Papa Francisco: “para lograr la paz, la dignidad de la mujer debe ser respetada”

Pastoral para la Comunicación.- Desde el inicio del año concretamente el 1 de enero del 2020 en la Solemnidad de María Madre de Dios y en la perspectiva de la dignidad de toda persona humana el Papa Francisco ha rechazado contundentemente todo tipo de la violencia en sus diversas expresiones y especialmente de la que son víctimas muchas mujeres en el mundo y advirtiendo que “toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer”.

Durante la homilía en aquella ocasión, lamentó que las mujeres “son continuamente ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y a eliminar la vida que llevan en el vientre”.

En ese sentido, subrayó que “el renacer de la humanidad comenzó con la mujer. Las mujeres son fuente de vida” e insistió en que “toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer. La salvación para la humanidad vino del cuerpo de una mujer: de cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad”.

El Papa Francisco afirmó en esa homilía que, para lograr la paz, la dignidad de la mujer debe ser respetada. “Si queremos un mundo mejor, que sea una casa de paz y no un patio de batalla, que nos importe la dignidad de toda mujer”. En este sentido ya desde el comienzo del año el Obispo de Roma invitaba a reflexionar: “¿Sé mirar a las personas con el corazón? ¿Me importa la gente con la que vivo? Y, sobre todo, ¿tengo al Señor en el centro de mi corazón? Sólo si la vida es importante para nosotros sabremos cómo cuidarla y superar la indiferencia que nos envuelve.

En este rubro los Obispos de México en su último Mensaje al Pueblo de Dios del 2019 y reunidos en la 108ª Asamblea, expresaban “nos unimos al sentir y al caminar del pueblo mexicano. Seguimos en oración por las situaciones que estamos viviendo y nos empeñamos por colaborar con nuestras mejores fuerzas a seguir apacentando el pueblo que el Señor nos ha confiado”.

Indicando en el no. 4 del mensaje: “Otro de nuestras preocupaciones es la escalada de la violencia en amplias regiones de nuestro México. Esa violencia ha provocado más pobreza, abandono e inseguridad. Nos parte el alma, constatar los múltiples asesinatos, secuestros y extorsiones, que permanecen impunes. Se debilita, así, el estado de derecho, y eso aumenta la corrupción y ahuyenta la paz. Solamente trabajando todos juntos podemos resolver estas situaciones: como Iglesia debemos fortalecer no solo el conocimiento de la doctrina, sino la vivencia de los valores cristianos, porque muchos de los que se dedican al crimen forman parte de nuestra comunidad; al estado debe velar por la seguridad de los ciudadanos, ofreciendo condiciones dignas, seguras y bien remuneradas a las fuerzas del orden; y a todos los ciudadanos nos corresponde cuidarnos los unos a los otros”.

 

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