{"id":5646,"date":"2017-06-01T10:11:43","date_gmt":"2017-06-01T17:11:43","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5646"},"modified":"2017-06-01T10:11:43","modified_gmt":"2017-06-01T17:11:43","slug":"como-tu-padre-en-mi-y-yo-en-ti-que-ellos-tambien-sean-uno-en-nosotros-para-que-el-mundo-crea-que-tu-me-has-enviado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/como-tu-padre-en-mi-y-yo-en-ti-que-ellos-tambien-sean-uno-en-nosotros-para-que-el-mundo-crea-que-tu-me-has-enviado\/","title":{"rendered":"Como t\u00fa, Padre, en m\u00ed y yo en ti, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesus.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4838\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesus-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesus-300x199.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesus.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>LECTIO: Evangelio: Juan 17,20-26<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel tiempo, Jes\u00fas levant\u00f3 los ojos y exclam\u00f3: Padre no te ruego s\u00f3lo por \u00e9stos, sino tambi\u00e9n por aquellos que, por medio de su palabra, creer\u00e1n en m\u00ed, para que todos sean uno. Como t\u00fa, Padre, en m\u00ed y yo en ti, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado. Yo les he dado la gloria que t\u00fa me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y t\u00fa en m\u00ed, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que t\u00fa me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padre, los que t\u00fa me has dado, quiero que donde yo est\u00e9 est\u00e9n tambi\u00e9n conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y \u00e9stos han conocido que t\u00fa me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguir\u00e9 dando a conocer, para que el amor con que t\u00fa me has amado est\u00e9 en ellos y yo en ellos.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">ORATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 ciego estoy, Se\u00f1or! Tus palabras pasan por encima de m\u00ed como si fueran piedras, sin dejar un signo permanente. La raz\u00f3n de ello es que me he comprometido en mil cosas, y he olvidado lo que t\u00fa consideras prioritario para promover tu reino. He intentado hacer mucho, pero me he olvidado de sumergirme en la fraternidad, que es lo que t\u00fa, sin embargo, consideras como\u00a0<em>tu\u00a0<\/em>signo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He de reconocerlo, Se\u00f1or: con frecuencia tu mensaje no emerge, y no lo hace porque no brotan comunidades fraternas perfectamente realizadas. Se\u00f1or, abre mis ojos para comprender el misterio de la fraternidad, la fuerza misionera de la comuni\u00f3n, capaz de vencer los recelos y las resistencias. Ay\u00fadame a creer en el milagro de la fraternidad como punto de partida para toda misi\u00f3n. Ayuda a los cristianos a redescubrir el alcance revolucionario de estas palabras tuyas, para que se comprometan en este proyecto, que es, con toda seguridad, el tuyo. Otros proyectos son, probablemente, demasiado humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">MEDITATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abQue tambi\u00e9n ellos est\u00e9n unidos a nosotros; de este modo, el mundo podr\u00e1 creer que t\u00fa me has enviado\u00bb\u00a0<\/em>(Jn 17,21): la \u00abprueba\u00bb de que Jes\u00fas no es un charlat\u00e1n, ni uno de tantos profetas, sino el enviado de Dios, est\u00e1 confiada a la fraternidad entre los disc\u00edpulos. La fraternidad es el signo por excelencia del origen divino del cristianismo: eso es lo que dicen las palabras del Se\u00f1or. Construir fraternidad es la apolog\u00e9tica m\u00e1s segura y autorizada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las palabras del Se\u00f1or son claras, y vinculan la credibilidad del cristianismo a su capacidad de promover la fraternidad. Esa capacidad se manifiesta all\u00ed donde los hombres y mujeres ponen su empe\u00f1o en vivir como hermanos y hermanas, all\u00ed donde se tiene como sumo ideal aceptarse como cada uno es para tender a la unidad, all\u00ed donde no se busca sobresalir, imponer, rivalizar, emerger, sino ayudarse, comprenderse, apoyarse; all\u00ed donde la benevolencia constituye un programa prioritario; all\u00ed donde se ponen las bases para una recuperaci\u00f3n de la credibilidad del cristianismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas palabras han sido y son olvidadas con mucha frecuencia. Eso ha tenido como consecuencia que en la vida espiritual, en la misi\u00f3n, en la pastoral, se han cultivado otros ideales. Otra consecuencia ha sido el escaso car\u00e1cter incisivo de esos programas, a los que el Se\u00f1or no ha garantizado el valor de \u00absigno probatorio\u00bb de su origen divino ni del origen divino de su mensaje.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mons. Salvador Cisneros<\/p>\n<p>Parroquia Santa Teresa de \u00c1vila<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LECTIO: Evangelio: Juan 17,20-26 En aquel tiempo, Jes\u00fas levant\u00f3 los ojos y exclam\u00f3: Padre no te ruego s\u00f3lo por \u00e9stos, sino tambi\u00e9n por aquellos que, por medio de su palabra, creer\u00e1n en m\u00ed, para&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4838,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-5646","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5646","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5646"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5646\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5647,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5646\/revisions\/5647"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4838"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5646"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5646"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5646"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}