{"id":5763,"date":"2017-06-29T13:09:27","date_gmt":"2017-06-29T20:09:27","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5763"},"modified":"2017-06-29T13:09:27","modified_gmt":"2017-06-29T20:09:27","slug":"santa-misa-y-bendicion-de-los-palios-para-los-nuevos-arzobispos-metropolitanos-en-la-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/santa-misa-y-bendicion-de-los-palios-para-los-nuevos-arzobispos-metropolitanos-en-la-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo\/","title":{"rendered":"Santa Misa y bendici\u00f3n de los palios para los nuevos Arzobispos Metropolitanos en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Plaza de San Pedro<br \/>\nJueves 29 de junio de 2017<\/em><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/PapaFrancisco-2.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5764\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/PapaFrancisco-2-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/PapaFrancisco-2-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/PapaFrancisco-2-768x511.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/PapaFrancisco-2.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia de hoy nos ofrece tres palabras fundamentales para la vida del ap\u00f3stol:\u00a0<em>confesi\u00f3n<\/em>,\u00a0<em>persecuci\u00f3n<\/em>,\u00a0<em>oraci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La\u00a0<em>confesi\u00f3n<\/em>\u00a0es la de Pedro en el Evangelio, cuando el Se\u00f1or pregunta, ya no de manera general, sino particular. Jes\u00fas, en efecto, pregunta primero: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que es el Hijo del Hombre?\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a016,13). Y de esta \u00abencuesta\u00bb se revela de distintas maneras que la gente considera a Jes\u00fas un profeta. Es entonces cuando el Maestro dirige a sus disc\u00edpulos la pregunta realmente decisiva: \u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u00bb (v. 15). A este punto, responde s\u00f3lo Pedro: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo del Dios vivo\u00bb (v. 16). Esta es la confesi\u00f3n: reconocer que Jes\u00fas es el Mes\u00edas esperado, el Dios vivo, el Se\u00f1or de nuestra vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas nos hace tambi\u00e9n hoy a nosotros esta pregunta esencial, la dirige a todos, pero especialmente a nosotros pastores. Es la pregunta decisiva, ante la que no valen respuestas circunstanciales porque se trata de la vida: y la pregunta sobre la vida exige una respuesta de vida. Pues de poco sirve conocer los art\u00edculos de la fe si no se confiesa a Jes\u00fas como Se\u00f1or de la propia vida. \u00c9l nos mira hoy a los ojos y nos pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo\u00a0<em>para ti<\/em>?\u00bb. Es como si dijera: \u00ab\u00bfSoy yo todav\u00eda el Se\u00f1or de tu vida, la orientaci\u00f3n de tu coraz\u00f3n, la raz\u00f3n de tu esperanza, tu confianza inquebrantable?\u00bb. Como san Pedro, tambi\u00e9n nosotros renovamos hoy nuestra\u00a0<em>opci\u00f3n de vida\u00a0<\/em>como disc\u00edpulos y ap\u00f3stoles; pasamos nuevamente de la primera a la segunda pregunta de Jes\u00fas para ser \u00absuyos\u00bb, no s\u00f3lo de palabra, sino con las obras y con nuestra vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pregunt\u00e9monos si somos\u00a0<em>cristianos de sal\u00f3n<\/em>, de esos que comentan c\u00f3mo van las cosas en la Iglesia y en el mundo, o si somos\u00a0<em>ap\u00f3stoles en camino<\/em>, que confiesan a Jes\u00fas con la vida porque lo llevan en el coraz\u00f3n. Quien confiesa a Jes\u00fas sabe que no ha de dar s\u00f3lo opiniones, sino la vida; sabe que no puede creer con tibieza, sino que est\u00e1 llamado a \u00abarder\u00bb por amor; sabe que en la vida no puede conformarse con \u00abvivir al d\u00eda\u00bb o acomodarse en el bienestar, sino que tiene que correr el riesgo de ir mar adentro, renovando cada d\u00eda el don de s\u00ed mismo. Quien confiesa a Jes\u00fas se comporta como Pedro y Pablo: lo sigue hasta el final; no hasta un cierto punto sino hasta el final, y lo sigue en su camino, no en nuestros caminos. Su camino es el camino de la vida nueva, de la alegr\u00eda y de la resurrecci\u00f3n, el camino que pasa tambi\u00e9n por la cruz y la persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y esta es la segunda palabra,\u00a0<em>persecuci\u00f3n<\/em>. No fueron s\u00f3lo Pedro y Pablo los que derramaron su sangre por Cristo, sino que desde los comienzos toda la comunidad fue perseguida, como nos lo ha recordado el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles (cf. 12,1). Incluso hoy en d\u00eda, en varias partes del mundo, a veces en un clima de silencio \u2014un silencio con frecuencia c\u00f3mplice\u2014, muchos cristianos son marginados, calumniados, discriminados, v\u00edctimas de una violencia incluso mortal, a menudo sin que los que podr\u00edan hacer que se respetaran sus sacrosantos derechos hagan nada para impedirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, me gustar\u00eda hacer hincapi\u00e9 especialmente en lo que el Ap\u00f3stol Pablo afirma antes de \u00abser \u2014como escribe\u2014 derramado en libaci\u00f3n\u00bb (<em>2<\/em>\u00a0<em>Tm<\/em>\u00a04,6). Para \u00e9l la vida es Cristo (cf.\u00a0<em>Flp<\/em>\u00a01,21), y Cristo crucificado (cf. 1\u00a0<em>Co\u00a0<\/em>2,2), que dio su vida por \u00e9l (cf.