{"id":11906,"date":"2020-05-01T12:07:31","date_gmt":"2020-05-01T19:07:31","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=11906"},"modified":"2020-05-01T12:07:31","modified_gmt":"2020-05-01T19:07:31","slug":"dimension-episcopal-de-animacion-biblica-de-la-pastoral-nostalgia-del-culto-u-oportunidad-para-el-reencuentro-con-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/dimension-episcopal-de-animacion-biblica-de-la-pastoral-nostalgia-del-culto-u-oportunidad-para-el-reencuentro-con-la-palabra\/","title":{"rendered":"Dimensi\u00f3n Episcopal de Animaci\u00f3n B\u00edblica de la Pastoral: \u00bfNostalgia del culto u oportunidad para el reencuentro con La Palabra?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>COMISI\u00d3N EPISCOPAL DE PASTORAL PROF\u00c9TICA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Dimensi\u00f3n Episcopal de Animaci\u00f3n B\u00edblica de la Pastoral<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">M\u00e9xico, CDMX, a 30 de abril de 2020<\/p>\n<p>La pandemia, que nos azota y flagela, al mismo tiempo que es una severa y cr\u00edtica realidad, puede tambi\u00e9n representar una gran oportunidad para reinventarnos como humanidad, en muchos aspectos. Es ocasi\u00f3n para crecer en la solidaridad, la cooperaci\u00f3n para el bien com\u00fan, el respeto y el cuidado de la naturaleza, etc., pero tambi\u00e9n es oportunidad para repensarnos como comunidades de fe. Un per\u00edodo de la historia de Israel puede ser muy \u00fatil para nosotros aqu\u00ed y ahora.<\/p>\n<p>No cabe duda que entre las experiencias que marcaron la historia del Pueblo hebreo, se cuenta la del destierro o del exilio en Babilonia.<\/p>\n<p>Israel logr\u00f3 la consolidaci\u00f3n de un reino, mediante la confederaci\u00f3n de las tribus, llegando a la c\u00faspide de su grandeza durante los reinados de David y Salom\u00f3n, en el siglo X a.C. Sin embargo, el esplendor no dur\u00f3 mucho. El reino de Israel se vio cada vez m\u00e1s a merced de las rencillas internas y m\u00e1s vulnerable ante sus poderosos vecinos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de Salom\u00f3n, dividido el reino de Israel en dos facciones, el norte y el sur, los asirios aprovecharon la situaci\u00f3n para conquistar el Reino Septentrional. El del Sur, con capital en Jerusal\u00e9n, trat\u00f3 de mantener su independencia, pero no por mucho tiempo. Babilonia ten\u00eda metas hegem\u00f3nicas, que propiciaron que lanzara su mirada conquistadora tambi\u00e9n hacia peque\u00f1o Reino de Jud\u00e1.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 597 a.C., las tropas del rey babilonio Nabucodonosor entraron por vez primera en Jerusal\u00e9n. Una importante cantidad de personas, pertenecientes a las familias m\u00e1s notables del pa\u00eds, fueron deportadas a Babilonia, incluyendo al rey mismo. Las deportaciones continuaron, entre los a\u00f1os 597 y 538 a. C., el tiempo que domin\u00f3 el Imperio babilonio, desde la ca\u00edda de N\u00ednive (612 a. C.), hasta la llegada del Ciro, rey de Persia, (539 a.C.). En el 586 a.C., Jerusal\u00e9n fue devastada y con ella, el templo construido por Salom\u00f3n. En t\u00e9rminos generales, se pueden contar alrededor de seis d\u00e9cadas de duraci\u00f3n de una experiencia tan particular, dif\u00edcil pero tambi\u00e9n muy fecunda.<\/p>\n<p>El destierro fue duro en s\u00ed mismo. Una nueva realidad pon\u00eda a prueba a los israelitas para reinventarse como Pueblo de Dios, fuera de la tierra que el mismo YHWH les hab\u00eda prometido y dado en posesi\u00f3n. Aunque no se puede definir estrictamente el Exilio como un per\u00edodo de humillante esclavitud, porque varios hebreos lograron posicionarse como trabajadores agr\u00edcolas, incluso alquilando tierras, otros laboraron en la construcci\u00f3n, o hasta en la corte real, como Nehem\u00edas, sin embargo, s\u00ed se trastocaron sus vidas. Tuvieron que repensarse y reformularse en sus costumbres, en su praxis religiosa, en su fe misma.<\/p>\n<p>El exilio babil\u00f3nico se habr\u00e1 de recordar en la historia jud\u00eda como un tiempo de nostalgia por la patria perdida. Pero tambi\u00e9n el episodio tuvo consecuencias decisivas en la configuraci\u00f3n de la religi\u00f3n y de la identidad nacional jud\u00eda. Los hebreos exiliados, al gozar de cierta libertad y de las disposiciones ben\u00e9volas de algunos gobernantes, como lo atestigua el tratamiento de favor otorgado a Yoyaquim, rey leg\u00edtimo de Jud\u00e1 (cf. Jr 52,32-34), tuvieron oportunidad de organizarse. As\u00ed fue como se pudo instituir y funcionar un consejo de los ancianos (cf. Jr 29,1; cf. tambi\u00e9n Ez 8,1; 14,1; 20,1).