{"id":5884,"date":"2017-08-01T10:29:48","date_gmt":"2017-08-01T17:29:48","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5884"},"modified":"2017-08-01T10:29:48","modified_gmt":"2017-08-01T17:29:48","slug":"los-justos-brillaran-como-el-sol-en-el-reino-de-su-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/los-justos-brillaran-como-el-sol-en-el-reino-de-su-padre\/","title":{"rendered":"Los justos brillar\u00e1n como el sol en el Reino de su Padre"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/maxresdefault.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5397\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/maxresdefault-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/maxresdefault-300x169.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/maxresdefault-768x432.jpg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/maxresdefault-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/maxresdefault.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Evangelio: Mateo 13,36-43<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel tiempo, Jes\u00fas dej\u00f3 a la gente y se fue a la casa. Sus disc\u00edpulos se le acercaron y le dijeron:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Expl\u00edcanos la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a del campo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas les dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino, y la ciza\u00f1a, los hijos del maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores, los \u00e1ngeles. As\u00ed como se recoge la ciza\u00f1a y se hace una hoguera con ella, as\u00ed tambi\u00e9n suceder\u00e1 en el fin del mundo. El Hijo del hombre enviar\u00e1 a sus \u00e1ngeles, que recoger\u00e1n de su reino a todos los que fueron causa de tropiezo y a los malvados &#8216; y los echar\u00e1n al horno de fuego. All\u00ed llorar\u00e1n y les rechinar\u00e1n los dientes. Entonces los justos brillar\u00e1n como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga o\u00eddos que oiga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La par\u00e1bola evang\u00e9lica de la buena semilla y de la ciza\u00f1a encuentra su explicaci\u00f3n en la contraposici\u00f3n entre dos bandos capitaneados por el divino sembrador y por el sembrador malvado. El punto central del mensaje de Jes\u00fas, por consiguiente, no es s\u00f3lo la necesaria con-vivencia entre el trigo y la ciza\u00f1a hasta el tiempo de la siega, sino la diferente suerte que corren los buenos, los hijos del Reino de Dios, y los malos, los hijos del maligno. La pregunta de fondo a la que pretende responder la par\u00e1bola es la de siempre, tanto la expresada por las primeras comunidades cristianas, como la que vuelven a expresar constantemente nuestras comunidades: \u00bfpor qu\u00e9 hay malos cristianos en la comunidad creyente? Mateo\u00a0responde dando dos razones; la primera es que la siembra ha sido hecha al mismo tiempo tanto por Dios como por el maligno; la segunda es que el tiempo de la separaci\u00f3n est\u00e1 reservado s\u00f3lo para Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida del hombre es el tiempo en el que todo creyente debe realizar su opci\u00f3n. La convivencia con los malos no debe ser causa de pesimismo para los buenos; Dios la tolera e impide a aquellos que son demasiado exigentes \u00abeliminar\u00bb a los malos con la excusa de acabar con el mal; al contrario, los buenos deben compartir a los pecadores y vencer as\u00ed al mal con el bien. S\u00f3lo al final de la vida vendr\u00e1 la siega (v. 39), esto es, el juicio de Dios. En ese momento aparecer\u00e1 clara la suerte diferente reservada a \u00abtodos los que fueron causa de tropiezo\u00bb (v. 41) y a los \u00abjustos\u00bb (v. 43), cuando el Cristo glorioso se levante como juez supremo con sus \u00e1ngeles y purifique a su Iglesia del mal. Esta perspectiva final es de aliento para los creyentes, que deben hacer frente en la vida de cada d\u00eda a dificultades y pruebas de todo tipo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>MEDITATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el texto