{"id":5892,"date":"2017-08-04T10:17:08","date_gmt":"2017-08-04T17:17:08","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5892"},"modified":"2017-08-04T10:17:08","modified_gmt":"2017-08-04T17:17:08","slug":"jesus-les-dijo-un-profeta-solo-es-despreciado-en-su-pueblo-y-en-su-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/jesus-les-dijo-un-profeta-solo-es-despreciado-en-su-pueblo-y-en-su-casa\/","title":{"rendered":"Jes\u00fas les dijo: Un profeta s\u00f3lo es despreciado en su pueblo y en su casa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Jesus-Felipe-y-Natanael-e1483639613550.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5082\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Jesus-Felipe-y-Natanael-e1483639613550-300x215.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"215\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Jesus-Felipe-y-Natanael-e1483639613550-300x215.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Jesus-Felipe-y-Natanael-e1483639613550.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Evangelio: Mateo 13,54-58<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel tiempo, fue Jes\u00fas a su pueblo y\u00a0<em>se\u00a0<\/em>puso a ense\u00f1arles en su sinagoga. La gente, admirada, dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00bfDe d\u00f3nde le vienen a \u00e9ste esa sabidur\u00eda\u00a0<em>y\u00a0<\/em>esos poderes\u00a0milagrosos? &#8220;\u00bfNo es \u00e9ste el hijo del carpintero? \u00bfNo se llama\u00a0su madre Mar\u00eda, y sus hermanos, Santiago, Jos\u00e9, Sim\u00f3n\u00a0<em>y\u00a0<\/em>Judas?\u00a0\u00bfNo est\u00e1n todas sus hermanas entre nosotros? \u00bfDe\u00a0d\u00f3nde, pues, le viene todo esto?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8221; Y los ten\u00eda escandalizados. Pero Jes\u00fas les dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Un profeta s\u00f3lo es despreciado en su pueblo y en su casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-&#8220;Y no hizo all\u00ed muchos milagros por su falta de fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el \u00abdiscurso de las par\u00e1bolas\u00bb\u00a0<em>(cf.\u00a0<\/em>13,1-52), Mateo nos presenta a Jes\u00fas en la sinagoga de su pueblo,\u00a0en Nazaret, rechazado por sus paisanos\u00a0<em>(cf.\u00a0<\/em>Mc 6,1-6).\u00c9stos, desde la admiraci\u00f3n inicial por su sabia ense\u00f1anza (v. 54), pasan a preguntarse por la predicaci\u00f3n\u00a0del\u00a0<em>\u00abhijo del carpintero\u00bb,\u00a0<\/em>por Mar\u00eda, su madre, por sus\u00a0hermanos y hermanas, e incluso se escandalizan de \u00e9l. Con las palabras \u00aby\u00a0<em>los ten\u00eda escandalizados\u00bb\u00a0<\/em><em>(v.\u00a0<\/em>57), Mateo nos introduce en el misterio de la persona\u00a0de Jes\u00fas. Sus paisanos quieren comprender a Jes\u00fas par\u00adtiendo \u00fanicamente del aspecto humano, como hab\u00edan\u00a0hecho tambi\u00e9n, en otras circunstancias, sus mismos\u00a0parientes\u00a0<em>(cf.: Mc\u00a0<\/em>3,21). Su conocimiento humano se\u00a0vuelve para los naturales de Nazaret un obst\u00e1culo para\u00a0penetrar en la persona de Jes\u00fas y acogerle, para creer en\u00a0\u00e9l como el mes\u00edas esperado:\u00a0<em>(\u2039 \u00bfDe d\u00f3nde, pues, le viene\u00a0<\/em><em>todo esto?\u00bb (y.\u00a0<\/em>56b).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a este rechazo expl\u00edcito, Jes\u00fas constata la ver\u00addad del proverbio:\u00a0<em>\u00abUn profeta s\u00f3lo es despreciado en su\u00a0<\/em><em>pueblo y en su casa\u00bb (v.\u00a0<\/em>57b). La suerte que le espera a cada profeta verdadero, como la de Jes\u00fas y la de todo\u00a0verdadero disc\u00edpulo, es la incomprensi\u00f3n, el desprecio, el escarnio y la persecuci\u00f3n, llevada hasta el sacrificio de la muerte a causa de la verdad. Ser\u00e1n precisamente\u00a0la incomprensi\u00f3n y la falta de fe de sus paisanos las que\u00a0impedir\u00e1n a Jes\u00fas hacer all\u00ed muchos milagros, porque\u00a0s\u00f3lo la fe permite la comprensi\u00f3n del misterio de su\u00a0persona de mes\u00edas e hijo de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>MEDITATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre la\u00a0necesidad de captar la presencia de Dios en nuestra vida\u00a0cotidiana. Es probable que los paisanos de Jes\u00fas estu\u00advieran