{"id":5089,"date":"2017-01-06T13:55:01","date_gmt":"2017-01-06T21:55:01","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5089"},"modified":"2017-01-06T13:55:01","modified_gmt":"2017-01-06T21:55:01","slug":"santa-misa-en-la-solemnidad-de-la-epifania-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/santa-misa-en-la-solemnidad-de-la-epifania-del-senor\/","title":{"rendered":"Santa Misa en la Solemnidad de la Epifan\u00eda del Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/PapaFranciscoyNi\u00f1oJes\u00fas.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5090\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/PapaFranciscoyNi\u00f1oJes\u00fas-300x205.jpg\" alt=\"papafranciscoyninojesus\" width=\"300\" height=\"205\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/PapaFranciscoyNi\u00f1oJes\u00fas-300x205.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/PapaFranciscoyNi\u00f1oJes\u00fas-768x525.jpg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/PapaFranciscoyNi\u00f1oJes\u00fas-1024x701.jpg 1024w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/PapaFranciscoyNi\u00f1oJes\u00fas.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA EPIFAN\u00cdA DEL SE\u00d1OR<\/p>\n<p>CAPILLA PAPAL<\/p>\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Bas\u00edlica Vaticana<br \/>\nViernes 6 de enero de 2017<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estas palabras, los magos, venidos de tierras lejanas, nos dan a conocer el motivo de su larga traves\u00eda: adorar al rey reci\u00e9n nacido. Ver y adorar, dos acciones que se destacan en el relato evang\u00e9lico: vimos una estrella y queremos adorar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos hombres\u00a0<em>vieron una estrella<\/em>\u00a0que los puso en movimiento. El descubrimiento de algo inusual que sucedi\u00f3 en el cielo logr\u00f3 desencadenar un sinf\u00edn de acontecimientos. No era una estrella que brill\u00f3 de manera exclusiva para ellos, ni tampoco ten\u00edan un ADN especial para descubrirla. Como bien supo decir un padre de la Iglesia, \u00ablos magos no se pusieron en camino porque hubieran visto la estrella, sino que vieron la estrella porque se hab\u00edan puesto en camino\u00bb (cf. San Juan Cris\u00f3stomo). Ten\u00edan el coraz\u00f3n abierto al horizonte y lograron ver lo que el cielo les mostraba porque hab\u00eda en ellos una inquietud que los empujaba: estaban abiertos a una novedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los magos, de este modo, expresan el retrato del hombre creyente, del hombre que tiene nostalgia de Dios; del que a\u00f1ora su casa, la patria celeste. Reflejan la imagen de todos los hombres que en su vida no han dejado que se les anestesie el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La santa nostalgia de Dios brota en el coraz\u00f3n creyente pues sabe que el Evangelio no es un acontecimiento del pasado sino del presente. La santa nostalgia de Dios nos permite tener los ojos abiertos frente a todos los intentos reductivos y empobrecedores de la vida. La santa nostalgia de Dios es la memoria creyente que se rebela frente a tantos profetas de desventura. Esa nostalgia es la que mantiene viva la esperanza de la comunidad creyente la cual, semana a semana, implora diciendo: \u00abVen, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente esta nostalgia fue la que empuj\u00f3 al anciano Sime\u00f3n a ir todos los d\u00edas al templo, con la certeza de saber que su vida no terminar\u00eda sin poder acunar al Salvador. Fue esta nostalgia la que empuj\u00f3 al hijo pr\u00f3digo a salir de una actitud de derrota y buscar los brazos de su padre. Fue esta nostalgia la que el pastor sinti\u00f3 en su coraz\u00f3n cuando dej\u00f3 a las noventa y nueve ovejas en busca de la que estaba perdida, y fue tambi\u00e9n la que experiment\u00f3 Mar\u00eda Magdalena la ma\u00f1ana del domingo para salir corriendo al sepulcro y encontrar a su Maestro resucitado. La nostalgia de Dios nos saca de nuestros encierros deterministas, esos que nos llevan a pensar que nada puede cambiar. La nostalgia de Dios es la actitud que rompe aburridos conformismos e impulsa a comprometerse por ese cambio que anhelamos y necesitamos. La nostalgia de Dios tiene su ra\u00edz en el pasado pero no se queda all\u00ed: va en busca del futuro. Al igual que los magos, el creyente \u00abnostalgioso\u00bb busca a Dios, empujado por su fe, en los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos de la historia, porque sabe en su coraz\u00f3n que all\u00ed lo espera el Se\u00f1or. Va a la periferia, a la frontera, a los sitios no evangelizados para poder encontrarse con su Se\u00f1or; y lejos de hacerlo con una postura de superioridad lo hace como un mendicante que no puede ignorar los ojos de aquel para el cual la Buena Nueva es todav\u00eda un terreno a explorar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como actitud contrapuesta, en el palacio de Herodes \u2015que distaba muy pocos kil\u00f3metros de Bel\u00e9n\u2015, no se hab\u00edan percatado de lo que estaba sucediendo. Mientras