{"id":6022,"date":"2017-09-07T12:39:55","date_gmt":"2017-09-07T19:39:55","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=6022"},"modified":"2017-09-07T12:39:55","modified_gmt":"2017-09-07T19:39:55","slug":"discurso-del-santo-padre-en-el-encuentro-con-los-obispos-de-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/discurso-del-santo-padre-en-el-encuentro-con-los-obispos-de-colombia\/","title":{"rendered":"Discurso del Santo Padre en el encuentro con los Obispos de Colombia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2017\/outside\/documents\/papa-francesco-colombia_2017.html\">VIAJE APOST\u00d3LICO DEL PAPA FRANCISCO A COLOMBIA<\/a><br \/>\n(6-11 DE SEPTIEMBRE DE 2017)<\/p>\n<p><strong>ENCUENTRO CON LOS OBISPOS DE COLOMBIA<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Sal\u00f3n del Palacio Cardenalicio (Bogot\u00e1)<br \/>\nJueves, 7 de septiembre de 2017<\/em><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/PapaFranciscoenColombia3-1.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6023\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/PapaFranciscoenColombia3-1-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/PapaFranciscoenColombia3-1-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/PapaFranciscoenColombia3-1-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/PapaFranciscoenColombia3-1.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>La paz est\u00e9 con ustedes<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed salud\u00f3 el Resucitado a su peque\u00f1a grey despu\u00e9s de haber vencido a la muerte, as\u00ed consi\u00e9ntanme que los salude al inicio de mi viaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agradezco las palabras de bienvenida. Estoy contento porque los primeros pasos que doy en este Pa\u00eds me llevan a encontrarlos a ustedes, obispos de Colombia, para abrazar en ustedes a toda la Iglesia colombiana y para estrechar a su gente en mi coraz\u00f3n de Sucesor de Pedro. Les agradezco much\u00edsimo su ministerio episcopal, que les ruego contin\u00faen realiz\u00e1ndolo con renovada generosidad. Un saludo particular dirijo a los obispos em\u00e9ritos, anim\u00e1ndolos a seguir sosteniendo, con la oraci\u00f3n y con la presencia discreta, a la Esposa de Cristo por la cual se han entregado generosamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vengo para anunciar a Cristo y para cumplir en su nombre un itinerario de paz y reconciliaci\u00f3n. \u00a1Cristo es nuestra paz! \u00a1\u00c9l nos ha reconciliado con Dios y entre nosotros!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estoy convencido de que Colombia tiene algo de original, algo muy original, que llama fuerte la atenci\u00f3n: no ha sido nunca una meta completamente realizada, ni un destino totalmente acabado, ni un tesoro totalmente pose\u00eddo. Su riqueza humana, sus vigorosos recursos naturales, su cultura, su luminosa s\u00edntesis cristiana, el patrimonio de su fe y la memoria de sus evangelizadores, la alegr\u00eda gratuita e incondicional de su gente, la impagable sonrisa de su juventud, su original fidelidad al Evangelio de Cristo y a su Iglesia y, sobre todo, su indomable coraje de resistir a la muerte, no s\u00f3lo anunciada sino muchas veces sembrada: todo esto se sustrae, como lo hace la flor de la mimosa p\u00fadica en el jard\u00edn, digamos se esconde, a aquellos que se presentan como forasteros hambrientos de adue\u00f1\u00e1rsela y, en cambio, se brinda generosamente a quien toca su coraz\u00f3n con la mansedumbre del peregrino. As\u00ed es Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto, como peregrino, me dirijo a su Iglesia. De ustedes soy hermano, deseoso de compartir a Cristo Resucitado para quien ning\u00fan muro es perenne, ning\u00fan miedo es indestructible, ninguna plaga, ninguna llaga, es incurable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No soy el primer Papa que les habla ac\u00e1 en su casa. Dos de mis m\u00e1s grandes Predecesores han sido hu\u00e9spedes aqu\u00ed: el