{"id":1178,"date":"2011-03-26T04:00:00","date_gmt":"2011-03-26T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/hermano\/"},"modified":"2011-03-26T04:00:00","modified_gmt":"2011-03-26T11:00:00","slug":"hermano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/hermano\/","title":{"rendered":"&#8220;Tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado&#8217;"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">S&aacute;bado 26 de marzo<\/font><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">Lectura <\/font><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><strong><span style=\"font-family: Arial; color: black; font-size: 12pt\">Evangelio seg&uacute;n San Lucas 15,1-3.11-32.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><span style=\"font-family: Arial; color: black; font-size: 12pt\">Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jes&uacute;s para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: &quot;Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos&quot;. Jes&uacute;s les dijo entonces esta par&aacute;bola: Jes&uacute;s dijo tambi&eacute;n: &quot;Un hombre ten&iacute;a dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: &#39;Padre, dame la parte de herencia que me corresponde&#39;. Y el padre les reparti&oacute; sus bienes. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s, el hijo menor recogi&oacute; todo lo que ten&iacute;a y se fue a un pa&iacute;s lejano, donde malgast&oacute; sus bienes en una vida licenciosa. Ya hab&iacute;a gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel pa&iacute;s, y comenz&oacute; a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa regi&oacute;n, que lo envi&oacute; a su campo para cuidar cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que com&iacute;an los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacit&oacute; y dijo: &#39;&iexcl;Cu&aacute;ntos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aqu&iacute; muri&eacute;ndome de hambre! Ahora mismo ir&eacute; a la casa de mi padre y le dir&eacute;: Padre, pequ&eacute; contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, tr&aacute;tame como a uno de tus jornaleros&#39;. Entonces parti&oacute; y volvi&oacute; a la casa de su padre. Cuando todav&iacute;a estaba lejos, su padre lo vio y se conmovi&oacute; profundamente; corri&oacute; a su encuentro, lo abraz&oacute; y lo bes&oacute;. El joven le dijo: &#39;Padre, pequ&eacute; contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo&#39;. Pero el padre dijo a sus servidores: &#39;Traigan en seguida la mejor ropa y v&iacute;stanlo, p&oacute;nganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y m&aacute;tenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado&#39;. Y comenz&oacute; la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oy&oacute; la m&uacute;sica y los coros que acompa&ntilde;aban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le pregunt&oacute; que significaba eso. El le respondi&oacute;: &#39;Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo&#39;. El se enoj&oacute; y no quiso entrar. Su padre sali&oacute; para rogarle que entrara, pero &eacute;l le respondi&oacute;: &#39;Hace tantos a&ntilde;os que te sirvo sin haber desobedecido jam&aacute;s ni una sola de tus &oacute;rdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. &iexcl;Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, despu&eacute;s de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para &eacute;l el ternero engordado!&#39;. Pero el padre le dijo: &#39;Hijo m&iacute;o, t&uacute; est&aacute;s siempre conmigo, y todo lo m&iacute;o es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegr&iacute;a, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado&#39;&quot;.&nbsp;<\/span><span style=\"font-family: Arial; color: black; font-size: 12pt\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#000000\"><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\">REFLEXI&Oacute;N<\/span><\/strong><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"><strong><\/strong><\/font><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">La par&aacute;bola del hijo pr&oacute;digo es de las que mejor conocemos y que siempre nos interpela, sobre todo en la Cuaresma. Sus personajes se han hecho famosos. El padre aparece como persona liberal, que da margen de confianza al hijo que se quiere ir y luego le perdona y le acepta de vuelta. Este padre sale dos veces de su casa: la primera para acoger al hijo que vuelve y la segunda para tratar de convencer al hermano mayor de que tambi&eacute;n entre y participe en la fiesta. El hijo peque&ntilde;o, bastante golfo &eacute;l, es el protagonista de una historia de ida y vuelta, que aprende las duras lecciones que le da la vida, y al fin reacciona bien. Es capaz de volver a la casa paterna. El hermano mayor es el que Jes&uacute;s enfoca m&aacute;s expresamente: en &eacute;l retrata a los &laquo;fariseos y letrados que murmuraban porque Jes&uacute;s acoge a los pecadores y come con ellos&raquo;. A ellos les dedica esta par&aacute;bola y describe su postura en la del hermano mayor.