{"id":397,"date":"2010-03-18T16:17:43","date_gmt":"2010-03-18T23:17:43","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/centenario\/"},"modified":"2010-03-18T16:17:43","modified_gmt":"2010-03-18T23:17:43","slug":"centenario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/centenario\/","title":{"rendered":"Bi y Centenario"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: Arial\"><font size=\"3\"><font color=\"#000000\">El tiempo pasa. Corre inexorable. El centenario de la revoluci&oacute;n y bicentenario<span>&nbsp;&nbsp; <\/span>de la gesta de la Independencia, ambas mexicanas,<span>&nbsp; <\/span>est&aacute;n generando no pocas iniciativas, a cual m&aacute;s<span>&nbsp; <\/span>plausibles.<span>&nbsp; <\/span>La historia no deja de ser apasionante.<span>&nbsp; <\/span>Nos transporta en las alas del estudio, del conocimiento,<span>&nbsp; <\/span>a trav&eacute;s del tiempo, nos lleva a desentra&ntilde;ar y desenterrar los escombros que ha dejado el pasado para recrearnos. Se trata de un ejercicio l&uacute;dico.<span>&nbsp; <\/span>Produce placer.<span>&nbsp; <\/span>En medios de la comunicaci&oacute;n tanto impresa como digital o virtual,<span>&nbsp; <\/span>Universidades, Institutos, Escuelas, Iglesias<span>&nbsp; <\/span>y m&aacute;s, se despierta la curiosidad hist&oacute;rica. Deseamos saber de qu&eacute; manera se desarrollaron los acontecimientos, qui&eacute;nes fueron los protagonistas, cu&aacute;les fueron las causas y las consecuencias. La historia<span>&nbsp; <\/span>viene trayendo siempre un cargamento de<span>&nbsp; <\/span>lecciones. Aquello de que &ldquo;historia magistra est vitae&rdquo;, la historia maestra de la vida,<span>&nbsp; <\/span>tiene raz&oacute;n.<span>&nbsp; <\/span>El historiador es un acucioso investigador que rastrea en bibliotecas y documentos el pasado humano. Se sirve de fuentes, documentos, todo cuanto pueda servirle.<span>&nbsp; <\/span>El historiador ha de ser un lector incansable.<span>&nbsp; <\/span>Ya lo dec&iacute;a don Quijote: &ldquo;el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho&rdquo;.<span>&nbsp; <\/span>Una vez que ha recopilado una cantidad de informaci&oacute;n el siguiente paso es ordenar el material, meditarlo, sopesarlo, cribarlo. Aqu&iacute; entra el criterio.<span>&nbsp; <\/span>Este se adquiere con la mucha lectura, con la experiencia, con una cierta sensibilidad, frialdad dir&iacute;a, objetividad<span>&nbsp; <\/span>hist&oacute;rica.<span>&nbsp; <\/span>Un cierto olfato hist&oacute;rico es necesario.<span>&nbsp; <\/span>Luego lo que sigue es presentar ese material. Ser&aacute; la biograf&iacute;a, la monograf&iacute;a, el ensayo, el art&iacute;culo, el manual. Pero la historia conlleva un entorno interesante. El teatro, el cine, la novela llamada &ldquo;hist&oacute;rica&rdquo;, la literatura se nutren de la historia. En el caso de la revoluci&oacute;n tenemos una cantidad de novelas hist&oacute;ricas maravillosas como las de Mariano Azuela. Algunas han sido llevadas a la televisi&oacute;n como &ldquo;el carruaje&rdquo;. Quiz&aacute; convenga mencionar que el centenario y bicentenario no agotan de manera alguna el proceso. En el caso de M&eacute;xico por ejemplo estos sucesos no son temas encerrados.<span>&nbsp; <\/span>La historia de M&eacute;xico es m&aacute;s amplia que los centenarios.