{"id":5670,"date":"2017-06-05T13:25:06","date_gmt":"2017-06-05T20:25:06","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5670"},"modified":"2017-06-05T13:25:06","modified_gmt":"2017-06-05T20:25:06","slug":"mensaje-de-la-jornada-mundial-de-las-comunicaciones-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/mensaje-de-la-jornada-mundial-de-las-comunicaciones-sociales\/","title":{"rendered":"Mensaje de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoaudiencia-e1479416228623.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4859\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoaudiencia-e1479416228623-300x231.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoaudiencia-e1479416228623-300x231.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoaudiencia-e1479416228623.jpeg 322w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>\u00abNo temas, que yo estoy contigo\u00bb (Is 43,5)<\/strong><strong><br \/>\nComunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias al desarrollo tecnol\u00f3gico, el acceso a los medios de comunicaci\u00f3n es tal que much\u00edsimos individuos tienen la posibilidad de compartir inmediatamente noticias y de difundirlas de manera capilar. Estas noticias pueden ser bonitas o feas, verdaderas o falsas. Nuestros padres en la fe ya hablaban de la mente humana como de una piedra de molino que, movida por el agua, no se puede detener. Sin embargo, quien se encarga del molino tiene la posibilidad de decidir si moler trigo o ciza\u00f1a. La mente del hombre est\u00e1 siempre en acci\u00f3n y no puede dejar de \u00abmoler\u00bb lo que recibe, pero est\u00e1 en nosotros decidir qu\u00e9 material le ofrecemos. (cf. Casiano el Romano, Carta a Leoncio Igumeno).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gustar\u00eda con este mensaje llegar y animar a todos los que, tanto en el \u00e1mbito profesional como en el de las relaciones personales, \u00abmuelen\u00bb cada d\u00eda mucha informaci\u00f3n para ofrecer un pan tierno y bueno a todos los que se alimentan de los frutos de su comunicaci\u00f3n. Quisiera exhortar a todos a una comunicaci\u00f3n constructiva que, rechazando los prejuicios contra los dem\u00e1s, fomente una cultura del encuentro que ayude a mirar la realidad con aut\u00e9ntica confianza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que es necesario romper el c\u00edrculo vicioso de la angustia y frenar la espiral del miedo, fruto de esa costumbre de centrarse en las \u00abmalas noticias\u00bb (guerras, terrorismo, esc\u00e1ndalos y cualquier tipo de frustraci\u00f3n en el acontecer humano). Ciertamente, no se trata de favorecer una desinformaci\u00f3n en la que se ignore el drama del sufrimiento, ni de caer en un optimismo ingenuo que no se deja afectar por el esc\u00e1ndalo del mal. Quisiera, por el contrario, que todos tratemos de superar ese sentimiento de disgusto y de resignaci\u00f3n que con frecuencia se apodera de nosotros, arroj\u00e1ndonos en la apat\u00eda, generando miedos o d\u00e1ndonos la impresi\u00f3n de que no se puede frenar el mal. Adem\u00e1s, en un sistema comunicativo donde reina la l\u00f3gica seg\u00fan la cual para que una noticia sea buena ha de causar un impacto, y donde f\u00e1cilmente se hace espect\u00e1culo del drama del dolor y del misterio del mal, se puede caer en la tentaci\u00f3n de adormecer la propia conciencia o de caer en la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, quisiera contribuir a la b\u00fasqueda de un estilo comunicativo abierto y creativo, que no d\u00e9 todo el protagonismo al mal, sino que trate de mostrar las posibles soluciones, favoreciendo una actitud activa y responsable en las personas a las cuales va dirigida la noticia. Invito a todos a ofrecer a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo narraciones marcadas por la l\u00f3gica de la \u00abbuena noticia\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La buena noticia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida del hombre no es s\u00f3lo una cr\u00f3nica as\u00e9ptica de acontecimientos, sino que es historia, una historia que