{"id":3640,"date":"2015-01-12T15:45:20","date_gmt":"2015-01-12T23:45:20","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/discurso\/"},"modified":"2015-01-12T15:45:20","modified_gmt":"2015-01-12T23:45:20","slug":"discurso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/discurso\/","title":{"rendered":"DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><strong><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO <br \/> A LOS MIEMBROS DEL CUERPO DIPLOM&Aacute;TICO ACREDITADO ANTE LA SANTA SEDE<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><em><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">Sala Regia<br \/> Lunes 12 de enero de 2015<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"margin: 5pt 0cm; text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><em><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">Excelencias, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores<\/span><\/em><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-3639\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/papafranciscoaleteia.jpg\" alt=\"\" width=\"448\" height=\"246\" \/>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">Les agradezco su presencia en este tradicional encuentro que, al comenzar el a&ntilde;o, me da la oportunidad de dirigirles a ustedes, a sus familias y a los pueblos que representan un cordial saludo y los mejores deseos. Particularmente, agradezco al Decano, el Excelent&iacute;simo Sr. Jean Claude Michel, las amables palabras que me ha dirigido en nombre de todos, y a cada uno de ustedes el empe&ntilde;o constante y los esfuerzos por favorecer e incrementar, en esp&iacute;ritu de colaboraci&oacute;n rec&iacute;proca, las relaciones de los pa&iacute;ses y las organizaciones internacionales que representan con la Santa Sede. En este &uacute;ltimo a&ntilde;o, se han seguido consolidando, ya sea mediante el aumento del n&uacute;mero de Embajadores residentes en Roma, o mediante la firma de nuevos Acuerdos bilaterales de car&aacute;cter general, como el rubricado en enero con Camer&uacute;n, y de inter&eacute;s espec&iacute;fico, como los firmados con Malta y Serbia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">Me gustar&iacute;a hacer resonar hoy con fuerza una palabra que a nosotros nos gusta mucho: paz. La anuncian los &aacute;ngeles en la noche de la Navidad (cf. <em>Lc <\/em>2,14) como don precioso de Dios y, al mismo tiempo, como responsabilidad personal y social que reclama nuestra solicitud y diligencia. Pero, junto a la paz, la Navidad nos habla tambi&eacute;n de otra dram&aacute;tica realidad: el rechazo. En algunas representaciones iconogr&aacute;ficas, tanto de Occidente como de Oriente &ndash;pienso, por ejemplo, en el espl&eacute;ndido icono de la Natividad de Andr&eacute;i Rubliov&ndash;, el Ni&ntilde;o Jes&uacute;s no aparece recostado en una cuna sino en un sepulcro. Esta imagen, que pretende unir las dos fiestas cristianas principales &ndash;la Navidad y la Pascua&ndash;, indica que, junto a la acogida gozosa del reci&eacute;n nacido, est&aacute; tambi&eacute;n todo el drama que sufre Jes&uacute;s, despreciado y rechazado hasta la muerte en Cruz.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">Los mismos relatos de Navidad nos permiten ver el coraz&oacute;n endurecido de la humanidad, a la que le cuesta acoger al Ni&ntilde;o. Desde el primer momento es rechazado, dejado fuera, al fr&iacute;o, obligado a nacer en un establo porque no hab&iacute;a sitio en la posada (cf. <em>Lc <\/em>2,7). Y, si as&iacute; ha sido tratado el Hijo de Dios, &iexcl;cu&aacute;nto m&aacute;s lo son tantos hermanos y hermanas nuestros! Hay un tipo de rechazo que nos afecta a todos, que nos lleva a no ver al pr&oacute;jimo como a un hermano al que acoger, sino a dejarlo fuera de nuestro horizonte personal de vida, a transformarlo m&aacute;s bien en un