{"id":5877,"date":"2017-07-31T10:41:12","date_gmt":"2017-07-31T17:41:12","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5877"},"modified":"2017-07-31T10:41:12","modified_gmt":"2017-07-31T17:41:12","slug":"hablare-por-medio-de-parabolas-publicare-lo-que-estaba-oculto-desde-la-creacion-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/hablare-por-medio-de-parabolas-publicare-lo-que-estaba-oculto-desde-la-creacion-del-mundo\/","title":{"rendered":"Hablar\u00e9 por medio de par\u00e1bolas, publicar\u00e9 lo que estaba oculto desde la creaci\u00f3n del mundo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/grazodemostaza.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5170\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/grazodemostaza-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/grazodemostaza-300x300.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/grazodemostaza-150x150.jpg 150w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/grazodemostaza-160x160.jpg 160w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/grazodemostaza-320x320.jpg 320w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/grazodemostaza.jpg 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Evangelio: Mateo 13,31-35<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel tiempo, les propuso otra par\u00e1bola:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Sucede con el Reino de los Cielos lo que con un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. Es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas, pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace como un \u00e1rbol, hasta el punto de que las aves del cielo pueden anidar en sus ramas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Les dijo otra par\u00e1bola:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Sucede con el Reino de los Cielos lo que con la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas expuso todas estas cosas por medio de par\u00e1bolas a la gente, y nada les dec\u00eda sin utilizar par\u00e1bolas, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablar\u00e9 por medio de par\u00e1bolas, publicar\u00e9 lo que estaba oculto desde la creaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Las dos par\u00e1bolas del grano de mostaza y de la levadura que expone Jes\u00fas tienen la finalidad de iluminar, ulteriormente, la comprensi\u00f3n del misterio del Reino de Dios con otros elementos significativos, pero transmiten una misma ense\u00f1anza. El punto de reflexi\u00f3n versa sobre la desproporci\u00f3n que existe entre los comienzos humildes y el desarrollo que se produce a continuaci\u00f3n. El Reino de Dios est\u00e1 ya presente, aunque escondido, con la venida de Jes\u00fas, y act\u00faa de una manera din\u00e1mica no por obra humana, sino por la gracia de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, la peque\u00f1a semilla de mostaza tiene en s\u00ed misma una energ\u00eda tan potente que se transforma en una planta de notables proporciones, como leemos en el libro de Daniel: \u00ab\u00c9stas son las visiones que cruzaron por mi mente mientras dorm\u00eda: En medio de la tierra hab\u00eda un \u00e1rbol de gran altura. El \u00e1rbol creci\u00f3 y se hizo corpulento; su copa tocaba el cielo, y se ve\u00eda desde los extremos de la tierra. [..] en sus ramas anidaban los p\u00e1jaros del cielo\u00bb (4,7-9). Este \u00e1rbol llega a alcanzar una altura de tres o cuatro metros en Palestina (vv. 31ss). Del mismo modo, un poco de levadura hace fermentar una cantidad de harina que puede alimentar a varias decenas de personas (v. 33). As\u00ed sucede tambi\u00e9n con el Reino de Dios y su palabra: parecen perdedores y derrotados en el presente, pero, en realidad, se dilatan y crecen de manera oculta hasta hacer fermentar toda la realidad humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, la fuerza interior y din\u00e1mica del Reino de Dios tiene tal poder que atrae y transforma toda la vida del hombre. Tambi\u00e9n la Palabra de Dios, acogida e interiorizada en el coraz\u00f3n del creyente, produce la vitalidad interior que permite al Esp\u00edritu Santo actuar y conducir al cristiano a la vida eterna, es decir, a la experiencia vital de comuni\u00f3n y de intimidad con Dios, que es el resultado de un aut\u00e9ntico camino de vida espiritual (cf. Jn 4,13ss).