los magos caminaban, Jerusal\u00e9n dorm\u00eda. Dorm\u00eda de la mano de un Herodes quien lejos de estar en b\u00fasqueda tambi\u00e9n dorm\u00eda. Dorm\u00eda bajo la anestesia de una conciencia cauterizada. Y qued\u00f3 desconcertado. Tuvo miedo. Es el desconcierto que, frente a la novedad que revoluciona la historia, se encierra en s\u00ed mismo, en sus logros, en sus saberes, en sus \u00e9xitos. El desconcierto de quien est\u00e1 sentado sobre la riqueza sin lograr ver m\u00e1s all\u00e1. Un desconcierto que brota del coraz\u00f3n de qui\u00e9n quiere controlar todo y a todos. Es el desconcierto del que est\u00e1 inmerso en la cultura del ganar cueste lo que cueste; en esa cultura que s\u00f3lo tiene espacio para los \u00abvencedores\u00bb y al precio que sea. Un desconcierto que nace del miedo y del temor ante lo que nos cuestiona y pone en riesgo nuestras seguridades y verdades, nuestras formas de aferrarnos al mundo y a la vida. Y Herodes tuvo miedo, y ese miedo lo condujo a buscar seguridad en el crimen: \u00ab<em>Necas parvulos corpore, quia te necat timor in corde<\/em>\u00bb (San Quodvultdeus,\u00a0<em>Sermo 2 sobre el s\u00edmbolo<\/em>:\u00a0<em>PL<\/em>, 40, 655). Matas los ni\u00f1os en el cuerpo porque a ti el miedo te mata el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Queremos adorar<\/em>. Los hombres de Oriente fueron a adorar, y fueron a hacerlo al lugar propio de un rey: el Palacio. Y esto es importante, all\u00ed llegaron ellos con su b\u00fasqueda, era el lugar indicado: pues es propio de un rey nacer en un palacio, y tener su corte y s\u00fabditos. Es signo de poder, de \u00e9xito, de vida lograda. Y es de esperar que el rey sea venerado, temido y adulado, s\u00ed; pero no necesariamente amado. Esos son los esquemas mundanos, los peque\u00f1os \u00eddolos a los que le rendimos culto: el culto al poder, a la apariencia y a la superioridad. \u00cddolos que solo prometen tristeza, esclavitud, miedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y fue precisamente ah\u00ed donde comenz\u00f3 el camino m\u00e1s largo que tuvieron que andar esos hombres venidos de lejos. Ah\u00ed comenz\u00f3 la osad\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil y complicada. Descubrir que lo que ellos buscaban no estaba en el palacio sino que se encontraba en otro lugar, no s\u00f3lo geogr\u00e1fico sino existencial. All\u00ed no ve\u00edan la estrella que los conduc\u00eda a descubrir un Dios que quiere ser amado, y eso s\u00f3lo es posible bajo el signo de la libertad y no de la tiran\u00eda; descubrir que la mirada de este Rey desconocido \u2015pero deseado\u2015 no humilla, no esclaviza, no encierra. Descubrir que la mirada de Dios levanta, perdona, sana. Descubrir que Dios ha querido nacer all\u00ed donde no lo esperamos, donde quiz\u00e1 no lo queremos. O donde tantas veces lo negamos. Descubrir que en la mirada de Dios hay espacio para los heridos, los cansados, los maltratados, abandonados: que su fuerza y su poder se llama misericordia. Qu\u00e9 lejos se encuentra, para algunos, Jerusal\u00e9n de Bel\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Herodes no puede adorar porque no quiso y no pudo cambiar su mirada. No quiso dejar de rendirse culto a s\u00ed mismo creyendo que todo comenzaba y terminaba con \u00e9l. No pudo adorar porque buscaba que lo adorasen. Los sacerdotes tampoco pudieron adorar porque sab\u00edan mucho, conoc\u00edan las profec\u00edas, pero no estaban dispuestos ni a caminar ni a cambiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los magos sintieron nostalgia, no quer\u00edan m\u00e1s de lo mismo. Estaban acostumbrados, habituados y cansados de los Herodes de su tiempo. Pero all\u00ed, en Bel\u00e9n, hab\u00eda promesa de novedad, hab\u00eda promesa de gratuidad. All\u00ed estaba sucediendo algo nuevo. Los magos pudieron adorar porque se animaron a caminar y postr\u00e1ndose ante el peque\u00f1o, postr\u00e1ndose ante el pobre, postr\u00e1ndose ante el indefenso, postr\u00e1ndose ante el extra\u00f1o y desconocido Ni\u00f1o de Bel\u00e9n, all\u00ed descubrieron la Gloria de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA EPIFAN\u00cdA DEL SE\u00d1OR CAPILLA PAPAL HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO Bas\u00edlica Vaticana Viernes 6 de enero de 2017 &nbsp; Con estas palabras, los magos, venidos de tierras&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5090,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-5089","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5089","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5089"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5089\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5091,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5089\/revisions\/5091"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5090"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5089"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5089"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5089"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}