adversario, en un s&uacute;bdito al que dominar. Esa es la mentalidad que genera la cultura del descarte que no respeta nada ni a nadie: desde los animales a los seres humanos, e incluso al mismo Dios. De ah&iacute; nace la humanidad herida y continuamente dividida por tensiones y conflictos de todo tipo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">En los relatos evang&eacute;licos de la infancia, es emblem&aacute;tico en este sentido el rey Herodes, que viendo amenazada su autoridad por el Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, hizo matar a todos los ni&ntilde;os de Bel&eacute;n. La mente vuela enseguida a Pakist&aacute;n, donde hace un mes fueron asesinados cien ni&ntilde;os con una crueldad inaudita. Deseo expresar de nuevo mi p&eacute;same a sus familias y asegurarles mi oraci&oacute;n por los muchos inocentes que han perdido la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">As&iacute; pues, a la dimensi&oacute;n personal del rechazo, se une inevitablemente la dimensi&oacute;n social: una cultura que rechaza al otro, que destruye los v&iacute;nculos m&aacute;s &iacute;ntimos y aut&eacute;nticos, acaba por deshacer y disgregar toda la sociedad y generar violencia y muerte. Lo podemos comprobar lamentablemente en numerosos acontecimientos diarios, entre los cuales la tr&aacute;gica masacre que ha tenido lugar en Par&iacute;s estos &uacute;ltimos d&iacute;as. Los otros &laquo;ya no se ven como seres de la misma dignidad, como hermanos y hermanas en la humanidad, sino como objetos&raquo; (<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/messages\/peace\/documents\/papa-francesco_20141208_messaggio-xlviii-giornata-mondiale-pace-2015.html\"><span style=\"color: windowtext\">Mensaje para la XLVIII Jornada Mundial de la Paz<\/span><\/a>, <\/em>8 diciembre 2014, 4). Y el ser humano libre se convierte en esclavo, ya sea de las modas, del poder, del dinero, incluso a veces de formas tergiversadas de religi&oacute;n. Sobre estos peligros, he pretendido alertar en el <em>Mensaje<\/em> de la pasada Jornada Mundial de la Paz, dedicado al problema de las numerosas esclavitudes modernas. Todas ellas nacen de un coraz&oacute;n corrompido, incapaz de ver y de hacer el bien, de procurar la paz.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">Constatamos con dolor las dram&aacute;ticas consecuencias de esta mentalidad de rechazo y de la &laquo;cultura de la esclavitud&raquo; (<em>ibid., <\/em>2) en la constante proliferaci&oacute;n de conflictos. Como una aut&eacute;ntica guerra mundial combatida por partes, se extienden, con modalidades e intensidad diversas, a diferentes zonas del planeta, como en la vecina Ucrania, convertida en un dram&aacute;tico escenario de confrontaci&oacute;n y para la que deseo que, mediante el di&aacute;logo, se consoliden los esfuerzos que se est&aacute;n realizando para que cese la hostilidad, y las partes implicadas emprendan cuanto antes, con un renovado esp&iacute;ritu de respeto a la legalidad internacional, un sincero camino de confianza mutua y de reconciliaci&oacute;n fraterna que permita superar la crisis actual.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Arial, sans-serif\">Mi pensamiento se dirige, sobre todo, a Oriente Medio, comenzando por la amada tierra de Jes&uacute;s, que he tenido la alegr&iacute;a de <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2014\/outside\/documents\/papa-francesco-terra-santa-2014.html\"><span style=\"color: windowtext\">visitar el pasado mes de mayo<\/span><\/a> y a la que no nos cansaremos nunca de desear la paz. <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2014\/june\/documents\/papa-francesco_20140608_invocazione-pace.html\"><span style=\"color: windowtext\">As&iacute; lo hicimos, con extraordinaria intensidad<\/span><\/a>, junto al entonces Presidente israel&iacute;, Shimon Peres, y al Presidente palestino, Mahmud Abbas, con la esperanza firme de que se puedan retomar las negociaciones entre las dos partes, para que cese la violencia y se alcance una soluci&oacute;n que permita, tanto al pueblo palestino como al israel&iacute;, vivir finalmente en paz, dentro de unas fronteras claramente establecidas y reconocidas internacionalmente, de modo que &ldquo;la soluci&oacute;n de dos Estados&rdquo; se haga efectiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center; background: #f7f7f7\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p> <!