beato\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/travels\/documents\/bogota.html\">Pablo VI<\/a>, que vino apenas concluy\u00f3 el\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/index_sp.htm\">Concilio Vaticano II<\/a>\u00a0para animar la realizaci\u00f3n colegial del misterio de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina; y san\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1986\/travels\/documents\/trav_colombia.html\">Juan Pablo II en su memorable visita apost\u00f3lica del 86<\/a>\u2019. Las palabras de ambos son un recurso permanente, las indicaciones que delinearon y la maravillosa s\u00edntesis que ofrecieron sobre nuestro ministerio episcopal constituyen un patrimonio para custodiar. No son anticuados. Quisiera que cuanto les diga sea recibido en continuidad con lo que ellos han ense\u00f1ado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Custodios y sacramento del primer paso<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDar el primer paso\u00bb es el lema de mi visita y tambi\u00e9n para ustedes este es mi primer mensaje. Bien saben que Dios es el Se\u00f1or del primer paso. \u00c9l siempre nos primerea. Toda la Sagrada Escritura habla de Dios como exiliado de s\u00ed mismo por amor. Ha sido as\u00ed cuando s\u00f3lo hab\u00eda tinieblas, caos y, saliendo de s\u00ed, \u00c9l hizo que todo viniese a ser (cf.\u00a0<em>Gn<\/em>\u00a01.2,4); ha sido as\u00ed cuando en el jard\u00edn de los or\u00edgenes \u00c9l se paseaba, d\u00e1ndose cuenta de la desnudez de su creatura (cf.\u00a0<em>Gn<\/em>\u00a03,8-9); ha sido as\u00ed cuando, peregrino, se aloj\u00f3 en la tienda de Abraham, dej\u00e1ndole la promesa de una inesperada fecundidad (cf.\u00a0<em>Gn<\/em>\u00a018,1-10); ha sido as\u00ed cuando se present\u00f3 a Mois\u00e9s encant\u00e1ndolo, cuando ya no ten\u00eda otro horizonte que pastorear las ovejas de su suegro (cf.\u00a0<em>Ex<\/em>, 3,1-2); ha sido as\u00ed cuando no quit\u00f3 de su mirada a su amada Jerusal\u00e9n, aun cuando se prostitu\u00eda en la vereda de la infidelidad (cf.\u00a0<em>Ez\u00a0<\/em>16,15); ha sido as\u00ed cuando migr\u00f3 con su gloria hacia su pueblo exiliado en la esclavitud (cf.\u00a0<em>Ez<\/em>\u00a010,18-19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, en la plenitud del tiempo, quiso revelarnos el primer paso, el nombre del primer paso, de su primer paso. Se llama Jes\u00fas y es un paso irreversible. Proviene de la libertad de un amor que todo lo precede. Porque el Hijo, \u00c9l mismo, es expresi\u00f3n viva de dicho amor. Aquellos que lo reconocen y lo acogen reciben en herencia el don de ser introducidos en la libertad de poder cumplir siempre en \u00c9l ese primer paso, no tienen miedo de perderse si salen de s\u00ed mismos, porque llevan la fianza del amor emanado del primer paso de Dios, una br\u00fajula que no les consiente perderse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuiden pues, con santo temor y conmoci\u00f3n, ese primer paso de Dios hacia ustedes y, con su ministerio, hacia la gente que les ha sido confiada, en la conciencia de ser ustedes sacramento viviente de esa libertad divina que no tiene miedo de salir de s\u00ed misma por amor, que no teme empobrecerse mientras se entrega, que no tiene necesidad de otra fuerza que el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios nos precede, somos sarmientos y no somos la vid. Por tanto, no enmudezcan la voz de Aqu\u00e9l que los ha llamado ni se ilusionen en que sea la suma de sus pobres virtudes \u2013las de ustedes- o los halagos de los poderosos de turno quienes aseguran el resultado de la misi\u00f3n que les ha confiado Dios. Al contrario, mendiguen, mendiguen en la oraci\u00f3n cuando no puedan dar ni darse, para que tengan algo que ofrecer a aquellos que se acercan constantemente a sus corazones de pastores. La oraci\u00f3n en la vida del obispo es la savia vital que pasa por la vid, sin la cual el sarmiento se marchita volvi\u00e9ndose infecundo. Por tanto, luchen con Dios, y m\u00e1s todav\u00eda en la noche de su ausencia, hasta que \u00c9l no los bendiga (cf.