{"id":3804,"date":"2015-04-21T15:40:01","date_gmt":"2015-04-21T22:40:01","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/estupor\/"},"modified":"2015-04-21T15:40:01","modified_gmt":"2015-04-21T22:40:01","slug":"estupor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/estupor\/","title":{"rendered":"Del estupor al poder"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">El cristiano debe cuidarse de la &laquo;tentaci&oacute;n&raquo; de pasar del &laquo;estupor religioso del encuentro con el Se&ntilde;or&raquo; al c&aacute;lculo para aprovecharse de ello con el fin de obtener poder, cediendo de ese modo al esp&iacute;ritu de mundanidad. Es la recomendaci&oacute;n del Papa Francisco durante la misa que celebr&oacute; el lunes 20 de abril en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">Su reflexi&oacute;n se inspir&oacute; en los textos propuestos por la liturgia. En particular el pasaje evang&eacute;lico de san Juan (6, 22-29) que relata c&oacute;mo la multitud, por inter&eacute;s material, buscaba a Jes&uacute;s despu&eacute;s de la multiplicaci&oacute;n de los panes y los peces. El Evangelio, record&oacute; el Papa, &laquo;dice que, despu&eacute;s del ayuno y las tentaciones en el desierto, Jes&uacute;s estaba lleno de la fuerza del Esp&iacute;ritu y comenz&oacute; a predicar&raquo;. As&iacute; &laquo;fue a Nazaret, donde se hab&iacute;a criado&raquo;. Y &laquo;all&iacute; anuncia su misi&oacute;n con ese pasaje del profeta Isa&iacute;as: &ldquo;El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or est&aacute; sobre m&iacute; y me ha consagrado con la unci&oacute;n para llevar la buena noticia a los pobres, a los prisioneros la liberaci&oacute;n, a los ciegos la vista, a los oprimidos la libertad, y anunciar el a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or&rdquo;&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">Precisamente &laquo;este &mdash;afirm&oacute; el Papa Francisco&mdash; era su programa, esta era su misi&oacute;n&raquo;. Jes&uacute;s concluye su discurso diciendo: &laquo;Hoy se cumple esta Escritura&raquo;. As&iacute;, pues, inicia su misi&oacute;n con el anuncio. Luego &laquo;comienza a hacer los milagros, los signos, las curaciones: esas curaciones que la gente contemplaba&raquo; y as&iacute; &laquo;cre&iacute;a en &Eacute;l y le llevaban a los enfermos&raquo;. Pero &laquo;Jes&uacute;s hac&iacute;a esto porque era su misi&oacute;n&raquo;. He aqu&iacute;, entonces, &laquo;otro pasaje, las catequesis de Jes&uacute;s: que ense&ntilde;aba al pueblo con las bienaventuranzas, con muchas par&aacute;bolas&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">As&iacute;, destac&oacute; el Papa, &laquo;vemos tres pasos: el anuncio de su misi&oacute;n, su trabajo de traer la salud, el bien, la curaci&oacute;n, y las catequesis&raquo;. Y &laquo;la gente lo segu&iacute;a y dec&iacute;a: &ldquo;Nunca hemos escuchado a un hombre hablar as&iacute;&rdquo;&raquo;. En realidad, reconoc&iacute;an que hablaba &laquo;como uno que tiene autoridad, esa fuerza del Esp&iacute;ritu que ten&iacute;a Jes&uacute;s&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">El Evangelio, continu&oacute; el Papa Francisco, nos dice luego que &laquo;un d&iacute;a la gente sigui&oacute; a Jes&uacute;s y permaneci&oacute; todo el d&iacute;a escuchando sus catequesis&raquo;. Pero &Eacute;l &laquo;se dio cuenta de que ten&iacute;an hambre y todos conocemos como acaba esa historia: hab&iacute;a s&oacute;lo cinco panes y Jes&uacute;s multiplica los panes y la gente se maravilla&raquo;. As&iacute;, pues, &laquo;los milagros de Jes&uacute;s, sus palabras, conduc&iacute;an a la gente al estupor&raquo;, hasta hacerles decir: &laquo;&iexcl;Este hombre es el profeta, es el hombre de Dios!