{"id":12516,"date":"2020-10-05T18:48:11","date_gmt":"2020-10-06T01:48:11","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=12516"},"modified":"2020-10-05T18:51:22","modified_gmt":"2020-10-06T01:51:22","slug":"mensaje-para-la-jornada-mundial-de-las-misiones-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/mensaje-para-la-jornada-mundial-de-las-misiones-2020\/","title":{"rendered":"MENSAJE PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2020"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>MENSAJE PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2020<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abAqu\u00ed estoy, m\u00e1ndame\u00bb (Is\u00a06,8)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Doy gracias a Dios por la dedicaci\u00f3n con que se vivi\u00f3 en toda la Iglesia el Mes Misionero Extraordinario durante el pasado mes de octubre. Estoy seguro de que contribuy\u00f3 a estimular la conversi\u00f3n misionera de muchas comunidades, a trav\u00e9s del camino indicado por el tema: \u201cBautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misi\u00f3n en el mundo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este a\u00f1o, marcado por los sufrimientos y desaf\u00edos causados \u200b\u200bpor la pandemia del COVID-19, este camino misionero de toda la Iglesia contin\u00faa a la luz de la palabra que encontramos en el relato de la vocaci\u00f3n del profeta Isa\u00edas: \u00abAqu\u00ed estoy, m\u00e1ndame\u00bb (<em>Is<\/em>\u00a06,8). Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Se\u00f1or: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9?\u00bb (<em>ib\u00edd<\/em>.). Esta llamada viene del coraz\u00f3n de Dios, de su misericordia que interpela tanto a la Iglesia como a la humanidad en la actual crisis mundial. \u00abAl igual que a los disc\u00edpulos del Evangelio, nos sorprendi\u00f3 una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que est\u00e1bamos en la misma barca, todos fr\u00e1giles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos disc\u00edpulos, que hablan con una \u00fanica voz y con angustia dicen: \u201cperecemos\u201d (cf. v. 38), tambi\u00e9n nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino s\u00f3lo juntos\u00bb (<em>Meditaci\u00f3n en la Plaza San Pedro<\/em>, 27 marzo 2020). Estamos realmente asustados, desorientados y atemorizados. El dolor y la muerte nos hacen experimentar nuestra fragilidad humana; pero al mismo tiempo todos somos conscientes de que compartimos un fuerte deseo de vida y de liberaci\u00f3n del mal. En este contexto, la llamada a la misi\u00f3n, la invitaci\u00f3n a salir de nosotros mismos por amor de Dios y del pr\u00f3jimo se presenta como una oportunidad para compartir, servir e interceder. La misi\u00f3n que Dios nos conf\u00eda a cada uno nos hace pasar del yo temeroso y encerrado al yo reencontrado y renovado por el don de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el sacrificio de la cruz, donde se cumple la misi\u00f3n de Jes\u00fas (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a019,28-30), Dios revela que su amor es para todos y cada uno de nosotros (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a019,26-27). Y nos pide nuestra disponibilidad personal para ser enviados, porque \u00c9l es Amor en un movimiento perenne de misi\u00f3n, siempre saliendo de s\u00ed mismo para dar vida. Por amor a los hombres, Dios Padre envi\u00f3 a su Hijo Jes\u00fas (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a03,16). Jes\u00fas es el Misionero del Padre: su Persona y su obra est\u00e1n en total obediencia a la voluntad del Padre (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a04,34; 6,38; 8,12-30;\u00a0<em>Hb<\/em>\u00a010,5-10). A su vez, Jes\u00fas, crucificado y resucitado por nosotros, nos atrae en su movimiento de amor; con su propio Esp\u00edritu, que anima a la Iglesia, nos hace disc\u00edpulos de Cristo y nos env\u00eda en misi\u00f3n al mundo y a todos los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa misi\u00f3n, la \u201cIglesia en salida\u201d no es un programa, una intenci\u00f3n que se logra mediante un esfuerzo de voluntad. Es Cristo quien saca a la Iglesia de s\u00ed misma. En la misi\u00f3n de anunciar el Evangelio, te mueves porque el Esp\u00edritu te empuja y te trae\u00bb (<em>Sin \u00c9l no podemos hacer nada<\/em>, LEV-San Pablo, 2019, 16-17). Dios siempre nos ama primero y con este amor nos encuentra y nos llama. Nuestra vocaci\u00f3n personal viene del hecho de que somos hijos e hijas de Dios en la Iglesia, su familia, hermanos y hermanas en esa caridad que Jes\u00fas nos testimonia. Sin embargo, todos tienen una dignidad humana fundada en la llamada divina a ser hijos de Dios, para convertirse por medio del sacramento del bautismo y por la libertad de la fe en lo que son desde siempre en el coraz\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Haber recibido gratuitamente la vida constituye ya una invitaci\u00f3n impl\u00edcita a entrar en la din\u00e1mica de la entrega de s\u00ed mismo: una semilla que madurar\u00e1 en los bautizados, como respuesta de amor en el matrimonio y en la virginidad por el Reino de Dios. La vida humana nace del amor de Dios, crece en el amor y tiende hacia el amor. Nadie est\u00e1 excluido del amor de Dios, y en el santo sacrificio de Jes\u00fas, el Hijo en la cruz, Dios venci\u00f3 el pecado y la muerte (cf.