{"id":5280,"date":"2017-02-21T13:53:42","date_gmt":"2017-02-21T21:53:42","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5280"},"modified":"2017-02-21T13:53:42","modified_gmt":"2017-02-21T21:53:42","slug":"mensaje-del-papa-en-el-vi-foro-internacional-sobre-migraciones-y-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/mensaje-del-papa-en-el-vi-foro-internacional-sobre-migraciones-y-paz\/","title":{"rendered":"Mensaje del Papa en el VI Foro Internacional sobre Migraciones y Paz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El Santo Padre ha recibido esta ma\u00f1ana en el Aula Pablo VI a los participantes en la\u00a0 VI edici\u00f3n del Foro Internacional sobre Migraciones y Paz, cuyo tema este a\u00f1o es \u201cIntegraci\u00f3n y desarrollo: de la reacci\u00f3n a la acci\u00f3n\u201d. El Foro est\u00e1 organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el \u00a0Scalabrini International Migration Network (SIMN)\u00a0 y la \u00a0Fundaci\u00f3n Konrad Adenauer. El objetivo del \u00a0Forum es favorecer una colaboraci\u00f3n innovadora entre organismos gubernamentales, internacionales y organizaciones de la sociedad civil para poner\u00a0 a punto pol\u00edticas y programas que ata\u00f1en a las dos dimensiones principaes de la emigraci\u00f3n: la integraci\u00f3n de los migrantes y refugiados\u00a0 en los pa\u00edses que los acogen y la promoci\u00f3n de programas de desarrollo en los pa\u00edses de origen de los flujos migratorios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/PapaFrancisco.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5281\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/PapaFrancisco-300x200.jpeg\" alt=\"PapaFrancisco\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/PapaFrancisco-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/PapaFrancisco-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/PapaFrancisco.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reproducimos a continuaci\u00f3n el discurso pronunciado por el Papa Francisco:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201cExtiendo a cada uno de vosotros mi cordial saludo, con sincero agradecimiento por vuestro valioso trabajo. Agradezco al arzobispo Tomasi\u00a0 sus amables palabras y\u00a0 su intervenci\u00f3n al Dr. P\u00f6ttering; Tambi\u00e9n estoy agradecido por los tres testimonios, que representan en vivo el tema de este Foro: &#8220;Integraci\u00f3n y Desarrollo: de la reacci\u00f3n a la acci\u00f3n&#8221;. Efectivamente no es posible leer los retos \u00a0de los movimientos migratorios contempor\u00e1neos y de la construcci\u00f3n \u00a0de la paz, sin incluir el binomio &#8220;desarrollo e integraci\u00f3n&#8221;: con este fin he creado el\u00a0<em>Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral\u00a0<\/em>dentro del cual\u00a0 una secci\u00f3n se ocupa\u00a0 espec\u00edficamente de cuanto concierne \u00a0a los migrantes, los refugiados y las v\u00edctimas de la trata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLas migraciones, en sus diversas formas, ciertamente no son un fen\u00f3meno nuevo en la historia humana. Han marcado profundamente cada \u00e9poca,\u00a0 favoreciendo el encuentro de los pueblos y el nacimiento de nuevas civilizaciones. En su esencia, la migraci\u00f3n es una expresi\u00f3n del anhelo intr\u00ednseco a la\u00a0 felicidad propio del ser humano, felicidad que hay que buscar y conseguir. Para nosotros los cristianos, toda la vida terrestre es un itinerar hacia la patria celeste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl inicio de este tercer milenio est\u00e1 fuertemente caracterizado por los movimientos migratorios que, \u00a0en t\u00e9rminos de origen, de tr\u00e1nsito y de destino, interesan pr\u00e1cticamente a todos los rincones de la tierra. Desafortunadamente, en la mayor\u00eda de los casos, se trata de desplazamientos forzados causado por los conflictos, los desastres naturales, las persecuciones, el cambio clim\u00e1tico, la violencia, la pobreza extrema y las condiciones de vida indignas: &#8220;Es impresionante el n\u00famero de personas que emigra de un continente a otro, as\u00ed como de aquellos que se desplazan dentro de sus propios pa\u00edses y de las propias zonas geogr\u00e1ficas. Los flujos migratorios contempor\u00e1neos constituyen el m\u00e1s vasto movimiento de personas, incluso de pueblos, de todos los tiempos<em>.