{"id":5894,"date":"2017-08-07T10:19:40","date_gmt":"2017-08-07T17:19:40","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=5894"},"modified":"2017-08-07T10:19:40","modified_gmt":"2017-08-07T17:19:40","slug":"dadles-vosotros-de-comer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/dadles-vosotros-de-comer\/","title":{"rendered":"Dadles vosotros de comer"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesus.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4838\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesus-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesus-300x199.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesus.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Evangelio: Mateo 14,13-21<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la muerte de Esteban, Jes\u00fas se alej\u00f3 en una barca a un lugar desierto para estar a solas. La gente se dio cuenta y le sigui\u00f3 a pie desde los pueblos. Cuando Jes\u00fas desembarc\u00f3 y vio aquel gran gent\u00edo, sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ellos y cur\u00f3 a los enfermos que tra\u00edan. Al anochecer, sus disc\u00edpulos se acercaron a decirle: El lugar est\u00e1 despoblado y es ya tarde; despide a la gente, para que vayan a las aldeas y se compren comida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Jes\u00fas les dijo: No necesitan marcharse; dadles vosotros de comer. Le dijeron: No tenemos aqu\u00ed m\u00e1s que cinco panes y dos peces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l les dijo: Tra\u00e9dmelos aqu\u00ed. Y despu\u00e9s de mandar que la gente se sentase en la hierba, tom\u00f3 los cinco panes y los dos peces, levant\u00f3 los ojos al cielo, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n, parti\u00f3 los panes, se los dio a los disc\u00edpulos y \u00e9stos a la gente. Comieron todos hasta hartarse, y recogieron doce canastos llenos de los trozos sobrantes. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y ni\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>REFLEXI\u00d3N:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fragmento evang\u00e9lico presenta a Jes\u00fas en medio del trabajo cotidiano de su ministerio: entre la soledad del desierto y la presencia en medio de las muchedumbres; entre el di\u00e1logo con el Padre, en el desierto, y el ministerio de la evangelizaci\u00f3n. Mateo subraya asimismo el aspecto subjetivo de la experiencia de Jes\u00fas, su compasi\u00f3n, que se hace efectiva a trav\u00e9s de la manifestaci\u00f3n concreta de una salvaci\u00f3n que sale al encuentro de los deseos de quienes le siguen y esperan un milagro de \u00e9l. Jes\u00fas, m\u00e9dico del cuerpo y del esp\u00edritu, cura a los enfermos (v. 14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio del desierto, o bien en alg\u00fan lugar solitario, fuera de los pueblos y de las ciudades, se presenta un problema humano, muy concreto: dar de comer a la muchedumbre de gente que le sigue. Enviarlos a sus casas es la respuesta obvia de los disc\u00edpulos. Darles de comer es la respuesta del coraz\u00f3n de Cristo. \u00c9sa es tambi\u00e9n la respuesta de su omnipotencia de Mes\u00edas. Cinco panes y dos peces, s\u00f3lo para comenzar, constituyen la base para un ins\u00f3lito milagro de multiplicaci\u00f3n de los alimentos, un milagro destinado a saciar a una muchedumbre de m\u00e1s de cinco mil personas (v. 21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparece aqu\u00ed todo el sabor de una comida sagrada, de una comuni\u00f3n viva con Jes\u00fas, el Mes\u00edas, y, a trav\u00e9s de \u00e9l, con el Dios de la creaci\u00f3n y de la vida. La acci\u00f3n de Jes\u00fas, t\u00edpica de la tradici\u00f3n jud\u00eda de la comida sagrada, que es reconocimiento del don de Dios, es lit\u00fargica y eucar\u00edstica: toma con sus manos los panes y los peces; pronuncia la bendici\u00f3n u oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias; parte los panes y los distribuye a los disc\u00edpulos, que aprenden de Jes\u00fas el gesto del reparto. Una acci\u00f3n simb\u00f3lica, un hecho real de largo alcance. Una acci\u00f3n que tiene que ver con nuestra eucarist\u00eda diaria, pan partido y multiplicado en todo el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>MEDITATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque no est\u00e1n ligadas entre s\u00ed de una manera estructural, ambas lecturas dejan entrever una unidad tem\u00e1tica