{"id":6044,"date":"2017-09-13T10:09:03","date_gmt":"2017-09-13T17:09:03","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=6044"},"modified":"2017-09-13T10:09:03","modified_gmt":"2017-09-13T17:09:03","slug":"dichosos-los-pobres-porque-vuestro-es-el-reino-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/dichosos-los-pobres-porque-vuestro-es-el-reino-de-dios\/","title":{"rendered":"Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesusbienaventuranzas.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4738\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesusbienaventuranzas-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesusbienaventuranzas-300x225.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesusbienaventuranzas.jpg 448w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Evangelio: Lucas 6,20-26<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel tiempo, Jes\u00fas, mirando a sus disc\u00edpulos, se puso a decir: Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. &#8216;Dichosos los que ahora ten\u00e9is hambre, porque Dios os saciar\u00e1. Dichosos los que ahora llor\u00e1is, porque reir\u00e9is. Dichosos ser\u00e9is cuando los hombres os odien, y cuando os excluyan, os injurien y maldigan vuestro nombre a causa del Hijo del hombre. Alegraos ese d\u00eda y saltad de gozo, porque vuestra recompensa ser\u00e1 grande en el cielo, que lo mismo hac\u00edan sus antepasados con los profetas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cambio, \u00a1Ay de vosotros, los ricos, porque ya hab\u00e9is recibido vuestro consuelo! \u00a1Ay de los que ahora est\u00e1is satisfechos, porque tendr\u00e9is hambre! \u00a1Ay de los que ahora re\u00eds, porque gemir\u00e9is y llorar\u00e9is! \u00a1Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros, que lo mismo hac\u00edan sus antepasados con los falsos profetas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Lucas da una versi\u00f3n diferente de las bienaventuranzas. Las espiritualiza menos que Mateo. El Cristo de Lucas expresa su preferencia por los cristianos pobres, cuyo tipo est\u00e1 representado por L\u00e1zaro. Pero no s\u00f3lo esto: los ricos deben ser compadecidos, pues est\u00e1n enga\u00f1ados y cegados por las riquezas y, adem\u00e1s de llevar con frecuencia una vida moralmente discutible y carecer de piedad, son prisioneros de sus preocupaciones, sin perspectivas sobre el objetivo esencial de su vida, sin prestar atenci\u00f3n a sus hermanos. El dinero es su \u00eddolo, pero todo se les va de las manos: \u00abNecio, esta noche morir\u00e1s\u00bb. Y aqu\u00ed se produce la inversi\u00f3n de las posiciones. El rico Epul\u00f3n padece hambre y L\u00e1zaro lo tiene todo. La felicidad y la infelicidad han invertido sus posiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de una invitaci\u00f3n en\u00e9rgica al desprendimiento de todo lo que pasa, para apostar por el Todo que no pasa, por el Reino, por el Futuro de Dios, por la eternidad. Todo el que goce de los bienes de la tierra y de la abundancia debe preguntarse hasta qu\u00e9 punto no es prisionero de esos bienes. Quien est\u00e9 absorbido por los bienes que pasan debe preguntarse qu\u00e9 ser\u00e1 de \u00e9l si no piensa tambi\u00e9n en \u00abacumular\u00bb los bienes que no pasan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">MEDITATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo habla de una triple transformaci\u00f3n: la de Cristo, que ha pasado de la muerte a la vida; la del cristiano, que debe pasar de las cosas que perecen -las de la tierra- a las que permanecen -las cosas de all\u00e1 arriba-, y la de las relaciones sociales, que deben estar marcadas por la igualdad y el derrumbamiento de las barreras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se encuentra el fundamento de la \u00e9tica cristiana, del obrar del cristiano. Este \u00faltimo no ha de sentirse impulsado por cualquier deseo, sino s\u00f3lo por los deseos que le renuevan. Es una invitaci\u00f3n a vigilar nuestros deseos, que no son todos buenos, todos nobles, todos constructivos, y no siempre hacen pasar del hombre viejo al hombre nuevo. Hemos de vigilar nuestros deseos, hemos de seleccionarlos, a fin de hacer morir los que son expresi\u00f3n del hombre viejo, los malos, y hacer emerger los que son expresi\u00f3n del hombre nuevo, a saber: los que ayudan a nuestra transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cristiano no vive, por consiguiente, simplemente \u00abseg\u00fan la naturaleza\u00bb, sino seg\u00fan la \u00abnaturaleza renovada\u00bb, transformada por Cristo. La lenta, paciente y cotidiana transformaci\u00f3n est\u00e1 apoyada por la fuerza que nos viene del acontecimiento ejemplar de Cristo, y ha influido en la transformaci\u00f3n de la sociedad. \u00c9sta, si bien tiene necesidad de continuas reformas, precisa tambi\u00e9n hombres y mujeres renovados, reformados, decididos a hacer presente con su propia vida y sus propios ideales el poder transformador de Cristo, incluso en las relaciones sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">ORATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00fa, oh Se\u00f1or, me hablas hoy de mortificaci\u00f3n. Se trata de una palabra que no est\u00e1 de moda, que decididamente no es popular. \u00bfQui\u00e9n tiene a\u00fan el valor de pronunciarla?