acostumbrados a encontrar a Dios en las grandes\u00a0solemnidades festivas y en medio de las convocaciones\u00a0de las que habla la primera lectura. En ellas, entre el\u00a0incienso de las imponentes celebraciones y la sangre de\u00a0los sacrificios ofrecidos en su honor, captaban la majes\u00adtuosa presencia del Dios que hab\u00eda liberado a sus ante\u00adpasados de la esclavitud de Egipto y les hab\u00eda guiado paso a paso, a trav\u00e9s del desierto, en la conquista de la\u00a0tierra prometida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, tambi\u00e9n estaban acostumbrados des\u00adde hac\u00eda a\u00f1os al trato familiar con\u00a0<em>\u00abel hijo del carpinte\u00adro\u00bb,\u00a0<\/em>Jes\u00fas, a quien hab\u00edan visto crecer entre ellos como\u00a0uno de tantos. Conoc\u00edan a su madre, a sus hermanos y\u00a0hermanas. Y ahora le ve\u00edan ante ellos, pronunciando en\u00a0la sinagoga unos discursos que les dejaban desconcer\u00adtados. No consegu\u00edan conectar la vida cotidiana de un\u00a0Jes\u00fas \u00abordinario y com\u00fan\u00bb con la manifestaci\u00f3n de su\u00a0Dios. No consegu\u00edan ir m\u00e1s all\u00e1 de lo habitual para\u00a0captar lo que no era habitual en \u00e9l. Y as\u00ed andaban es\u00adcandalizados por su causa, sin llegar a la fe en \u00e9l. Con ello perdieron la ocasi\u00f3n de un encuentro de salvaci\u00f3n\u00a0con Dios, un encuentro que habr\u00eda podido cambiar de\u00adfinitivamente su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto mismo supone tambi\u00e9n un riesgo constante para nosotros: esperar encontrar a Dios s\u00f3lo en cir\u00adcunstancias extraordinarias, en aquello que, seg\u00fan cier\u00adto modo de pensar, nos puede parecer que est\u00e1 m\u00e1s de acuerdo con su modo divino de ser, y no captar su pre\u00adsencia en la vida diaria. Sin embargo, precisamente por\u00a0medio de Jes\u00fas, Dios nos ha hecho saber que manifiesta\u00a0su presencia en la totalidad de la existencia, que hasta\u00a0las cosas m\u00e1s peque\u00f1as est\u00e1n penetradas por su pre\u00adsencia, porque \u00e9l no es un Dios lejano, sino muy pr\u00f3\u00adximo. El desaf\u00edo que brota de aqu\u00ed es el de conseguir\u00a0descubrirle y acogerle con gozo. Lo que en apariencia es\u00a0obvio y se da por descontado, lo que pertenece a la vida\u00a0de todos los d\u00edas, lo que ya no llama la atenci\u00f3n en las\u00a0personas y en las cosas a las que estamos acostum\u00adbrados, es, para quien cree, como una <em>especie\u00a0<\/em>de sa\u00adcramento\u00bb de la presencia ben\u00e9vola de Dios. La vigilan\u00adcia a la que tantas veces nos invita Jes\u00fas en el Evangelio\u00a0se refiere tambi\u00e9n a esto: es preciso que mantengamos los ojos bien abiertos, para no dejar escapar la dimen\u00adsi\u00f3n divina que tienen todas las cosas. La fe las hace\u00a0todas transparentes, mientras que su falta las hace todas\u00a0opacas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ORATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te pedimos, oh Se\u00f1or, que nos des unos ojos para ver\u00a0tu presencia y tu acci\u00f3n salv\u00edfica dirigida a cada uno\u00a0de nosotros en las realidades m\u00e1s comunes y ordinarias\u00a0de la vida. Captar tu presencia en ciertos momentos\u00a0extraordinarios de la vida no es demasiado dif\u00edcil; es\u00a0algo que se impone en cierto modo por s\u00ed mismo. Lo di\u00adf\u00edcil es descubrirte en\u00a0<em>\u00abel hijo del carpintero\u00bb,\u00a0<\/em>en aquel a\u00a0quien la vida nos ha acostumbrado y ya no nos llama la\u00a0atenci\u00f3n. Es una tarea dif\u00edcil, pero tambi\u00e9n muy fecun\u00adda y gozosa para quien, en la fe, se conf\u00eda a tu misterio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con tu ayuda, con el \u00abcolirio\u00bb que puedes aplicar a\u00a0nuestros ojos\u00a0<em>(cf.:\u00a0<\/em>Ap 3,18), <em>\u00abrecuperaremos la vista\u00bb\u00a0<\/em>y po\u00addremos descubrirte hasta en las m\u00e1s peque\u00f1as y acos\u00adtumbradas cosas de la vida. Y entonces celebraremos\u00a0una fiesta, como hicieron Jes\u00fas y nuestros hermanos y\u00a0hermanas santos. Se\u00f1or, danos un coraz\u00f3n sencillo y\u00a0humilde que consiga captar tu paso en la brisa ligera, en\u00a0el rostro de un pobre y de un ni\u00f1o, igual que en el cielo\u00a0silencioso de una noche plena de