&#8221;(Mensaje para la 100\u00aa Jornada Mundial del emigrante y del refugiado, 5 de Agosto de 2013)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nFrente a este complejo escenario, siento que debo expresar una preocupaci\u00f3n especial sobre la naturaleza forzada de muchos flujos migratorios contempor\u00e1neos, \u00a0que aumenta los desaf\u00edos para la comunidad pol\u00edtica, la sociedad civil y\u00a0 la Iglesia y exige\u00a0 respuestas todav\u00eda m\u00e1s\u00a0 urgentes, coordinadas y eficaces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nNuestra respuesta com\u00fan se podr\u00eda articular en torno a cuatro verbos:\u00a0<em>acoger, proteger, promover e integrar.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><br \/>\nAcoger<\/em>. &#8220;Hay un tipo de rechazo que nos afecta a todos, que nos lleva a no ver al pr\u00f3jimo como a un hermano al que acoger, sino a dejarlo fuera de nuestro horizonte personal de vida, a transformarlo m\u00e1s bien en un adversario, en un s\u00fabdito al que dominar\u201d. \u00a0\u00a0(<em>Discurso al Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede, 12 de Enero de 2015<\/em>).Frente a este tipo de rechazo, enraizado en \u00faltima instancia \u00a0en el ego\u00edsmo y amplificada por demagogias populistas, se necesita un cambio de actitud, para superar la indiferencia y anteponer a los temores una actitud generosa de acogida con los que llaman a nuestras puertas. Para aquellos que huyen de terribles guerras y persecuciones, a menudo atrapados en las garras de \u00a0organizaciones criminales sin escr\u00fapulos, es necesario\u00a0 abrir\u00a0 canales humanitarios accesibles y seguros. Una acogida \u00a0responsable y digna de estos hermanos y hermanas comienza desde su primer acomodo en espacios adecuados y decentes. Las grandes concentraciones \u00a0de los solicitantes de asilo y de los refugiados no han dado resultados positivos,\u00a0 y han generado, en cambio, \u00a0nuevas situaciones de vulnerabilidad y de malestar. Los programas de acogida difusa, que ya se realizan en diferentes lugares, parecen facilitar, por el contrario, \u00a0el encuentro personal, permitir una mejor calidad de los servicios y ofrecer mayores garant\u00edas de \u00e9xito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<em>Proteger<\/em>. \u00a0Mi predecesor, el Papa Benedicto, puso en evidencia \u00a0que la experiencia de la migraci\u00f3n a menudo hace que las personas sean m\u00e1s vulnerables a la explotaci\u00f3n, el abuso y la violencia. (<em>Cf. BENEDICTO XVI, Mensaje para la 92 Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, el 18 de octubre de 2005)<\/em>Hablamos de millones de trabajadores migrantes &#8211; y entre \u00e9stos especialmente aquellos en situaci\u00f3n irregular -, de refugiados y \u00a0solicitantes de asilo, de v\u00edctimas de la trata. La defensa de sus derechos inalienables, la garant\u00eda de sus libertades fundamentales y el respeto de su dignidad son tareas de la que nadie puede estar exento. Proteger a estos hermanos y hermanas es un imperativo moral que se traduce en la adopci\u00f3n de instrumentos jur\u00eddicos, nacionales e internacionales, claros y pertinentes; tomando decisiones \u00a0pol\u00edticas justas y \u00a0con visi\u00f3n de futuro; prefiriendo procesos constructivos, tal vez m\u00e1s lentos, en vez de resultados que devuelvan un consenso inmediato; implementando \u00a0programas oportunos y de humanizaci\u00f3n en la lucha contra los &#8220;traficantes de carne humana&#8221; que se enriquecen\u00a0 con las desgracias de los dem\u00e1s;\u00a0 coordinando \u00a0los esfuerzos de todos los actores, entre los cuales, estad seguros, estar\u00e1 siempre la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<em>Promover.<\/em>\u00a0Proteger no es suficiente, es necesario promover el desarrollo humano integral de los migrantes, refugiados y personas desplazadas, que &#8220;se lleva a cabo mediante el cuidado de los inconmensurables bienes de la justicia, la paz y la protecci\u00f3n de la creaci\u00f3n.&#8221;\u00a0<em>(Lett. Ap. en forma de motu proprio Humanam progressionem 17 de agosto de 2016).