{"id":5223,"date":"2017-02-07T13:20:48","date_gmt":"2017-02-07T21:20:48","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5223"},"modified":"2017-02-07T13:20:48","modified_gmt":"2017-02-07T21:20:48","slug":"mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-cuaresma-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-cuaresma-2017\/","title":{"rendered":"Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2017"},"content":{"rendered":"<p>La Palabra es un don. El otro es un don<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Mensaje-del-Papa-Francisco-para-la-Cuaresma-2017_20170207114155916064.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5224\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Mensaje-del-Papa-Francisco-para-la-Cuaresma-2017_20170207114155916064-300x185.jpg\" alt=\"Mensaje-del-Papa-Francisco-para-la-Cuaresma-2017_20170207114155916064\" width=\"300\" height=\"185\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Mensaje-del-Papa-Francisco-para-la-Cuaresma-2017_20170207114155916064-300x185.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Mensaje-del-Papa-Francisco-para-la-Cuaresma-2017_20170207114155916064.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrecci\u00f3n, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversi\u00f3n: el cristiano est\u00e1 llamado a volver a Dios \u00abde todo coraz\u00f3n\u00bb (Jl\u00a02,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Se\u00f1or. Jes\u00fas es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a \u00e9l y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/cotidie\/2016\/documents\/papa-francesco-cotidie_20160108_sorprendidos-abrazo.html\"><em>Homil\u00eda<\/em><\/a>, 8 enero 2016).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del esp\u00edritu a trav\u00e9s de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oraci\u00f3n y la limosna. En la base de todo est\u00e1 la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aqu\u00ed en la par\u00e1bola del hombre rico y el pobre L\u00e1zaro (cf.\u00a0Lc\u00a016,19-31). Dej\u00e9monos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender c\u00f3mo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhort\u00e1ndonos a una sincera conversi\u00f3n.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El otro es un don<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La par\u00e1bola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con m\u00e1s detalle: \u00e9l se encuentra en una situaci\u00f3n desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, est\u00e1 echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lam\u00e9rselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombr\u00edo, y el hombre degradado y humillado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La escena resulta a\u00fan m\u00e1s dram\u00e1tica si consideramos que el pobre se llama\u00a0L\u00e1zaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente \u00abDios ayuda\u00bb. Este no es un personaje an\u00f3nimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condici\u00f3n concreta sea la de un desecho humano (cf.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/cotidie\/2016\/documents\/papa-francesco-cotidie_20160108_sorprendidos-abrazo.html\"><em>Homil\u00eda<\/em><\/a>,\u00a08 enero 2016).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00e1zaro nos ense\u00f1a que\u00a0el\u00a0otro es un don. La justa relaci\u00f3n con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitaci\u00f3n que nos hace esta par\u00e1bola es la de abrir la puerta de nuestro coraz\u00f3n al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en \u00e9l o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es d\u00e9bil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio tambi\u00e9n lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li>El pecado nos ciega<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La par\u00e1bola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre L\u00e1zaro, no tiene un nombre, se le califica s\u00f3lo como \u00abrico\u00bb. Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La p\u00farpura, en efecto, era muy valiosa, m\u00e1s que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf.\u00a0Jr\u00a010,9) y a los reyes (cf.\u00a0Jc\u00a08,26). La tela era de un lino especial que contribu\u00eda a dar al aspecto un car\u00e1cter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, tambi\u00e9n porque la exhib\u00eda de manera habitual todos los d\u00edas: \u00abBanqueteaba espl\u00e9ndidamente cada d\u00eda\u00bb (v. 19). En \u00e9l se vislumbra de forma patente la corrupci\u00f3n del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/cotidie\/2013\/documents\/papa-francesco_20130920_poder-dinero.html\"><em>Homil\u00eda<\/em><\/a>, 20 septiembre 2013).