espera ser narrada mediante la elecci\u00f3n de una clave interpretativa que sepa seleccionar y recoger los datos m\u00e1s importantes. La realidad, en s\u00ed misma, no tiene un significado un\u00edvoco. Todo depende de la mirada con la cual es percibida, del \u00abcristal\u00bb con el que decidimos mirarla: cambiando las lentes, tambi\u00e9n la realidad se nos presenta distinta. \u00a0Entonces, \u00bfqu\u00e9 hacer para leer la realidad con \u00ablas lentes\u00bb adecuadas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los cristianos, las lentes que nos permiten descifrar la realidad no pueden ser otras que las de la buena noticia, partiendo de la \u00abBuena Nueva\u00bb por excelencia: el \u00abEvangelio de Jesucristo, Hijo de Dios\u00bb (Mc 1,1). Con estas palabras comienza el evangelista Marcos su narraci\u00f3n, anunciando la \u00abbuena noticia\u00bb que se refiere a Jes\u00fas, pero m\u00e1s que una informaci\u00f3n sobre Jes\u00fas, se trata de la buena noticia que es Jes\u00fas mismo. En efecto, leyendo las p\u00e1ginas del Evangelio se descubre que el t\u00edtulo de la obra corresponde a su contenido y, sobre todo, que ese contenido es la persona misma de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta buena noticia, que es Jes\u00fas mismo, no es buena porque est\u00e9 exenta de sufrimiento, sino porque contempla el sufrimiento en una perspectiva m\u00e1s amplia, como parte integrante de su amor por el Padre y por la humanidad. En Cristo, Dios se ha hecho solidario con cualquier situaci\u00f3n humana, revel\u00e1ndonos que no estamos solos, porque tenemos un Padre que nunca olvida a sus hijos. \u00abNo temas, que yo estoy contigo\u00bb (Is 43,5): es la palabra consoladora de un Dios que se implica desde siempre en la historia de su pueblo. Con esta promesa: \u00abestoy contigo\u00bb, Dios asume, en su Hijo amado, toda nuestra debilidad hasta morir como nosotros. En \u00c9l tambi\u00e9n las tinieblas y la muerte se hacen lugar de comuni\u00f3n con la Luz y la Vida. Precisamente aqu\u00ed, en el lugar donde la vida experimenta la amargura del fracaso, nace una esperanza al alcance de todos. Se trata de una esperanza que no defrauda \u2015porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones (cf. Rm 5,5)\u2015 y que hace que la vida nueva brote como la planta que crece de la semilla enterrada. Bajo esta luz, cada nuevo drama que sucede en la historia del mundo se convierte tambi\u00e9n en el escenario para una posible buena noticia, desde el momento en que el amor logra encontrar siempre el camino de la proximidad y suscita corazones capaces de conmoverse, rostros capaces de no desmoronarse, manos listas para construir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La confianza en la semilla del Reino<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para iniciar a sus disc\u00edpulos y a la multitud en esta mentalidad evang\u00e9lica, y entregarles \u00ablas gafas\u00bb adecuadas con las que acercarse a la l\u00f3gica del amor que muere y resucita, Jes\u00fas recurr\u00eda a las par\u00e1bolas, en las que el Reino de Dios se compara, a menudo, con la semilla que desata su fuerza vital justo cuando muere en la tierra (cf. Mc 4,1-34). Recurrir a im\u00e1genes y met\u00e1foras para comunicar la humilde potencia del Reino, no es un manera de restarle importancia y urgencia, sino una forma misericordiosa para dejar a quien escucha el \u00abespacio\u00bb de libertad para acogerla y referirla incluso a s\u00ed mismo. Adem\u00e1s, es el camino privilegiado para expresar la inmensa dignidad del misterio pascual, dejando que sean las im\u00e1genes \u2015m\u00e1s que los conceptos\u2015 las que comuniquen la parad\u00f3jica belleza de la vida nueva en Cristo, donde las hostilidades y la cruz no impiden, sino que cumplen la salvaci\u00f3n de Dios, donde la debilidad es m\u00e1s fuerte que toda potencia humana, donde el fracaso puede ser el preludio del cumplimiento m\u00e1s grande de todas las cosas en el amor. En efecto, as\u00ed es como madura y se profundiza la esperanza del Reino de Dios: \u00abComo un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de