{"id":6046,"date":"2017-09-14T10:14:56","date_gmt":"2017-09-14T17:14:56","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=6046"},"modified":"2017-09-14T10:14:56","modified_gmt":"2017-09-14T17:14:56","slug":"sed-misericordiosos-como-vuestro-padre-es-misericordioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/sed-misericordiosos-como-vuestro-padre-es-misericordioso\/","title":{"rendered":"Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesusorando.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4876\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesusorando-241x300.jpg\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesusorando-241x300.jpg 241w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/jesusorando.jpg 336w\" sizes=\"auto, (max-width: 241px) 100vw, 241px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Evangelio: Lucas 6,27-38<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel tiempo, dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: &#8221; Pero a vosotros, que me escuch\u00e1is, os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, ofr\u00e9cele tambi\u00e9n la otra, y a quien te quite el manto no le niegues la t\u00fanica. Da a quien te pida, y a quien te quita lo tuyo no se lo reclames. Tratad a los dem\u00e1s como quer\u00e9is que ellos os traten a vosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si am\u00e1is a los que os aman, \u00bfqu\u00e9 m\u00e9rito ten\u00e9is? Tambi\u00e9n los pecadores aman a quienes los aman. Si hac\u00e9is el bien a quien os lo hace a vosotros, \u00bfqu\u00e9 m\u00e9rito ten\u00e9is? Tambi\u00e9n los\u00a0pecadores hacen lo mismo. &#8220;Y si prest\u00e1is a aquellos de quienes esper\u00e1is recibir, \u00bfqu\u00e9 m\u00e9rito ten\u00e9is? Tambi\u00e9n los pecadores se prestan entre ellos para recibir lo equivalente. Vosotros amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad sin esperar nada a cambio: as\u00ed vuestra recompensa ser\u00e1 grande y ser\u00e9is hijos del Alt\u00edsimo. Porque \u00e9l es bueno para los ingratos y malos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. No juzgu\u00e9is, y Dios no os juzgar\u00e1; no conden\u00e9is, y Dios no os condenar\u00e1; perdonad, y Dios os perdonar\u00e1. Dad, y Dios os dar\u00e1. Os verter\u00e1n una buena medida, apretada, rellena, rebosante, porque con la medida con que mid\u00e1is, Dios os medir\u00e1 a vosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el desprendimiento de los bienes, he aqu\u00ed el desprendimiento de uno mismo para estar en condiciones de hacer mejor este mundo. Jes\u00fas lo propone del modo menos propagand\u00edstico posible: eres t\u00fa quien debe cambiar, t\u00fa y tus sentimientos, t\u00fa y tus actitudes, t\u00fa y tu modo de situarte frente a los otros. T\u00fa y no tu enemigo, t\u00fa y tu coraz\u00f3n, que debe ser libre de amar a todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto parece haber sido redactado en tres estrofas, para ser bien memorizado. La primera (vv. 27b-31) orienta a hacer el bien, a bendecir, incluso a orar por los que hacen lo contrario. La segunda estrofa muestra que es preciso superar el principio de reciprocidad (vv. 32-35): debo hacer el bien aunque los otros no hagan lo mismo conmigo. La tercera estrofa (vv. 37ss) nos proyecta hacia la recompensa eterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conjunto es dif\u00edcilmente aceptable por el simple sentido com\u00fan y por la mentalidad de la persona comprometida en la lucha por la vida, porque parece que desarma, parece que invita a combatir desarmado. Ahora bien, el presupuesto de todo el discurso es que puede amar aquel que se siente amado. Y puede amar de una manera decididamente extraordinaria aquel que se siente amado por Dios de un modo extraordinario. Y est\u00e1 tambi\u00e9n la certeza de que del mismo modo que tratemos\u00a0a los otros seremos tratados nosotros por el Padre en el Reino. Se nos vuelve a llevar siempre al principio de todo y al final de todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">MEDITATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una persona renovada y liberada es libre de amar y, por consiguiente, de construir el milagro de la fraternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La epifan\u00eda de la liberaci\u00f3n interior ya acaecida, la demostraci\u00f3n de la transformaci\u00f3n llevada a cabo por la inmersi\u00f3n en el misterio pascual, es la tensi\u00f3n que nos impulsa a construir la fraternidad. La renovaci\u00f3n interior tiene su verificaci\u00f3n en la renovaci\u00f3n de las relaciones humanas impresa en la fraternidad. Pablo, como todo el Nuevo Testamento, retorna incansablemente este tema, lo representa continuamente en diferentes formas, proporcionando m\u00faltiples y variadas sugerencias, como m\u00faltiples y variadas son las ocasiones de ejercitar el amor fraterno. Un amor que abarca toda la vida de relaci\u00f3n, todos los momentos y las circunstancias en que debo entrar en contacto con los otros. Un amor que es una \u00abcualidad\u00bb que caracteriza mi relaci\u00f3n con los otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy estoy invitado a preguntarme sobre mi capacidad de soportar y de perdonar, sobre mi capacidad de mostrarme agradecido por el bien que recibo, sobre mi disponibilidad a fundir mi canto con el de quien me importuna, me detesta, me hace da\u00f1o. Todav\u00eda no es todo, pero ya es mucho: hoy debo partir de aqu\u00ed, porque \u00e9sta es la contribuci\u00f3n que puedo hacer en este momento a la transformaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">ORATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veo, Se\u00f1or m\u00edo, que hablo mucho de fraternidad, pero en la vida cotidiana me quedo en los planos generales, sin descender a lo concreto de las cosas peque\u00f1as de los que se compone esta maravillosa realidad. Aqu\u00ed somos grandes en las cosas peque\u00f1as, aqu\u00ed nos mostramos activos cuando soportamos, aqu\u00ed hacemos vivir cuando estamos