{"id":4970,"date":"2016-11-30T13:35:15","date_gmt":"2016-11-30T21:35:15","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=4970"},"modified":"2016-11-30T13:35:15","modified_gmt":"2016-11-30T21:35:15","slug":"mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-54-jornada-mundial-de-oracion-por-las-vocaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-54-jornada-mundial-de-oracion-por-las-vocaciones\/","title":{"rendered":"Mensaje del Santo Padre Francisco para la 54 Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por las Vocaciones"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EMPUJADOS POR EL ESP\u00cdRITU PARA LA MISI\u00d3N<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoconsacerdotes.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4971\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoconsacerdotes-300x200.jpg\" alt=\"papafranciscoconsacerdotes\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoconsacerdotes-300x200.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoconsacerdotes-768x512.jpg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoconsacerdotes.jpg 918w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os anteriores, hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre dos aspectos de la vocaci\u00f3n cristiana: la invitaci\u00f3n a \u00absalir de s\u00ed mismo\u00bb, para escuchar la voz del Se\u00f1or, y la importancia de la comunidad eclesial como lugar privilegiado en el que la llamada de Dios nace, se alimenta y se manifiesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, con ocasi\u00f3n de la 54 Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por las Vocaciones, quisiera centrarme en la\u00a0dimensi\u00f3n misionera de la llamada cristiana. Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jes\u00fas, descubre enseguida, dentro de \u00e9l, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a trav\u00e9s de la evangelizaci\u00f3n y el servicio movido por la caridad. Todos los cristianos han sido constituidos misioneros del Evangelio. El disc\u00edpulo, en efecto, no recibe el don del amor de Dios como un consuelo privado, y no est\u00e1 llamado a anunciarse a s\u00ed mismo, ni a velar los intereses de un negocio; simplemente ha sido tocado y trasformado por la alegr\u00eda de sentirse amado por Dios y no puede guardar esta experiencia solo para s\u00ed: \u00abLa alegr\u00eda del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los disc\u00edpulos es una alegr\u00eda misionera\u00bb (Exht. Ap.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Una_Iglesia_en_salida\"><em>Evangelium gaudium<\/em><\/a>, 21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, el compromiso misionero no es algo que se a\u00f1ade a la vida cristiana, como si fuese un adorno, sino que, por el contrario, est\u00e1 en el coraz\u00f3n mismo de la fe: la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or implica ser enviado al mundo como profeta de su palabra y testigo de su amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque experimentemos en nosotros muchas fragilidades y tal vez podamos sentirnos desanimados, debemos alzar la cabeza a Dios, sin dejarnos aplastar por la sensaci\u00f3n de incapacidad o ceder al pesimismo, que nos convierte en espectadores pasivos de una vida cansada y rutinaria. No hay lugar para el temor: es Dios mismo el que viene a purificar nuestros \u00ablabios impuros\u00bb, haci\u00e9ndonos id\u00f3neos para la misi\u00f3n: \u00abHa desaparecido tu culpa, est\u00e1 perdonado tu pecado. Entonces escuch\u00e9 la voz del Se\u00f1or, que dec\u00eda: \u201c\u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9? \u00bfY qui\u00e9n ir\u00e1 por nosotros?\u201d. Contest\u00e9: \u201cAqu\u00ed estoy, m\u00e1ndame\u201d\u00bb (Is\u00a06,7-8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo disc\u00edpulo misionero siente en su coraz\u00f3n esta voz divina que lo invita a \u00abpasar\u00bb en medio de la gente, como Jes\u00fas, \u00abcurando y haciendo el bien\u00bb a todos (cf.\u00a0Hch<em>\u00a0<\/em>10,38). En efecto, como ya he recordado en otras ocasiones, todo cristiano, en virtud de su Bautismo, es un \u00abcrist\u00f3foro\u00bb, es decir, \u00abportador de Cristo\u00bb para los hermanos (cf.