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, si no hago morir las fuerzas destructivas que hay en m\u00ed, ser\u00e9 un potencial destructor de los otros, adem\u00e1s de destruir mi propia realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hazme comprender hoy, Maestro, dos cosas. La primera: que toda renovaci\u00f3n empieza por m\u00ed, porque son las personas nuevas las que contribuyen a hacer nuevo el mundo. No me dejes persuadirme de que son los otros los que deben cambiar, sin que yo est\u00e9 implicado en el no f\u00e1cil cambio, en primera persona. La segunda: que es imposible que me pueda renovar, que me pueda transformar, hacer crecer en m\u00ed el hombre inmortal, sin dejarme comprometer en tu transformaci\u00f3n, sin morir a los \u00abdeseos malos\u00bb, sin sumergirme en tu misterio pascual, sin contar con el poder superior de tu Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00e9 pedirte cosas obvias para quien ha comprendido qu\u00e9 es el cristiano, pero s\u00e9 tambi\u00e9n que la masa de los cristianos parece muy alejada de estas sencillas convicciones. S\u00e1lvame, Se\u00f1or, de esta ceguera y sum\u00e9rgeme en tu misterio de muerte y de vida, para que intente construir algo que permanezca en m\u00ed, en torno a m\u00ed, algo que eleve, que sea capaz de habitar \u00aball\u00ed arriba\u00bb contigo, donde te encuentre \u00absentado a la derecha de Dios\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">CONTEMPLATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los bienes de aqu\u00ed abajo son fugaces: como en el juego de los dados, pasan con facilidad de una mano a otra. No hay ni uno cuya posesi\u00f3n sea segura: el que la envidia del pr\u00f3jimo no nos quita, lo coge el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los otros bienes, en cambio, son inmutables y eternos: nada puede estropearlos o destruirlos, nada puede defraudar la esperanza que pon\u00e9is en ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la perfidia e inconstancia de los bienes terrenos creo entrever la intenci\u00f3n de ese gran artista que es el Verbo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios, en su sabidur\u00eda que supera todo entendimiento, nos pide que no demos importancia a bienes tan volubles que se dejan trasladar por todas partes y desaparecen en el mismo momento en que nos hacemos la ilusi\u00f3n de tenerlos atados. El descubrimiento de su car\u00e1cter enga\u00f1oso e inestable nos induce a preocuparnos exclusivamente de la vida eterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfA qu\u00e9 excesos llegar\u00edamos nosotros, que, a pesar de la precariedad de la prosperidad de aqu\u00ed abajo, nos aferramos a ella con tanta codicia; nosotros, que cedemos a la seducci\u00f3n de estas alegr\u00edas enga\u00f1osas; nosotros, que no logramos imaginar nada m\u00e1s grande que los bienes materiales, si la prosperidad de aqu\u00ed abajo fuera definitiva?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, pensamos y nos o\u00edmos decir que hemos sido creados a imagen de un Dios que busca hacernos llegar hasta su misma grandeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos alejarnos de las riquezas terrenas y perseguir las riquezas eternas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos comprender que los bienes presentes son caducos y que los bienes en los que hemos depositado nuestra esperanza son duraderos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos ver qu\u00e9 es la realidad y qu\u00e9 la apariencia, para adherirnos a la una despreciando la otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos saber distinguir la ficci\u00f3n de la verdad, la tienda terrena de la celestial, el exilio de la patria, las tinieblas de la luz, el barro del suelo de la Tierra prometida, la carne del esp\u00edritu, Dios del Pr\u00edncipe de este mundo, la sombra de la muerte de la vida imperecedera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos permutar el presente por el futuro que no tiene fin, lo mortal por lo inmortal, lo visible por lo in-visible (Gregorio de Nacianzo, \u00abSaber distinguir entre el barro y el suelo de la tierra prometida\u00bb, en Servir a los pobres con alegr\u00eda, Descl\u00e9e De Brouwer, Bilbao 1995, pp. 115-116).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">ACTIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl Se\u00f1or es bueno con todos\u00bb (del salmo responsorial).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">PARA LA LECTURA ESPIRITUAL<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hay un aspecto del ministerio contempor\u00e1neo que debamos subrayar hoy, \u00e9ste es la pobreza voluntaria. En un tiempo en el que nos hemos vuelto tan conscientes de los pecados del capitalismo y o\u00edmos hablar cada d\u00eda de millones de personas que sufren por falta de alimento, de refugio y de los cuidados m\u00e1s fundamentales, no podemos considerarnos testigos de la presencia de Dios si nuestra propia vida est\u00e1 obstruida por los bienes materiales, si nuestro propio est\u00f3mago est\u00e1 lleno y nuestra propia mente est\u00e1 cogida por las preocupaciones de lo que tenemos que hacer con lo que poseemos. En nuestro tiempo, optar por la pobreza es, probablemente, la forma m\u00e1s necesaria en nuestro vaciarnos por Dios [&#8230;].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todas partes donde la Iglesia se muestra vital es pobre. Eso es verdad, por ejemplo, aqu\u00ed en Roma: pensemos en el trabajo de las misioneras de la Caridad, de las Hermanitas y de los Hermanitos [&#8230;]. All\u00ed donde la Iglesia se renueva, abraza la pobreza voluntaria como respuesta espont\u00e1nea a la situaci\u00f3n de este mundo, una respuesta que expresa la cr\u00edtica a la creciente riqueza de unos pocos, y la solidaridad con la creciente miseria de muchos. Lo que significa, a continuaci\u00f3n, esta pobreza en la vida de cada uno es dif\u00edcil decirlo, porque eso ha de ser descubierto en la vida individual de cada uno (H. J. M. Nouwen, I clown di Dio, Brescia 2000, pp. 85ss).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio: Lucas 6,20-26 En aquel tiempo, Jes\u00fas, mirando a sus disc\u00edpulos, se puso a decir: Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. &#8216;Dichosos los que ahora ten\u00e9is hambre, porque Dios os&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4738,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-6044","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6044"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6044\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6045,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6044\/revisions\/6045"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4738"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}