<span>&nbsp; <\/span>As&iacute; como &ldquo;natura non fit saltus&rdquo;<span>&nbsp; <\/span>la naturaleza no suele dar saltos,<span>&nbsp; <\/span>tampoco la historia lo hace. Como corre la vida en un caminar continuo,<span>&nbsp; <\/span>igual que la vida humana as&iacute; tambi&eacute;n sucede con la historia. En el caso del centenario y bicentenario de momentos bastante decisivos, determinantes, que en cierto modo cambiaron el rumbo del pa&iacute;s, pues vale la pena retomarlos con esa advertencia. Por otra parte en M&eacute;xico ha sucedido que la historia &ldquo;oficial&rdquo; que ha llegado hasta nosotros, no es necesariamente objetiva. Con frecuencia va cargada de ideolog&iacute;as y de idealismo.<span>&nbsp; <\/span>Con este motivo y por obra y gracia de los historiadores, est&aacute;n saliendo a la luz gestas, hechos, datos que no se conoc&iacute;an. Se trata de situaciones, detalles, debilidades<span>&nbsp; <\/span>de los llamados &ldquo;h&eacute;roes&rdquo; que nos eran desconocidos.<span>&nbsp; <\/span>Los personajes de la revoluci&oacute;n aparecer&aacute;n de carne y hueso.<span>&nbsp; <\/span>Se trata, as&iacute; lo piensan muchos, de reescribir<span>&nbsp; <\/span>en cierto modo la historia. No podemos menos que ver con buenos ojos todas las iniciativas al respecto. Ingenuo<span>&nbsp; <\/span>ser&iacute;a pensar que el cristianismo sea ajeno a los centenarios. Hay quienes est&aacute;n pidiendo que de parte de la Iglesia se organicen tambi&eacute;n conferencias o simposiums al respecto.<span>&nbsp;&nbsp; <\/span>En el caso de M&eacute;xico la historia religiosa y la historia civil han caminado de la mano. La religi&oacute;n es parte de la historia. Las expresiones religiosas en el mundo del arte, del teatro, de la literatura, de la m&uacute;sica, de la pintura, de la arquitectura est&aacute;n por todas partes.<span>&nbsp; <\/span>Son un patrimonio nacional. En la gesta de la Independencia participaron sacerdotes como Hidalgo y Morelos quienes con las debilidades humanas que no negamos, sin embargo no renunciaron nunca de su fe cat&oacute;lica. Ni murieron, a lo que se sabe &ldquo;excomulgados&rdquo; sino m&aacute;s bien reconciliados con su Iglesia. En el caso de la revoluci&oacute;n, el tema religioso aparece a pesar de que el liberalismo, la masoner&iacute;a, el positivismo, el bolchevismo combatieron con sa&ntilde;a a la Iglesia cat&oacute;lica. La &ldquo;guerra cristera&rdquo; es parte de la revoluci&oacute;n.<span>&nbsp; <\/span>Se tuvieron los &ldquo;arreglos&rdquo;. Los tiempos han cambiado. Se ha pasado de una tradici&oacute;n de crispaci&oacute;n p&uacute;blica, a relaciones mucho mas serenas y respetuosas, por m&aacute;s que haya quienes sigan insistiendo en el &ldquo;estado laico&rdquo;.<span>&nbsp; <\/span>Los historiadores sabr&aacute;n dar cuenta de ello. Que la poblaci&oacute;n de disponga a extraer las lecciones de la historia y a disfrutar a costa de quienes la protagonizaron y de quienes la escriben. <\/font><\/font><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><font size=\"3\" color=\"#000000\">&nbsp;<\/font><\/span><strong><span style=\"font-family: Arial\"><font size=\"3\"><font color=\"#000000\">Monse&ntilde;or Eduardo Ackerman Durazo<\/font><\/font><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><strong><span style=\"font-family: Arial\"><font size=\"3\"><font color=\"#000000\">Parroquia Santa Mar&iacute;a Reina de la Paz<\/font><\/font><\/span><\/strong><span style=\"font-family: Arial\"><font size=\"3\" color=\"#000000\">&nbsp;<\/font><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tiempo pasa. Corre inexorable. 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