d\u00eda, el grano brota y crece\u00bb (Mc 4,26-27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Reino de Dios est\u00e1 ya entre nosotros, como una semilla oculta a una mirada superficial y cuyo crecimiento tiene lugar en el silencio. Quien tiene los ojos l\u00edmpidos por la gracia del Esp\u00edritu Santo lo ve brotar y no deja que la ciza\u00f1a, que siempre est\u00e1 presente, le robe la alegr\u00eda del Reino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los horizontes del Esp\u00edritu \u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La esperanza fundada sobre la buena noticia que es Jes\u00fas nos hace elevar la mirada y nos impulsa a contemplarlo en el marco lit\u00fargico de la fiesta de la Ascensi\u00f3n. Aunque parece que el Se\u00f1or se aleja de nosotros, en realidad, se ensanchan los horizontes de la esperanza. En efecto, en Cristo, que eleva nuestra humanidad hasta el Cielo, cada hombre y cada mujer puede tener la plena libertad de \u00abentrar en el santuario en virtud de la sangre de Jes\u00fas, por este camino nuevo y vivo, inaugurado por \u00e9l para nosotros, a trav\u00e9s del velo, es decir, de su propia carne\u00bb (Hb 10,19-20). Por medio de \u00abla fuerza del Esp\u00edritu Santo\u00bb podemos ser \u00abtestigos\u00bb y comunicadores de una humanidad nueva, redimida, \u00abhasta los confines de la tierra\u00bb (cf. Hb 1,7-8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La confianza en la semilla del Reino de Dios y en la l\u00f3gica de la Pascua configura tambi\u00e9n nuestra manera de comunicar. Esa confianza nos hace capaces de trabajar \u2015en las m\u00faltiples formas en que se lleva a cabo hoy la comunicaci\u00f3n\u2015 con la convicci\u00f3n de que es posible descubrir e iluminar la buena noticia presente en la realidad de cada historia y en el rostro de cada persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien se deja guiar con fe por el Esp\u00edritu Santo es capaz de discernir en cada acontecimiento lo que ocurre entre Dios y la humanidad, reconociendo c\u00f3mo \u00e9l mismo, en el escenario dram\u00e1tico de este mundo, est\u00e1 tejiendo la trama de una historia de salvaci\u00f3n. El hilo con el que se teje esta historia sacra es la esperanza y su tejedor no es otro que el Esp\u00edritu Consolador. La esperanza es la m\u00e1s humilde de las virtudes, porque permanece escondida en los pliegues de la vida, pero es similar a la levadura que hace fermentar toda la masa. Nosotros la alimentamos leyendo de nuevo la Buena Nueva, ese Evangelio que ha sido muchas veces \u00abreeditado\u00bb en las vidas de los santos, hombres y mujeres convertidos en iconos del amor de Dios. Tambi\u00e9n hoy el Esp\u00edritu siembra en nosotros el deseo del Reino, a trav\u00e9s de muchos \u00abcanales\u00bb vivientes, a trav\u00e9s de las personas que se dejan conducir por la Buena Nueva en medio del drama de la historia, y son como faros en la oscuridad de este mundo, que iluminan el camino y abren nuevos senderos de confianza y esperanza.<\/p>\n<p>Vaticano, 24 de enero de 2017<\/p>\n<p>Francisco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo temas, que yo estoy contigo\u00bb (Is 43,5) Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos &nbsp; Gracias al desarrollo tecnol\u00f3gico, el acceso a los medios de comunicaci\u00f3n es tal que much\u00edsimos individuos tienen la&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4859,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-5670","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5670","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5670"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5670\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5671,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5670\/revisions\/5671"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4859"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5670"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5670"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5670"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}