<\/p>\n<p>Al carecer del Templo y no poder siquiera acceder a los peque\u00f1os santuarios antiguos de culto (Sil\u00f3, Sikem\u2026), los exiliados tuvieron que pensar en una nueva forma de religi\u00f3n, al margen de casi toda acci\u00f3n cultual de ofrendas y sacrificios. No se quedaron en la nostalgia por el culto y en el gemido lastimero que dejaba una p\u00e9rdida, sino que ejercitaron una muy fruct\u00edfera creatividad. Dispusieron reunirse en asambleas de plegarias los s\u00e1bados. As\u00ed fue como naci\u00f3 la liturgia sinagogal. La religi\u00f3n empez\u00f3 a ser la \u201cofrenda de los labios y del coraz\u00f3n contrito\u201d (Sal 51). La misma observancia de la Ley adquiri\u00f3 sentido cultual. Pero lo m\u00e1s importante de todo fue que la vida de fe tuvo como centro la Palabra revelada por Dios a su Pueblo.<\/p>\n<p>La cautividad de Babilonia puso a prueba la fe de un pueblo, que vio perdidas sus instituciones fundamentales: el templo, la tierra, la realeza y la unidad como naci\u00f3n. Sin embargo, lograron una fecunda labor de profundizaci\u00f3n espiritual, de relectura de sus tradiciones y textos sagrados, incluso de un lenguaje nuevo. Fue un per\u00edodo de intensa actividad literaria y teol\u00f3gica. Se desarroll\u00f3 vigorosamente la corriente sacerdotal. El dinamismo generado, se proyect\u00f3 m\u00e1s all\u00e1, en el per\u00edodo posex\u00edlico. Los exiliados establecieron un nuevo modelo religioso y pol\u00edtico que ha marcado todo el devenir del pueblo jud\u00edo incluso hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Parece que tenemos mucho que aprender de un Pueblo, que en uno de los per\u00edodos m\u00e1s cr\u00edticos de su historia, logr\u00f3 que fuera favorable, al despertar la creatividad de su fe, en el Exilio. Tampoco nosotros podemos quedarnos anclados en el lamento por lo que ahora no podemos tener. Es verdad que necesitamos los sacramentos, especialmente la Eucarist\u00eda, tambi\u00e9n la Reconciliaci\u00f3n, la Unci\u00f3n de los enfermos y todos los dem\u00e1s; necesitamos, con los funerales, celebrar la esperanza en la vida eterna, incluso extra\u00f1amos los actos de piedad como las bendiciones, procesiones, etc. Pero hoy tenemos una gran oportunidad: redescubrir la riqueza del alimento de la PALABRA.<\/p>\n<p>Los hombres y las mujeres de fe podemos, en nuestros hogares, en el ya tan sonado \u201cqu\u00e9date en casa\u201d, retomar nuestras Biblias, a veces tan empolvadas. Podemos leer y orar, ya sea personalmente, pero sobre todo en familia, con la Palabra de Vida, que el Se\u00f1or nos ha revelado. Nadie niega que la Eucarist\u00eda es alimento (y tiene cierta legitimidad que algunos pidan que se siga celebrando), pero tambi\u00e9n la Palabra de Dios escrita es alimento de vida. Un pastor luterano dec\u00eda: \u201clas comunidades cristianas protestantes, durante cinco siglos nos hemos alimentado de la Palabra, ella nos ha sostenido en nuestra fe\u201d. Nosotros los cristianos cat\u00f3licos, somos m\u00e1s afortunados porque tenemos m\u00e1s alimentos. Pero ahora, al no poder recibirlos como de ordinario y, quiz\u00e1s, sin valorarlos lo suficiente, no debemos olvidar que tambi\u00e9n tenemos este alimento tan importante: LA PALABRA DE DIOS ESCRITA EN LA BIBLIA.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>+Mons. Adolfo M. Casta\u00f1o Fonseca<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Obispo de Azcapotzalco<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Responsable Episcopal de la Dimensi\u00f3n B\u00edblica de la Pastoral<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Mar\u00eda del Socorro Becerra Molina, hmsp<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Secretaria de la Dimensi\u00f3n B\u00edblica de la Pastoral<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ee104aea-0ef2-4c8a-91e8-68ee594438ee.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-11907\" src=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ee104aea-0ef2-4c8a-91e8-68ee594438ee.jpg\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"348\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ee104aea-0ef2-4c8a-91e8-68ee594438ee.jpg 589w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ee104aea-0ef2-4c8a-91e8-68ee594438ee-300x177.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>COMISI\u00d3N EPISCOPAL DE PASTORAL PROF\u00c9TICA Dimensi\u00f3n Episcopal de Animaci\u00f3n B\u00edblica de la Pastoral M\u00e9xico, CDMX, a 30 de abril de 2020 La pandemia, que nos azota y flagela, al mismo tiempo que es una&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":101012,"featured_media":11907,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[20,14],"tags":[],"class_list":["post-11906","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio-del-dia","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11906","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/101012"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11906"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11906\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11908,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11906\/revisions\/11908"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11907"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11906"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11906"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11906"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}