{"id":10744,"date":"2019-11-19T11:41:46","date_gmt":"2019-11-19T19:41:46","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=10744"},"modified":"2019-11-19T11:42:01","modified_gmt":"2019-11-19T19:42:01","slug":"mensaje-de-la-iii-jornada-mundial-de-los-pobres-salir-de-nuestro-yo-y-acoger-a-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/mensaje-de-la-iii-jornada-mundial-de-los-pobres-salir-de-nuestro-yo-y-acoger-a-los-pobres\/","title":{"rendered":"Mensaje de la III Jornada Mundial de los Pobres: \u201cSalir de nuestro yo y acoger a los pobres\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Mensaje de la 3\u00aa Jornada Mundial de los Pobres<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">17 de noviembre de 2019<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>La esperanza de los pobres nunca se frustrar\u00e1<\/em><\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>\u00abLa esperanza de los pobres nunca se frustrar\u00e1\u00bb (Sal 9,19). Las palabras del salmo se presentan con una actualidad incre\u00edble. Ellas expresan una verdad profunda que la fe logra imprimir sobre todo en el coraz\u00f3n de los m\u00e1s pobres: devolver la esperanza perdida a causa de la injusticia, el sufrimiento y la precariedad de la vida.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El salmista describe la condici\u00f3n del pobre y la arrogancia del que lo oprime (cf. vv. 22-31); invoca el juicio de Dios para que se restablezca la justicia y se supere la iniquidad (cf. vv. 35-36). Es como si en sus palabras volviese de nuevo la pregunta que se ha repetido a lo largo de los siglos hasta nuestros d\u00edas: \u00bfc\u00f3mo puede Dios tolerar esta disparidad? \u00bfC\u00f3mo puede permitir que el pobre sea humillado, sin intervenir para ayudarlo? \u00bfPor qu\u00e9 permite que quien oprime tenga una vida feliz mientras su comportamiento deber\u00eda ser condenado precisamente ante el sufrimiento del pobre?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este salmo se compuso en un momento de gran desarrollo econ\u00f3mico que, como suele suceder, tambi\u00e9n produjo fuertes desequilibrios sociales. La inequidad gener\u00f3 un numeroso grupo de indigentes, cuya condici\u00f3n parec\u00eda a\u00fan m\u00e1s dram\u00e1tica cuando se comparaba con la riqueza alcanzada por unos pocos privilegiados. El autor sagrado, observando esta situaci\u00f3n, dibuja un cuadro lleno de realismo y verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era una \u00e9poca en la que la gente arrogante y sin ning\u00fan sentido de Dios persegu\u00eda a los pobres para apoderarse incluso de lo poco que ten\u00edan y reducirlos a la esclavitud. Hoy no es muy diferente. La crisis econ\u00f3mica no ha impedido a muchos grupos de personas un enriquecimiento que con frecuencia aparece a\u00fan m\u00e1s an\u00f3malo si vemos en las calles de nuestras ciudades el ingente n\u00famero de pobres que carecen de lo necesario y que en ocasiones son adem\u00e1s maltratados y explotados. Vuelven a la mente las palabras del Apocalipsis: \u00abT\u00fa dices: \u201csoy rico, me he enriquecido; y no tengo necesidad de nada\u201d; y no sabes que t\u00fa eres desgraciado, digno de l\u00e1stima, ciego y desnudo\u00bb (Ap 3,17). Pasan los siglos, pero la condici\u00f3n de ricos y pobres se mantiene inalterada, como si la experiencia de la historia no nos hubiera ense\u00f1ado nada. Las palabras del salmo, por lo tanto, no se refieren al pasado, sino a nuestro presente, expuesto al juicio de Dios.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li>Tambi\u00e9n hoy debemos nombrar las numerosas formas de nuevas esclavitudes a las que est\u00e1n sometidos millones de hombres, mujeres, j\u00f3venes y ni\u00f1os.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los d\u00edas nos encontramos con familias que se ven obligadas a abandonar su tierra para buscar formas de subsistencia en otros lugares; hu\u00e9rfanos que han perdido a sus padres o que han sido separados violentamente de ellos a causa de una brutal explotaci\u00f3n; j\u00f3venes en busca de una realizaci\u00f3n profesional a los que se les impide el acceso al trabajo a causa de pol\u00edticas econ\u00f3micas miopes; v\u00edctimas de tantas formas de violencia, desde la prostituci\u00f3n hasta las drogas, y humilladas en lo m\u00e1s profundo de su ser. \u00bfC\u00f3mo olvidar, adem\u00e1s, a los millones de inmigrantes v\u00edctimas de tantos intereses ocultos, tan a menudo instrumentalizados con fines pol\u00edticos, a los que se les niega la solidaridad y la igualdad? \u00bfY qu\u00e9 decir de las numerosas personas marginadas y sin hogar que deambulan por las calles de nuestras ciudades?