<\/em>El desarrollo, de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia, (<em>Cf. Consejo Pontificio \u00a0Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 373-374),<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0es un derecho innegable de cada ser humano. Como tal, debe ser\u00a0 garantizado asegurando las condiciones necesarias para su ejercicio, tanto en el \u00e1mbito individual como en el social, dando a todos la igualdad de acceso a los bienes b\u00e1sicos y ofreciendo posibilidades de elecci\u00f3n y de\u00a0 crecimiento. Tambi\u00e9n aqu\u00ed es necesaria una acci\u00f3n coordinada y previsora de todas las fuerzas en juego: desde la comunidad pol\u00edtica a la sociedad civil, desde las organizaciones internacionales a las instituciones religiosas. La promoci\u00f3n humana de los migrantes y sus familias comienza a partir de la comunidad de origen, donde se debe garantizar, junto con el derecho a\u00a0<em>poder<\/em>\u00a0emigrar, tambi\u00e9n el derecho a no\u00a0<em>deber<\/em>\u00a0emigrar,\u00a0<em>(Cf. BENEDICTO XVI, Mensaje para la 99\u00aa Jornada Mundial de los Emigrantes y Refugiados 12 de octubre de 2012),<\/em>es decir, el derecho de encontrar en la patria las\u00a0 condiciones que\u00a0 permitan \u00a0una realizaci\u00f3n digna de la existencia. Con este fin, se deben alentar los esfuerzos \u00a0que conducen a la realizaci\u00f3n de programas de cooperaci\u00f3n internacional libres de intereses partidarios y de desarrollo transnacional en que los migrantes est\u00e1n involucrados como protagonistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Integra<\/em>r. La integraci\u00f3n, que no es ni asimilaci\u00f3n ni \u00a0incorporaci\u00f3n, es un proceso bidireccional, que se basa esencialmente en el reconocimiento rec\u00edproco de la \u00a0riqueza cultural del otro: no es la superposici\u00f3n de una cultura sobre otra, ni tampoco el aislamiento mutuo, con el riesgo de una tan nefasta como peligrosa &#8220;guetizaci\u00f3n&#8221;. Por \u00a0cuanto \u00a0concierne a los que llegan y no deben cerrarse a la cultura y las tradiciones del pa\u00eds de acogida, respetando sus leyes en primer lugar, jam\u00e1s debe \u00a0descuidarse la dimensi\u00f3n familiar del proceso de integraci\u00f3n: por eso me siento obligado a reiterar la necesidad, destacada en repetidas ocasiones por el Magisterio, \u00a0<em>(Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de las Migraciones, 15 de agosto de 1986)<\/em>\u00a0de pol\u00edticas que promuevan la reagrupaci\u00f3n familiar. Con respecto a las poblaciones aut\u00f3ctonas, se las debe ayudar, sensibiliz\u00e1ndolas\u00a0 adecuadamente y prepar\u00e1ndolas de manera positiva a los procesos de integraci\u00f3n, que no siempre son simple e inmediatos, pero siempre son esenciales e indispensables para el futuro. Para ello tambi\u00e9n necesitamos programas espec\u00edficos que fomenten el encuentro significativo con el otro. Para la comunidad cristiana, adem\u00e1s, la integraci\u00f3n pac\u00edfica de personas de diferentes culturas es, de alguna manera, tambi\u00e9n eun reflejo de su catolicidad, ya que la unidad que no anula la diversidad \u00e9tnica y cultural es una dimensi\u00f3n de la vida de la Iglesia, que en el Esp\u00edritu de Pentecost\u00e9s est\u00e1 abierta a todos \u00a0y a todos \u00a0quiere abrazar<em>. ( Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de las Migraciones 5 de agosto de 1987).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que conjugar \u00a0estos cuatro verbos en la primera persona del singular y la \u00a0primera persona del plural, represente hoy un deber, un deber con nuestros hermanos y hermanas que, por diferentes razones, est\u00e1n obligados a abandonar su lugar de origen:\u00a0<em>un deber de justicia, de \u00a0civilizaci\u00f3n y solidaridad.