que recorre el mensaje b\u00edblico de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la lectura del libro de los N\u00fameros encontramos un pueblo en camino, sometido al cansancio y a la prueba; un pueblo al que le resulta f\u00e1cil ceder a la nostalgia del pasado cuando no se deja dirigir por el esp\u00edritu de fidelidad a la alianza estipulada con YHWH, sino por ese instinto mucho m\u00e1s fuerte del hambre y del placer que producen los alimentos, aunque se trate de ajos y cebollas. El camino de Israel por el desierto fue considerado siempre por los Padres de la Iglesia un paradigma del itinerario del cristiano y de la Iglesia. El futuro produce espanto; el alimento \u00abligero\u00bb del esp\u00edritu no basta. La nostalgia del pasado est\u00e1 al acecho. El pueblo no capta la delicadeza de las exigencias de Dios. Todo camino cristiano tiene sus pruebas. Pero \u00a1ay del que mira hacia atr\u00e1s! Al cristiano no le falta el alimento cotidiano, ni tampoco ese alimento ligero y cotidiano de la Palabra y del pan y el vino eucar\u00edsticos. Pero \u00bfqu\u00e9 es este alimento ligero para hacer frente a la pesadez de la vida diaria? Sin embargo, Dios no tiene otro alimento definitivo para darnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El episodio evang\u00e9lico presenta a Jes\u00fas, cual nuevo Mois\u00e9s en el desierto, en medio de una muchedumbre cansada, hambrienta, enferma, a la que tal vez le cuesta un poco seguir a un Mes\u00edas del que lo espera todo, incluso una liberaci\u00f3n pol\u00edtica. La respuesta de Jes\u00fas es eficaz, milagrosa. Pero, en el fondo, Jes\u00fas no hace milagros cada d\u00eda. Los signos que realiza necesitan tambi\u00e9n ser recibidos con fe, lo mismo que su persona. Por lo dem\u00e1s, Jes\u00fas no vive sino de la comuni\u00f3n diaria con el Padre y de la sencillez con la que comparte todo con sus disc\u00edpulos. Y esto es suficiente. En el caso del cristiano, el man\u00e1 cotidiano de la Palabra y de la eucarist\u00eda es tambi\u00e9n pan para el camino, vi\u00e1tico para la jornada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ORATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos sentimos reflejados, Se\u00f1or, en la actitud del pueblo de Israel en el desierto Tambi\u00e9n nosotros, aun recibiendo cada d\u00eda el man\u00e1 que nos ofrece la salvaci\u00f3n, sentimos en el fondo de nuestro coraz\u00f3n nostalgias inconfesables de otros alimentos y de otras bebidas. La ligereza del alimento celestial a menudo no nos basta y, aun habiendo experimentado la libertad y la liberaci\u00f3n con el \u00e9xodo del pecado, miramos hacia atr\u00e1s, so\u00f1ando con los ojos abiertos al pasado y olvid\u00e1ndonos casi del don de la liberaci\u00f3n. Nuestro desierto se vuelve en ocasiones \u00e1rido, y el camino por \u00e9l se hace pesado, y de este modo nos dejamos enga\u00f1ar por espejismos, por paisajes absolutamente imaginarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1or Jes\u00fas, queremos ser peregrinos por el desierto de la vida, pero sin sentir nostalgia del pasado, sino tendiendo m\u00e1s bien hacia el futuro de una tierra de promisi\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan: deseamos no s\u00f3lo no aumentar el n\u00famero de los murmuradores decepcionados, sino expresarte nuestro agradecimiento por el alimento diario de la Palabra y de la eucarist\u00eda. Y contigo, como en la multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces, dirigir la mirada al Padre, darle gracias por su dones, compartiendo con todos la alegr\u00eda de sentirnos amados por un Padre providente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CONTEMPLATIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, Jes\u00fas, en virtud de la fuerza que hab\u00eda dado a sus disc\u00edpulos para alimentar tambi\u00e9n a los otros, les dijo: \u00abDadles vosotros de comer\u00bb. Y ellos, sin negar que pod\u00edan dar algunos panes, pero creyendo que eran muy pocos e insuficientes para alimentar a todos los que hab\u00edan seguido a Jes\u00fas, no ten\u00edan en cuenta que, al tomar cualquier pan o palabra, Jes\u00fas los hace aumentar cuanto quiere, haciendo que sean suficientes para todos aquellos a quienes quiere alimentar, y dicen: \u00abNo tenemos aqu\u00ed m\u00e1s que cinco panes y dos peces\u00bb. Cinco, porque tal vez entend\u00edan de una manera enigm\u00e1tica que los cinco panes son los discursos sensibles de las Escrituras, y por eso tienen el mismo n\u00famero que los cinco sentidos; los peces, en cambio, son dos, y representan la palabra pronunciada y la interior, como \u00abcondumio\u00bb para los sentidos escondidos en las Escrituras, o bien tal vez la palabra llegada hasta ellos sobre el Padre y el Hijo [&#8230;].