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con frecuencia vemos a los pobres en los vertederos recogiendo el producto del descarte y de lo superfluo, para encontrar algo que comer o con qu\u00e9 vestirse. Convertidos ellos mismos en parte de un vertedero humano son tratados como desperdicios, sin que exista ning\u00fan sentimiento de culpa por parte de aquellos que son c\u00f3mplices en este esc\u00e1ndalo. Considerados generalmente como par\u00e1sitos de la sociedad, a los pobres no se les perdona ni siquiera su pobreza. Se est\u00e1 siempre alerta para juzgarlos. No pueden permitirse ser t\u00edmidos o desanimarse; son vistos como una amenaza o gente incapaz, s\u00f3lo porque son pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para aumentar el drama, no se les permite ver el final del t\u00fanel de la miseria. Se ha llegado hasta el punto de teorizar y realizar una arquitectura hostil para deshacerse de su presencia, incluso en las calles, \u00faltimos lugares de acogida. Deambulan de una parte a otra de la ciudad, esperando conseguir un trabajo, una casa, un poco de afecto\u2026 Cualquier posibilidad que se les ofrezca se convierte en un rayo de luz; sin embargo, incluso donde deber\u00eda existir al menos la justicia, a menudo se comprueba el ensa\u00f1amiento en su contra mediante la violencia de la arbitrariedad. Se ven obligados a trabajar horas interminables bajo el sol abrasador para cosechar los frutos de la estaci\u00f3n, pero se les recompensa con una paga irrisoria; no tienen seguridad en el trabajo ni condiciones humanas que les permitan sentirse iguales a los dem\u00e1s. Para ellos no existe el subsidio de desempleo, indemnizaciones, ni siquiera la posibilidad de enfermarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El salmista describe con crudo realismo la actitud de los ricos que despojan a los pobres: \u00abEst\u00e1n al acecho del pobre para robarle, arrastr\u00e1ndolo a sus redes\u00bb (cf. Sal 10,9). Es como si para ellos se tratara de una jornada de caza, en la que los pobres son acorralados, capturados y hechos esclavos. En una condici\u00f3n como esta, el coraz\u00f3n de muchos se cierra y se afianza el deseo de volverse invisibles. As\u00ed, vemos a menudo a una multitud de pobres tratados con ret\u00f3rica y soportados con fastidio. Ellos se vuelven como transparentes y sus voces ya no tienen fuerza ni consistencia en la sociedad. Hombres y mujeres cada vez m\u00e1s extra\u00f1os entre nuestras casas y marginados en nuestros barrios.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li>El contexto que el salmo describe se ti\u00f1e de tristeza por la injusticia, el sufrimiento y la amargura que afecta a los pobres. A pesar de ello, se ofrece una hermosa definici\u00f3n del pobre. \u00c9l es aquel que \u00abconf\u00eda en el Se\u00f1or\u00bb (cf. v. 11), porque tiene la certeza de que nunca ser\u00e1 abandonado. El pobre, en la Escritura, es el hombre de la confianza. El autor sagrado brinda tambi\u00e9n el motivo de esta confianza: \u00e9l \u201cconoce a su Se\u00f1or\u201d (cf. ib\u00edd.), y en el lenguaje b\u00edblico este \u201cconocer\u201d indica una relaci\u00f3n personal de afecto y amor.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos ante una descripci\u00f3n realmente impresionante que nunca nos hubi\u00e9ramos imaginado. Sin embargo, esto no hace sino manifestar la grandeza de Dios cuando se encuentra con un pobre. Su fuerza creadora supera toda expectativa humana y se hace realidad en el \u201crecuerdo\u201d que \u00e9l tiene de esa persona concreta (cf. v. 13). Es precisamente esta confianza en el Se\u00f1or, esta certeza de no ser abandonado, la que invita a la esperanza. El pobre sabe que Dios no puede abandonarlo; por eso vive siempre en la presencia de ese Dios que lo recuerda. Su ayuda va m\u00e1s all\u00e1 de la condici\u00f3n actual de sufrimiento para trazar un camino de liberaci\u00f3n que transforma el coraz\u00f3n, porque lo sostiene en lo m\u00e1s profundo.