--more--> Desgraciadamente, Oriente Medio sufre otros conflictos, que se arrastran ya durante demasiado tiempo y cuyas manifestaciones son escalofriantes tambi\u00e9n a causa de la propagaci\u00f3n del terrorismo de car\u00e1cter fundamentalista en Siria e Irak. Este fen\u00f3meno es consecuencia de la cultura del descarte aplicada a Dios. De hecho, el fundamentalismo religioso, antes incluso de descartar a seres humanos perpetrando horrendas masacres, rechaza a Dios, releg\u00e1ndolo a mero pretexto ideol\u00f3gico. Ante esta injusta agresi\u00f3n, que afecta tambi\u00e9n a los cristianos y a otros grupos \u00e9tnicos de la Regi\u00f3n \u2013los yazid\u00edes, por ejemplo\u2013, es necesaria una respuesta un\u00e1nime que, en el marco del derecho internacional, impida que se propague la violencia, reestablezca la concordia y sane las profundas heridas que han provocado los incesantes conflictos. Aprovecho esta oportunidad para hacer un llamamiento a toda la comunidad internacional, as\u00ed como a cada uno de los gobiernos implicados, para que adopten medidas concretas en favor de la paz y la defensa de cuantos sufren las consecuencias de la guerra y de la persecuci\u00f3n y se ven obligados a abandonar sus casas y su patria. Con una carta enviada poco antes de la Navidad, he querido manifestar personalmente mi cercan\u00eda y asegurar mi oraci\u00f3n a todas las comunidades cristianas de Oriente Medio, que dan un testimonio valioso de fe y coraje, y tienen un papel fundamental como art\u00edfices de paz, de reconciliaci\u00f3n y de desarrollo en las sociedades civiles de las que forman parte. Un Oriente Medio sin cristianos ser\u00eda un Oriente Medio desfigurado y mutilado. A la vez que pido a la comunidad internacional que no sea indiferente ante esta situaci\u00f3n, espero que los dirigentes religiosos, pol\u00edticos e intelectuales, especialmente musulmanes, condenen cualquier interpretaci\u00f3n fundamentalista y extremista de la religi\u00f3n, que pretenda justificar tales actos de violencia.  En otras partes del mundo, tampoco faltan parecidas formas de crueldad, que con frecuencia generan v\u00edctimas entre los m\u00e1s peque\u00f1os e indefensos. Pienso especialmente en Nigeria, donde no cesa la violencia que sufre indiscriminadamente la poblaci\u00f3n, y crece cada vez m\u00e1s el tr\u00e1gico fen\u00f3meno de los secuestros de personas, a menudo j\u00f3venes raptadas para ser objeto de trata. \u00a1Es un tr\u00e1fico execrable que no puede continuar! Una plaga que hay que arrancar y que afecta a todos, desde las familias a la comunidad mundial (cf. Discurso a los nuevos Embajadores acreditados ante la Santa Sede, 12 diciembre 2013).  Sigo tambi\u00e9n con preocupaci\u00f3n los no pocos conflictos de car\u00e1cter civil que afectan a otras partes de \u00c1frica, como Libia, devastada por una larga guerra intestina que causa incontables sufrimientos entre la poblaci\u00f3n y tiene graves repercusiones en el delicado equilibrio de la Regi\u00f3n. Pienso en la dram\u00e1tica situaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Centroafricana, en la que constatamos con dolor c\u00f3mo la buena voluntad que ha animado los trabajos de quienes quieren construir un futuro de paz, seguridad y prosperidad, encuentra resistencias e intereses ego\u00edstas de parte