&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">Pero esas mismas personas, y esta es la reflexi&oacute;n del Pont&iacute;fice, &laquo;despu&eacute;s de haber comido hasta saciarse, comienzan a sentir otra cosa&raquo;. Y as&iacute; se dicen: &laquo;Aprovechemos a este hombre, aprovech&eacute;monos bien, convirt&aacute;moslo en rey&raquo;. En realidad, &laquo;del estupor religioso se deslizan hacia el poder&raquo;. Pero &laquo;Jes&uacute;s se marcha solo al monte&raquo;, record&oacute; el Papa refiri&eacute;ndose expresamente al Evangelio de la liturgia. Y &laquo;esta gente lo busca al d&iacute;a siguiente y no lo encuentra, pero hace c&aacute;lculos&raquo;. Y dice: &laquo;No subi&oacute; a la barca, pues hay s&oacute;lo una barca aqu&iacute;, no comprendemos bien&raquo;. Al final &laquo;lo encuentran en la otra parte del mar&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">Y cuando ve a toda esa gente que va a su encuentro, &laquo;Jes&uacute;s la recibe con mucha bondad&raquo;. Le preguntan: &laquo;Maestro, &iquest;cu&aacute;ndo has venido aqu&iacute;?&raquo;. Y &Eacute;l, siempre &laquo;con gran bondad, les responde: &ldquo;En verdad, en verdad os digo: me busc&aacute;is no porque hab&eacute;is visto signos &mdash;como si dijese, no por el estupor religioso que te lleva a adorar a Dios&mdash;, sino porque comisteis pan hasta saciaros&rdquo;&raquo;. En esencia, les dijo: &laquo;Vosotros me busc&aacute;is por intereses materiales&raquo;. Y as&iacute; &laquo;corrige esta actitud&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">Una actitud, sin embargo, que &laquo;se repite en los Evangelios&raquo;, destac&oacute; el Papa Francisco. Son &laquo;muchos los que siguen a Jes&uacute;s por inter&eacute;s&raquo;, incluso &laquo;entre sus ap&oacute;stoles&raquo;, como &laquo;los hijos de Zebedeo que quer&iacute;an ser primer ministro y el otro ministro de econom&iacute;a: tener el poder&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">Por lo tanto, puso en guardia el Papa, &laquo;esa unci&oacute;n de llevar la buena noticia a los pobres, la liberaci&oacute;n a los cautivos, la vista a los ciegos, la libertad a los oprimidos y anunciar un a&ntilde;o de gracia, al llegar a ser algo sombr&iacute;o se pierde y se transforma en algo relacionado con el poder&raquo;. Y tambi&eacute;n &laquo;el d&iacute;a de la Ascensi&oacute;n pas&oacute; lo mismo&raquo;, cuando los ap&oacute;stoles preguntan: &laquo;&iquest;Es este el tiempo en el cual reconstruir&aacute;s el reino de Israel?&raquo;. En definitiva, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;siempre estuvo esa tentaci&oacute;n de pasar de ese estupor religioso &mdash;esa es la palabra&mdash; que Jes&uacute;s nos da en el encuentro con nosotros, a llegar a aprovecharnos de ello&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">Por lo dem&aacute;s, &laquo;esta fue tambi&eacute;n la propuesta del diablo a Jes&uacute;s en las tentaciones: una sobre el pan, precisamente; la otra sobre el espect&aacute;culo&raquo;. Es decir: &laquo;Hagamos un buen espect&aacute;culo, as&iacute; toda la gente creer&aacute; en ti&raquo;. Y luego la tercera tentaci&oacute;n, &laquo;la apostas&iacute;a, es decir, la adoraci&oacute;n de los &iacute;dolos&raquo;. Y &laquo;esta es una tentaci&oacute;n de cada d&iacute;a de los cristianos, nuestra, de todos nosotros que somos la Iglesia: la tentaci&oacute;n no del poder, del poder del Esp&iacute;ritu, sino la tentaci&oacute;n del poder mundano&raquo;. As&iacute; &laquo;se cae en esa tibieza religiosa que te