{"id":5494,"date":"2017-04-21T10:10:46","date_gmt":"2017-04-21T17:10:46","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5494"},"modified":"2017-04-21T10:11:50","modified_gmt":"2017-04-21T17:11:50","slug":"jesus-se-aparecio-otra-vez-a-los-discipulos-a-orillas-del-mar-de-tiberiades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/jesus-se-aparecio-otra-vez-a-los-discipulos-a-orillas-del-mar-de-tiberiades\/","title":{"rendered":"Jes\u00fas se apareci\u00f3 otra vez a los disc\u00edpulos a orillas del mar de Tiber\u00edades"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/aparecio.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5495\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/aparecio-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>LECTIO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Evangelio seg\u00fan San Juan 21,1-14.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de esto, Jes\u00fas se apareci\u00f3 otra vez a los disc\u00edpulos a orillas del mar de Tiber\u00edades. Sucedi\u00f3 as\u00ed: estaban juntos Sim\u00f3n Pedro, Tom\u00e1s, llamado el Mellizo, Natanael, el de Can\u00e1 de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos disc\u00edpulos. Sim\u00f3n Pedro les dijo: &#8220;Voy a pescar&#8221;. Ellos le respondieron: &#8220;Vamos tambi\u00e9n nosotros&#8221;. Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. Al amanecer, Jes\u00fas estaba en la orilla, aunque los disc\u00edpulos no sab\u00edan que era \u00e9l. Jes\u00fas les dijo: &#8220;Muchachos, \u00bftienen algo para comer?&#8221;. Ellos respondieron: &#8220;No&#8221;. \u00c9l les dijo: &#8220;Tiren la red a la derecha de la barca y encontrar\u00e1n&#8221;. Ellos la tiraron y se llen\u00f3 tanto de peces que no pod\u00edan arrastrarla. El disc\u00edpulo al que Jes\u00fas amaba dijo a Pedro: &#8220;\u00a1Es el Se\u00f1or!&#8221;. Cuando Sim\u00f3n Pedro oy\u00f3 que era el Se\u00f1or, se ci\u00f1\u00f3 la t\u00fanica, que era lo \u00fanico que llevaba puesto, y se tir\u00f3 al agua. Los otros disc\u00edpulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban s\u00f3lo a unos cien metros de la orilla. Al bajar a tierra vieron que hab\u00eda fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. Jes\u00fas les dijo: &#8220;Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar&#8221;. Sim\u00f3n Pedro subi\u00f3 a la barca y sac\u00f3 la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompi\u00f3. Jes\u00fas les dijo: &#8220;Vengan a comer&#8221;. Ninguno de los disc\u00edpulos se atrev\u00eda a preguntarle: &#8220;\u00bfQui\u00e9n eres&#8221;, porque sab\u00edan que era el Se\u00f1or. Jes\u00fas se acerc\u00f3, tom\u00f3 el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. Esta fue la tercera vez que Jes\u00fas resucitado se apareci\u00f3 a sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ORATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A menudo me siento, Se\u00f1or, entre dos fuegos: el respeto a las opiniones de los otros y la necesidad de comunicar tu nombre y tu verdad. No quisiera ofender la sensibilidad de quien est\u00e1 a mi lado, pero al mismo tiempo siento la necesidad de comunicar tu nombre. No quisiera parecer un atrasado, pero siento que sin ti se retrocede. Debo confesarme y confesarte que estaba m\u00e1s seguro en el pasado: las muchas certezas apoyaban tambi\u00e9n esta certeza de tu unicidad. Pero debo admitir asimismo que ahora, en estos tiempos en que han veni\u00addo a menos muchas certezas, siento que debo aferrarme cada vez m\u00e1s a ti y arriesgarme m\u00e1s a reconocerlo, tanto en p\u00fablico como en privado. Refuerza, Se\u00f1or, mi pobre coraz\u00f3n, para que ponga y vuelva a poner su centro s\u00f3lo en ti como Se\u00f1or y Salvador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conc\u00e9deme una experiencia vigorosa de esta realidad para que pueda yo decir que t\u00fa eres mi salvaci\u00f3n y mi alegr\u00eda. Conc\u00e9deme una experiencia tan incisiva que su\u00adprima en m\u00ed toda inseguridad a la hora de anunciar tu nombre, tu nombre santo de Salvador de todos. Conc\u00e9\u00addeme, Se\u00f1or, la convicci\u00f3n de que la Buena Nueva rei\u00adniciar\u00e1 su carrera en el mundo cuando t\u00fa brilles en mi coraz\u00f3n y en el de tus disc\u00edpulos como el Insustituible, como el Incomparable, como el \u00danico necesario. Con\u00adc\u00e9deme esta luz para que pueda yo iluminar este pe\u00adque\u00f1o \u00e1ngulo del mundo que me has confiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CONTEMPLATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n es Cristo? \u00bfQui\u00e9n es para m\u00ed? Cuando refle\u00adxionamos sobre estas preguntas sencillas, aunque terri\u00adbles, no nos damos cuenta de que nos sentimos tentados a deslizarnos hacia un nominalismo cristiano y a eludir la l\u00f3gica dram\u00e1tica del realismo cristiano. Si Cristo es aqu\u00e9l fuera del cual no hay soluci\u00f3n a las cuestiones esenciales de nuestra existencia, si son verdaderas y ac\u00adtuales aquellas palabras de Pedro, \u00ablleno del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Hch 4,11 s), entonces nos sentiremos agitados y quiz\u00e1s descompuestos. Ya no podremos considerar el nombre de Jesucristo como una pura y simple denomi\u00adnaci\u00f3n que se ha insinuado en el lenguaje convencional de nuestra vida, sino que su presencia, su estatura \u2014dotada de una infinita majestad\u2014 se levantar\u00e1 delante de nosotros. \u00c9l es el Alfa y la Omega, el principio y el fin de todas las cosas, el centro del orden c\u00f3smico, que nos obliga a reconsiderar la dimensi\u00f3n de nuestra filosof\u00eda, de nuestra concepci\u00f3n del mundo, de nuestra historia personal. No hemos de sentimos anonadados, como los ap\u00f3stoles en la monta\u00f1a de la transfiguraci\u00f3n. La hu\u00admildad del Dios hecho hombre nos confunde en la mis\u00adma medida que su grandeza. Sin embargo, \u00e9sta no s\u00f3lo hace posible el di\u00e1logo, sino que lo ofrece y lo impone (Pablo VI, Audiencia general del 3 de noviembre de 1976).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mons. Salvador Cisneros<\/strong><\/p>\n<p><strong>Parroquia Santa Teresa de \u00c1vila<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LECTIO Evangelio seg\u00fan San Juan 21,1-14. Despu\u00e9s de esto, Jes\u00fas se apareci\u00f3 otra vez a los disc\u00edpulos a orillas del mar de Tiber\u00edades. 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