{"id":13403,"date":"2021-10-19T17:53:57","date_gmt":"2021-10-20T00:53:57","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=13403"},"modified":"2021-10-19T17:53:57","modified_gmt":"2021-10-20T00:53:57","slug":"domund-2021-lo-que-hemos-visto-y-oido-celebralo-este-domingo-24-octubre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/domund-2021-lo-que-hemos-visto-y-oido-celebralo-este-domingo-24-octubre\/","title":{"rendered":"DOMUND 2021: \u201cLo que hemos visto y o\u00eddo\u201d cel\u00e9bralo este domingo 24 octubre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br \/>\nPARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2021<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00abNo podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y o\u00eddo\u00bb (Hch\u00a04,20)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando experimentamos la fuerza del amor de Dios, cuando reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que\u00a0hemos visto y o\u00eddo. La relaci\u00f3n de Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos, su humanidad que se nos revela en el misterio de la encarnaci\u00f3n, en su Evangelio y en su Pascua nos hacen ver hasta qu\u00e9 punto Dios ama nuestra humanidad y hace suyos nuestros gozos y sufrimientos, nuestros deseos y nuestras angustias (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\"><em>Gaudium et spes<\/em><\/a>, 22). Todo en Cristo nos recuerda que el mundo en el que vivimos y su necesidad de redenci\u00f3n no le es ajena y nos convoca tambi\u00e9n a sentirnos parte activa de esta misi\u00f3n: \u00abSalgan al cruce de los caminos e inviten a todos los que encuentren\u00bb (Mt\u00a022,9). Nadie es ajeno, nadie puede sentirse extra\u00f1o o lejano a este amor de compasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La experiencia de los ap\u00f3stoles<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de la evangelizaci\u00f3n comienza con una b\u00fasqueda apasionada del Se\u00f1or que llama y quiere entablar con cada persona, all\u00ed donde se encuentra, un di\u00e1logo de amistad (cf.\u00a0Jn\u00a015,12-17). Los ap\u00f3stoles son los primeros en dar cuenta de eso, hasta recuerdan el d\u00eda y la hora en que fueron encontrados: \u00abEra alrededor de las cuatro de la tarde\u00bb (Jn\u00a01,39). La amistad con el Se\u00f1or, verlo curar a los enfermos, comer con los pecadores, alimentar a los hambrientos, acercarse a los excluidos, tocar a los impuros, identificarse con los necesitados, invitar a las bienaventuranzas, ense\u00f1ar de una manera nueva y llena de autoridad, deja una huella imborrable, capaz de suscitar el asombro, y una alegr\u00eda expansiva y gratuita que no se puede contener. Como dec\u00eda el profeta Jerem\u00edas, esta experiencia es el fuego ardiente de su presencia activa en nuestro coraz\u00f3n que nos impulsa a la misi\u00f3n, aunque a veces comporte sacrificios e incomprensiones (cf. 20,7-9). El amor siempre est\u00e1 en movimiento y nos pone en movimiento para compartir el anuncio m\u00e1s hermoso y esperanzador: \u00abHemos encontrado al Mes\u00edas\u00bb (Jn\u00a01,41).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Jes\u00fas hemos visto, o\u00eddo y palpado que las cosas pueden ser diferentes. \u00c9l inaugur\u00f3, ya para hoy, los tiempos por venir record\u00e1ndonos una caracter\u00edstica esencial de nuestro ser humanos, tantas veces olvidada: \u00abHemos sido hechos para la plenitud que s\u00f3lo se alcanza en el amor\u00bb (Carta enc.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html#68\"><em>Fratelli tutti<\/em><\/a>, 68). Tiempos nuevos que suscitan una fe capaz de impulsar iniciativas y forjar comunidades a partir de hombres y mujeres que aprenden a hacerse cargo de la fragilidad propia y la de los dem\u00e1s, promoviendo la fraternidad y la amistad social (cf.\u00a0ib\u00edd., 67). La comunidad eclesial muestra su belleza cada vez que recuerda con gratitud que el Se\u00f1or nos am\u00f3 primero (cf.