que ponen en peligro las expectativas de un pueblo que ha sufrido tanto y desea construir libremente su futuro. Particularmente preocupante es tambi\u00e9n la situaci\u00f3n de Sud\u00e1n del Sur y algunas regiones de Sud\u00e1n, del Cuerno de \u00c1frica y de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, donde no deja de aumentar el n\u00famero de v\u00edctimas entre la poblaci\u00f3n civil, y miles de personas, muchas de ellas mujeres y ni\u00f1os, se ven obligadas a huir y a vivir en condiciones de extrema necesidad. A este respecto, espero que los gobiernos y la comunidad internacional lleguen a un compromiso com\u00fan para que se ponga fin a todo tipo de lucha, de odio y de violencia y se apueste por la reconciliaci\u00f3n, la paz y la defensa de la dignidad transcendente de la persona. No podemos olvidar que las guerras llevan consigo otro horrible crimen: la violaci\u00f3n. Se trata de una ofensa grav\u00edsima a la dignidad de la mujer, que no s\u00f3lo es deshonrada en la intimidad de su cuerpo, sino tambi\u00e9n en su alma, con un trauma que dif\u00edcilmente desaparecer\u00e1 y cuyas consecuencias son tambi\u00e9n de car\u00e1cter social. Lamentablemente, se constata que tambi\u00e9n all\u00ed donde no hay guerras, muchas mujeres sufren violencia hoy.  Todos los conflictos b\u00e9licos son la manifestaci\u00f3n m\u00e1s clara de la cultura del descarte, pues, en ellos, las vidas son deliberadamente pisoteadas por quien ostenta la fuerza. Existen, sin embargo, formas m\u00e1s sutiles y veladas de rechazo, que alimentan tambi\u00e9n esa cultura. Pienso sobre todo en los enfermos, aislados y marginados, como los leprosos de los que habla el Evangelio. Entre los leprosos de nuestro tiempo est\u00e1n tambi\u00e9n los afectados por esta nueva y tremenda epidemia del \u00c9bola, que, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea, ha acabado con m\u00e1s de seis mil vidas. Quiero reconocer y agradecer hoy p\u00fablicamente el trabajo de los agentes sanitarios que, junto a religiosos y voluntarios, prestan todos los cuidados posibles a los enfermos y a sus familiares, sobre todo a los ni\u00f1os que se han quedado hu\u00e9rfanos. Al mismo tiempo, hago de nuevo un llamamiento a la comunidad internacional para que se asegure una adecuada asistencia humanitaria a los pacientes y hagan un esfuerzo com\u00fan por erradicar el virus.  A la lista de las vidas descartadas a causa de las guerras y de las enfermedades, hay que a\u00f1adir las de los numerosos desplazados y refugiados. Tambi\u00e9n en este caso podemos sacar luz de la infancia de Jes\u00fas, que es testigo de otra forma de cultura del descarte que rompe las relaciones y \u201cdeshace\u201d la sociedad. Efectivamente, ante la crueldad de Herodes, la Sagrada Familia se ve obligada a huir a Egipto, de donde regresar\u00e1 unos a\u00f1os m\u00e1s tarde (cf. Mt 2,13-15). Las situaciones de conflicto que acabamos de describir provocan con frecuencia la huida de miles de personas de su lugar de origen. A veces ni siquiera en busca de un futuro mejor, sino simplemente de un futuro, porque permanecer en su patria puede significar una muerte segura. \u00bfCu\u00e1ntas personas pierden la vida en viajes inhumanos, sometidas a vejaciones por parte de aut\u00e9nticos verdugos, \u00e1vidos de dinero? Ya me refer\u00ed a esto en mi reciente visita al Parlamento Europeo, indicando que \u00abno se puede tolerar que el mar Mediterr\u00e1neo se convierta en un gran cementerio\u00bb (Discurso al Parlamento Europeo, Estrasburgo, 25 noviembre 2014). Hay tambi\u00e9n otro dato alarmante: muchos emigrantes, sobre todo en Am\u00e9rica, son ni\u00f1os solos, m\u00e1s expuestos a los peligros y necesitados de mayor atenci\u00f3n, cuidados y protecci\u00f3n.  