{"id":5474,"date":"2017-04-18T10:02:20","date_gmt":"2017-04-18T17:02:20","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5474"},"modified":"2017-04-18T10:03:05","modified_gmt":"2017-04-18T17:03:05","slug":"subo-a-mi-padre-el-padre-de-ustedes-a-mi-dios-el-dios-de-ustedes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/subo-a-mi-padre-el-padre-de-ustedes-a-mi-dios-el-dios-de-ustedes\/","title":{"rendered":"Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Jesucristo-resucitado.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5475\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Jesucristo-resucitado.jpg\" alt=\"\" width=\"189\" height=\"266\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Evangelio seg\u00fan San Juan 20,11-18.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda se hab\u00eda quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asom\u00f3 al sepulcro y vio a dos \u00e1ngeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde hab\u00eda sido puesto el cuerpo de Jes\u00fas. Ellos le dijeron: &#8220;Mujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras?&#8221;. Mar\u00eda respondi\u00f3: &#8220;Porque se han llevado a mi Se\u00f1or y no s\u00e9 d\u00f3nde lo han puesto&#8221;. Al decir esto se dio vuelta y vio a Jes\u00fas, que estaba all\u00ed, pero no lo reconoci\u00f3. Jes\u00fas le pregunt\u00f3: &#8220;Mujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas?&#8221;. Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondi\u00f3: &#8220;Se\u00f1or, si t\u00fa lo has llevado, dime d\u00f3nde lo has puesto y yo ir\u00e9 a buscarlo&#8221;. Jes\u00fas le dijo: &#8220;\u00a1Mar\u00eda!&#8221;. Ella lo reconoci\u00f3 y le dijo en hebreo: &#8220;\u00a1Rabon\u00ed!&#8221;, es decir &#8220;\u00a1Maestro!&#8221;. Jes\u00fas le dijo: &#8220;No me retengas, porque todav\u00eda no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: &#8216;Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes'&#8221;. Mar\u00eda Magdalena fue a anunciar a los disc\u00edpulos que hab\u00eda visto al Se\u00f1or y que \u00e9l le hab\u00eda dicho esas palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ORATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oh Esp\u00edritu Santo, qu\u00e9 poco te invoco y qu\u00e9 poco me conf\u00edo a ti y a tu acci\u00f3n misteriosa. Por momentos lo arrollas todo, en otras ocasiones pareces ausente. Pero eres necesario para la evangelizaci\u00f3n, porque sin ti las palabras suenan vac\u00edas, mis esfuerzos son conatos est\u00e9\u00adriles, mis compromisos se quedan vac\u00edos. \u00bfC\u00f3mo puedo llevar la salvaci\u00f3n si t\u00fa est\u00e1s ausente? Hazme com\u00adprender interiormente tu absoluta necesidad, y la nece\u00adsidad que tengo de ti, en mi acci\u00f3n de testigo y de evan\u00adgelizador. Hazme comprender que siempre est\u00e1s presente, incluso cuando el Evangelio tiene dificultades para ser acogido, d\u00e1ndome paz y no quit\u00e1ndome el va\u00adlor de sembrar sin tregua. Hazme ver claro que a m\u00ed me pides la siembra y te reservas para ti los frutos. Dame, sobre todo, la seguridad de que siempre est\u00e1s conmigo en cada momento de mi trabajo apost\u00f3lico, porque as\u00ed estar\u00e9 seguro de que nunca ser\u00e1 in\u00fatil ninguna siembra, aun cuando la mayor\u00eda de las veces ser\u00e1n otros los que recojan. Y la seguridad de que, en el cielo, ver\u00e1n mis ojos ciertamente esos frutos tan esperados de mi traba\u00adjo y del tuyo.<\/p>\n<p>Mons. Salvador Cisneros<\/p>\n<p>Parroquia Santa Teresa de \u00c1vila<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio seg\u00fan San Juan 20,11-18. Mar\u00eda se hab\u00eda quedado afuera, llorando junto al sepulcro. 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