{"id":6288,"date":"2017-11-15T13:09:54","date_gmt":"2017-11-15T21:09:54","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=6288"},"modified":"2017-11-15T13:10:32","modified_gmt":"2017-11-15T21:10:32","slug":"mensaje-de-apertura-de-la-civ-de-la-asamblea-plenaria-de-la-conferencia-del-episcopado-mexicano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/mensaje-de-apertura-de-la-civ-de-la-asamblea-plenaria-de-la-conferencia-del-episcopado-mexicano\/","title":{"rendered":"Mensaje de Apertura de la CIV de la Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cem-2.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6289\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cem-2-300x128.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"128\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cem-2-300x128.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cem-2-768x328.jpg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cem-2-1024x438.jpg 1024w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/cem-2.jpg 1956w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cardenal Francisco Robles Ortega<\/p>\n<p>Arzobispo de Guadalajara<\/p>\n<p>Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano<\/p>\n<p>13 de noviembre de 2017<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Se\u00f1ores Cardenales,<\/em><\/p>\n<p><em>Se\u00f1or Nuncio Apost\u00f3lico,<\/em><\/p>\n<p><em>Se\u00f1ores Arzobispos y Obispos,<\/em><\/p>\n<p><em>Se\u00f1ores Presb\u00edteros,<\/em><\/p>\n<p><em>Consagradas y Consagrados,<\/em><\/p>\n<p><em>Hermanos Laicos:<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontrarnos nuevamente como hermanos en la Asamblea que cada seis meses organizamos los obispos mexicanos es motivo de gran alegr\u00eda. No s\u00f3lo porque nos podemos saludar y convivir durante algunos d\u00edas sino porque nuestra comuni\u00f3n es siempre fuente de gracias y anuncio de que es posible construir una Iglesia sinodal, en el sentido m\u00e1s simple y etimol\u00f3gico del t\u00e9rmino. Una Iglesia que avanza en un\u00a0<em>camino com\u00fan<\/em>, con variedad de personas y sensibilidades, pero vinculada por la presencia de Jesucristo que nos sostiene en nuestro ministerio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Asambleas de la Conferencia del Episcopado Mexicano no son una mera reuni\u00f3n burocr\u00e1tica sino que se inscriben en el camino de la Iglesia latinoamericana, que por gracia de Dios, hoy contribuye como nunca a la Iglesia Universal a trav\u00e9s de la persona, la palabra y el gesto del Papa Francisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En m\u00e1s de un sentido, el Papa nos est\u00e1 educando. Nos recuerda lo esencial, lo elemental, que tal vez por b\u00e1sico tiende a darse por supuesto. El nos invita a vivir la unidad entre nosotros y con nuestro Pueblo. Esto no es populismo ni palabrer\u00eda sino fidelidad al evangelio y a la mejor interpretaci\u00f3n de la eclesiolog\u00eda del Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De entre los muchos textos que el Papa nos regala sobre estos asuntos me gusta recordar tres renglones que son sumamente compactos, claros y directos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa Iglesia es la comunidad de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas; la Iglesia es Misterio y Pueblo, o mejor a\u00fan: en ella se realiza el Misterio a trav\u00e9s del Pueblo de Dios.\u201d<a href=\"http:\/\/www.cem.org.mx\/Slider\/169-ver-detalle.html#_ftn1\">[1]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed las cosas, la unidad episcopal es parte de la unidad profunda que la Iglesia mantiene con el Misterio que la funda y con el Pueblo que lo realiza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este enfoque, me parece, tenemos que mirar los acontecimientos que han marcado a nuestras iglesias particulares en los \u00faltimos meses y tambi\u00e9n los desaf\u00edos que vienen por delante en el futuro pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mes de septiembre fue una gran prueba para el pueblo mexicano. Tuvimos una tormenta tropical en el sur de la pen\u00ednsula de Baja California, un hurac\u00e1n que toc\u00f3 tierra en Veracruz y otro hurac\u00e1n que impact\u00f3 en las costas de Guerrero. Los da\u00f1os humanos y materiales fueron cuantiosos. S\u00f3lo estos fen\u00f3menos naturales constituyen ya un escenario de profundo dolor y sufrimiento. Pero como todos sabemos, no fueron lo \u00fanico que sucedi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los terremotos del pasado 7 y 19 de septiembre fueron devastadores. Morelos, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tlaxcala, Tabasco, La