\u00a01 Jn\u00a04,19). Esa \u00abpredilecci\u00f3n amorosa del Se\u00f1or nos sorprende, y el asombro \u2014por su propia naturaleza\u2014 no podemos poseerlo por nosotros mismos ni imponerlo. [\u2026] S\u00f3lo as\u00ed puede florecer el milagro de la gratuidad, el don gratuito de s\u00ed. Tampoco el fervor misionero puede obtenerse como consecuencia de un razonamiento o de un c\u00e1lculo. Ponerse en \u201cestado de misi\u00f3n\u201d es un efecto del agradecimiento\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/messages\/pont-messages\/2020\/documents\/papa-francesco_20200521_messaggio-pom.html\"><em>Mensaje a las Obras Misionales Pontificias<\/em><\/a>, 21 mayo 2020).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, los tiempos no eran f\u00e1ciles; los primeros cristianos comenzaron su vida de fe en un ambiente hostil y complicado. Historias de postergaciones y encierros se cruzaban con resistencias internas y externas que parec\u00edan contradecir y hasta negar lo que hab\u00edan visto y o\u00eddo; pero eso, lejos de ser una dificultad u obst\u00e1culo que los llevara a replegarse o ensimismarse, los impuls\u00f3 a transformar todos los inconvenientes, contradicciones y dificultades en una oportunidad para la misi\u00f3n. Los l\u00edmites e impedimentos se volvieron tambi\u00e9n un lugar privilegiado para ungir todo y a todos con el Esp\u00edritu del Se\u00f1or. Nada ni nadie pod\u00eda quedar ajeno a ese anuncio liberador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos el testimonio vivo de todo esto en los\u00a0Hechos de los Ap\u00f3stoles, libro de cabecera de los disc\u00edpulos misioneros. Es el libro que recoge c\u00f3mo el perfume del Evangelio fue calando a su paso y suscitando la alegr\u00eda que s\u00f3lo el Esp\u00edritu nos puede regalar. El libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos ense\u00f1a a vivir las pruebas abraz\u00e1ndonos a Cristo, para madurar la \u00abconvicci\u00f3n de que Dios puede actuar en cualquier circunstancia, tambi\u00e9n en medio de aparentes fracasos\u00bb y la certeza de que \u00abquien se ofrece y entrega a Dios por amor seguramente ser\u00e1 fecundo\u00bb (Exhort. ap.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_acci%C3%B3n_misteriosa_del_Resucitado_y_de_su_Esp%C3%ADritu\"><em>Evangelii gaudium<\/em><\/a>, 279).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed tambi\u00e9n nosotros: tampoco es f\u00e1cil el momento actual de nuestra historia. La situaci\u00f3n de la pandemia evidenci\u00f3 y amplific\u00f3 el dolor, la soledad, la pobreza y las injusticias que ya tantos padec\u00edan y puso al descubierto nuestras falsas seguridades y las fragmentaciones y polarizaciones que silenciosamente nos laceran. Los m\u00e1s fr\u00e1giles y vulnerables experimentaron a\u00fan m\u00e1s su vulnerabilidad y fragilidad. Hemos experimentado el des\u00e1nimo, el desencanto, el cansancio, y hasta la amargura conformista y desesperanzadora pudo apoderarse de nuestras miradas. Pero nosotros \u00abno nos anunciamos a nosotros mismos, sino a Jes\u00fas como Cristo y Se\u00f1or, pues no somos m\u00e1s que servidores de ustedes por causa de Jes\u00fas\u00bb (2 Co\u00a04,5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso sentimos resonar en nuestras comunidades y hogares la Palabra de vida que se hace eco en nuestros corazones y nos dice: \u00abNo est\u00e1 aqu\u00ed: \u00a1ha resucitado!\u00bb (Lc\u00a024,6); Palabra de esperanza que rompe todo determinismo y, para aquellos que se dejan tocar, regala la libertad y la audacia necesarias para ponerse de pie y buscar creativamente todas las maneras posibles de vivir la compasi\u00f3n, ese \u201csacramental\u201d de la cercan\u00eda de Dios con nosotros que no abandona a nadie al borde del camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En este tiempo de pandemia, ante la tentaci\u00f3n de enmascarar y justificar la indiferencia y la apat\u00eda en nombre del sano distanciamiento social, urge\u00a0la misi\u00f3n de la compasi\u00f3n\u00a0capaz de hacer de la necesaria distancia un lugar de encuentro, de cuidado y de promoci\u00f3n. \u00abLo que hemos visto y o\u00eddo\u00bb (Hch\u00a04,20), la misericordia con la que hemos sido tratados, se transforma en el punto de referencia y de credibilidad que nos permite recuperar la pasi\u00f3n compartida por crear \u00abuna comunidad de pertenencia y solidaridad, a la cual destinar tiempo, esfuerzo y bienes\u00bb (Carta enc.