{"id":11497,"date":"2020-03-27T14:33:54","date_gmt":"2020-03-27T21:33:54","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=11497"},"modified":"2020-03-27T14:33:54","modified_gmt":"2020-03-27T21:33:54","slug":"papa-en-bendicion-de-roma-para-el-mundo-por-que-teneis-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/papa-en-bendicion-de-roma-para-el-mundo-por-que-teneis-miedo\/","title":{"rendered":"Papa en bendici\u00f3n de Roma para el mundo: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo?&#8221;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><b>Ciudad del Vaticano<\/b><\/p>\n<h3>A continuaci\u00f3n, la homil\u00eda completa pronunciada por el Santo Padre Papa Francisco durante la oraci\u00f3n extraordinaria ante la pandemia por coronavirus:<\/h3>\n<h3><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAl atardecer\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a04,35). As\u00ed comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adue\u00f1ando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vac\u00edo desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los disc\u00edpulos del Evangelio, nos sorprendi\u00f3 una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que est\u00e1bamos en la misma barca, todos fr\u00e1giles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos disc\u00edpulos, que hablan con una \u00fanica voz y con angustia dicen: \u201cperecemos\u201d (cf. v. 38), tambi\u00e9n nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino s\u00f3lo juntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es f\u00e1cil identificarnos con esta historia, lo dif\u00edcil es entender la actitud de Jes\u00fas. Mientras los disc\u00edpulos, l\u00f3gicamente, estaban alarmados y desesperados, \u00c9l permanec\u00eda en popa, propio en la parte de la barca que primero se hunde. Y, \u00bfqu\u00e9 hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dorm\u00eda tranquilo, confiado en el Padre \u2014es la \u00fanica vez en el Evangelio que Jes\u00fas aparece durmiendo\u2014. Despu\u00e9s de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigi\u00f3 a los disc\u00edpulos con un tono de reproche: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?\u00bb (v. 40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tratemos de entenderlo. \u00bfEn qu\u00e9 consiste la falta de fe de los disc\u00edpulos que se contrapone a la confianza de Jes\u00fas? Ellos no hab\u00edan dejado de creer en \u00c9l; de hecho, lo invocaron. Pero veamos c\u00f3mo lo invocan: \u00abMaestro, \u00bfno te importa que perezcamos?\u00bb (v. 38).\u00a0<i>No te importa<\/i>: pensaron que Jes\u00fas se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atenci\u00f3n. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que m\u00e1s duele es cuando escuchamos decir: \u201c\u00bfEs que no te importo?\u201d. Es una frase que lastima y desata tormentas en el coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n habr\u00e1 sacudido a Jes\u00fas, porque a \u00c9l le importamos m\u00e1s que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus disc\u00edpulos desconfiados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que hab\u00edamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra c\u00f3mo hab\u00edamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutri\u00f3 el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas \u201csalvadoras\u201d, incapaces de apelar a nuestras ra\u00edces y evocar la memoria de nuestros ancianos, priv\u00e1ndonos as\u00ed de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la tempestad, se cay\u00f3 el maquillaje de esos estereotipos con los que disfraz\u00e1bamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dej\u00f3 al descubierto, una vez m\u00e1s, esa (bendita) pertenencia com\u00fan de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<i>\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?<\/i>\u00bb. Se\u00f1or, esta tarde tu Palabra nos interpela se dirige a todos. En nuestro mundo, que T\u00fa amas m\u00e1s que nosotros, hemos avanzado r\u00e1pidamente, sinti\u00e9ndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: \u201cDespierta, Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<i>\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?<\/i>\u00bb. Se\u00f1or, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que T\u00fa existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: \u201cConvert\u00edos\u201d, \u00abvolved a m\u00ed de todo coraz\u00f3n\u00bb (<i>Jl<\/i>\u00a02,12). Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como\u00a0<i>un momento de elecci\u00f3n<\/i>. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Se\u00f1or, y hacia los dem\u00e1s. Y podemos mirar a tantos compa\u00f1eros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Esp\u00edritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Esp\u00edritu capaz de rescatar, valorar y mostrar c\u00f3mo nuestras vidas est\u00e1n tejidas y sostenidas por personas comunes \u2014corrientemente olvidadas\u2014 que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del \u00faltimo\u00a0<i>show<\/i>\u00a0pero, sin lugar a dudas, est\u00e1n escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: m\u00e9dicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas: \u00abQue todos sean uno\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a017,21). Cu\u00e1nta gente cada d\u00eda demuestra paciencia e infunde esperanza, cuid\u00e1ndose de no sembrar p\u00e1nico sino corresponsabilidad. Cu\u00e1ntos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros ni\u00f1os, con gestos peque\u00f1os y cotidianos, c\u00f3mo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oraci\u00f3n. Cu\u00e1ntas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oraci\u00f3n y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<i>\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?<\/i>\u00bb. El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvaci\u00f3n. No somos autosuficientes; solos, solos, nos hundimos. Necesitamos al Se\u00f1or como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jes\u00fas a la barca de nuestra vida. Entregu\u00e9mosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los disc\u00edpulos, experimentaremos que, con \u00c9l a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. \u00c9l trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contenci\u00f3n y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Se\u00f1or se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un tim\u00f3n: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez m\u00e1s el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. El Se\u00f1or nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf.\u00a0<i>Is<\/i>\u00a042,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro af\u00e1n de omnipotencia y posesi\u00f3n para darle espacio a la creatividad que s\u00f3lo el Esp\u00edritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Se\u00f1or para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<i>\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?<\/i>\u00bb. Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe p\u00e9trea de Pedro, esta tarde me gustar\u00eda confiarlos a todos al Se\u00f1or, a trav\u00e9s de la intercesi\u00f3n de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendici\u00f3n de Dios. Se\u00f1or, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es d\u00e9bil y tenemos miedo. Mas t\u00fa, Se\u00f1or, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: \u00abNo teng\u00e1is miedo\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a028,5). Y nosotros, junto con Pedro, \u201cdescargamos en ti todo nuestro agobio, porque T\u00fa nos cuidas\u201d (cf.\u00a0<i>1 P<\/i>\u00a05,7).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/bendicion.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-11498\" src=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/bendicion.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/bendicion.jpg 720w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/bendicion-300x142.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/bendicion-520x245.jpg 520w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciudad del Vaticano A continuaci\u00f3n, la homil\u00eda completa pronunciada por el Santo Padre Papa Francisco durante la oraci\u00f3n extraordinaria ante la pandemia por coronavirus: \u00abAl atardecer\u00bb (Mc\u00a04,35). 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