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">MEDITATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La peque\u00f1a par\u00e1bola de la levadura que, de una manera silenciosa, hace fermentar toda la masa, enunciada en el evangelio de hoy, es muy sugestiva y apremiante. Se refiere, como la del grano de mostaza, aunque tal vez con un car\u00e1cter todav\u00eda m\u00e1s incisivo, a la eficacia de la propuesta lanzada por Jes\u00fas. \u00c9sta, en su aparente insignificancia a los ojos del mundo, precisamente por ser una carga de energ\u00eda divina tiene en si misma tal fuerza que produce una transformaci\u00f3n total. La par\u00e1bola puede ser le\u00edda tanto en clave personal como social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera de estas dos claves de lectura, la par\u00e1bola nos invita al cambio radical que la acogida del Evangelio supone en cada individuo: pensamientos, proyectos, actitudes, expectativas, aspiraciones, relaciones, todo debe ser \u00abfermentado\u00bb por \u00e9l. Esto nos impulsa a preguntarnos hasta qu\u00e9 punto la propuesta de Jes\u00fas ha transformado nuestra vida personal, en todas sus dimensiones. Por eso, nos invita a pensar si no nos habremos fabricado por nuestra cuenta aquel becerro de oro del que habla la primera lectura de hoy, aquel becerro de oro que el pueblo se construy\u00f3 en el desierto y al que ador\u00f3 corr\u00ed entusiasmo, como si fuera su dios. La experiencia atestigua que lo que el Evangelio no fermenta en nosotros acaba por convertirse en un \u00eddolo al que, consciente o inconscientemente, rendimos culto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la segunda clave de lectura, la social, la par\u00e1bola nos invita a pensar en la transformaci\u00f3n de la convivencia colectiva que deber\u00eda producir el Evangelio anunciado en su integridad, seg\u00fan las claras indicaciones proporcionadas por Pablo VI en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi. La propuesta del Reino de Dios debe calar como una levadura silenciosa, pero inconteniblemente eficaz, en las relaciones entre los grupos humanos en todos los \u00e1mbitos, erradicando de ellos todo lo que no vaya en la direcci\u00f3n de la \u00abvida en abundancia\u00bb que Jes\u00fas ha venido a traer al mundo (cf. Jn 10,10), haciendo crecer as\u00ed en su lugar todo lo que contribuya a tal vida. Tambi\u00e9n en el \u00e1mbito estructural hay que reemplazar las \u00abestructuras de muerte\u00bb por \u00abestructuras de vida\u00bb (Juan Pablo II). Y nosotros, cada uno seg\u00fan su propia condici\u00f3n humana y eclesial, somos los afortunados responsables de esta tarea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">ORATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Has querido asociarnos, Se\u00f1or, a la realizaci\u00f3n de tu gran designio de amor \u00abpara la vida en abundancia\u00bb del mundo. Nos has llamado a colaborar contigo en su fermentaci\u00f3n. Te estamos muy agradecidos por haber confiado en nosotros y habernos hecho hijos tuyos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, sabes todo lo que en nosotros no ha sido fermentado por tu invitaci\u00f3n: no todo en nosotros ha sido evangelizado, y hay muchos recodos oscuros y tenebrosos en nuestros corazones. Con frecuencia nos descubrimos adorando los falsos \u00eddolos que nos construimos como suced\u00e1neos de tu Evangelio. Nos dejamos fascinar por otros proyectos, a veces m\u00edseros y mezquinos, que no forman parte de tu plan de salvaci\u00f3n y de amor, y vamos abandonando nuestra inicial dedicaci\u00f3n al mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perdona nuestra infidelidad y haz que tu Evangelio brille de tal modo ante los ojos de nuestro coraz\u00f3n que nos sintamos suavemente obligados a abrazarlo y a dejarnos levitar integralmente por \u00e9l, permaneciendo fieles a tu Palabra de vida. Entonces daremos con alegr\u00eda los frutos que t\u00fa mismo esperas de nosotros. Am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">CONTEMPLATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya no te pensaba, oh Dios, no te pensaba con el aspecto de un cuerpo humano, pero no acud\u00eda a mi imaginaci\u00f3n ninguna otra forma que te representara. Yo, hombre y este hombre, pretend\u00eda representarme a Ti, sumo y \u00fanico verdadero Dios. Mi coraz\u00f3n se rebelaba violentamente contra todas estas representaciones sensibles. Pero apenas las hab\u00eda expulsado, en un abrir y cerrar de ojos ya hab\u00edan vuelto, se me volv\u00edan a presentar a la vista, obnubil\u00e1ndola: no ten\u00eda, no, el aspecto de un cuerpo humano, pero, con todo, siempre estaba obligado a pensar en algo corp\u00f3reo que ocupaba materialmente un espacio [&#8230;].