Cuando llegan sin documentos a lugares desconocidos, cuya lengua no hablan, es dif\u00edcil para los inmigrantes situarse y encontrar trabajo. Adem\u00e1s de los peligros de la huida, tienen que afrontar tambi\u00e9n el drama del rechazo. Es necesario un cambio de actitud: pasar de la indiferencia y del miedo a una sincera aceptaci\u00f3n del otro. Esto requiere naturalmente \u00abponer en pr\u00e1ctica legislaciones adecuadas que sean capaces de tutelar los derechos de los ciudadanos y de garantizar al mismo tiempo la acogida a los inmigrantes\u00bb (ibid.). A la vez que expreso mi agradecimiento a cuantos, incluso a costa de su propia vida, se dedican a prestar asistencia a los refugiados y a los inmigrantes, exhorto tanto a los Estados como a las Organizaciones internacionales a actuar decididamente para resolver estas graves situaciones humanitarias y prestar la ayuda necesaria a los pa\u00edses de origen de los inmigrantes para favorecer su desarrollo socio-pol\u00edtico y la superaci\u00f3n de los conflictos internos, que son la causa principal de este fen\u00f3meno. \u00abEs necesario actuar sobre las causas y no solamente sobre los efectos\u00bb (ibid.). Adem\u00e1s, esto consentir\u00e1 a los inmigrantes volver un d\u00eda a su patria y contribuir a su crecimiento y desarrollo.  Junto a los inmigrantes, a los desplazados y a los refugiados, hay tambi\u00e9n tantos \u00abexiliados ocultos\u00bb (\u00c1ngelus, 29 diciembre 2013), que viven en el seno de nuestras casas y en nuestras mismas familias. Me refiero a los ancianos y a los discapacitados, y tambi\u00e9n a los j\u00f3venes. Los primeros son rechazados cuando se convierten en un peso y en \u00abpresencias que estorban\u00bb (ibid.), mientras que los \u00faltimos son descartados porque se les niega la posibilidad de trabajar para forjarse su propio futuro. No existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo (cf. Discurso a los participantes en el Encuentro mundial de Movimientos Populares, 28 octubre 2014), y que convierte el trabajo en una forma de esclavitud. Ya me refer\u00ed a esto en un reciente encuentro con los Movimientos populares, que est\u00e1n fuertemente comprometidos en la b\u00fasqueda de soluciones adecuadas a algunos problemas de nuestro tiempo, como la plaga cada vez m\u00e1s extendida del desempleo juvenil y del trabajo negro, y el drama de tantos trabajadores, especialmente ni\u00f1os, explotados por codicia. Todo esto es contrario a la dignidad humana y es fruto de una mentalidad que pone en el centro el dinero, los beneficios y los intereses econ\u00f3micos en detrimento del hombre.  No pocas veces, la misma familia es objeto de descarte, a causa de una cada vez m\u00e1s extendida cultura individualista y ego\u00edsta que anula los v\u00ednculos y tiende a favorecer el dram\u00e1tico fen\u00f3meno de la disminuci\u00f3n de la natalidad, as\u00ed como de leyes que privilegian diversas formas de convivencia en lugar de sostener adecuadamente a la familia por el bien de toda la sociedad.  Una de las causas de estos fen\u00f3menos es esa globalizaci\u00f3n uniformante que descarta incluso a las culturas, acabando as\u00ed con los factores propios de la identidad de cada pueblo que constituyen la herencia imprescindible para un sano desarrollo social. En un mundo uniformado y carente de identidad, es f\u00e1cil percibir el drama y la frustraci\u00f3n de tantas personas, que han perdido literalmente el sentido de la vida. Este drama se ve agravado por la persistente crisis econ\u00f3mica, que provoca desconfianza y favorece la conflictividad social. He podido notar sus consecuencias incluso aqu\u00ed en Roma, donde me he encontrado con muchas personas que viven situaciones dif\u00edciles, y en los diversos viajes realizados en Italia.  