\u00a0<em>Gn<\/em>\u00a032,25-27). Las heridas de esa cotidiana y prioritaria batalla en la oraci\u00f3n ser\u00e1n fuente de curaci\u00f3n para ustedes; ser\u00e1n heridos por Dios para hacerse capaces de curar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Hacer visible su identidad de sacramento del primer paso de Dios<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, hacer tangible la identidad de sacramento del primer paso de Dios exigir\u00e1 un continuo \u00e9xodo interior. \u00abNo hay ninguna invitaci\u00f3n al amor mayor que adelantarse en ese mismo amor\u00bb (San Agust\u00edn,\u00a0<em>De catechizandis rudibus<\/em>, liber I, 4.7, 26:\u00a0<em>PL<\/em>\u00a040), y, por tanto, ning\u00fan \u00e1mbito de la misi\u00f3n episcopal puede prescindir de esta libertad de cumplir el primer paso. La condici\u00f3n de posibilidad para el ejercicio del ministerio apost\u00f3lico es la disposici\u00f3n a acercarse a Jes\u00fas dejando atr\u00e1s \u00ablo que fuimos, para que seamos lo que no \u00e9ramos\u00bb (Id.,\u00a0<em>Enarr. in psal.<\/em>, 121,12:\u00a0<em>PL<\/em>\u00a036).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les recomiendo vigilar no s\u00f3lo individualmente sino colegialmente, d\u00f3ciles al Esp\u00edritu Santo, sobre este permanente punto de partida. Sin este n\u00facleo languidecen los rasgos del Maestro en el rostro de los disc\u00edpulos, la misi\u00f3n se atasca y disminuye la conversi\u00f3n pastoral, que no es otra cosa que rescatar aquella urgencia de anunciar el Evangelio de la alegr\u00eda\u00a0<em>hoy, ma\u00f1ana y pasado ma\u00f1ana<\/em>\u00a0(cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a013,33), premura que devor\u00f3 el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas dej\u00e1ndolo\u00a0<em>sin nido ni resguardo<\/em>, reclinado solamente en el cumplimiento\u00a0<em>hasta el final<\/em>\u00a0de la voluntad del Padre (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a09,58.62). \u00bfQu\u00e9 otro futuro podemos perseguir? \u00bfA qu\u00e9 otra dignidad podemos aspirar?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se midan con el metro de aquellos que quisieran que fueran s\u00f3lo una casta de funcionarios plegados a la dictadura del presente. Tengan, en cambio, siempre fija la mirada en la eternidad de Aqu\u00e9l que los ha elegido, prontos a acoger el juicio decisivo de sus labios, que es el que vale.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la complejidad del rostro de esta Iglesia colombiana, es muy importante preservar la singularidad de sus diversas y leg\u00edtimas fuerzas, las sensibilidades pastorales, las peculiaridades regionales, las memorias hist\u00f3ricas, las riquezas de las propias experiencias eclesiales. Pentecost\u00e9s consiente que todos escuchen en la propia lengua. Por eso, busquen con perseverancia la comuni\u00f3n entre ustedes. No se cansen de construirla a trav\u00e9s del di\u00e1logo franco y fraterno, condenando como peste las agendas encubiertas, por favor. Sean premurosos en cumplir el primer paso, del uno para con el otro. Antic\u00edpense en la disposici\u00f3n de comprender las razones del otro. D\u00e9jense enriquecer de lo que el otro les puede ofrecer y construyan una Iglesia que ofrezca a este Pa\u00eds testimonio elocuente de cu\u00e1nto se puede progresar cuando se est\u00e1 dispuesto a no quedarse en las manos de unos pocos. El rol de las Provincias Eclesi\u00e1sticas en relaci\u00f3n al mismo mensaje evangelizador es fundamental, porque son diversas y armonizadas las voces que lo proclaman. Por esto, no se contenten con un mediocre compromiso m\u00ednimo que deje a los resignados en la tranquila quietud de la propia impotencia, a la vez que domestica aquellas esperanzas que exigir\u00edan el coraje de ser encauzadas m\u00e1s sobre la fuerza de Dios que sobre la propia debilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reserven una particular sensibilidad hacia las ra\u00edces afro-colombianas de su gente, que tan generosamente han contribuido a