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li>La descripci\u00f3n de la acci\u00f3n de Dios en favor de los pobres es un estribillo permanente en la Sagrada Escritura. \u00c9l es aquel que \u201cescucha\u201d, \u201cinterviene\u201d, \u201cprotege\u201d, \u201cdefiende\u201d, \u201credime\u201d, \u201csalva\u201d\u2026 En definitiva, el pobre nunca encontrar\u00e1 a Dios indiferente o silencioso ante su oraci\u00f3n. Dios es aquel que hace justicia y no olvida (cf. Sal 40,18; 70,6); de hecho, es para \u00e9l un refugio y no deja de acudir en su ayuda (cf. Sal 10,14).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se pueden alzar muchos muros y bloquear las puertas de entrada con la ilusi\u00f3n de sentirse seguros con las propias riquezas en detrimento de los que se quedan afuera. No ser\u00e1 as\u00ed para siempre. El \u201cd\u00eda del Se\u00f1or\u201d, tal como es descrito por los profetas (cf. Am 5,18; Is 2-5; Jl 1-3), destruir\u00e1 las barreras construidas entre los pa\u00edses y sustituir\u00e1 la arrogancia de unos pocos por la solidaridad de muchos. La condici\u00f3n de marginaci\u00f3n en la que se ven inmersas millones de personas no podr\u00e1 durar mucho tiempo. Su grito aumenta y alcanza a toda la tierra. Como escribi\u00f3 D. Primo Mazzolari: \u00abEl pobre es una protesta continua contra nuestras injusticias; el pobre es un polvor\u00edn. Si le das fuego, el mundo estallar\u00e1\u00bb.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"5\">\n<li>No hay forma de eludir la llamada apremiante que la Sagrada Escritura conf\u00eda a los pobres. Dondequiera que se mire, la Palabra de Dios indica que los pobres son aquellos que no disponen de lo necesario para vivir porque dependen de los dem\u00e1s. Ellos son el oprimido, el humilde, el que est\u00e1 postrado en tierra. Aun as\u00ed, ante esta multitud innumerable de indigentes, Jes\u00fas no tuvo miedo de identificarse con cada uno de ellos: \u00abCada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, conmigo lo hicisteis\u00bb (Mt 25,40). Huir de esta identificaci\u00f3n equivale a falsificar el Evangelio y atenuar la revelaci\u00f3n. El Dios que Jes\u00fas quiso revelar es \u00e9ste: un Padre generoso, misericordioso, inagotable en su bondad y gracia, que ofrece esperanza sobre todo a los que est\u00e1n desilusionados y privados de futuro.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo no destacar que las bienaventuranzas, con las que Jes\u00fas inaugur\u00f3 la predicaci\u00f3n del Reino de Dios, se abren con esta expresi\u00f3n: \u00abBienaventurados los pobres\u00bb (Lc 6,20)? El sentido de este anuncio parad\u00f3jico es que el Reino de Dios pertenece precisamente a los pobres, porque est\u00e1n en condiciones de recibirlo. \u00a1Cu\u00e1ntas personas pobres encontramos cada d\u00eda! A veces parece que el paso del tiempo y las conquistas de la civilizaci\u00f3n aumentan su n\u00famero en vez de disminuirlo. Pasan los siglos, y la bienaventuranza evang\u00e9lica parece cada vez m\u00e1s parad\u00f3jica; los pobres son cada vez m\u00e1s pobres, y hoy d\u00eda lo son a\u00fan m\u00e1s. Pero Jes\u00fas, que ha inaugurado su Reino poniendo en el centro a los pobres, quiere decirnos precisamente esto: \u00c9l ha inaugurado, pero nos ha confiado a nosotros, sus disc\u00edpulos, la tarea de llevarlo adelante, asumiendo la responsabilidad de dar esperanza a los pobres. Es necesario, sobre todo en una \u00e9poca como la nuestra, reavivar la esperanza y restaurar la confianza. Es un programa que la comunidad cristiana no puede subestimar. De esto depende que sea cre\u00edble nuestro anuncio y el testimonio de los cristianos.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li>La Iglesia, estando cercana a los pobres, se reconoce como un pueblo extendido entre tantas naciones cuya vocaci\u00f3n es la de no permitir que nadie se sienta extra\u00f1o o excluido, porque implica a todos en un camino com\u00fan de salvaci\u00f3n. La condici\u00f3n de los pobres obliga a no distanciarse de ninguna manera del Cuerpo del Se\u00f1or que sufre en ellos. M\u00e1s bien, estamos llamados a tocar su carne para comprometernos en primera persona en un servicio que constituye aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n. La promoci\u00f3n de los pobres, tambi\u00e9n en lo social, no es un compromiso externo al anuncio del Evangelio, por el contrario, pone de manifiesto el realismo de la fe cristiana y su validez hist\u00f3rica. El amor que da vida a la fe en Jes\u00fas no permite que sus disc\u00edpulos se encierren en un individualismo asfixiante, soterrado en segmentos de intimidad espiritual, sin ninguna influencia en la vida social (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 183).