\u00a0<em>Ga<\/em>\u00a02,20). De este modo, como fiel disc\u00edpulo, Pablo sigui\u00f3 al Maestro ofreciendo tambi\u00e9n su propia vida. Sin la cruz no hay Cristo, pero sin la cruz no puede haber tampoco un cristiano. En efecto, \u00abes propio de la virtud cristiana no s\u00f3lo hacer el bien, sino tambi\u00e9n saber soportar los males\u00bb (Agust\u00edn,\u00a0<em>Disc<\/em>. 46.13), como Jes\u00fas. Soportar el mal no es s\u00f3lo tener paciencia y continuar con resignaci\u00f3n; soportar es imitar a Jes\u00fas: es cargar el peso, cargarlo sobre los hombros por \u00e9l y por los dem\u00e1s. Es aceptar la cruz, avanzando con confianza porque no estamos solos: el Se\u00f1or crucificado y resucitado est\u00e1 con nosotros. As\u00ed, como Pablo, tambi\u00e9n nosotros podemos decir que estamos \u00abatribulados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, pero no abandonados\u00bb (<em>2<\/em>\u00a0<em>Co<\/em>\u00a04,8-9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soportar es saber vencer con Jes\u00fas, a la manera de Jes\u00fas, no a la manera del mundo. Por eso Pablo \u2014lo hemos o\u00edmos\u2014 se considera un triunfador que est\u00e1 a punto de recibir la corona (cf.\u00a0<em>2<\/em>\u00a0<em>Tm<\/em>\u00a04,8) y escribe: \u00abHe combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe\u00bb (v. 7). Su comportamiento en la noble batalla fue \u00fanicamente\u00a0<em>no vivir para<\/em>\u00a0<em>s\u00ed mismo<\/em>, sino\u00a0<em>para Jes\u00fas<\/em>\u00a0<em>y para los dem\u00e1s<\/em>. Vivi\u00f3 \u00abcorriendo\u00bb, es decir, sin escatimar esfuerzos, m\u00e1s bien consum\u00e1ndose. Una cosa dice que conserv\u00f3: no la salud, sino la fe, es decir la confesi\u00f3n de Cristo. Por amor a Jes\u00fas experiment\u00f3 las pruebas, las humillaciones y los sufrimientos, que no se deben nunca buscar, sino aceptarse. Y as\u00ed, en el misterio del sufrimiento ofrecido por amor, en este misterio que muchos hermanos perseguidos, pobres y enfermos encarnan tambi\u00e9n hoy, brilla el poder salvador de la cruz de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera palabra es\u00a0<em>oraci\u00f3n<\/em>. La vida del ap\u00f3stol, que brota de la confesi\u00f3n y desemboca en el ofrecimiento, transcurre cada d\u00eda en la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n es el agua indispensable que alimenta la esperanza y hace crecer la confianza. La oraci\u00f3n nos hace sentir amados y nos permite amar. Nos hace ir adelante en los momentos m\u00e1s oscuros, porque enciende la luz de Dios. En la Iglesia, la oraci\u00f3n es la que nos sostiene a todos y nos ayuda a superar las pruebas. Nos lo recuerda la primera lectura: \u00abMientras Pedro estaba en la c\u00e1rcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por \u00e9l\u00bb (<em>Hch<\/em>\u00a012,5). Una Iglesia que reza est\u00e1 protegida por el Se\u00f1or y camina acompa\u00f1ada por \u00e9l. Orar es encomendarle el camino, para que nos proteja. La oraci\u00f3n es la fuerza que nos une y nos sostiene, es el remedio contra el aislamiento y la autosuficiencia que llevan a la muerte espiritual. Porque el Esp\u00edritu de vida no sopla si no se ora y sin oraci\u00f3n no se abrir\u00e1n las c\u00e1rceles interiores que nos mantienen prisioneros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que los santos Ap\u00f3stoles nos obtengan un coraz\u00f3n como el suyo, cansado y pacificado por la oraci\u00f3n: cansado porque pide, toca e intercede, lleno de muchas personas y situaciones para encomendar; pero al mismo tiempo pacificado, porque el Esp\u00edritu trae consuelo y fortaleza cuando se ora. Qu\u00e9 urgente es que en la Iglesia haya maestros de oraci\u00f3n, pero que sean ante todo hombres y mujeres de oraci\u00f3n, que viven la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or interviene cuando oramos, \u00e9l, que es fiel al amor que le hemos confesado y que nunca nos abandona en las pruebas. \u00c9l acompa\u00f1\u00f3 el camino de los Ap\u00f3stoles y os acompa\u00f1ar\u00e1 tambi\u00e9n a vosotros, queridos hermanos Cardenales, aqu\u00ed reunidos en la caridad de los Ap\u00f3stoles que confesaron la fe con su sangre. Estar\u00e1 tambi\u00e9n cerca de vosotros, queridos hermanos Arzobispos que, recibiendo el palio, ser\u00e9is confirmados en vuestro vivir para el reba\u00f1o, imitando al Buen Pastor, que os sostiene llev\u00e1ndoos sobre sus hombros. El mismo Se\u00f1or, que desea ardientemente ver a todo su reba\u00f1o reunido, bendiga y custodie tambi\u00e9n a la Delegaci\u00f3n del Patriarcado Ecum\u00e9nico, y al querido hermano Bartolom\u00e9, que la ha enviado como se\u00f1al de comuni\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/PapaFrancisco.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-1\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5765\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/PapaFrancisco-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/PapaFrancisco-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/PapaFrancisco-768x511.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/PapaFrancisco.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO Plaza de San Pedro Jueves 29 de junio de 2017 La liturgia de hoy nos ofrece tres palabras fundamentales para la vida del ap\u00f3stol:\u00a0confesi\u00f3n,\u00a0persecuci\u00f3n,\u00a0oraci\u00f3n. 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