plasmar el rostro de esta tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Tocar la carne del cuerpo de Cristo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los invito a no tener miedo de tocar la carne herida de la propia historia y de la historia de su gente. H\u00e1ganlo con humildad, sin la vana pretensi\u00f3n de protagonismo, y con el coraz\u00f3n indiviso, libre de compromisos o servilismos. S\u00f3lo Dios es Se\u00f1or y a ninguna otra causa se debe someter nuestra alma de pastores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia tiene necesidad de vuestra mirada propia de obispos, para sostenerla en el coraje del primer paso hacia la paz definitiva, la reconciliaci\u00f3n, hacia la abdicaci\u00f3n de la violencia como m\u00e9todo, la superaci\u00f3n de las desigualdades que son la ra\u00edz de tantos sufrimientos, la renuncia al camino f\u00e1cil pero sin salida de la corrupci\u00f3n, la paciente y perseverante consolidaci\u00f3n de la \u00ab<em>res publica<\/em>\u00bb que requiere la superaci\u00f3n de la miseria y de la desigualdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata, por supuesto, de una tarea ardua pero irrenunciable, los caminos son empinados y las soluciones no son obvias. Desde lo alto de Dios, que es la cruz de su Hijo, obtendr\u00e1n la fuerza; con la lucecita humilde de los ojos del Resucitado recorrer\u00e1n el camino; escuchando la voz del Esposo que susurra en el coraz\u00f3n, recibir\u00e1n los criterios para discernir de nuevo, en cada incertidumbre, la justa direcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de vuestros ilustres literatos escribi\u00f3 hablando de uno de sus m\u00edticos personajes: \u00abNo imaginaba que era m\u00e1s f\u00e1cil empezar una guerra que terminarla\u00bb (Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez,\u00a0<em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>, cap\u00edtulo 9). Todos sabemos que la paz exige de los hombres un coraje moral diverso. La guerra sigue lo que hay de m\u00e1s bajo en nuestro coraz\u00f3n, la paz nos impulsa a ser m\u00e1s grandes que nosotros mismos. En seguida, el escritor a\u00f1ad\u00eda: \u00abNo entend\u00eda que hubiera necesitado tantas palabras para explicar lo que se sent\u00eda en la guerra, si con una sola bastaba: miedo\u00bb (<em>ib\u00edd.<\/em>, cap. 15). No es necesario que les hable de este miedo, ra\u00edz envenenada, fruto amargo y herencia nefasta de cada contienda. Quiero animarlos a seguir creyendo que se puede hacer de otra manera, recordando que no han recibido un esp\u00edritu de esclavos para recaer en el temor; el mismo Esp\u00edritu atestigua que son hijos destinados a la libertad de la gloria a ellos reservada (cf.\u00a0<em>Rm<\/em>\u00a08,15-16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ustedes ven con los propios ojos y conocen como pocos la deformaci\u00f3n del rostro de este Pa\u00eds, son custodios de las piezas fundamentales que lo hacen uno, no obstante sus laceraciones. Precisamente por esto, Colombia tiene necesidad de ustedes para reconocerse en su verdadero rostro cargado de esperanza a pesar de sus imperfecciones, para perdonarse rec\u00edprocamente no obstante las heridas no del todo cicatrizadas, para creer que se puede hacer otro camino aun cuando la inercia empuja a repetir los mismos errores, para tener el coraje de superar cuanto la puede volver miserable a pesar de sus tesoros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les confieso que siento como un deber, me sale darles \u00e1nimo, as\u00ed como tengo que decirles: \u00a1An\u00edmense! Siento ese deber, transmitirles mis ganas de darles \u00e1nimo. Los animo, pues, a no cansarse de hacer de sus Iglesias un vientre de luz, capaz de generar, aun sufriendo pobreza, las nuevas creaturas que esta tierra necesita. Hosp\u00e9dense en la humildad de su gente para darse cuenta de sus secretos recursos humanos y de fe, escuchen cu\u00e1nto su despojada humanidad brama por la dignidad que solamente el Resucitado puede conferir. No tengan miedo de migrar de sus