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar,\u00a0<em>un deber de justicia<\/em>. Ya no son sostenibles las inaceptables desigualdades econ\u00f3micas que impiden poner en pr\u00e1ctica el principio del destino universal de los bienes de la tierra. Todos estamos llamados a emprender procesos de compartici\u00f3n respetuosa, responsable e inspirada por los dictados de la justicia distributiva. &#8220;Es necesario encontrar los modos para que todos se puedan beneficiar de los frutos de la tierra, no s\u00f3lo para evitar que se ampl\u00ede la brecha entre quien m\u00e1s tiene y quien se tiene que conformar con las migajas, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, por una exigencia de justicia, de equidad y de respeto hacia el ser humano&#8221; (<em>Mensaje para la 47\u00aa Jornada Mundial \u00a0de la Paz, 8 de diciembre de 2013, 9)<\/em>.Un peque\u00f1o grupo de individuos \u00a0no puede controlar la mitad de los recursos mundiales. Pueblos enteros y personas no pueden tener solamente el derecho de recoger las migajas. Y nadie puede sentirse tranquilo y aliviado de los imperativos morales que se derivan de la corresponsabilidad en la gesti\u00f3n del planeta, una responsabilidad compartida, como ha reafirmado en varias ocasiones \u00a0la comunidad pol\u00edtica internacional, as\u00ed como \u00a0el Magisterio.\u00a0<em>(Cf. Consejo Pontificio Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 9; 163; 189; 406.)<\/em>Esta corresponsabilidad debe interpretarse seg\u00fan el \u00a0principio de subsidiariedad &#8220;que otorga libertad para el desarrollo de las capacidades presentes en todos los niveles, pero al mismo tiempo exige m\u00e1s responsabilidad por el bien com\u00fan a quien tiene m\u00e1s poder&#8221;\u00a0<em>(Lett. Enc. Laudato si &#8216;196)<\/em>\u00a0.Hacer justicia significa tambi\u00e9n reconciliar \u00a0la historia con el presente globalizado, sin perpetuar \u00a0l\u00f3gicas de \u00a0explotaci\u00f3n de las personas y territorios, basadas en el uso m\u00e1s c\u00ednica del mercado, para aumentar el bienestar de unos pocos. Como afirmaba el Papa Benedicto, el proceso de descolonizaci\u00f3n se ha retrasado &#8220;, tanto por nuevas formas de colonialismo y dependencia de antiguos y nuevos pa\u00edses hegem\u00f3nicos, como por graves irresponsabilidades internas en los propios pa\u00edses que se han independizado\u201d. (<em>BENEDICTO XVI, Lett Enc.. Caritas in veritate, 33).<\/em>\u00a0A todo esto hay que poner remedio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, existe el deber de \u00a0<em>civilidad<\/em>. Nuestro compromiso a favor de los migrantes, los refugiados y las personas desplazadas es una aplicaci\u00f3n de los principios y valores de la hospitalidad y fraternidad que constituyen un patrimonio com\u00fan de\u00a0 humanidad y\u00a0 sabidur\u00eda. \u00a0\u00a0Estos principios y valores \u00a0han sido codificados hist\u00f3ricamente en la Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos, en una serie de convenios y acuerdos internacionales. &#8220;Todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situaci\u00f3n\u201d.<em>\u00a0(Ibid. 62).<\/em>\u00a0Hoy m\u00e1s que nunca es necesario reafirmar la centralidad de la persona humana, sin permitir \u00a0que condiciones contingentes o accesorios, a como incluso el necesario cumplimiento de los requisitos burocr\u00e1ticos o administrativos, ofusquen su dignidad esencial. Como afirmaba \u00a0San Juan Pablo II, &#8220;la condici\u00f3n de irregularidad legal no permite menoscabar la dignidad del emigrante, el cual tiene derechos inalienables, que no pueden violarse ni desconocerse.&#8221; \u00a0(<em>Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de las Migraciones, 25 de julio de 1995, 2)\u00a0<\/em>Por deber de civilidad tambi\u00e9n debe ser recuperado el valor de la fraternidad, que se basa en la\u00a0<em>constituci\u00f3n relacional<\/em>\u00a0del ser\u00a0 humano: &#8220;la \u00a0viva conciencia de este car\u00e1cter relacional nos lleva a ver y a tratar a cada persona como una verdadera hermana y un verdadero hermano; sin ella, es imposible la construcci\u00f3n de una sociedad justa, de una paz estable y duradera&#8221;\u00a0<em>(Mensaje para la 47\u00aa Jornada Mundial de la Paz, 8 de diciembre de 2013, 1<\/em>). La fraternidad es la forma m\u00e1s civil de confrontarse con la presencia del otro, que no amenaza, pero interpela, reafirma y enriquece nuestra identidad individual. (<em>Cf. BENEDICTO XVI, Discurso a los participantes en la conferencia inter-acad\u00e9mica &#8220;La identidad cambiante&#8221; 28 de enero de 2008).