del \u00c9xodo que hemos le\u00eddo hoy produce una gran impresi\u00f3n la intimidad que vive Mois\u00e9s con el Dios, tres veces Santo, revelado en el Antiguo Testamento. En efecto, Dios hablaba con \u00e9l \u00abcara a cara, como un hombre habla con su amigo\u00bb (Ex 33,11). Se ex-plica as\u00ed tanto la admiraci\u00f3n que este comportamiento suyo suscitaba en el pueblo, m\u00e1s sensible a la distancia de Dios que a su proximidad, como la audacia con la que interced\u00eda en su favor, a fin de que pudiera continuar siendo la heredad de Dios, a pesar de su \u00abdura cerviz\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturalmente, Mois\u00e9s no lleg\u00f3 a la familiaridad que Jes\u00fas vivi\u00f3 con Dios, una familiaridad que inculc\u00f3 tambi\u00e9n a sus seguidores. En efecto, Jes\u00fas se atrevi\u00f3 a invocar a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios con el afectuoso nombre de \u00abAbba\u00bb (Mc 14,36; Rom 8,15; Gal 4,6); una expresi\u00f3n que se usaba en el seno de la intimidad familiar para dirigirse al propio padre, y que ning\u00fan jud\u00edo de su tiempo se hubiera aventurado a usar en sus relaciones con Dios. Jes\u00fas, sin embargo, la utiliz\u00f3 constantemente, sin preocuparse del esc\u00e1ndalo que esa innovaci\u00f3n pod\u00eda suscitar en sus adversarios. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n por esto le condenaron como blasfemo (cf. Mt 26,65). Y no s\u00f3lo la emple\u00f3 \u00e9l mismo, expresando de este modo su modo extremadamente \u00edntimo de relacionarse con Dios, sino que anim\u00f3 tambi\u00e9n a sus oyentes a hacer lo mismo. Jes\u00fas quer\u00eda que todos vivieran en presencia de Dios, como ante aquel \u00abDios clemente y compasivo, paciente, lleno de amor y fiel\u00bb que hab\u00eda pasado ante Mois\u00e9s revel\u00e1ndole su nombre (Ex 34,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido se puede entender tambi\u00e9n la \u00abbuena semilla\u00bb sembrada por el Hijo del hombre de la que nos habla el evangelio de hoy (Mt 13,37). Hemos de preguntarnos si no dejamos que la ciza\u00f1a ahogue la buena se-milla con otros modos de pensar y de vivir la relaci\u00f3n con Dios. En efecto, con frecuencia el Dios-Abba, tierno y misericordioso, es sustituido en nuestra vida por otros dioses que no tienen nada que ver con Aquel cuyo rostro nos fue revelado por Jes\u00fas. Esos dioses engendran en nosotros actitudes que andan lejos de las que Jes\u00fas vivi\u00f3 intensamente e inculc\u00f3 con la misma intensidad en quienes quer\u00edan seguirle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ORATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1or Jes\u00fas, tu viviste una intimidad intens\u00edsima con Dios. Le llamabas \u00abAbb\u00e1\u00bb, con toda la ternura familiar que tal nombre incluye. De este modo, abriste un camino nuevo en la humanidad por lo que respecta a las relaciones con el misterio magno y \u00faltimo de la realidad con ese misterio que llamamos Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos de los hombres de tu tiempo no te comprendieron; m\u00e1s a\u00fan, fueron muchos los que se escandalizaron y te intimaron y condenaron por esto como blasfemo. Estaban acostumbrados a un modo de tratar con Dios que se inspiraba m\u00e1s en el temor y en la distancia que en el amor y la proximidad. Pero tambi\u00e9n hay hombres y mujeres en nuestros d\u00edas que no te comprenden en este punto, y tal vez entre ellos estemos tambi\u00e9n nosotros mismos. M\u00e1s de una vez ofrecemos el terreno de nuestros corazones a la ciza\u00f1a sembrada por el enemigo, y la buena semilla de tu manera de invocar a Dios y de relacionarte con \u00e9l queda ahogada por nuestra ceguera y por nuestra hipocres\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queremos decirte, Se\u00f1or, que creemos en ti y, como el ap\u00f3stol Felipe en la \u00faltima cena, te repetimos con fe: \u00abSe\u00f1or, mu\u00e9stranos al Padre y nos basta\u00bb (Jn 14,8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CONTEMPLATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que Dios es clemente, y nosotros, que somos pecadores, no nos alegrarnos de su severidad, sino que leemos: \u00abEl Se\u00f1or es benigno y justo, nuestro Dios es todo ternura\u00bb (Sal 116,5). La justicia de Dios est\u00e1 envuelta de misericordia y por ese camino procede al juicio: usa la moderaci\u00f3n cuando se trata de juzgar; y juzga de manera que usa la misericordia, pues \u00abla Misericordia y la Paz se encuentran, la Justicia y la Paz se besan\u00bb (Sal 84,11) (Jer\u00f3nimo, Commento al libro de Giona, Roma 1992, p. 82).