{"id":11909,"date":"2020-05-01T12:09:25","date_gmt":"2020-05-01T19:09:25","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=11909"},"modified":"2020-05-01T12:09:25","modified_gmt":"2020-05-01T19:09:25","slug":"03-mayo-2020-domingo-del-buen-pastor-jornada-mundial-de-oracion-por-las-vocaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/03-mayo-2020-domingo-del-buen-pastor-jornada-mundial-de-oracion-por-las-vocaciones\/","title":{"rendered":"03 mayo 2020, Domingo del Buen Pastor: Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por las Vocaciones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Las palabras de la vocaci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a0<em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n<p>El 4 de agosto del a\u00f1o pasado, en el 160 aniversario de la muerte del santo Cura de Ars, quise ofrecer una\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html\">Carta a los sacerdotes<\/a>, que por la llamada que el Se\u00f1or les hizo, gastan la vida cada d\u00eda al servicio del Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>En esa ocasi\u00f3n, eleg\u00ed cuatro palabras clave \u2014<em>dolor, gratitud, \u00e1nimo y alabanza\u2014<\/em>\u00a0para agradecer a los sacerdotes y apoyar su ministerio. Considero que hoy, en esta 57 Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por las Vocaciones, esas palabras se pueden retomar y dirigir a todo el Pueblo de Dios, a la luz de un pasaje evang\u00e9lico que nos cuenta la singular experiencia de Jes\u00fas y Pedro durante una noche de tempestad, en el lago de Tiber\u00edades (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a014,22-33).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes, que hab\u00eda entusiasmado a la multitud, Jes\u00fas orden\u00f3 a los suyos que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, mientras \u00c9l desped\u00eda a la gente. La imagen de esta traves\u00eda en el lago evoca de alg\u00fan modo el viaje de nuestra existencia. En efecto, la barca de nuestra vida avanza lentamente, siempre inquieta porque busca un feliz desembarco, dispuesta para afrontar los riesgos y las oportunidades del mar, aunque tambi\u00e9n anhela recibir del timonel un cambio de direcci\u00f3n que la ponga finalmente en el rumbo adecuado. Pero, a veces puede perderse, puede dejarse encandilar por ilusiones en lugar de seguir el faro luminoso que la conduce al puerto seguro, o ser desafiada por los vientos contrarios de las dificultades, de las dudas y de los temores.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sucede as\u00ed en el coraz\u00f3n de los disc\u00edpulos. Ellos, que est\u00e1n llamados a seguir al Maestro de Nazaret, deben decidirse a pasar a la otra orilla, apostando valientemente por abandonar sus propias seguridades e ir tras las huellas del Se\u00f1or. Esta aventura no es pac\u00edfica: llega la noche, sopla el viento contrario, la barca es sacudida por las olas, y el miedo de no lograrlo y de no estar a la altura de la llamada amenaza con hundirlos.<\/p>\n<p>Pero el Evangelio nos dice que, en la aventura de este viaje dif\u00edcil, no estamos solos. El Se\u00f1or, casi anticipando la aurora en medio de la noche, camin\u00f3 sobre las aguas agitadas y alcanz\u00f3 a los disc\u00edpulos, invit\u00f3 a Pedro a ir a su encuentro sobre las aguas, lo salv\u00f3 cuando lo vio hundirse y, finalmente, subi\u00f3 a la barca e hizo calmar el viento.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la primera palabra de la vocaci\u00f3n es\u00a0<em>gratitud<\/em>. Navegar en la direcci\u00f3n correcta no es una tarea confiada s\u00f3lo a nuestros propios esfuerzos, ni depende solamente de las rutas que nosotros escojamos. Nuestra realizaci\u00f3n personal y nuestros proyectos de vida no son el resultado matem\u00e1tico de lo que decidimos dentro de un \u201cyo\u201d aislado; al contrario, son ante todo la respuesta a una llamada que viene de lo alto. Es el Se\u00f1or quien nos concede en primer lugar la valent\u00eda para subirnos a la barca y nos indica la orilla hacia la que debemos dirigirnos. Es \u00c9l quien, cuando nos llama, se convierte tambi\u00e9n en nuestro timonel para acompa\u00f1arnos, mostrarnos la direcci\u00f3n, impedir que nos quedemos varados en los escollos de la indecisi\u00f3n y hacernos capaces de caminar incluso sobre las aguas agitadas.