aparentes certezas en b\u00fasqueda de la verdadera gloria de Dios, que es el hombre viviente. \u00a1\u00c1nimo! Los animo en este camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La palabra de la reconciliaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos pueden contribuir al desaf\u00edo de esta Naci\u00f3n, pero la misi\u00f3n de ustedes es singular. Ustedes no son t\u00e9cnicos ni pol\u00edticos, son pastores. Cristo es la palabra de reconciliaci\u00f3n escrita en sus corazones y tienen la fuerza de poder pronunciarla no solamente en los p\u00falpitos, en los documentos eclesiales o en los art\u00edculos de peri\u00f3dicos, sino m\u00e1s bien en el coraz\u00f3n de las personas, en el secreto sagrario de sus conciencias, en el calor esperanzado que los atrae a la escucha de la voz del cielo que proclama \u00abpaz a los hombres amados por Dios\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a02,14). Ustedes deben pronunciarla con el fr\u00e1gil, humilde, pero invencible recurso de la misericordia de Dios, la \u00fanica capaz de derrotar la c\u00ednica soberbia de los corazones autorreferenciales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la Iglesia no le interesa otra cosa que la libertad de pronunciar esta Palabra. Ser libre para pronunciar esta Palabra. No sirven alianzas con una parte u otra, sino la libertad de hablar a los corazones de todos. Precisamente all\u00ed tienen la autonom\u00eda y el vuelo para inquietar, all\u00ed tienen la posibilidad de sostener un cambio de ruta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El coraz\u00f3n humano, muchas veces enga\u00f1ado, concibe el insensato proyecto de hacer de la vida un continuo aumento de espacios para depositar lo que acumula. Es un enga\u00f1o. \u00a0Precisamente aqu\u00ed es necesario que resuene la pregunta: \u00bfDe qu\u00e9 sirve ganar el mundo entero si queda el vac\u00edo en el alma? (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a016,26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De sus labios de leg\u00edtimos pastores, tal cual ustedes son, Colombia tiene el derecho de ser interpelada por la verdad de Dios, que repite continuamente: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u00bb (<em>Gn<\/em>\u00a04,9). Es un interrogatorio que no puede ser silenciado, aun cuando quien lo escucha no puede m\u00e1s que abajar la mirada, confundido, y balbucir la propia verg\u00fcenza por haberlo vendido, quiz\u00e1s, al precio de alguna dosis de estupefaciente o alguna equ\u00edvoca concepci\u00f3n de raz\u00f3n de Estado, tal vez por la falsa conciencia de que el fin justifica los medios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les ruego tener siempre fija la mirada sobre el hombre concreto. No sirvan a un concepto de hombre, sino a la persona humana amada por Dios, hecha de carne, huesos, historia, fe, esperanza, sentimientos, desilusiones, frustraciones, dolores, heridas, y ver\u00e1n que esa concreci\u00f3n del hombre desenmascara las fr\u00edas estad\u00edsticas, los c\u00e1lculos manipulados, las estrategias ciegas, las falseadas informaciones, record\u00e1ndoles que \u00abrealmente, el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/em>, 22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Una Iglesia en misi\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teniendo en cuenta el generoso trabajo pastoral que ya desarrollan, perm\u00edtanme ahora que les presente algunas inquietudes que llevo en mi coraz\u00f3n de pastor, deseoso de exhortarles a ser cada vez m\u00e1s una Iglesia en misi\u00f3n. Mis Predecesores ya han insistido sobre varios de estos desaf\u00edos: la familia y la vida, los j\u00f3venes, los sacerdotes, las vocaciones, los laicos, la formaci\u00f3n. Los decenios transcurridos, no obstante el ingente trabajo, quiz\u00e1s han vuelto a\u00fan m\u00e1s fatigosas las respuestas para hacer eficaz la maternidad de la Iglesia en el generar, alimentar y acompa\u00f1ar a sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pienso en las familias colombianas, en