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Pablo dice que \u00abla codicia es la ra\u00edz de todos los males\u00bb (1 Tm\u00a06,10). Esta es la causa principal de la corrupci\u00f3n y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un \u00eddolo tir\u00e1nico (cf. Exh. ap.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\"><em>Evangelii gaudium<\/em><\/a>, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los dem\u00e1s, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una l\u00f3gica ego\u00edsta que no deja lugar al amor e impide la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La par\u00e1bola nos muestra c\u00f3mo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los dem\u00e1s lo que \u00e9l se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vac\u00edo interior. Su vida est\u00e1 prisionera de la exterioridad, de la dimensi\u00f3n m\u00e1s superficial y ef\u00edmera de la existencia (cf.\u00a0ib\u00edd., 62).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pelda\u00f1o m\u00e1s bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que est\u00e1n a su alrededor no merecen su atenci\u00f3n. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando miramos a este personaje, se entiende por qu\u00e9 el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: \u00abNadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciar\u00e1 a uno y querr\u00e1 al otro; o, al contrario, se dedicar\u00e1 al primero y no har\u00e1 caso del segundo. No pod\u00e9is servir a Dios y al dinero\u00bb (Mt\u00a06,24).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li>La Palabra es un don<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Evangelio del rico y el pobre L\u00e1zaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Mi\u00e9rcoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dram\u00e1tica. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: \u00abAcu\u00e9rdate de que eres polvo y al polvo volver\u00e1s\u00bb. El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la par\u00e1bola se desarrolla en el m\u00e1s all\u00e1. Los dos personajes descubren de repente que \u00absin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de \u00e9l\u00bb (1 Tm\u00a06,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n nuestra mirada se dirige al m\u00e1s all\u00e1, donde el rico mantiene un di\u00e1logo con Abraham, al que llama \u00abpadre\u00bb (Lc\u00a016,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todav\u00eda m\u00e1s contradictoria, ya que hasta ahora no se hab\u00eda dicho nada de su relaci\u00f3n con Dios. En efecto, en su vida no hab\u00eda lugar para Dios, siendo \u00e9l mismo su \u00fanico dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rico s\u00f3lo reconoce a L\u00e1zaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a L\u00e1zaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realiz\u00f3. Abraham, sin embargo, le explica: \u00abHijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y L\u00e1zaro, a su vez, males: por eso encuentra aqu\u00ed consuelo, mientras que t\u00fa padeces\u00bb (v. 25). En el m\u00e1s all\u00e1 se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La par\u00e1bola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todav\u00eda viven, pide a Abraham que les env\u00ede a L\u00e1zaro para advertirles; pero Abraham le responde: \u00abTienen a Mois\u00e9s y a los profetas; que los escuchen\u00bb (v. 29). Y, frente a la objeci\u00f3n del rico, a\u00f1ade: \u00abSi no escuchan a Mois\u00e9s y a los profetas, no har\u00e1n caso ni aunque resucite un muerto\u00bb (v. 31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la ra\u00edz de sus males est\u00e1 en\u00a0no prestar o\u00eddo a la Palabra de Dios; esto es lo que le llev\u00f3 a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al pr\u00f3jimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el coraz\u00f3n al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el coraz\u00f3n al don del hermano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el pr\u00f3jimo. El Se\u00f1or \u2015que en los cuarenta d\u00edas que pas\u00f3 en el desierto venci\u00f3 los enga\u00f1os del Tentador\u2015 nos muestra el camino a seguir. Que el Esp\u00edritu Santo nos gu\u00ede a realizar un verdadero camino de conversi\u00f3n, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten tambi\u00e9n esta renovaci\u00f3n espiritual participando en las campa\u00f1as de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la \u00fanica familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los d\u00e9biles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegr\u00eda de la Pascua.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vaticano, 18 de octubre de 2016<\/p>\n<p>Fiesta de san Lucas Evangelista.<\/p>\n<p>Francisco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Palabra es un don. 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