<\/font><\/span><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">En Cuaresma nos acordamos m&aacute;s de la bondad de Dios. Nos volvemos a &Eacute;l, llenos de confianza, porque &Eacute;l &laquo;arrojar&aacute; nuestros pecados a lo hondo del mar&raquo;.<\/font><\/span><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">Pero la par&aacute;bola de Jes&uacute;s nos pone ante una alternativa: &iquest;en cu&aacute;l de las tres figuras nos vemos reflejados? &iquest;Actuamos como el padre? El respeta la decisi&oacute;n de su hijo, aunque seguramente no la entiende ni la acepta. Y cuando le ve volver le hace f&aacute;cil la entrada en casa. &iquest;Sabemos acoger al que vuelve? &iquest;Le damos un margen de confianza, le facilitamos la rehabilitaci&oacute;n? &iquest;O le recordaremos siempre lo que ha hecho, pas&aacute;ndole factura de su fallo? El padre esgrimi&oacute;, no la justicia o la necesidad de un castigo pedag&oacute;gico, sino la misericordia. &iquest;Qu&eacute; actitud adoptamos nosotros en nuestra relaci&oacute;n con los dem&aacute;s?<\/font><\/span><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">&iquest;Actuamos como el hijo pr&oacute;digo? Tal vez en alg&uacute;n periodo de nuestra vida tambi&eacute;n nos hemos lanzado a la aventura, no tan extrema como la del joven de la par&aacute;bola, pero s&iacute; aventura al fin y al cabo, desviados del camino que Dios nos ped&iacute;a que sigui&eacute;ramos. Cuando o&iacute;mos hablar o hablamos del &laquo;hijo pr&oacute;digo&raquo;, &iquest;nos acordamos s&oacute;lo de los dem&aacute;s, de los &laquo;pecadores&raquo;, o nos incluimos a nosotros mismos en esa historia del bien y del mal, que tambi&eacute;n existen en nuestra vida? &iquest;Nos hemos puesto ya, en esta Cuaresma, en actitud de conversi&oacute;n, de reconocimiento humilde de nuestras faltas y de confianza en la bondad de Dios, dispuestos a volver a &eacute;l y serle m&aacute;s fieles desde ahora? &iquest;Sabemos pedir perd&oacute;n? &iquest;Preparamos ya el sacramento de la reconciliaci&oacute;n, que parece descrito detalladamente en esta par&aacute;bola en sus etapas de arrepentimiento, confesi&oacute;n, perd&oacute;n y fiesta?<\/font><\/span><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">&iquest;O bien actuamos como el hermano mayor? &Eacute;l no acepta que al peque&ntilde;o se le perdone tan f&aacute;cilmente. Tal vez tiene raz&oacute;n en querer dar una lecci&oacute;n al aventurero. Pero Jes&uacute;s contrapone su postura con la del padre, mucho m&aacute;s comprensivo. Jes&uacute;s mismo actu&oacute; con los pecadores como lo hace el padre de la par&aacute;bola, no como el hermano mayor. &Eacute;ste es figura de una actitud farisaica. &iquest;Somos intransigentes, intolerantes? &iquest;Sabemos perdonar o nos dejamos llevar por la envidia y el rencor? &iquest;Miramos por encima del hombro a &laquo;los pecadores&raquo;, sinti&eacute;ndonos nosotros &laquo;justos&raquo;?<\/font><\/span><font color=\"#000000\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\">La Cuaresma<\/span><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"> deber&iacute;a ser tiempo de abrazos y de reconciliaciones. No s&oacute;lo porque nos sentimos perdonados por Dios, sino tambi&eacute;n porque nosotros mismos decidimos conceder la amnist&iacute;a a alguna persona de la que estamos alejados.<\/span><\/font><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">&nbsp;<\/font><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">Mons. Salvador Cisneros G.<\/font><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">Parroquia Santa Teresa de &Aacute;vila<\/font><\/span><\/strong><span style=\"font-family: Arial\"><\/p>\n<p><\/span><span style=\"line-height: 115%; font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">&nbsp;<\/font><\/span><span style=\"line-height: 115%; font-size: 12pt\"><font face=\"Calibri\" color=\"#000000\">&nbsp;<\/font><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S&aacute;bado 26 de marzo Lectura Evangelio seg&uacute;n San Lucas 15,1-3.11-32. Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jes&uacute;s para escucharlo. 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