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html#36\"><em>Fratelli tutti<\/em><\/a>, 36).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Es su Palabra la que cotidianamente nos redime y nos salva de las excusas que llevan a encerrarnos en el m\u00e1s vil de los escepticismos: \u201ctodo da igual, nada va a cambiar\u201d. Y frente a la pregunta: \u201c\u00bfpara qu\u00e9 me voy a privar de mis seguridades, comodidades y placeres si no voy a ver ning\u00fan resultado importante?\u201d, la respuesta permanece siempre la misma: \u00abJesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y est\u00e1 lleno de poder. Jesucristo verdaderamente vive\u00bb (Exhort. ap.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_acci%C3%B3n_misteriosa_del_Resucitado_y_de_su_Esp%C3%ADritu\"><em>Evangelii gaudium<\/em><\/a>, 275) y nos quiere tambi\u00e9n vivos, fraternos y capaces de hospedar y compartir esta esperanza. En el contexto actual urgen misioneros de esperanza que, ungidos por el Se\u00f1or, sean capaces de recordar prof\u00e9ticamente que nadie se salva por s\u00ed solo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que los ap\u00f3stoles y los primeros cristianos, tambi\u00e9n nosotros decimos con todas nuestras fuerzas: \u00abNo podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y o\u00eddo\u00bb (Hch\u00a04,20). Todo lo que hemos recibido, todo lo que el Se\u00f1or nos ha ido concediendo, nos lo ha regalado para que lo pongamos en juego y se lo regalemos gratuitamente a los dem\u00e1s. Como los ap\u00f3stoles que han visto, o\u00eddo y tocado la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas (cf.\u00a01 Jn\u00a01,1-4), as\u00ed nosotros hoy podemos palpar la carne sufriente y gloriosa de Cristo en la historia de cada d\u00eda y animarnos a compartir con todos un destino de esperanza, esa nota indiscutible que nace de sabernos acompa\u00f1ados por el Se\u00f1or. Los cristianos no podemos reservar al Se\u00f1or para nosotros mismos: la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia expresa su implicaci\u00f3n total y p\u00fablica en la transformaci\u00f3n del mundo y en la custodia de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Una invitaci\u00f3n a cada uno de nosotros<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lema de la Jornada Mundial de las Misiones de este a\u00f1o, \u00abNo podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y o\u00eddo\u00bb (Hch\u00a04,20), es una invitaci\u00f3n a cada uno de nosotros a \u201chacernos cargo\u201d y dar a conocer aquello que tenemos en el coraz\u00f3n. Esta misi\u00f3n es y ha sido siempre la identidad de la Iglesia: \u00abElla existe para evangelizar\u00bb (S. Pablo VI, Exhort. ap.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\"><em>Evangelii nuntiandi<\/em><\/a>, 14). Nuestra vida de fe se debilita, pierde profec\u00eda y capacidad de asombro y gratitud en el aislamiento personal o encerr\u00e1ndose en peque\u00f1os grupos; por su propia din\u00e1mica exige una creciente apertura capaz de llegar y abrazar a todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros cristianos, lejos de ser seducidos para recluirse en una \u00e9lite, fueron atra\u00eddos por el Se\u00f1or y por la vida nueva que ofrec\u00eda para ir entre las gentes y testimoniar lo que hab\u00edan visto y o\u00eddo: el Reino de Dios est\u00e1 cerca. Lo hicieron con la generosidad, la gratitud y la nobleza propias de aquellos que siembran sabiendo que otros comer\u00e1n el fruto de su entrega y sacrificio. Por eso me gusta pensar que \u00abaun los m\u00e1s d\u00e9biles, limitados y heridos pueden ser misioneros a su manera, porque siempre hay que permitir que el bien se comunique, aunque conviva con muchas fragilidades\u00bb (Exhort. ap. postsin.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20190325_christus-vivit.html\"><em>Christus vivit<\/em><\/a>, 239).