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay, por \u00faltimo, un\u00a0<em>deber de solidaridad<\/em>. Frente a las tragedias que &#8221; marcan con fuego&#8221; las vidas de muchos inmigrantes y refugiados &#8211; guerras, persecuciones, \u00a0abusos,\u00a0 violencia y \u00a0muerte &#8211; no, pueden por menos que\u00a0 brotar sentimientos espont\u00e1neos de empat\u00eda y compasi\u00f3n. &#8220;\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?&#8221; (cfr Gen: 49). Esta pregunta, que Dios plantea \u00a0al hombre desde el principio, hoy \u00a0nos ata\u00f1e a nosotros\u00a0 especialmente cuando se refiere a \u00a0los hermanos y hermanas que emigran: &#8220;\u00c9sta no es una pregunta dirigida a otros, es una pregunta dirigida a m\u00ed, a ti, a cada uno de nosotros.&#8221;\u00a0<em>(Homil\u00eda en el campo de deportes, &#8220;Arena&#8221; en Salina, 8 de julio de 2013).<\/em>\u00a0La solidaridad nace precisamente de la capacidad de comprender\u00a0 las necesidades del hermano y de la hermana en dificultad y de hacerse cargo. Sobre esto, esencialmente,\u00a0 se basa el valor sagrado de la hospitalidad, \u00a0presente en las tradiciones religiosas. Para nosotros los cristianos, la hospitalidad ofrecida al extranjero necesitado de cobijo se ofrece a Jesucristo mismo, a trav\u00e9s del forastero: &#8220;Era forastero y me acogisteis&#8221; (Mt 25:35). Es deber de solidaridad combatir \u00a0la cultura del descarte y conceder m\u00e1s atenci\u00f3n a los d\u00e9biles, los pobres y vulnerables. Para \u00a0ello, &#8220;es necesario un cambio de actitud hacia los inmigrantes y los refugiados, el paso de una actitud defensiva y recelosa, de desinter\u00e9s o de marginaci\u00f3n \u2013que, al final, corresponde a la \u201ccultura del rechazo\u201d- a una actitud que ponga como fundamento la \u201ccultura del encuentro\u201d, la \u00fanica capaz de construir un mundo m\u00e1s justo y fraterno, un mundo mejor. &#8220;(<em>Mensaje para la100\u00aa \u00a0Jornada Mundial del emigrante y el\u00a0 refugiado)<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final de \u00a0esta reflexi\u00f3n, permitidme llamar la atenci\u00f3n sobre un grupo particularmente vulnerable entre los migrantes, los refugiados y las personas desplazadas que estamos llamados a acoger, proteger, promover e integrar. Me refiero a los ni\u00f1os y adolescentes que se ven obligados a vivir lejos de su tierra natal y separados de la familia. Les he dedicado mi reciente Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado, haciendo hincapi\u00e9 en que &#8220;hay que centrarse en la protecci\u00f3n, la integraci\u00f3n y en\u00a0 soluciones estables&#8221; (<em>Mensaje para la103\u00aa \u00a0Jornada Mundial del emigrante y el\u00a0 refugiado<\/em>).Conf\u00edo en que estos dos d\u00edas de trabajo den abundantes frutos de buenas obras. Os aseguro mi oraci\u00f3n; y por favor, no os olvid\u00e9is de rezar por m\u00ed. Gracias\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/PapaFrancisco2.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-1\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5282\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/PapaFrancisco2-300x200.jpeg\" alt=\"PapaFrancisco2\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/PapaFrancisco2-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/PapaFrancisco2-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/PapaFrancisco2.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Santo Padre ha recibido esta ma\u00f1ana en el Aula Pablo VI a los participantes en la\u00a0 VI edici\u00f3n del Foro Internacional sobre Migraciones y Paz, cuyo tema este a\u00f1o es \u201cIntegraci\u00f3n y desarrollo:&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5281,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-5280","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5280","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5280"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5280\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5283,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5280\/revisions\/5283"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5281"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5280"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5280"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5280"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}