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace poco hemos llorado la muerte de un gran ap\u00f3stol de los pobres, Jean Vanier, quien con su dedicaci\u00f3n logr\u00f3 abrir nuevos caminos a la labor de promoci\u00f3n de las personas marginadas. Jean Vanier recibi\u00f3 de Dios el don de dedicar toda su vida a los hermanos y hermanas con discapacidades graves, a quienes la sociedad a menudo tiende a excluir. Fue un \u201csanto de la puerta de al lado\u201d de la nuestra; con su entusiasmo supo congregar en torno suyo a muchos j\u00f3venes, hombres y mujeres, que con su compromiso cotidiano dieron amor y devolvieron la sonrisa a muchas personas d\u00e9biles y fr\u00e1giles, ofreci\u00e9ndoles una verdadera \u201carca\u201d de salvaci\u00f3n contra la marginaci\u00f3n y la soledad. Este testimonio suyo ha cambiado la vida de muchas personas y ha ayudado al mundo a mirar con otros ojos a las personas m\u00e1s d\u00e9biles y fr\u00e1giles. El grito de los pobres ha sido escuchado y ha producido una esperanza inquebrantable, generando signos visibles y tangibles de un amor concreto que tambi\u00e9n hoy podemos reconocer.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"7\">\n<li>\u00abLa opci\u00f3n por los \u00faltimos, por aquellos que la sociedad descarta y desecha\u00bb (ib\u00edd., 195) es una opci\u00f3n prioritaria que los disc\u00edpulos de Cristo est\u00e1n llamados a realizar para no traicionar la credibilidad de la Iglesia y dar esperanza efectiva a tantas personas indefensas. En ellas, la caridad cristiana encuentra su verificaci\u00f3n, porque quien se compadece de sus sufrimientos con el amor de Cristo recibe fuerza y confiere vigor al anuncio del Evangelio.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El compromiso de los cristianos, con ocasi\u00f3n de esta Jornada Mundial y sobre todo en la vida ordinaria de cada d\u00eda, no consiste s\u00f3lo en iniciativas de asistencia que, si bien son encomiables y necesarias, deben tender a incrementar en cada uno la plena atenci\u00f3n que le es debida a cada persona que se encuentra en dificultad. \u00abEsta atenci\u00f3n amante es el inicio de una verdadera preocupaci\u00f3n\u00bb (ib\u00edd., 199) por los pobres en la b\u00fasqueda de su verdadero bien. No es f\u00e1cil ser testigos de la esperanza cristiana en el contexto de una cultura consumista y de descarte, orientada a acrecentar el bienestar superficial y ef\u00edmero. Es necesario un cambio de mentalidad para redescubrir lo esencial y darle cuerpo y efectividad al anuncio del Reino de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La esperanza se comunica tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la consolaci\u00f3n, que se realiza acompa\u00f1ando a los pobres no por un momento, cargado de entusiasmo, sino con un compromiso que se prolonga en el tiempo. Los pobres obtienen una esperanza verdadera no cuando nos ven complacidos por haberles dado un poco de nuestro tiempo, sino cuando reconocen en nuestro sacrificio un acto de amor gratuito que no busca recompensa.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"8\">\n<li>A los numerosos voluntarios, que muchas veces tienen el m\u00e9rito de ser los primeros en haber intuido la importancia de esta preocupaci\u00f3n por los pobres, les pido que crezcan en su dedicaci\u00f3n. Queridos hermanos y hermanas: Os exhorto a descubrir en cada pobre que encontr\u00e1is lo que \u00e9l realmente necesita; a no deteneros ante la primera necesidad material, sino a ir m\u00e1s all\u00e1 para descubrir la bondad escondida en sus corazones, prestando atenci\u00f3n a su cultura y a sus maneras de expresarse, y as\u00ed poder entablar un verdadero di\u00e1logo fraterno. Dejemos de lado las divisiones que provienen de visiones ideol\u00f3gicas o pol\u00edticas, fijemos la mirada en lo esencial, que no requiere muchas palabras sino una mirada de amor y una mano tendida. No olvid\u00e9is nunca que \u00abla peor discriminaci\u00f3n que sufren los pobres es la falta de atenci\u00f3n espiritual\u00bb (ib\u00edd., 200).