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2016\/documents\/papa-francesco_20160130_udienza-giubilare.html\"><em>Catequesis<\/em><\/a>, 30 enero 2016). Esto vale especialmente para los que han sido llamados a una vida de especial consagraci\u00f3n y tambi\u00e9n para los sacerdotes, que con generosidad han respondido \u00abaqu\u00ed estoy, m\u00e1ndame\u00bb. Con renovado entusiasmo misionero, est\u00e1n llamados a salir de los recintos sacros del templo, para dejar que la ternura de Dios se desborde en favor de los hombres (cf.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2016\/documents\/papa-francesco_20160324_omelia-crisma.html\"><em>Homil\u00eda durante la Santa Misa Crismal<\/em><\/a>, 24 marzo 2016). La Iglesia tiene necesidad de sacerdotes as\u00ed: confiados y serenos por haber descubierto el verdadero tesoro, ansiosos de ir a darlo a conocer con alegr\u00eda a todos (cf.\u00a0Mt\u00a013,44).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, son muchas las preguntas que se plantean cuando hablamos de la misi\u00f3n cristiana:\u00a0\u00bfQu\u00e9 significa ser misionero del Evangelio? \u00bfQui\u00e9n nos da la fuerza y el valor para anunciar? \u00bfCu\u00e1l es la l\u00f3gica evang\u00e9lica que inspira la misi\u00f3n?\u00a0A estos interrogantes podemos responder contemplando\u00a0tres escenas evang\u00e9licas: el comienzo de la misi\u00f3n de Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret (cf.\u00a0Lc\u00a04,16-30), el camino que \u00e9l hace, ya resucitado, junto a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas (cf.\u00a0Lc\u00a024,13-35), y por \u00faltimo la par\u00e1bola de la semilla (cf.\u00a0Mc\u00a04,26-27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas es ungido por el Esp\u00edritu y enviado.\u00a0Ser disc\u00edpulo misionero significa participar activamente en la misi\u00f3n de Cristo, que Jes\u00fas mismo ha descrito en la sinagoga de Nazaret: \u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque \u00e9l me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb (Lc\u00a04,18). Esta es tambi\u00e9n nuestra misi\u00f3n: ser\u00a0ungidos\u00a0por el Esp\u00edritu e\u00a0ir hacia los hermanos para anunciar la Palabra, siendo para ellos un instrumento de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas camina con nosotros. Ante los interrogantes que brotan del coraz\u00f3n del hombre y ante los retos que plantea la realidad, podemos sentir una sensaci\u00f3n de extrav\u00edo y percibir que nos faltan energ\u00edas y esperanza. Existe el peligro de que veamos la misi\u00f3n cristiana como una mera utop\u00eda irrealizable o, en cualquier caso, como una realidad que supera nuestras fuerzas. Pero si contemplamos a Jes\u00fas Resucitado, que camina junto a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas (cf.\u00a0Lc\u00a024,13-15), nuestra confianza puede reavivarse; en esta escena evang\u00e9lica tenemos una aut\u00e9ntica y propia \u00abliturgia del camino\u00bb, que precede a la de la Palabra y a la del Pan partido y nos comunica que, en cada uno de nuestros pasos, Jes\u00fas est\u00e1 a nuestro lado. Los dos disc\u00edpulos, golpeados por el esc\u00e1ndalo de la Cruz, est\u00e1n volviendo a su casa recorriendo la v\u00eda de la derrota: llevan en el coraz\u00f3n una esperanza rota y un sue\u00f1o que no se ha realizado. En ellos la alegr\u00eda del Evangelio ha dejado espacio a la tristeza. \u00bfQu\u00e9 hace Jes\u00fas? No los juzga, camina con ellos y, en vez de levantar un muro, abre una nueva brecha. Lentamente comienza a trasformar su des\u00e1nimo, hace que arda su coraz\u00f3n y les abre sus ojos, anunci\u00e1ndoles la Palabra y partiendo el Pan. Del mismo modo, el cristiano no lleva adelante \u00e9l solo la tarea de la misi\u00f3n, sino que experimenta, tambi\u00e9n en las fatigas y en las incomprensiones, \u00abque Jes\u00fas camina con \u00e9l, habla con \u00e9l, respira con \u00e9l, trabaja con \u00e9l. Percibe a Jes\u00fas vivo con \u00e9l en medio de la tarea misionera\u00bb (Exhort. ap.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_encuentro_personal_con_el_amor_de_Jes\u00fas_que_nos_salva\"><em>Evangelii gaudium<\/em><\/a>, 266).