{"id":5483,"date":"2017-04-19T10:12:25","date_gmt":"2017-04-19T17:12:25","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5483"},"modified":"2017-04-19T10:12:25","modified_gmt":"2017-04-19T17:12:25","slug":"es-verdad-el-senor-ha-resucitado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/es-verdad-el-senor-ha-resucitado\/","title":{"rendered":"Es verdad, \u00a1el Se\u00f1or ha resucitado&#8230;!"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Jesus-Felipe-y-Natanael-e1483639613550.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5082\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Jesus-Felipe-y-Natanael-e1483639613550-300x215.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"215\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Jesus-Felipe-y-Natanael-e1483639613550-300x215.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Jesus-Felipe-y-Natanael-e1483639613550.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>LECTIO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Evangelio seg\u00fan San Lucas 24,13-35.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese mismo d\u00eda, dos de los disc\u00edpulos iban a un peque\u00f1o pueblo llamado Ema\u00fas, situado a unos diez kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n. En el camino hablaban sobre lo que hab\u00eda ocurrido. Mientras conversaban y discut\u00edan, el mismo Jes\u00fas se acerc\u00f3 y sigui\u00f3 caminando con ellos. Pero algo imped\u00eda que sus ojos lo reconocieran. \u00c9l les dijo: &#8220;\u00bfQu\u00e9 comentaban por el camino?&#8221;. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleof\u00e1s, le respondi\u00f3: &#8220;\u00a1T\u00fa eres el \u00fanico forastero en Jerusal\u00e9n que ignora lo que pas\u00f3 en estos d\u00edas!&#8221;. &#8220;\u00bfQu\u00e9 cosa?&#8221;, les pregunt\u00f3. Ellos respondieron: &#8220;Lo referente a Jes\u00fas, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y c\u00f3mo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esper\u00e1bamos que fuera \u00e9l quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres d\u00edas que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que est\u00e1n con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jes\u00fas, volvieron diciendo que se les hab\u00edan aparecido unos \u00e1ngeles, asegur\u00e1ndoles que \u00e9l est\u00e1 vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres hab\u00edan dicho. Pero a \u00e9l no lo vieron&#8221;. Jes\u00fas les dijo: &#8220;\u00a1Hombres duros de entendimiento, c\u00f3mo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! \u00bfNo era necesario que el Mes\u00edas soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?&#8221; Y comenzando por Mois\u00e9s y continuando con todos los profetas, les interpret\u00f3 en todas las Escrituras lo que se refer\u00eda a \u00e9l. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jes\u00fas hizo adem\u00e1n de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: &#8220;Qu\u00e9date con nosotros, porque ya es tarde y el d\u00eda se acaba&#8221;. El entr\u00f3 y se qued\u00f3 con ellos. Y estando a la mesa, tom\u00f3 el pan y pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n; luego lo parti\u00f3 y se lo dio. Entonces los ojos de los disc\u00edpulos se abrieron y lo reconocieron, pero \u00e9l hab\u00eda desaparecido de su vista. Y se dec\u00edan: &#8220;\u00bfNo ard\u00eda acaso nuestro coraz\u00f3n, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?&#8221;. En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusal\u00e9n. All\u00ed encontraron reunidos a los Once y a los dem\u00e1s que estaban con ellos, y estos les dijeron: &#8220;Es verdad, \u00a1el Se\u00f1or ha resucitado y se apareci\u00f3 a Sim\u00f3n!&#8221;. Ellos, por su parte, contaron lo que les hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo lo hab\u00edan reconocido al partir el pan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ORATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Conc\u00e9deme, Se\u00f1or, la actitud justa respecto a tu ac\u00adci\u00f3n en el mundo. Suprime en m\u00ed la b\u00fasqueda de \u00absignos y prodigios\u00bb, como si t\u00fa tuvieras que demostrar que existes. Extirpa en m\u00ed el coraz\u00f3n ce\u00adrrado a admitir que t\u00fa puedes intervenir, incluso de for\u00adma extraordinaria, cuando y como quieras. Conc\u00e9deme el esp\u00edritu de discernimiento para que sepa reconocer tu presencia y la distinga del papanatismo y la supersti\u00adci\u00f3n. Conc\u00e9deme, sobre todo, la fe sencilla de quien no se conf\u00eda a los prodigios, aunque tambi\u00e9n la fe ardiente de quienes se atreven a ped\u00edrtelos, sin enojarse cuando no los concedes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hazme comprender asimismo que no debo poner mi confianza exclusivamente en los medios humanos para la implantaci\u00f3n del Reino de Dios, sino que ser\u00e9 eficaz en la medida en que me mantenga alejado del oro y de la plata. Porque el milagro m\u00e1s grande que nos brindas es la existencia de personas que conf\u00edan en ti de tal modo que viven pobres y humildes. Es a ellas a quienes concedes, normalmente, la obtenci\u00f3n de milagros para el alivio y la alegr\u00eda de tu pueblo.<\/p>\n<p>Mons. Salvador Cisneros<\/p>\n<p>Parroquia Santa Teresa de \u00c1vila<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LECTIO Evangelio seg\u00fan San Lucas 24,13-35. Ese mismo d\u00eda, dos de los disc\u00edpulos iban a un peque\u00f1o pueblo llamado Ema\u00fas, situado a unos diez kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n. 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