{"id":14070,"date":"2023-02-07T17:27:21","date_gmt":"2023-02-08T01:27:21","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=14070"},"modified":"2023-02-07T17:27:21","modified_gmt":"2023-02-08T01:27:21","slug":"mensaje-para-la-jornada-mundial-del-enfermo-2023-cuida-de-el-la-compasion-como-ejercicio-sinodal-de-sanacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/mensaje-para-la-jornada-mundial-del-enfermo-2023-cuida-de-el-la-compasion-como-ejercicio-sinodal-de-sanacion\/","title":{"rendered":"Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 2023: \u201cCuida de \u00e9l\u201d. La compasi\u00f3n como ejercicio sinodal de sanaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">PARA LA XXXI JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">11 de febrero de 2023<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00abCuida de \u00e9l\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La compasi\u00f3n como ejercicio sinodal de sanaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La enfermedad forma parte de nuestra experiencia humana. Pero, si se vive en el aislamiento y en el abandono, si no va acompa\u00f1ada del cuidado y de la compasi\u00f3n, puede llegar a ser inhumana. Cuando caminamos juntos, es normal que alguien se sienta mal, que tenga que detenerse debido al cansancio o por alg\u00fan contratiempo. Es ah\u00ed, en esos momentos, cuando podemos ver c\u00f3mo estamos caminando: si realmente caminamos juntos, o si vamos por el mismo camino, pero cada uno lo hace por su cuenta, velando por sus propios intereses y dejando que los dem\u00e1s \u201cse las arreglen\u201d. Por eso, en esta XXXI Jornada Mundial del Enfermo, en pleno camino sinodal, los invito a reflexionar sobre el hecho de que, es precisamente a trav\u00e9s de la experiencia de la fragilidad y de la enfermedad, como podemos aprender a caminar juntos seg\u00fan el estilo de Dios, que es cercan\u00eda, compasi\u00f3n y ternura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el libro del profeta Ezequiel, en un gran or\u00e1culo que constituye uno de los puntos culminantes de toda la Revelaci\u00f3n, el Se\u00f1or dice as\u00ed: \u00abYo mismo apacentar\u00e9 mis ovejas y las llevar\u00e9 a descansar \u2014or\u00e1culo del Se\u00f1or\u2014. Buscar\u00e9 a la oveja perdida, har\u00e9 volver a la descarriada, vendar\u00e9 a la herida y curar\u00e9 a la enferma [\u2026]. Yo las apacentar\u00e9 con justicia\u00bb (34,15-16). La experiencia del extrav\u00edo, de la enfermedad y de la debilidad forman parte de nuestro camino de un modo natural, no nos excluyen del pueblo de Dios; al contrario, nos llevan al centro de la atenci\u00f3n del Se\u00f1or, que es Padre y no quiere perder a ninguno de sus hijos por el camino. Se trata, por tanto, de aprender de \u00c9l, para ser verdaderamente una comunidad que camina unida, capaz de no dejarse contagiar por la cultura del descarte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Enc\u00edclica Fratelli tutti, como ustedes saben, propone una lectura actualizada de la par\u00e1bola del buen samaritano. La escog\u00ed como eje, como punto de inflexi\u00f3n, para poder salir de las \u201csombras de un mundo cerrado\u201d y \u201cpensar y gestar un mundo abierto\u201d (cf. n. 56). De hecho, existe una conexi\u00f3n profunda entre esta par\u00e1bola de Jes\u00fas y las m\u00faltiples formas en las que se niega hoy la fraternidad. En particular, el hecho de que la persona golpeada y despojada sea abandonada al borde del camino, representa la condici\u00f3n en la que se deja a muchos de nuestros hermanos y hermanas cuando m\u00e1s necesitados est\u00e1n de ayuda. No es f\u00e1cil distinguir cu\u00e1les agresiones contra la vida y su dignidad proceden de causas naturales y cu\u00e1les, en cambio, provienen de la injusticia y la violencia. En realidad, el nivel de las desigualdades y la prevalencia de los intereses de unos pocos