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas hace germinar la semilla. Por \u00faltimo, es importante aprender del Evangelio el estilo del anuncio. Muchas veces sucede que, tambi\u00e9n con la mejor intenci\u00f3n, se acabe cediendo a un cierto af\u00e1n de poder, al proselitismo o al fanatismo intolerante. Sin embargo, el Evangelio nos invita a rechazar la idolatr\u00eda del \u00e9xito y del poder, la preocupaci\u00f3n excesiva por las estructuras, y una cierta ansia que responde m\u00e1s a un esp\u00edritu de conquista que de servicio. La semilla del Reino, aunque peque\u00f1a, invisible y tal vez insignificante, crece silenciosamente gracias a la obra incesante de Dios: \u00abEl reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. \u00c9l duerme de noche y se levanta de ma\u00f1ana; la semilla germina y va creciendo, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo\u00bb (Mc\u00a04,26-27). Esta es nuestra principal confianza: Dios supera nuestras expectativas y nos sorprende con su generosidad, haciendo germinar los frutos de nuestro trabajo m\u00e1s all\u00e1 de lo que se puede esperar de la eficiencia humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esta confianza evang\u00e9lica, nos abrimos a la acci\u00f3n silenciosa del Esp\u00edritu, que es el fundamento de la misi\u00f3n. Nunca podr\u00e1 haber pastoral vocacional, ni misi\u00f3n cristiana, sin la oraci\u00f3n asidua y contemplativa. En este sentido, es necesario alimentar la vida cristiana con la escucha de la Palabra de Dios y, sobre todo, cuidar la relaci\u00f3n personal con el Se\u00f1or en la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica, \u00ablugar\u00bb privilegiado del encuentro con Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Animo con fuerza a vivir esta profunda amistad con el Se\u00f1or, sobre todo para implorar de Dios nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. El Pueblo de Dios necesita ser guiado por pastores que gasten su vida al servicio del Evangelio. Por eso, pido a las comunidades parroquiales, a las asociaciones y a los numerosos grupos de oraci\u00f3n presentes en la Iglesia que, frente a la tentaci\u00f3n del des\u00e1nimo, sigan pidiendo al Se\u00f1or que mande obreros a su mies y nos d\u00e9 sacerdotes enamorados del Evangelio, que sepan hacerse pr\u00f3jimos de los hermanos y ser, as\u00ed, signo vivo del amor misericordioso de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas, tambi\u00e9n hoy podemos volver a encontrar el ardor del anuncio y proponer, sobre todo a los j\u00f3venes, el seguimiento de Cristo. Ante la sensaci\u00f3n generalizada de una fe cansada o reducida a meros \u00abdeberes que cumplir\u00bb, nuestros j\u00f3venes tienen el deseo de descubrir el atractivo, siempre actual, de la figura de Jes\u00fas, de dejarse interrogar y provocar por sus palabras y por sus gestos y, finalmente, de so\u00f1ar, gracias a \u00e9l, con una vida plenamente humana, dichosa de gastarse amando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda Sant\u00edsima, Madre de nuestro Salvador, tuvo la audacia de abrazar este sue\u00f1o de Dios, poniendo su juventud y su entusiasmo en sus manos. Que su intercesi\u00f3n nos obtenga su misma apertura de coraz\u00f3n, la disponibilidad para decir nuestro \u00abaqu\u00ed estoy\u00bb a la llamada del Se\u00f1or y la alegr\u00eda de ponernos en camino, como ella (cf.\u00a0Lc\u00a01,39), para anunciarlo al mundo entero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/papafranciscoyreligiosas.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-1\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-3793\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/papafranciscoyreligiosas-300x167.jpg\" alt=\"papafranciscoyreligiosas\" width=\"300\" height=\"167\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vaticano, 27 de noviembre de 2016<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Primer Domingo de Adviento<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Francisco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; EMPUJADOS POR EL ESP\u00cdRITU PARA LA MISI\u00d3N Queridos hermanos y hermanas: &nbsp; En los a\u00f1os anteriores, hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre dos aspectos de la vocaci\u00f3n cristiana: la invitaci\u00f3n a&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4971,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-4970","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4970"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4970\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4972,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4970\/revisions\/4972"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4971"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}