Precisamente a la querida naci\u00f3n italiana quiero dedicarle unas palabras llenas de esperanza para que, en el continuo clima de incertidumbre social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica, el pueblo italiano no ceda al desaliento y a la tentaci\u00f3n del enfrentamiento, sino que redescubra los valores de la atenci\u00f3n rec\u00edproca y la solidaridad sobre los que se funda su cultura y su convivencia ciudadana, y que son fuente de confianza tanto en el pr\u00f3jimo como en el futuro, sobre todo para los j\u00f3venes.  Pensando en la juventud, deseo mencionar mi viaje a Corea, donde, el pasado mes de agosto, me encontr\u00e9 con miles de j\u00f3venes en la VI Jornada Mundial de la Juventud Asi\u00e1tica y donde record\u00e9 que es necesario valorar a los j\u00f3venes, \u00abintentando transmitirles el legado del pasado aplic\u00e1ndolo a los retos del presente\u00bb (Discurso a las Autoridades, Se\u00fal, 14 agosto 2014). Para eso, es necesario reflexionar \u00absobre el modo adecuado de transmitir nuestros valores a la siguiente generaci\u00f3n y sobre el tipo de mundo y sociedad que estamos construyendo para ellos\u00bb (ibid.).  Esta tarde tendr\u00e9 la alegr\u00eda de volver a Asia, para visitar Sri Lanka y Filipinas, y mostrar as\u00ed el inter\u00e9s y la solicitud pastoral con que sigo los acontecimientos de los pueblos de ese vasto continente. A ellos y a sus gobiernos, deseo manifestarles una vez m\u00e1s el deseo de la Santa Sede de contribuir al bien com\u00fan, a la armon\u00eda y a la concordia social. Especialmente, espero que se retome el di\u00e1logo entre las dos Coreas, pa\u00edses hermanos, que hablan la misma lengua.   Excelencias, se\u00f1oras y se\u00f1ores:  Al inicio del nuevo a\u00f1o, no queremos, sin embargo, que nuestra mirada quede dominada por el pesimismo, los defectos y las deficiencias de nuestro tiempo. Queremos tambi\u00e9n dar las gracias a Dios por lo que nos ha dado, por los beneficios que nos ha dispensado, por los di\u00e1logos y los encuentros que nos ha concedido y por algunos frutos de paz que nos ha dado la alegr\u00eda de saborear.  Una clara demostraci\u00f3n de que la cultura del encuentro es posible, la he experimentado durante mi visita a Albania, una naci\u00f3n llena de j\u00f3venes, que son esperanza de futuro. A pesar de las heridas de su historia reciente, el pa\u00eds se caracteriza por \u00abla convivencia pac\u00edfica y la colaboraci\u00f3n entre los que pertenecen a diversas religiones\u00bb (Discurso a las Autoridades, Tirana, 21 septiembre 2014), en un clima de respeto y confianza rec\u00edproca entre cat\u00f3licos, ortodoxos y musulmanes. Es un signo importante de que la fe sincera en Dios abre al otro, genera di\u00e1logo y contribuye al bien, mientras que la violencia nace siempre de una mistificaci\u00f3n de la religi\u00f3n, tomada como pretexto para proyectos ideol\u00f3gicos que tienen como \u00fanico objetivo el dominio del hombre sobre el hombre. Asimismo, en el reciente viaje a Turqu\u00eda, puente hist\u00f3rico entre Oriente y Occidente, he podido constatar los frutos del di\u00e1logo ecum\u00e9nico e interreligioso, adem\u00e1s del compromiso a favor de los refugiados provenientes de otros pa\u00edses de Oriente Medio. He encontrado este mismo esp\u00edritu de acogida en Jordania, pa\u00eds que visit\u00e9 al inicio de mi peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa, as\u00ed como en los testimonios que me llegan del L\u00edbano, al que deseo que pueda superar las dificultades pol\u00edticas actuales.  