la defensa de la vida desde el vientre materno hasta su natural conclusi\u00f3n, en la plaga de la violencia y del alcoholismo, no raramente extendida en los hogares, en la fragilidad del v\u00ednculo matrimonial y la ausencia de los padres de familia con sus tr\u00e1gicas consecuencias de inseguridad y orfandad. Pienso en tantos j\u00f3venes amenazados por el vac\u00edo del alma y arrastrados en la fuga de la droga, en el estilo de vida f\u00e1cil, en la tentaci\u00f3n subversiva. Pienso en los numerosos y generosos sacerdotes y en el desaf\u00edo de sostenerlos en la fiel y cotidiana elecci\u00f3n por Cristo y por la Iglesia, mientras algunos otros contin\u00faan propagando la c\u00f3moda neutralidad de aquellos que nada eligen para quedarse con la soledad de s\u00ed mismos. Pienso en los fieles laicos esparcidos en todas las Iglesias particulares, resistiendo fatigosamente para dejarse congregar por Dios que es comuni\u00f3n, aun cuando no pocos proclaman el nuevo dogma del ego\u00edsmo y de la muerte de toda solidaridad, palabra que quieren sacar del diccionario. Pienso en el inmenso esfuerzo de todos para profundizar la fe y hacerla luz viva para los corazones y l\u00e1mparas para el primer paso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No les traigo recetas ni intento dejarles una lista de tareas. Con todo quisiera rogarles que, al realizar en comuni\u00f3n su gravosa misi\u00f3n de pastores de Colombia, conserven la serenidad. Yo no s\u00e9 si dec\u00edrselo, se me ocurre ahora, pero si exagero me perdonan, se me ocurre que es una de las virtudes que m\u00e1s necesitan: conserven la serenidad. No porque ustedes no la tengan, sino que el momento les exige m\u00e1s. Bien saben que en la noche el maligno contin\u00faa sembrando ciza\u00f1a, pero tengan la paciencia del Se\u00f1or del campo, confi\u00e1ndose en la buena calidad de sus granos. Aprendan de su longanimidad y magnanimidad. Sus tiempos son largos porque es inconmensurable su mirada de amor. Cuando el amor es reducido el coraz\u00f3n se vuelve impaciente, turbado por la ansiedad de hacer cosas, devorado por el miedo de haber fracasado. Crean sobre todo en la humildad de la semilla de Dios. F\u00edense de la potencia escondida de su levadura. Orienten el coraz\u00f3n sobre la preciosa fascinaci\u00f3n que atrae y hace vender todo con tal de poseer ese divino tesoro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, \u00bfqu\u00e9 otra cosa m\u00e1s fuerte pueden ofrecer a la familia colombiana que la fuerza humilde del Evangelio del amor generoso que une al hombre y a la mujer, haci\u00e9ndolos imagen de la uni\u00f3n de Cristo y su Iglesia, transmisores y guardianes de la vida? Las familias tienen necesidad de saber que en Cristo pueden volverse \u00e1rbol frondoso capaz de ofrecer sombra, dar fruto en todas las estaciones del a\u00f1o, anidar la vida en sus ramas. Son tantos hoy los que homenajean \u00e1rboles sin sombra, infecundos, ramas privadas de nidos. Que para ustedes el punto de partida sea el testimonio alegre de que la felicidad est\u00e1 en otro lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 cosa pueden ofrecer a sus j\u00f3venes? Ellos aman sentirse amados, desconf\u00edan de quien los minusvalora, piden coherencia limpia y esperan ser involucrados. Rec\u00edbanlos, por tanto, con el coraz\u00f3n de Cristo, \u00e1branles espacios en la vida de sus Iglesias. No participen en ninguna negociaci\u00f3n que malvenda sus esperanzas. No tengan miedo de alzar serenamente la voz para recordar a todos que una sociedad que se deja seducir por el espejismo del narcotr\u00e1fico se arrastra a s\u00ed misma en esa met\u00e1stasis moral que mercantiliza el infierno y siembra por doquier la corrupci\u00f3n y, al mismo tiempo, engorda los para\u00edsos fiscales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 cosa pueden dar a sus sacerdotes? El primer don es aquel de la paternidad que asegure que la mano que los ha generado y ha ungido no se ha retirado de sus vidas. Es verdad, vivimos en la era de la inform\u00e1tica