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ACTIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl que siembra es Cristo: quien le encuentra tiene la vida eterna\u00bb (cfr. Mt 13,37).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA LA LECTURA ESPIRITUAL<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien no podemos describir al Dios vivo, si podemos decir al menos c\u00f3mo y d\u00f3nde encontrarle. Una noche, habiendo prolongado su oraci\u00f3n m\u00e1s de lo acostumbrado, el fil\u00f3sofo B. Pascal tuvo una ardiente experiencia del Dios vivo que intent\u00f3 fijar, en forma de breves exclamaciones, en una hojita de papel que, a su muerte, encontraron cosida en el interior de su chaqueta, encima del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dec\u00eda: \u00abDios de Abrah\u00e1n, Dios de Isaac, Dios de Jacob: no de los fil\u00f3sofos y de los doctos. Certeza, Sentimiento, Alegr\u00eda, Paz, Dios de Jesucristo. Tu Dios ser\u00e1 el m\u00edo. Olvido del mundo y de todo, excepto de Dios. Se le encuentra s\u00f3lo por el camino ense\u00f1ado por el Evangelio. Grandeza del alma humana. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido. Que yo no tenga que ser separado de \u00e9l para la eternidad. Alegr\u00eda, alegr\u00eda, l\u00e1grimas de alegr\u00eda\u00bb. Vemos aqu\u00ed, en directo, lo que significa descubrir que Dios existe y tener \u00abla respiraci\u00f3n entrecortada\u00bb [&#8230;].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, el Dios vivo se revela sobre todo en el m\u00e1s misterioso de sus juicios: el que se manifiesta en la cruz de Cristo. Sin embargo, para comprender la novedad que aporta la cruz a la comprensi\u00f3n del Dios vivo, debemos traer a la mente algunos momentos fuertes de la revelaci\u00f3n b\u00edblica sobre Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el libro del \u00c9xodo se presenta Dios mismo a Mois\u00e9s diciendo. \u00abEl Se\u00f1or, el Se\u00f1or\u00bb Siguen, en este punto, dos series de atributos: \u00abDios clemente y compasivo, paciente, lleno de amor y fiel; que mantiene su amor eternamente, que perdona la iniquidad, la maldad y el pecado, pero [y aqu\u00ed empieza la segunda serie] que no los deja impunes, sino que castiga la iniquidad de los padres en los hijos y nietos hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n\u00bb (Ex 34,5-7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este contraste caracter\u00edstico se conserva a lo largo de toda la Biblia. Esta mantiene siempre juntos, en tensi\u00f3n, esos dos rasgos fundamentales de Dios: por una parte, la santidad y el poder; por otra, la bondad inmensa; por una parte, la c\u00f3lera; por otra, la piedad. Nunca intenta nivelarlos, nunca ve entre ellos contradicci\u00f3n. Coherentemente, dos parecen ser las reacciones, o las actitudes, y, al mismo tiempo, los deberes fundamentales de la<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">criatura frente a este Dios: temor y amor: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios&#8230; Temer\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios\u00bb (Dt 6,5.13) (R. Cantalamessa, La salita al monte Sina\u00ed, Roma 1994, pp. 21-24 [edici\u00f3n espa\u00f1ola: La subida al monte Sina\u00ed, Ediciones San Pablo, Madrid 1995]}.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mons. Salvador Cisneros<\/p>\n<p>Parroquia Santa Teresa de \u00c1vila<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio: Mateo 13,36-43 En aquel tiempo, Jes\u00fas dej\u00f3 a la gente y se fue a la casa. 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