<\/p>\n<p>Toda vocaci\u00f3n nace de la mirada amorosa con la que el Se\u00f1or vino a nuestro encuentro, quiz\u00e1 justo cuando nuestra barca estaba siendo sacudida en medio de la tempestad. \u00abLa vocaci\u00f3n, m\u00e1s que una elecci\u00f3n nuestra, es respuesta a un llamado gratuito del Se\u00f1or\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html\"><em>Carta a los sacerdotes<\/em><\/a>, 4 agosto 2019); por eso, llegaremos a descubrirla y a abrazarla cuando nuestro coraz\u00f3n se abra a la gratitud y sepa acoger el paso de Dios en nuestra vida.<\/p>\n<p>Cuando los disc\u00edpulos vieron que Jes\u00fas se acercaba caminando sobre las aguas, pensaron que se trataba de un fantasma y tuvieron miedo. Pero enseguida Jes\u00fas los tranquiliz\u00f3 con una palabra que siempre debe acompa\u00f1ar nuestra vida y nuestro camino vocacional: \u00ab\u00a1\u00c1nimo, soy yo, no teng\u00e1is miedo!\u00bb (v. 27).<em>\u00a0<\/em>Esta es precisamente la segunda palabra que deseo daros:\u00a0<em>\u00e1nimo<\/em>.<\/p>\n<p>Lo que a menudo nos impide caminar, crecer, escoger el camino que el Se\u00f1or nos se\u00f1ala son los fantasmas que se agitan en nuestro coraz\u00f3n. Cuando estamos llamados a dejar nuestra orilla segura y abrazar un estado de vida \u2014como el matrimonio, el orden sacerdotal, la vida consagrada\u2014, la primera reacci\u00f3n la representa frecuentemente el \u201cfantasma de la incredulidad\u201d: No es posible que esta vocaci\u00f3n sea para m\u00ed; \u00bfser\u00e1 realmente el camino acertado? \u00bfEl Se\u00f1or me pide esto justo a m\u00ed?<\/p>\n<p>Y, poco a poco, crecen en nosotros todos esos argumentos, justificaciones y c\u00e1lculos que nos hacen perder el impulso, que nos confunden y nos dejan paralizados en el punto de partida: creemos que nos equivocamos, que no estamos a la altura, que simplemente vimos un fantasma que tenemos que ahuyentar.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or sabe que una opci\u00f3n fundamental de vida \u2014como la de casarse o consagrarse de manera especial a su servicio\u2014 requiere\u00a0<em>valent\u00eda<\/em>. \u00c9l conoce las preguntas, las dudas y las dificultades que agitan la barca de nuestro coraz\u00f3n, y por eso nos asegura: \u201cNo tengas miedo, \u00a1yo estoy contigo!\u201d. La fe en su presencia, que nos viene al encuentro y nos acompa\u00f1a, aun cuando el mar est\u00e1 agitado, nos libera de esa acedia que ya tuve la oportunidad de definir como \u00abtristeza dulzona\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html\"><em>Carta a los sacerdotes<\/em><\/a>, 4 agosto 2019), es decir, ese desaliento interior que nos bloquea y no nos deja gustar la belleza de la vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html\"><em>Carta a los sacerdotes<\/em><\/a>\u00a0habl\u00e9 tambi\u00e9n del dolor, pero aqu\u00ed quisiera traducir de otro modo esta palabra y referirme a la\u00a0<em>fatiga<\/em>. Toda vocaci\u00f3n implica un compromiso. El Se\u00f1or nos llama porque quiere que seamos como Pedro, capaces de \u201ccaminar sobre las aguas\u201d, es decir, que tomemos las riendas de nuestra vida para ponerla al servicio del Evangelio, en los modos concretos y cotidianos que \u00c9l nos muestra, y especialmente en las distintas formas de vocaci\u00f3n laical, presbiteral y de vida consagrada. Pero nosotros somos como el Ap\u00f3stol: tenemos deseo y empuje, aunque, al mismo tiempo, estamos marcados por debilidades y temores.<\/p>\n<p>Si dejamos que nos abrume la idea de la responsabilidad que nos espera \u2014en la vida matrimonial o en el ministerio sacerdotal\u2014 o las adversidades que se presentar\u00e1n, entonces apartaremos la mirada de Jes\u00fas r\u00e1pidamente y, como Pedro, correremos el riesgo de hundirnos. Al contrario, a pesar de nuestras fragilidades y carencias, la fe nos permite caminar al encuentro del Se\u00f1or resucitado y tambi\u00e9n vencer las tempestades. En efecto, \u00c9l nos tiende la mano cuando el cansancio o el miedo amenazan con hundirnos, y nos da el impulso necesario para vivir nuestra vocaci\u00f3n con alegr\u00eda y entusiasmo.