dispuestos a morir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ay\u00fadame, Se\u00f1or, a descubrir lo concreto de la caridad que construye la realidad cristiana por excelencia: la fraternidad. Abre mis ojos para que mis palabras se vean seguidas siempre de acciones concretas. S\u00e9 que probar a ser hermanos no es una empresa exaltante, en el sentido de la ostentaci\u00f3n, y s\u00e9 tambi\u00e9n que no siempre el trabajo da sus frutos. Pero \u00e9ste es tu mandamiento principal, \u00e9ste es el signo distintivo que has dejado a los tuyos. Por eso debo empe\u00f1arme en hacer crecer la fraternidad, la flor m\u00e1s bella que alegra y perfuma la existencia humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">CONTEMPLATIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un edificio, cada piedra carga con la otra porque cada piedra se apoya en la otra. As\u00ed, precisamente as\u00ed, sucede en la santa Iglesia, donde cada uno lleva y es llevado por otro. Nos apoyamos rec\u00edprocamente, a fin de que, mediante la aportaci\u00f3n de todos, se levante el edificio de la caridad. En efecto, si yo no intento soportaros a vosotros y vosotros no intent\u00e1is tolerar mi modo de vivir, \u00bfc\u00f3mo puede surgir el edificio de la caridad entre nosotros, ese edificio en el que mediante la paciencia estamos unidos por el amor rec\u00edproco?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como hemos dicho, en el edificio de la Iglesia, la piedra que sirve de soporte es soportada a su vez, porque del mismo modo que yo soporto la conducta de aquellos que se muestran todav\u00eda un poco toscos en el trato, as\u00ed tambi\u00e9n fui yo tolerado por aquellos que me precedieron en el temor del Se\u00f1or y me llevaron para que yo aprendiera a llevar a los otros. Ahora bien, el fundamento carga con todo el peso del edificio, y \u00e9ste es nuestro Redentor, que carga por s\u00ed solo con todo el fardo que suponemos todos nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fundamento sostiene las piedras y no es sostenido por ellas, porque nuestro Redentor soporta todos nuestros defectos, pero en \u00e9l no hay defecto alguno que tengamos que soportar. S\u00f3lo \u00e9l soporta nuestras costumbres y nuestras culpas, s\u00f3lo \u00e9l carga con todo el edificio de la santa Iglesia (Gregorio Magno, Homil\u00edas sobre el libro del profeta Ezequiel, lib. II, 1, 5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">ACTIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAmad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian\u00bb (Lc 6,27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">PARA LA LECTURA ESPIRITUAL<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy no est\u00e1 muy de moda el elogio de la paciencia, pero de la escasa estima de esta virtud y de su reducida pr\u00e1ctica proviene la disgregaci\u00f3n de los grupos, incluso de los m\u00e1s s\u00f3lidos, como son la familia y las comunidades religiosas. Cuando no estamos dispuestos a tener paciencia, nos vemos obligados a asistir al declive de la solidaridad y de la cohesi\u00f3n de la fraternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tener paciencia no es, ciertamente, f\u00e1cil, sobre todo para quienes creen firmemente en el mito de la eficacia o se sienten m\u00e1s positivamente preocupados por la buena marcha de las cosas y de la misi\u00f3n. A estas personas la paciencia puede parecerles una p\u00e9rdida de tiempo que fomenta la pereza del pr\u00f3jimo o, tambi\u00e9n, que significa renunciar a dar lecciones de pedagog\u00eda a personas que \u00abdeben crecer\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio Magno, que conoc\u00eda perfectamente los entresijos del coraz\u00f3n humano, afirmaba: \u00abTambi\u00e9n nosotros podemos ser m\u00e1rtires si conocemos verdaderamente la paciencia del coraz\u00f3n. La victoria sobre nosotros mismos, por amor a los hermanos, nos vale la gloria del martirio\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alud\u00eda, por cierto, a las pruebas de la vida cotidiana, que en ocasiones guardan un gran parecido con el martirio: en esa vida hay que soportar a veces a personas extravagantes o sencillamente insensatas, personas que parecen disfrutar haci\u00e9ndonos sufrir; soportar, en otras ocasiones, actitudes humillantes de prepotencia, afrentas mordaces, complicaciones que parecen confabularse todas ellas para fastidiarnos; o injusticias manifiestas, calumnias humillantes o, m\u00e1s simple y frecuentemente, la tan conocida rutina de cada d\u00eda, mon\u00f3tona, gris, uniforme y descolorida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paciencia brota tambi\u00e9n cuando nos damos cuenta de las dificultades por las que atraviesa el que est\u00e1 \u00a1unto a nosotros, el que est\u00e1 tentado, probado y acosado quiz\u00e1s por heridas antiguas, por estados de ansiedad, por frustraciones que surgen de vez en cuando y hacen dif\u00edcil la vida, primero a \u00e9l y despu\u00e9s a nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien est\u00e1 movido por la fortaleza cristiana intuye, comprende, tiene paciencia y no se maravilla, sino que aporta, con el garbo de un hermano afectuoso, la ayuda que le es posible ofrecer en ese momento (P. G. Cabra, Para una vida fraterna. Breve gu\u00eda pr\u00e1ctica, Sal Terrae, Santander 2000, pp. 60-61).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evangelio: Lucas 6,27-38 En aquel tiempo, dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: &#8221; Pero a vosotros, que me escuch\u00e1is, os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4876,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-6046","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6046"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6046\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6047,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6046\/revisions\/6047"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4876"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}