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra cada a\u00f1o el pen\u00faltimo domingo de octubre, recordamos agradecidamente a todas esas personas que, con su testimonio de vida, nos ayudan a renovar nuestro compromiso bautismal de ser ap\u00f3stoles generosos y alegres del Evangelio. Recordamos especialmente a quienes fueron capaces de ponerse en camino, dejar su tierra y sus hogares para que el Evangelio pueda alcanzar sin demoras y sin miedos esos rincones de pueblos y ciudades donde tantas vidas se encuentran sedientas de bendici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Contemplar su testimonio misionero nos anima a ser valientes y a pedir con insistencia \u00abal due\u00f1o que env\u00ede trabajadores para su cosecha\u00bb (Lc\u00a010,2), porque somos conscientes de que la vocaci\u00f3n a la misi\u00f3n no es algo del pasado o un recuerdo rom\u00e1ntico de otros tiempos. Hoy, Jes\u00fas necesita corazones que sean capaces de vivir su vocaci\u00f3n como una verdadera historia de amor, que les haga salir a las periferias del mundo y convertirse en mensajeros e instrumentos de compasi\u00f3n. Y es un llamado que \u00c9l nos hace a todos, aunque no de la misma manera. Recordemos que hay periferias que est\u00e1n cerca de nosotros, en el centro de una ciudad, o en la propia familia. Tambi\u00e9n hay un aspecto de la apertura universal del amor que no es geogr\u00e1fico sino existencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre, pero especialmente en estos tiempos de pandemia es importante ampliar la capacidad cotidiana de ensanchar nuestros c\u00edrculos, de llegar a aquellos que espont\u00e1neamente no los sentir\u00edamos parte de \u201cmi mundo de intereses\u201d, aunque est\u00e9n cerca nuestro (cf. Carta enc.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html#97\"><em>Fratelli tutti<\/em><\/a>, 97). Vivir la misi\u00f3n es aventurarse a desarrollar los mismos sentimientos de Cristo Jes\u00fas y creer con \u00c9l que quien est\u00e1 a mi lado es tambi\u00e9n mi hermano y mi hermana. Que su amor de compasi\u00f3n despierte tambi\u00e9n nuestro coraz\u00f3n y nos vuelva a todos disc\u00edpulos misioneros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que Mar\u00eda, la primera disc\u00edpula misionera, haga crecer en todos los bautizados el deseo de ser sal y luz en nuestras tierras (cf.\u00a0Mt\u00a05,13-14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 6 de enero de 2021, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Solemnidad de la Epifan\u00eda del Se\u00f1or<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Francisco<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/maxresdefault.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-13404\" src=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/maxresdefault.jpg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"720\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/maxresdefault.jpg 1280w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/maxresdefault-300x169.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/maxresdefault-768x432.jpg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/maxresdefault-1024x576.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2021 \u00a0 \u00abNo podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y o\u00eddo\u00bb (Hch\u00a04,20) \u00a0 Queridos hermanos y hermanas: Cuando experimentamos&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":101012,"featured_media":13404,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[20,14],"tags":[],"class_list":["post-13403","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio-del-dia","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13403","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/101012"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13403"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13403\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13405,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13403\/revisions\/13405"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13404"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13403"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13403"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13403"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}