ya afectan a todos los entornos humanos, hasta tal punto que resulta dif\u00edcil considerar cualquier experiencia como \u201cnatural\u201d. Todo sufrimiento tiene lugar en una \u201ccultura\u201d y en medio de sus contradicciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, lo importante aqu\u00ed es reconocer la condici\u00f3n de soledad, de abandono. Se trata de una atrocidad que puede superarse antes que cualquier otra injusticia, porque, como nos dice la par\u00e1bola, todo lo que se necesita para eliminarla es un momento de atenci\u00f3n, el movimiento interior de la compasi\u00f3n. Dos transe\u00fantes, considerados religiosos, ven al herido y no se detienen. El tercero, en cambio, un samaritano, objeto de desprecio, sinti\u00f3 compasi\u00f3n y se hizo cargo de aquel forastero en el camino, trat\u00e1ndolo como a un hermano. Obrando de ese modo, sin siquiera pensarlo, cambi\u00f3 las cosas, gener\u00f3 un mundo m\u00e1s fraterno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hermanos, hermanas, nunca estamos preparados para la enfermedad. Y, a menudo, ni siquiera para admitir el avance de la edad. Tenemos miedo a la vulnerabilidad y la cultura omnipresente del mercado nos empuja a negarla. No hay lugar para la fragilidad. Y, de este modo, el mal, cuando irrumpe y nos asalta, nos deja aturdidos. Puede suceder, entonces, que los dem\u00e1s nos abandonen, o que nos parezca que debemos abandonarlos, para no ser una carga para ellos. As\u00ed comienza la soledad, y nos envenena el sentimiento amargo de una injusticia, por el que incluso el Cielo parece cerrarse. De hecho, nos cuesta permanecer en paz con Dios, cuando se arruina nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s y con nosotros mismos. Por eso es tan importante que toda la Iglesia, tambi\u00e9n en lo que se refiere a la enfermedad, se confronte con el ejemplo evang\u00e9lico del buen samaritano, para llegar a convertirse en un aut\u00e9ntico \u201chospital de campa\u00f1a\u201d. Su misi\u00f3n, sobre todo en las circunstancias hist\u00f3ricas que atravesamos, se expresa, de hecho, en el ejercicio del cuidado. Todos somos fr\u00e1giles y vulnerables; todos necesitamos esa atenci\u00f3n compasiva, que sabe detenerse, acercarse, curar y levantar. La situaci\u00f3n de los enfermos es, por tanto, una llamada que interrumpe la indiferencia y frena el paso de quienes avanzan como si no tuvieran hermanas y hermanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Jornada Mundial del Enfermo, en efecto, no s\u00f3lo invita a la oraci\u00f3n y a la cercan\u00eda con los que sufren. Tambi\u00e9n tiene como objetivo sensibilizar al pueblo de Dios, a las instituciones sanitarias y a la sociedad civil sobre una nueva forma de avanzar juntos. La profec\u00eda de Ezequiel, citada al principio, contiene un juicio muy duro acerca de las prioridades de quienes ejercen el poder econ\u00f3mico, cultural y de gobierno sobre el pueblo: \u00abUstedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas m\u00e1s gordas, y no apacientan el reba\u00f1o. No han fortalecido a la oveja d\u00e9bil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad\u00bb (34,3-4). La Palabra de Dios es siempre iluminadora y actual. No s\u00f3lo en su denuncia, sino tambi\u00e9n en su propuesta. De hecho, la conclusi\u00f3n de la par\u00e1bola del buen samaritano nos sugiere c\u00f3mo el ejercicio de la fraternidad, iniciado por un encuentro de t\u00fa a t\u00fa, puede extenderse a un cuidado organizado. La posada, el posadero, el dinero, la promesa de mantenerse mutuamente informados (cf. Lc 10,34-35): todo esto nos hace pensar en el ministerio de los sacerdotes; en la labor de los agentes sanitarios y sociales; en el compromiso de los familiares y de los voluntarios, gracias a los cuales, cada d\u00eda, en todas las partes del mundo, el bien se opone al mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los