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi m\u00edsero \u00e1nimo siempre andaba dando vueltas a consideraciones de este tenor. A pesar de ello, conservaba bien firme la fe en la Iglesia cat\u00f3lica de tu Cristo, nuestro Salvador y nuestro Se\u00f1or; una fe, es cierto, en muchos aspectos todav\u00eda tosca y que erraba fuera de la norma de tu ense\u00f1anza, pero que yo estaba bien decidido a no abandonar y de la que incluso me embeb\u00eda cada d\u00eda m\u00e1s (Agust\u00edn de Hipona, Le Confessioni, Mil\u00e1n 1991, 179-180.189 [edici\u00f3n espa\u00f1ola: Las confesiones, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid &#8216;1968]).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">ACTIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNi el que planta ni el que riega son nada; Dios, que hace crecer, es el que cuenta\u00bb 1 Cor 3,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">PARA LA LECTURA ESPIRITUAL<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le dije a John Eudes que durante muchos a\u00f1os me hab\u00eda imaginado que Dios romper\u00eda el espeso caparaz\u00f3n de mi resistencia revel\u00e1ndoseme de un modo tan intenso y convincente que me har\u00eda capaz de abandonar mis \u00ab\u00eddolos\u00bb, para entregarme a \u00e9l sin condiciones. No demasiado sorprendido por tales fantas\u00edas, me respondi\u00f3 John Eudes: \u00abT\u00fa quieres que Dios se te aparezca<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">como quieren tus pasiones, pero estas pasiones, ahora, te ciegan frente a su presencia. Conc\u00e9ntrate en esa parte de ti mismo que no es v\u00edctima de las pasiones e intenta comprender, date cuenta de que all\u00ed est\u00e1 Dios. A continuaci\u00f3n, deja que esa parte se desarrolle dentro de ti y de all\u00ed har\u00e1s partir tus decisiones. Te sorprender\u00e1s al constatar c\u00f3mo esas fuerzas que parec\u00edan invencibles se marchitan y desaparecen\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estuvimos hablando de muchas otras cosas, pero lo que mejor recuerdo, del final de la conversaci\u00f3n, es la idea de que deber\u00eda hacerme feliz el hecho de tomar parte en la batalla, con independencia del desenlace de la misma. La batalla es real, peligrosa y decisiva. Arriesgamos en ella todo lo que poseemos; es como combatir contra un toro en la arena. S\u00f3lo sabemos lo que es la victoria despu\u00e9s de haber participado en la batalla. Las personas que conocen el sabor de la victoria son muy modestas al respecto, porque han visto el otro frente y saben que hay poca cosa de la que jactarse. Las potencias de las tinieblas y las potencias de la luz est\u00e1n demasiado cerca los unas de las otras para poder ofrecer una ocasi\u00f3n a la vanagloria. Un monasterio representa esto. Aqu\u00ed estamos en condiciones de reconocer el combate en los hechos de la vida cotidiana. Puede tratarse de algo peque\u00f1o, como el deseo de recibir una carta o el deseo de un vaso de leche. Permaneciendo en un \u00fanico puesto se aprende a conocer muy bien el campo de batalla (H. J. M. Nouwen, La soledad, el silencio, la oraci\u00f3n: espiritualidad del silencio y sacerdocio contempor\u00e1neo, Obelisco, Barcelona 2002]).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio: Mateo 13,31-35 &nbsp; En aquel tiempo, les propuso otra par\u00e1bola: &#8211; Sucede con el Reino de los Cielos lo que con un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5170,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-5877","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5877"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5877\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5878,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5877\/revisions\/5878"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5170"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}