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta que llevaron a Jes\u00fas estos cinco panes y estos dos peces, no aumentaron, no se multiplicaron, ni pudieron alimentar a muchos; pero cuando el Salvador los cogi\u00f3, en primer lugar levant\u00f3 los ojos al cielo, como para hacer descender, con los rayos de sus ojos, un poder que habr\u00eda penetrado en aquellos panes y aquellos peces, destinados a alimentar a cinco mil hombres; en segundo lugar, bendijo los cinco panes y los dos peces, haciendo que aumentaran y se multiplicaran con la palabra y la bendici\u00f3n; y, en tercer lugar, los dividi\u00f3, los parti\u00f3 y los dio a sus disc\u00edpulos para que se los dieran a la muchedumbre [&#8230;]. Hasta este momento me parece-y hasta el fin del mundo, los doce canastos, llenos del pan de vida que las muchedumbres no fueron capaces de comer, est\u00e1n junto a los disc\u00edpulos (Or\u00edgenes, Commento al vangelo di Matteo, Roma 1998, I, pp. 175-179, passim).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ACTIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abBasta con tomar una palabra de all\u00ed para tener un vi\u00e1tico para toda la vida\u00bb (Juan Cris\u00f3stomo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA LA LECTURA ESPIRITUAL<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Palabra de Dios es venerable como el cuerpo de Cristo. La mesa de las Escrituras, como la de la eucarist\u00eda, ofrece a los fieles un mismo y \u00fanico Se\u00f1or. Quien comulga la Palabra, como quien comulga el Pan de vida participa de Cristo Jes\u00fas. Del mismo modo que, cuando se distribuye el cuerpo de Cristo, llevamos buen cuidado de que no caiga nada en tierra, as\u00ed tambi\u00e9n debemos tener el mismo cuidado de no dejar escapar de nuestro coraz\u00f3n la Palabra de Dios que nos es dirigida, hablando y pensando en otra cosa. Y es que quien escucha la Palabra de Dios de manera negligente no ser\u00e1 menos culpable que el que, por negligencia, deja caer en tierra el cuerpo del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Palabra y eucarist\u00eda tienen la misma importancia, ambas son \u00abvenerables\u00bb. Y la veneraci\u00f3n que les debemos es la misma que adora al Se\u00f1or presente en la Palabra y presente en la eucarist\u00eda. Aqu\u00ed est\u00e1 presente bajo las especies del pan y el vino; all\u00ed, bajo la especie de las palabras humanas. Podemos hablar de una presencia real de Cristo en la Escritura, real como la presencia en la eucarist\u00eda, aun siendo esta \u00faltima sacramental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La escucha de la Palabra constituye siempre un excelente catecumenado que nos ense\u00f1a a vivir seg\u00fan el Evangelio. Constituye asimismo una eficaz preparaci\u00f3n \u2014la mejor\u2014 para la liturgia eucar\u00edstica propiamente dicha. Ahora bien, es infinitamente m\u00e1s que un arado que prepara la tierra de nuestro coraz\u00f3n para que pueda fructificar en ella, y, a buen seguro, m\u00e1s que una escuela de vida cristiana: es, esencialmente, celebraci\u00f3n de Cristo presente en su Palabra, puesto que cuando en la iglesia se leen las Sagradas Escrituras es \u00e9l quien habla (L. Deiss, Vivere la Parola in comunit\u00f3, Tur\u00edn 1976, pp. 304-306 [edici\u00f3n espa\u00f1ola: Celebraci\u00f3n de la Palabra, Ediciones San Pablo, Madrid 1992]).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio: Mateo 14,13-21 Despu\u00e9s de la muerte de Esteban, Jes\u00fas se alej\u00f3 en una barca a un lugar desierto para estar a solas. La gente se dio cuenta y le sigui\u00f3 a pie desde&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4838,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-5894","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5894","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5894"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5894\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5895,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5894\/revisions\/5895"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4838"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}