a\u00f1os de la pandemia han aumentado nuestro sentimiento de gratitud hacia quienes trabajan cada d\u00eda por la salud y la investigaci\u00f3n. Pero, de una tragedia colectiva tan grande, no basta salir honrando a unos h\u00e9roes. El COVID-19 puso a dura prueba esta gran red de capacidades y de solidaridad, y mostr\u00f3 los l\u00edmites estructurales de los actuales sistemas de bienestar. Por tanto, es necesario que la gratitud vaya acompa\u00f1ada de una b\u00fasqueda activa, en cada pa\u00eds, de estrategias y de recursos, para que a todos los seres humanos se les garantice el acceso a la asistencia y el derecho fundamental a la salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCuida de \u00e9l\u00bb (Lc 10,35) es la recomendaci\u00f3n del samaritano al posadero. Jes\u00fas nos lo repite tambi\u00e9n a cada uno de nosotros, y al final nos exhorta: \u00abAnda y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. Como subray\u00e9 en Fratelli tutti, \u00abla par\u00e1bola nos muestra con qu\u00e9 iniciativas se puede rehacer una comunidad a partir de hombres y mujeres que hacen propia la fragilidad de los dem\u00e1s, que no dejan que se erija una sociedad de exclusi\u00f3n, sino que se hacen pr\u00f3jimos y levantan y rehabilitan al ca\u00eddo, para que el bien sea com\u00fan\u00bb (n. 67). En realidad, \u00abhemos sido hechos para la plenitud que s\u00f3lo se alcanza en el amor. No es una opci\u00f3n posible vivir indiferentes ante el dolor\u00bb (n. 68).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 11 de febrero de 2023, miremos tambi\u00e9n al Santuario de Lourdes como una profec\u00eda, una lecci\u00f3n que se encomienda a la Iglesia en el coraz\u00f3n de la modernidad. No vale solamente lo que funciona, ni cuentan solamente los que producen. Las personas enfermas est\u00e1n en el centro del pueblo de Dios, que avanza con ellos como profec\u00eda de una humanidad en la que todos son valiosos y nadie debe ser descartado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encomiendo a la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, Salud de los enfermos, a cada uno de ustedes, que se encuentran enfermos; a quienes se encargan de atenderlos \u2014en el \u00e1mbito de la familia, con su trabajo, en la investigaci\u00f3n o en el voluntariado\u2014; y a quienes est\u00e1n comprometidos en forjar v\u00ednculos personales, eclesiales y civiles de fraternidad. A todos les env\u00edo cordialmente mi Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 10 de enero de 2023<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Francisco<\/strong><\/p>\n<p><em>Subsidios para celebrar y acompa\u00f1ar la Jornada Mundial del Enfermo 2023 <\/em><\/p>\n<p><em>Puedes consultarlos aqu\u00ed<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.ompe.mx\/jornada-mundial-del-enfermo\">https:\/\/www.ompe.mx\/jornada-mundial-del-enfermo<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1ec8354e-446e-43b7-8086-91d55e77b8ff-1.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-14072\" src=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1ec8354e-446e-43b7-8086-91d55e77b8ff-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1496\" height=\"696\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1ec8354e-446e-43b7-8086-91d55e77b8ff-1.jpg 1496w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1ec8354e-446e-43b7-8086-91d55e77b8ff-1-300x140.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1ec8354e-446e-43b7-8086-91d55e77b8ff-1-1024x476.jpg 1024w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1ec8354e-446e-43b7-8086-91d55e77b8ff-1-768x357.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1496px) 100vw, 1496px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA XXXI JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 11 de febrero de 2023 \u00abCuida de \u00e9l\u00bb. 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