lleva a la mundanidad, esa tibieza que acaba cuando crece, crece, crece, en esa actitud que Jes&uacute;s llama hipocres&iacute;a&raquo;. De tal modo que llega a decir a los disc&iacute;pulos: &laquo;Cuidaos de la levadura de los fariseos, de los doctores de la ley&raquo;. O sea, &laquo;levadura, pan: cuidaos de eso, que es la hipocres&iacute;a&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">De este modo, en efecto, se acaba siendo &laquo;cristiano de nombre, de actitud externa, pero el coraz&oacute;n est&aacute; en el inter&eacute;s&raquo;. Al respecto, el Papa repiti&oacute; las palabras de Jes&uacute;s a la multitud que lo segu&iacute;a, descritas por san Juan en su Evangelio: &laquo;En verdad, en verdad os digo: me busc&aacute;is no porque hab&eacute;is visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros&raquo;. Precisamente &laquo;esta es nuestra tentaci&oacute;n cotidiana: deslizarse hacia la mundanidad, hacia los poderes y as&iacute; se debilita la fe, la misi&oacute;n. Se debilita la Iglesia&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">Pero el Se&ntilde;or, asegur&oacute; el Papa, &laquo;nos despierta con el testimonio de los santos, con el testimonio de los m&aacute;rtires que cada d&iacute;a nos anuncian que ir por el camino de Jes&uacute;s es su misi&oacute;n: anunciar el a&ntilde;o de gracia&raquo;. El Evangelio dice que &laquo;la gente entiende la amonestaci&oacute;n de Jes&uacute;s&raquo; y por eso le pregunta: &laquo;Y &iquest;qu&eacute; tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?&raquo;. Jes&uacute;s les responde: &laquo;Esta es la obra de Dios: que cre&aacute;is en Aquel que ha enviado&raquo;. Es decir, &laquo;la fe en &Eacute;l, s&oacute;lo en &Eacute;l; la confianza en &Eacute;l y no en otras cosas que nos llevar&aacute;n, al final, lejos de &Eacute;l&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">Antes de proseguir con la celebraci&oacute;n, &laquo;con &Eacute;l presente sobre el altar&raquo;, el Papa Francisco pidi&oacute; al Se&ntilde;or en la oraci&oacute;n &laquo;que nos d&eacute; esa gracia del estupor del encuentro y que nos ayude a no caer en el esp&iacute;ritu de mundanidad, es decir, ese esp&iacute;ritu que detr&aacute;s o bajo un barniz de cristianismo nos llevar&aacute; a vivir como paganos&raquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; line-height: 15pt; background-image: initial; background-attachment: initial; background-size: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-position: initial; background-repeat: initial\"><span style=\"font-family: Arial, sans-serif; color: black\">(Papa Francisco en la misa matutina en la Capilla Santa Martha del 20 de abril de 2015. <\/span><span style=\"font-family: Arial, sans-serif\">Fuente:<span class=\"apple-converted-space\"><em>&nbsp;<\/em><\/span><em>L&rsquo;Osservatore Romano)<\/em><span style=\"color: black\"><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 12pt; line-height: 107%; font-family: Arial, sans-serif\">&nbsp;<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cristiano debe cuidarse de la &laquo;tentaci&oacute;n&raquo; de pasar del &laquo;estupor religioso del encuentro con el Se&ntilde;or&raquo; al c&aacute;lculo para aprovecharse de ello con el fin de obtener poder, cediendo de ese modo al&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-3804","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad-actualidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3804","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3804"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3804\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}