\u00a0<em>Rm<\/em>\u00a08,31-39). Para Dios, el mal \u2014incluso el pecado\u2014 se convierte en un desaf\u00edo para amar y amar cada vez m\u00e1s (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a05,38-48;\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a023,33-34). Por ello, en el misterio pascual, la misericordia divina cura la herida original de la humanidad y se derrama sobre todo el universo. La Iglesia, sacramento universal del amor de Dios para el mundo, contin\u00faa la misi\u00f3n de Jes\u00fas en la historia y nos env\u00eda por doquier para que, a trav\u00e9s de nuestro testimonio de fe y el anuncio del Evangelio, Dios siga manifestando su amor y pueda tocar y transformar corazones, mentes, cuerpos, sociedades y culturas, en todo lugar y tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misi\u00f3n es una respuesta libre y consciente a la llamada de Dios, pero podemos percibirla s\u00f3lo cuando vivimos una relaci\u00f3n personal de amor con Jes\u00fas vivo en su Iglesia. Pregunt\u00e9monos: \u00bfEstamos listos para recibir la presencia del Esp\u00edritu Santo en nuestra vida, para escuchar la llamada a la misi\u00f3n, tanto en la v\u00eda del matrimonio como de la virginidad consagrada o del sacerdocio ordenado, como tambi\u00e9n en la vida ordinaria de todos los d\u00edas? \u00bfEstamos dispuestos a ser enviados a cualquier lugar para dar testimonio de nuestra fe en Dios, Padre misericordioso, para proclamar el Evangelio de salvaci\u00f3n de Jesucristo, para compartir la vida divina del Esp\u00edritu Santo en la edificaci\u00f3n de la Iglesia? \u00bfEstamos prontos, como Mar\u00eda, Madre de Jes\u00fas, para ponernos al servicio de la voluntad de Dios sin condiciones (cf.\u00a0<em>Lc\u00a0<\/em>1,38)? Esta disponibilidad interior es muy importante para poder responder a Dios: \u201cAqu\u00ed estoy, Se\u00f1or, m\u00e1ndame\u201d (cf.\u00a0<em>Is<\/em>\u00a06,8). Y todo esto no en abstracto, sino en el hoy de la Iglesia y de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comprender lo que Dios nos est\u00e1 diciendo en estos tiempos de pandemia tambi\u00e9n se convierte en un desaf\u00edo para la misi\u00f3n de la Iglesia. La enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento nos interpelan. Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida. Ahora, que tenemos la obligaci\u00f3n de mantener la distancia f\u00edsica y de permanecer en casa, estamos invitados a redescubrir que necesitamos relaciones sociales, y tambi\u00e9n la relaci\u00f3n comunitaria con Dios. Lejos de aumentar la desconfianza y la indiferencia, esta condici\u00f3n deber\u00eda hacernos m\u00e1s atentos a nuestra forma de relacionarnos con los dem\u00e1s. Y la oraci\u00f3n, mediante la cual Dios toca y mueve nuestro coraz\u00f3n, nos abre a las necesidades de amor, dignidad y libertad de nuestros hermanos, as\u00ed como al cuidado de toda la creaci\u00f3n. La imposibilidad de reunirnos como Iglesia para celebrar la Eucarist\u00eda nos ha hecho compartir la condici\u00f3n de muchas comunidades cristianas que no pueden celebrar la Misa cada domingo. En este contexto, la pregunta que Dios hace: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n voy a enviar?\u00bb, se renueva y espera nuestra respuesta generosa y convencida: \u00ab\u00a1Aqu\u00ed estoy, m\u00e1ndame!\u00bb (<em>Is<\/em>\u00a06,8). Dios contin\u00faa buscando a qui\u00e9n enviar al mundo y a cada pueblo, para testimoniar su amor, su salvaci\u00f3n del pecado y la muerte, su liberaci\u00f3n del mal (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a09,35-38;\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a010,1-12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La celebraci\u00f3n la Jornada Mundial de la Misi\u00f3n tambi\u00e9n significa reafirmar c\u00f3mo la oraci\u00f3n, la reflexi\u00f3n y la ayuda material de sus ofrendas son oportunidades para participar activamente en la misi\u00f3n de Jes\u00fas en su Iglesia. La caridad, que se expresa en la colecta de las celebraciones lit\u00fargicas del tercer domingo de octubre, tiene como objetivo apoyar la tarea misionera realizada en mi nombre por las Obras Misionales Pontificias, para hacer frente a las necesidades espirituales y materiales de los pueblos y las iglesias del mundo entero y para la salvaci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda, Estrella de la evangelizaci\u00f3n y Consuelo de los afligidos, Disc\u00edpula misionera de su Hijo Jes\u00fas, contin\u00fae intercediendo por nosotros y sosteni\u00e9ndonos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 31 de mayo de 2020, Solemnidad de Pentecost\u00e9s.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Francisco<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/b6b1cc80-ac20-4550-84e8-bb70f60a18fb.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-12517\" src=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/b6b1cc80-ac20-4550-84e8-bb70f60a18fb.jpg\" alt=\"\" width=\"860\" height=\"1280\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/b6b1cc80-ac20-4550-84e8-bb70f60a18fb.jpg 860w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/b6b1cc80-ac20-4550-84e8-bb70f60a18fb-202x300.jpg 202w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/b6b1cc80-ac20-4550-84e8-bb70f60a18fb-768x1143.jpg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/b6b1cc80-ac20-4550-84e8-bb70f60a18fb-688x1024.jpg 688w\" sizes=\"auto, (max-width: 860px) 100vw, 860px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MENSAJE PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2020 \u00abAqu\u00ed estoy, m\u00e1ndame\u00bb (Is\u00a06,8) &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Doy gracias a Dios por la dedicaci\u00f3n con que se vivi\u00f3 en toda la Iglesia el&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":101012,"featured_media":12519,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[20,14],"tags":[],"class_list":["post-12516","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio-del-dia","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12516","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/101012"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12516"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12516\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12520,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12516\/revisions\/12520"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12519"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12516"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12516"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12516"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}