y no nos es dif\u00edcil alcanzar a nuestros sacerdotes en tiempo real mediante alg\u00fan programa de mensajes. Pero el coraz\u00f3n de un padre, de un obispo, no puede limitarse a la precaria, impersonal y externa comunicaci\u00f3n con su presbiterio. No se puede apartar del coraz\u00f3n del obispo la inquietud, la sana inquietud, \u00a0sobre d\u00f3nde viven sus sacerdotes. \u00bfViven de verdad seg\u00fan Jes\u00fas? \u00bfO se han improvisado otras seguridades como la estabilidad econ\u00f3mica, la ambig\u00fcedad moral, la doble vida o la ilusi\u00f3n miope de una carrera? Los sacerdotes precisan, con necesidad y urgencia vital, de la cercan\u00eda f\u00edsica y afectiva de su obispo. Los sacerdotes requieren sentir que tienen padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre las espaldas de los sacerdotes frecuentemente pesa la fatiga del trabajo cotidiano de la Iglesia. Ellos est\u00e1n en primera l\u00ednea, continuamente circundados de la gente que, abatida, busca en ellos el rostro del pastor. La gente se acerca y golpea a sus corazones. Ellos deben dar de comer a la multitud y el alimento de Dios no es nunca una propiedad de la cual se puede disponer sin m\u00e1s. Al contrario, proviene solamente de la indigencia puesta en contacto con la bondad divina. Despedir a la muchedumbre y alimentarse con lo poco que uno puede indebidamente apropiarse es una tentaci\u00f3n permanente (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a09,13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vigilen por tanto sobre las ra\u00edces espirituales de sus sacerdotes. Cond\u00fazcanlos continuamente a aquella\u00a0<em>Cesarea de Filipo<\/em>\u00a0donde, desde los or\u00edgenes del\u00a0<em>Jord\u00e1n<\/em>\u00a0de cada uno, puedan sentir de nuevo la pregunta de Jes\u00fas:\u00a0<em>\u00bfQui\u00e9n soy yo para ti?<\/em>\u00a0Y la raz\u00f3n del gradual deterioro que muchas veces lleva a la muerte del disc\u00edpulo siempre est\u00e1 en un coraz\u00f3n que ya no puede responder: \u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios\u00bb (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a016,13-16). De aqu\u00ed se debilita el coraje de la irreversibilidad del don de s\u00ed, y deriva tambi\u00e9n la desorientaci\u00f3n interior, el cansancio de un coraz\u00f3n que ya no sabe acompa\u00f1ar al Se\u00f1or en su camino hacia Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuiden especialmente, por favor, el itinerario formativo de sus sacerdotes, desde el nacimiento de la llamada de Dios en sus corazones. La nueva\u00a0<em>Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis<\/em>, recientemente publicada, es un valioso recurso, a\u00fan por aplicar, para que la Iglesia colombiana est\u00e9 a la altura del don de Dios que nunca ha dejado de llamar al sacerdocio a tantos de sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No descuiden, por favor, la vida de los consagrados y consagradas. Ellos y ellas constituyen la bofetada kerigm\u00e1tica a toda mundanidad y son llamados a quemar cualquier resaca de valores mundanos en el fuego de las bienaventuranzas vividas sin glosa y en el total abajamiento de s\u00ed mismos en el servicio. Por favor, no los consideren como \u00abrecursos de utilidad\u00bb para las obras apost\u00f3licas; m\u00e1s bien, sepan ver en ellos el grito del amor consagrado de la Esposa: \u00abVen Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (<em>Ap<\/em>\u00a022,20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reserven la misma preocupaci\u00f3n formativa a sus laicos, de los cuales depende no s\u00f3lo la solidez de las comunidades de fe, sino gran parte de la presencia de la Iglesia en el \u00e1mbito de la cultura, de la pol\u00edtica, de la econom\u00eda. Formar en la Iglesia significa ponerse en contacto con la fe viviente de la Comunidad viva, introducirse en un patrimonio de experiencias y de respuestas que suscita el Esp\u00edritu Santo, porque es \u00c9l quien ense\u00f1a todas las cosas (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a014,26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y antes de concluir \u2013estoy un poco largo ya- un pensamiento quisiera dirigir a los desaf\u00edos de la Iglesia en la Amazonia, regi\u00f3n de la cual con raz\u00f3n est\u00e1n orgullosos, porque es parte esencial de la maravillosa biodiversidad de este Pa\u00eds. La Amazonia es para todos nosotros una prueba decisiva para verificar si nuestra sociedad, casi siempre reducida al materialismo y pragmatismo, est\u00e1 en grado de custodiar lo que ha recibido gratuitamente, no para desvalijarlo, sino para hacerlo fecundo. Pienso, sobre todo, en la arcana sabidur\u00eda de los pueblos ind\u00edgenas amaz\u00f3nicos y me pregunto si somos a\u00fan capaces de aprender de ellos la sacralidad de la vida, el respeto por la naturaleza, la conciencia de que no solamente la raz\u00f3n instrumental es suficiente para colmar la vida del hombre y responder a sus m\u00e1s inquietantes interrogantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto los invito a no abandonar a s\u00ed misma la Iglesia en Amazonia. La consolidaci\u00f3n de un rostro amaz\u00f3nico para la Iglesia que peregrina aqu\u00ed es un desaf\u00edo de todos ustedes, que depende del creciente y consciente apoyo misionero de todas las di\u00f3cesis colombianas y de su entero clero. He escuchado que en algunas lenguas nativas amaz\u00f3nicas para referirse a la palabra \u00abamigo\u00bb se usa la expresi\u00f3n \u00abmi otro brazo\u00bb. Sean por lo tanto el otro brazo de la Amazonia. Colombia no la puede amputar sin ser mutilada en su rostro y en su alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los invito ahora a dirigirnos espiritualmente a\u00a0<em>Nuestra Se\u00f1ora del Rosario de Chiquinquir\u00e1<\/em>, cuya imagen han tenido la delicadeza de traer de su Santuario a la magn\u00edfica Catedral de esta ciudad para que tambi\u00e9n yo la pudiera contemplar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como bien saben, Colombia no puede darse a s\u00ed misma la verdadera\u00a0<em>Renovaci\u00f3n<\/em>\u00a0a la que aspira, sino que \u00e9sta viene concedida desde lo alto. Supliqu\u00e9mosla al Se\u00f1or, pues, por medio de la Virgen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como en Chiquinquir\u00e1 Dios ha renovado el esplendor del rostro de su Madre, que \u00c9l siga iluminando con su celestial luz el rostro de este entero Pa\u00eds y bendiga a la Iglesia de Colombia con su ben\u00e9vola compa\u00f1\u00eda, y los bendiga a ustedes, a quienes les agradezco todo lo que hacen. Grazie.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/PapaFranciscoenColombia4-1.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-1\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6024\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/PapaFranciscoenColombia4-1-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/PapaFranciscoenColombia4-1-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/PapaFranciscoenColombia4-1-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/PapaFranciscoenColombia4-1.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DEL PAPA FRANCISCO A COLOMBIA (6-11 DE SEPTIEMBRE DE 2017) ENCUENTRO CON LOS OBISPOS DE COLOMBIA DISCURSO DEL SANTO PADRE Sal\u00f3n del Palacio Cardenalicio (Bogot\u00e1) Jueves, 7 de septiembre de 2017 &nbsp;&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6023,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-6022","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6022","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6022"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6022\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6025,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6022\/revisions\/6025"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6023"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6022"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6022"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6022"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}