de muerte o de condenación a los Lager, dando línea de pensamiento a toda una unión de repúblicas soviéticas; cosa que ya pasó a la historia y que dejó muy malos recuerdos en esos países. En la católica no es así. Es muy diferente.

Le quiero comentar a nuestro escritor, ganador del premio estatal de Literatura categoría “Ensayo”, que la Iglesia no actúa de esta manera, dando órdenes a todos los países para que quiten o pasen películas en los diversos países. Eso es ridículo y además irrisorio. Ni tampoco que la Católica quiera lucrar, dado que la película no fue hecha por los obispos ni por el Vaticano, ni tampoco está usando la película para lucrar con el martirio de los pobres. Recordemos que en esa guerra, también murieron muchos hombres y mujeres, que no precisamente eran pobres. Además murieron muchos sacerdotes y religiosos.

b) La película arriba mencionada no fue elaborada bajo mandato de los “altos jerarcas”, como dice, sino que fue pensada por “Dos Corazones Films”, quienes son gente sensata y católica de México y Estados Unidos, quienes están cansados de ver películas donde siempre la Iglesia católica es calumniada y vejada, (de hecho en Films que provienen sobre todo del mundo judío anglosajón de Hollywood, quienes curiosamente nunca van a permitir producir una película que se burle del mundo semita, pero sí de la Iglesia católica). Dicho sea de paso, que hay un odio contra Cristo en los mismos medios de comunicación masiva y no se diga contra la Iglesia católica en muchas partes de Estados Unidos, gracias al FREE SPEECH, que es una especia de libertad de expresión de lo más vulgar y bajo, que exista, y que México ha adoptado desde los tiempos del Presidente Zedillo (véase revistas nefastas como El Proceso o El Chamuco, que no son dignas ni de mencionarse ni de leerse).

Por eso me opongo fehacientemente a concordar con la presentación de este joven e inteligente escritor, porque pica el anzuelo de creer en los mitos anticatólicos. Entre estos mitos que siempre sacan a relucir los masones y liberales, y los come-curas, es el hacer creer que el Vaticano le importara un “comino” las situaciones particulares y muchas veces penosas de los países en donde existen católicos, diciendo en esta ocasión, que los “obispos mexicanos no dudaron en azuzar al pueblo católico y mandar al matadero a humildes labriegos mientras ellos permanecían ocultos”. Creo tener el derecho de comentarle que no fue exactamente así: en verdad fue muy compleja la situación y muy difícil, pero nunca los obispos azuzaron a la gente. O bien, ¿con que datos lo demuestra? Les voy a decir como estuvo la cosa:

 

2) Pero ¿QUIÉN INICIO LA GUERRA?

Tengo varios autores como respaldo, entre ellos al francés Jean Meyer, a quien respeto y acepto como un buen historiador de esta época de México. En mi conclusión pude ver lo siguiente: Después de que Elías Calles iniciara su brutal persecución contra muchos sacerdotes de muchísimos pueblos de México y corriera a los sacerdotes extranjeros y a los obispos Mexicanos del suelo nacional por su odio a la fe; después que los “Federales” comenzaran a colgar a los señores curas en diversas plazas de diversas ciudades y poblados; después que empezaron los “soldados” a violar mujeres y matar niños, entonces la gente católica, de toda clase, desde rancheros hasta gente rica, que al ver tal situación se indigno tanto que no tuvieron otra alternativa que tomar las armas; aunque no todos. Hubo muchos sacerdotes y laicos que prefirieron morir y ser torturados, que tomar un fusil. (Me toco conocer el pueblo de Mazamitla, en las montanas de Jalisco, en donde en 1926, colgaron al Sr. Cura del pueblo, enfrente de la gente en la misma plaza o atrio del templo principal de Mazamitla). Hubo varios rancheros, que al ver tal acto con tanta impotencia, se lanzaron contra los “federales” pero nunca porque los obispos les hayan ordenado tales acciones (esa visión de la Iglesia católica, empobrecida que tienen varios pensadores mexicanos, entre ellos Carlos Monsiváis (q.p.d.) es totalmente denigrante, como si los Obispos solamente dieran órdenes AL PUEBLO, al estilo NIKITA KRUSCHEV o FIDEL CASTRO.

Ciertamente los obispos no se levantaron en armas, pero tampoco se lavaron las manos, sino que fueron obligados a salir del País. Otros obispos y sacerdotes se quedaron en el país y siguieron celebrando clandestinamente en diversas casas y sitios a escondidas; (tal es el caso del Padre Miguel Agustín Pro, quien fue fusilado, porque supuestamente atentó contra el General Álvaro Obregón). Lo cual fue toda una mentira, para deshacerse del Padre Pro, quien tenía una gran aceptación entre muchísima gente de la Ciudad de México (fue fusilado con su hermano en lo que hoy se conoce como el edificio de Lotería Nacional de la capital del País).

 

CONCLUSION:

La persecución contra la Iglesia católica es parte de su nacimiento como comunidad creyente y se han venido dando una cantidad impresionante de vejaciones contra los cristianos desde el siglo I hasta nuestros días. El siglo pasado, en todo el mundo, pero en especial, en España y Armenia, se dieron una innumerable cantidad de mártires para Cristo; en México, adquirió caractéres de creciente violencia la persecución de los católicos, iniciada bajo el mandato presidencial de Carranza (1915-1920) que culminó en múltiples atentados y expoliaciones bajo la presidencia de Plutarco Elías Calles (1924-1928), sin alcanzar una pacificación definitiva hasta 1934, al institucionalizarse el partido de la revolución (PNR). Sabe usted y todo mundo, que fue hasta 1992 cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Gobierno Mexicano.

Por desgracia las persecuciones siempre perseguirán al cristiano católico, pero no se vale que los que deberían poner el ejemplo de veracidad y respeto a la historia, digan mentiras y quieran, bajo “su amor por los pobres” y su revolución de amor, escribiendo muy cómodamente detrás de un escritorio, para poder ser reconocido en el mundo mediático.

Muchos escritores golpean a la Iglesia católica, porque con eso “creen ser aceptados por muchos”, como diciendo; “yo soy libre y no me someto a nadie”: pero créanme, el ateo tarde o temprano, pide perdón, así como Elías Calles, quien al borde de la muerte, pidió la santa Unción, confesión y el viático a un sacerdote jesuita. (Dios tiene sus caminos y es eternamente misericordioso, aunque a veces no nos guste). ¡Pues que chiste no. Después de tantas atrocidades, el perdón y la paz en un santiamén! Nadie le puede ganar a Dios en magnanimidad. Y qué bueno!”

Creer en Jesucristo no es una mojigatería, sino que es la esencia misma de la Vida. “El que no crea en el Hijo del Hombre, no tendrá vida en sí”. Habría que repensar el ser Ateo. No es una vacilada. Ahí se juega la eternidad.

 

Por Padre Jorge Echegollén Flores

Subdirector del Proyecto de la Nueva Catedral

y Vicario de la P. Nuestra Señora de Guadalupe, zona río

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