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes que nada, los pobres tienen necesidad de Dios, de su amor hecho visible gracias a personas santas que viven junto a ellos, las que en la sencillez de su vida expresan y ponen de manifiesto la fuerza del amor cristiano. Dios se vale de muchos caminos y de instrumentos infinitos para llegar al coraz\u00f3n de las personas. Por supuesto, los pobres se acercan a nosotros tambi\u00e9n porque les distribuimos comida, pero lo que realmente necesitan va m\u00e1s all\u00e1 del plato caliente o del bocadillo que les ofrecemos. Los pobres necesitan nuestras manos para reincorporarse, nuestros corazones para sentir de nuevo el calor del afecto, nuestra presencia para superar la soledad. Sencillamente, ellos necesitan amor.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"9\">\n<li>A veces se requiere poco para devolver la esperanza: basta con detenerse, sonre\u00edr, escuchar. Por un d\u00eda dejemos de lado las estad\u00edsticas; los pobres no son n\u00fameros a los que se pueda recurrir para alardear con obras y proyectos. Los pobres son personas a las que hay que ir a encontrar: son j\u00f3venes y ancianos solos a los que se puede invitar a entrar en casa para compartir una comida; hombres, mujeres y ni\u00f1os que esperan una palabra amistosa. Los pobres nos salvan porque nos permiten encontrar el rostro de Jesucristo.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los ojos del mundo, no parece razonable pensar que la pobreza y la indigencia puedan tener una fuerza salv\u00edfica; sin embargo, es lo que ense\u00f1a el Ap\u00f3stol cuando dice: \u00abNo hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos arist\u00f3cratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo d\u00e9bil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. A\u00fan m\u00e1s, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Se\u00f1or\u00bb (1 Co 1,26-29). Con los ojos humanos no se logra ver esta fuerza salv\u00edfica; con los ojos de la fe, en cambio, se la puede ver en acci\u00f3n y experimentarla en primera persona. En el coraz\u00f3n del Pueblo de Dios que camina late esta fuerza salv\u00edfica, que no excluye a nadie y a todos congrega en una verdadera peregrinaci\u00f3n de conversi\u00f3n para reconocer y amar a los pobres.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"10\">\n<li>El Se\u00f1or no abandona al que lo busca y a cuantos lo invocan; \u00abno olvida el grito de los pobres\u00bb (Sal 9,13), porque sus o\u00eddos est\u00e1n atentos a su voz. La esperanza del pobre desaf\u00eda las diversas situaciones de muerte, porque \u00e9l se sabe amado particularmente por Dios, y as\u00ed logra vencer el sufrimiento y la exclusi\u00f3n. Su condici\u00f3n de pobreza no le quita la dignidad que ha recibido del Creador; vive con la certeza de que Dios mismo se la restituir\u00e1 plenamente, pues \u00e9l no es indiferente a la suerte de sus hijos m\u00e1s d\u00e9biles, al contrario, se da cuenta de sus afanes y dolores y los toma en sus manos, y a ellos les concede fuerza y valor (cf. Sal 10,14). La esperanza del pobre se consolida con la certeza de ser acogido por el Se\u00f1or, de encontrar en \u00e9l la verdadera justicia, de ser fortalecido en su coraz\u00f3n para seguir amando (cf. Sal 10,17).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La condici\u00f3n que se pone a los disc\u00edpulos del Se\u00f1or Jes\u00fas, para ser evangelizadores coherentes, es sembrar signos tangibles de esperanza. A todas las comunidades cristianas y a cuantos sienten la necesidad de llevar esperanza y consuelo a los pobres, pido que se comprometan para que esta Jornada Mundial pueda reforzar en muchos la voluntad de colaborar activamente para que nadie se sienta privado de cercan\u00eda y solidaridad. Que nos acompa\u00f1en las palabras del profeta que anuncia un futuro distinto: \u00abA vosotros, los que tem\u00e9is mi nombre, os iluminar\u00e1 un sol de justicia y hallar\u00e9is salud a su sombra\u00bb (Mal 3,20).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Vaticano, 13 de junio de 2018<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>FRANCISCO<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/jornadamundial.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-10745 aligncenter\" src=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/jornadamundial.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/jornadamundial.jpg 720w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/jornadamundial-300x150.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mensaje de la 3\u00aa Jornada Mundial de los Pobres 17 de noviembre de 2019 La esperanza de los pobres nunca se frustrar\u00e1 \u00abLa esperanza de los pobres nunca se frustrar\u00e1\u00bb (Sal 9,19). 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