{"id":5879,"date":"2017-07-31T13:01:59","date_gmt":"2017-07-31T20:01:59","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5879"},"modified":"2017-07-31T13:01:59","modified_gmt":"2017-07-31T20:01:59","slug":"la-oracion-del-angelus-del-papa-francisco-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/la-oracion-del-angelus-del-papa-francisco-3\/","title":{"rendered":"La oraci\u00f3n del \u00e1ngelus del Papa Francisco"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoaudiencia-e1479416228623.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4859\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoaudiencia-e1479416228623-300x231.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoaudiencia-e1479416228623-300x231.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/PapaFranciscoaudiencia-e1479416228623.jpeg 322w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El discurso parab\u00f3lico de Jes\u00fas, que agrupa siete par\u00e1bolas en el cap\u00edtulo d\u00e9cimo tercero del evangelio de Mateo concluye con las tres semejanzas de hoy: el tesoro escondido (v. 44),\u00a0la\u00a0perla preciosa (v. 45-46) y la red de pesca\u00a0(v. 47-48). Me detengo en las primeras dos que subrayan la decisi\u00f3n de los protagonistas de vender cualquier cosa con tal de obtener lo que han descubierto. En el primer caso se trata de un campesino que casualmente se topa con un tesoro escondido en el campo donde est\u00e1 trabajando. No siendo el campo de su propiedad, debe comprarlo si quiere hacerse con el tesoro: as\u00ed que decide arriesgar todos sus haberes para no perder esa ocasi\u00f3n excepcional. En el segundo caso encontramos a un mercader de perlas preciosas; \u00e9l, como experto, ha descubierto una perla de gran valor. Tambi\u00e9n decide apostar todo por \u00a0aquella perla, hasta el \u00a0punto de vender todas las otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas semejanzas ponen en evidencia dos caracter\u00edsticas relativas a la posesi\u00f3n de Reino de Dios: la b\u00fasqueda y el sacrificio. El Reino de Dios se ofrece a todos \u2013 es un don, un regalo, una gracia- \u00a0pero no est\u00e1 puesto a disposici\u00f3n en bandeja de plata, necesita dinamismo: se trata de buscar, caminar, trabajar. La actitud de la b\u00fasqueda es la condici\u00f3n esencial para encontrar; es necesario que el coraz\u00f3n arda del deseo de alcanzar el bien precioso, es decir, el Reino de Dios que se hace presente en la persona de Jes\u00fas. Es \u00c9l el tesoro escondido, es \u00c9l la perla de gran valor. \u00c9l es el descubrimiento fundamental, que puede dar un cambio decisivo a nuestra vida, llen\u00e1ndola de significado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante el \u00a0descubrimiento inesperado, tanto el campesino como el mercader se dan cuenta de \u00a0que tienen delante una ocasi\u00f3n \u00fanica que no deben dejarse escapar; \u00a0por lo tanto, venden todo lo \u00a0que poseen. La valoraci\u00f3n \u00a0del valor inestimable del tesoro, lleva a una decisi\u00f3n que implica tambi\u00e9n sacrificio, separaciones y renuncias. Cuando el tesoro y la perla se descubren, es decir, una vez que encontramos al Se\u00f1or, no hay que dejar que este descubrimiento sea est\u00e9ril, sino sacrificarle cualquier otra cosa. No se trata de despreciar el resto sino de subordinarlo a Jes\u00fas, poni\u00e9ndole en el primer lugar. La gracia en primer lugar. El disc\u00edpulo de Cristo no es alguien que se ha privado de algo esencial, es uno que ha encontrado mucho m\u00e1s: ha encontrado la alegr\u00eda plena que s\u00f3lo el Se\u00f1or puede dar. Es la alegr\u00eda evang\u00e9lica de los enfermos curados, de los pecadores perdonados, del ladr\u00f3n a quien se le abre la puerta del para\u00edso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La alegr\u00eda del Evangelio llena el coraz\u00f3n y la vida entera de aquellos que se encuentran con Jes\u00fas. Los que se dejan salvar por \u00c9l son liberados del pecado, de la tristeza, del vac\u00edo interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegr\u00eda (cfr. Evangelii Gaudium, n. 1). Hoy estamos \u00a0exhortados a contemplar la alegr\u00eda del campesino y del mercader de las par\u00e1bolas. Es la alegr\u00eda de cada uno de nosotros cuando descubrimos la cercan\u00eda y la presencia consoladora de Jes\u00fas en nuestra vida. Una presencia que transforma el coraz\u00f3n y nos abre a las necesidades y a la acogida de los hermanos, especialmente de aquellos m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recemos, por \u00a0intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, para que cada uno de nosotros sepa dar testimonio, con las palabras y los gestos cotidianos, de la alegr\u00eda de haber encontrado el tesoro del Reino de Dios, es decir, el amor que el Padre nos ha dado \u00a0mediante Jes\u00fas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas! 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