estrellas y de tu pre\u00adsencia inconfundible y llena de paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CONTEMPLATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dame, Se\u00f1or, a conocer y entender qu\u00e9 es primero, si\u00a0invocarte o alabarte, o si es antes conocerte que invo\u00adcarte. Mas \u00bfqui\u00e9n habr\u00e1 que te invoque si antes no te\u00a0conoce? Porque, no conoci\u00e9ndote, f\u00e1cilmente podr\u00e1 in\u00advocar una cosa por otra. \u00bfAcaso, m\u00e1s bien, no habr\u00e1 de\u00a0ser invocado para ser conocido? Pero \u00bfy c\u00f3mo invoca\u00adr\u00e1n a aquel en quien no han cre\u00eddo? \u00bfY c\u00f3mo creer\u00e1n si\u00a0no se les predica? Ciertamente, alabar\u00e1n al Se\u00f1or los\u00a0que le buscan, porque los que le buscan le hallan y los\u00a0que le hallan le alabar\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que yo, Se\u00f1or, te busque invoc\u00e1ndote y te invoque creyendo en ti, pues me has sido ya predicado. Inv\u00f3cate, Se\u00f1or, mi fe, la fe que t\u00fa me diste e inspiraste por la\u00a0humanidad de tu Hijo y el ministerio de tu predicador (Agust\u00edn de Hipona,\u00a0<em>Las confesiones,\u00a0<\/em>Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid &#8216;1968, pp. 73-74).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ACTIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abDichoso el que no encuentre en m\u00ed motivo de tropiezo\u00bb\u00a0<\/em>(Lic 7,23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA LA LECTURA ESPIRITUAL<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su ambiente\u00a0[Jes\u00fas]\u00a0chocaba con muchas almas acostumbradas que cre\u00edan conocer a\u00a0Dios\u00a0porque hab\u00edan o\u00eddo hablar mucho de \u00e9l. La gran paradoja de la historia cristiana consiste\u00a0en esto: cuando\u00a0Dios se manifest\u00f3 al pueblo que se\u00a0estaba pre-parando desde hac\u00eda dos mil a\u00f1os, casi nadie le\u00a0reconoci\u00f3,\u00a0le\u00a0recibi\u00f3 y le sigui\u00f3 hasta el final. Cre\u00edan desde hac\u00eda tanto tiempo\u00a0que ya no cre\u00edan.\u00a0El\u00a0h\u00e1bito de creer se hab\u00eda ido cambiando, de\u00a0una manera insensible, en el h\u00e1bito de no creer. Rezaban desde hac\u00eda tanto tiempo que ya no hac\u00edan otra cosa m\u00e1s que recitar oraciones. Esperaban desde hac\u00eda tanto tiempo que ya estaban\u00a0seguros de que nada vendr\u00eda a descomponer esa costumbre\u00a0de esperar que se hab\u00eda ido convirtiendo, poco a poco, en una\u00a0costumbre de no esperar nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en esto una advertencia terrible para todos aquellos que,\u00a0como nosotros, se creen familiarizados con las cosas divinas,\u00a0piensan que est\u00e1n garantizados por su ascendencia o por su\u00a0educaci\u00f3n, se imaginan que la\u00a0frecuentaci\u00f3n cie\u00a0las iglesias o la\u00a0pr\u00e1ctica de los sacramentos constituyen un testimonio seguro de\u00a0su pertenencia a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie puede poner su confianza en las estructuras religiosas\u00a0[&#8230;]. Ahora bien, todo el problema consiste en saber si somos nosotros quienes servimos a estas estructuras, las conservamos, las respetamos, o si, en cambio, nos servimos de ellas de una\u00a0manera activa y personal. Ninguna estructura, por muy santa\u00a0que sea, puede salvar por s\u00ed misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las estructuras son indispensables. A buen seguro, repugna una instituci\u00f3n sin inspiraci\u00f3n, pero toda inspiraci\u00f3n engendra\u00a0una instituci\u00f3n. No hay matrimonio sin amor, pero un verdadero\u00a0amor crea un verdadero matrimonio. No hay Iglesia sin Esp\u00edritu\u00a0vivificador, pero el Esp\u00edritu se muestra visible y activo s\u00f3lo en una\u00a0comunidad fraterna:\u00a0<em>\u00abMirad c\u00f3mo se aman\u00bb\u00a0<\/em><em>(L. Evely, Medita\u00adzioni<\/em>\u00a0<em>sul vangelo,\u00a0<\/em>As\u00eds 1975, pp. 224-226).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mons. Salvador Cisneros<\/p>\n<p>Parroquia Santa Teresa de \u00c1vila<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio: Mateo 13,54-58 En aquel tiempo, fue Jes\u00fas a su pueblo y\u00a0se\u00a0puso a ense\u00f1arles en su sinagoga. 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