Un ejemplo que aprecio particularmente de c\u00f3mo el di\u00e1logo puede verdaderamente edificar y construir puentes es la reciente decisi\u00f3n de los Estados Unidos de Am\u00e9rica y Cuba de poner fin a un silencio rec\u00edproco que ha durado medio siglo y de acercarse por el bien de sus ciudadanos. En este mismo sentido, dirijo un pensamiento al pueblo de Burkina Faso, que est\u00e1 pasando por un per\u00edodo de importantes transformaciones pol\u00edticas e institucionales, para que un renovado esp\u00edritu de colaboraci\u00f3n pueda contribuir al desarrollo de una sociedad m\u00e1s justa y fraterna. Quiero destacar tambi\u00e9n con satisfacci\u00f3n la firma, el paso mes de mayo, del Acuerdo que pone fin a largos a\u00f1os de tensi\u00f3n en Filipinas. Igualmente, animo los esfuerzos realizados para lograr una paz estable en Colombia, as\u00ed como las iniciativas encaminadas a restablecer la concordia en la vida pol\u00edtica y social de Venezuela. Sin olvidar los esfuerzos realizados hasta el momento, espero que se pueda llegar cuanto antes a un entendimiento definitivo entre Ir\u00e1n y el as\u00ed llamado Grupo 5+1, sobre el uso de la energ\u00eda nuclear para fines pac\u00edficos. Me llena de satisfacci\u00f3n tambi\u00e9n la decisi\u00f3n de los Estados Unidos de cerrar la c\u00e1rcel de Guant\u00e1namo, para lo cual algunos pa\u00edses han manifestado generosamente su disponibilidad para acoger a los presos, lo cual les agradezco de coraz\u00f3n.   Finalmente, deseo expresar mi reconocimiento y animar a todos aquellos pa\u00edses que est\u00e1n comprometidos activamente en la consecuci\u00f3n del desarrollo humano, la estabilidad pol\u00edtica y la convivencia civil entre sus ciudadanos.   Excelencias, se\u00f1oras y se\u00f1ores:  El 6 de agosto de 1945, la humanidad asist\u00eda a una de las cat\u00e1strofes m\u00e1s tremendas de su historia. De un modo nuevo y sin precedentes, el mundo experimentaba hasta qu\u00e9 punto pod\u00eda llegar el poder destructivo del hombre. De las cenizas de aquella terrible tragedia que ha sido la segunda Guerra mundial surgi\u00f3 una voluntad nueva de di\u00e1logo y de encuentro entre las naciones que dio vida a la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas, cuyo 70\u00ba Aniversario celebraremos este a\u00f1o. En la visita que realiz\u00f3 al Palacio de Cristal mi predecesor, el Beato Pablo VI, hace ya cincuenta a\u00f1os, recordaba que \u00abla sangre de millones de hombres, que sufrimientos inauditos e innumerables, que masacres in\u00fatiles y ruinas espantosas sancionan el pacto que les une en un juramento que debe cambiar la historia futura del mundo. \u00a1Nunca jam\u00e1s guerra! \u00a1Nunca jam\u00e1s guerra! Es la paz, la paz, la que debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad\u00bb (Pablo VI, Discurso a las Naciones Unidas, Nueva York, 4 octubre 1965).  Tambi\u00e9n yo pido lo mismo para el nuevo a\u00f1o, en el que adem\u00e1s culminar\u00e1n dos importantes procesos: la redacci\u00f3n de la Agencia del Desarrollo post-2015, con la adopci\u00f3n de los Objetivos del desarrollo sostenible, y la elaboraci\u00f3n de un nuevo Acuerdo sobre el clima, que es algo urgente. Su condici\u00f3n indispensable es la paz, que proviene de la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, antes incluso que del final de las guerras.  Con estos sentimientos, les deseo de nuevo a cada uno de ustedes, a sus familias y a sus conciudadanos, un a\u00f1o 2015 de esperanza y de paz.  (Fuente: Portal Vatican.va) <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LOS MIEMBROS DEL CUERPO DIPLOM&Aacute;TICO ACREDITADO ANTE LA SANTA SEDE &nbsp; Sala Regia Lunes 12 de enero de 2015 &nbsp; Excelencias, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores: &nbsp; &nbsp; &nbsp; Les&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":3639,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-3640","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3640","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3640"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3640\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3639"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3640"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3640"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3640"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}