<\/p>\n<p>Finalmente, cuando Jes\u00fas subi\u00f3 a la barca, el viento ces\u00f3 y las olas se calmaron. Es una hermosa imagen de lo que el Se\u00f1or obra en nuestra vida y en los tumultos de la historia, de manera especial cuando atravesamos la tempestad: \u00c9l ordena que los vientos contrarios cesen y que las fuerzas del mal, del miedo y de la resignaci\u00f3n no tengan m\u00e1s poder sobre nosotros.<\/p>\n<p>En la vocaci\u00f3n espec\u00edfica que estamos llamados a vivir, estos vientos pueden agotarnos. Pienso en los que asumen tareas importantes en la sociedad civil, en los esposos que \u2014no sin raz\u00f3n\u2014 me gusta llamar \u201clos valientes\u201d, y especialmente en quienes abrazan la vida consagrada y el sacerdocio. Conozco vuestras fatigas, las soledades que a veces abruman vuestro coraz\u00f3n, el riesgo de la rutina que poco a poco apaga el fuego ardiente de la llamada, el peso de la incertidumbre y de la precariedad de nuestro tiempo, el miedo al futuro. \u00c1nimo, \u00a1no teng\u00e1is miedo! Jes\u00fas est\u00e1 a nuestro lado y, si lo reconocemos como el \u00fanico Se\u00f1or de nuestra vida, \u00c9l nos tiende la mano y nos sujeta para salvarnos.<\/p>\n<p>Y entonces, aun en medio del oleaje, nuestra vida se abre a la\u00a0<em>alabanza<\/em>. Esta es la \u00faltima palabra de la vocaci\u00f3n, y quiere ser tambi\u00e9n una invitaci\u00f3n a cultivar la actitud interior de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda. Ella, agradecida por la mirada que Dios le dirigi\u00f3, abandon\u00f3 con fe sus miedos y su turbaci\u00f3n, abraz\u00f3 con valent\u00eda la llamada e hizo de su vida un eterno canto de alabanza al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Queridos hermanos: Particularmente en esta Jornada, como tambi\u00e9n en la acci\u00f3n pastoral ordinaria de nuestras comunidades, deseo que la Iglesia recorra este camino al servicio de las vocaciones abriendo brechas en el coraz\u00f3n de los fieles, para que cada uno pueda descubrir con gratitud la llamada de Dios en su vida, encontrar la valent\u00eda de decirle \u201cs\u00ed\u201d, vencer la fatiga con la fe en Cristo y, finalmente, ofrecer la propia vida como un c\u00e1ntico de alabanza a Dios, a los hermanos y al mundo entero. Que la Virgen Mar\u00eda nos acompa\u00f1e e interceda por nosotros.<\/p>\n<p><em>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 8 de marzo de 2020, II Domingo de Cuaresma<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Francisco<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/a6acc0f1-54a0-403d-8d50-dc37fe1b32a2.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-11910\" src=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/a6acc0f1-54a0-403d-8d50-dc37fe1b32a2.jpg\" alt=\"\" width=\"1168\" height=\"570\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/a6acc0f1-54a0-403d-8d50-dc37fe1b32a2.jpg 1168w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/a6acc0f1-54a0-403d-8d50-dc37fe1b32a2-300x146.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/a6acc0f1-54a0-403d-8d50-dc37fe1b32a2-768x375.jpg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/a6acc0f1-54a0-403d-8d50-dc37fe1b32a2-1024x500.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1168px) 100vw, 1168px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las palabras de la vocaci\u00f3n \u00a0Queridos hermanos y hermanas: El 4 de agosto del a\u00f1o pasado, en el 160 aniversario de la muerte del santo Cura de Ars, quise ofrecer una\u00a0Carta a los sacerdotes,&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":101012,"featured_media":11910,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[20,14],"tags":[],"class_list":["post-11909","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio-del-dia","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11909","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/101012"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11909"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11909\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11911,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11909\/revisions\/11911"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11910"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11909"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11909"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11909"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}