Ciudad y el Estado de M\u00e9xico sufrieron da\u00f1os incalculables. La destrucci\u00f3n de numerosas viviendas, oficinas gubernamentales, escuelas, hospitales, comercios y templos, aunados a las personas que perdieron la vida, han calado en lo m\u00e1s profundo de la conciencia nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reacci\u00f3n solidaria, que rebas\u00f3 por mucho las previsiones gubernamentales, ha mostrado de manera elocuente que los diagn\u00f3sticos sociol\u00f3gicos respecto de la apat\u00eda y la pasividad de los j\u00f3venes, fueron siempre incompletos. En lo escondido del pueblo mexicano, subsisten energ\u00edas que permiten ir m\u00e1s all\u00e1 de la prisi\u00f3n del yo y salir al encuentro de la necesidad y del dolor del pr\u00f3jimo, del hermano que sufre y que lo ha perdido todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s a\u00fan, en el fondo del coraz\u00f3n humano, subsiste la inquietud por un destino trascendente que moviliza a las personas y las hace arrodillarse e implorar la ayuda de Dios y de la Virgen con gran sinceridad y sencillez. La gracia act\u00faa siempre en el secreto de la vida interior. La acci\u00f3n de Dios, invisible y discreta, por supuesto no es cuantificable. Sin embargo, es real y eficaz. Una vez m\u00e1s debemos recordar que no es posible interpretar al pueblo mexicano, especialmente en estas dif\u00edciles circunstancias, al margen de su peculiar experiencia de fe. \u00a0Por ello, podemos seguir diciendo que M\u00e9xico es un pueblo muy religioso y muy solidario, que no desespera a\u00fan en circunstancias sumamente dram\u00e1ticas. M\u00e9xico, a\u00fan sabe acudir a Santa Mar\u00eda de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive, para encontrar luz en los momentos de dolor y oscuridad. M\u00e9xico a\u00fan sabe socorrer al hermano que ha ca\u00eddo en desgracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las di\u00f3cesis y la Conferencia del Episcopado Mexicano a trav\u00e9s de C\u00e1ritas y otras instancias pastorales han movilizado diversos recursos para el rescate, la ayuda inmediata y la reconstrucci\u00f3n. Evidentemente, nuestro aporte como Iglesia a\u00fan siendo muy grande, no logra ser apreciado por los medios de comunicaci\u00f3n. La invisibilizaci\u00f3n del aporte cat\u00f3lico en estos y otros asuntos sigue siendo constante. En los grandes noticieros nacionales apenas y es perceptible la acci\u00f3n de la Iglesia en momentos de emergencia como el que hemos vivido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie busca un protagonismo vano o una presuntuosa y falsa actitud solidaria. Lo que deseo subrayar es que continua la marginaci\u00f3n de la contribuci\u00f3n cristiana al desarrollo social del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A este respecto, no podemos dejar de mencionar que existieron situaciones de tensi\u00f3n al momento de intentar canalizar ayudas por parte de la Iglesia y que, en alg\u00fan caso, fueron desviadas hacia otras instancias. Sin faltar algunos abusos y maltratos graves a brigadistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Menciono breve pero claramente estos hechos para evidenciar que junto con una corresponsabilidad ciudadana del todo encomiable, conviven lamentablemente algunas acciones deleznables que no logran advertir que en situaciones de emergencia, la prioridad absoluta deben ser los m\u00e1s pobres, los m\u00e1s vulnerables, los m\u00e1s necesitados de ayuda inmediata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descubrir que en algunos el coraz\u00f3n endurecido les nubla la mirada para acoger y reaccionar ante el dolor y el sufrimiento de nuestro pueblo, es muy cuestionante. Por eso, m\u00e1s all\u00e1 de las ayudas materiales, la misi\u00f3n de la Iglesia se sit\u00faa en la reconstrucci\u00f3n del coraz\u00f3n humano que requiere ser purificado y sanado para que nunca la vida de un hermano en desgracia nos sea indiferente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diversas voces, en tonos apocal\u00edpticos, anunciaron, as\u00ed mismo, a trav\u00e9s de redes sociales, que los terremotos y otros fen\u00f3menos naturales recientes, podr\u00edan ser un \u201ccastigo de Dios\u201d. En momentos de confusi\u00f3n como estos, es preciso que los cat\u00f3licos reaprendamos a anunciar el verdadero significado de estas pruebas. Dios permite cosas como los desastres naturales, para redescubrir cu\u00e1nto lo necesitamos a El y para tambi\u00e9n redescubrir el rostro de nuestro hermano. En cierto sentido, en el dolor y en el sufrimiento, la verdad sobre la persona de Dios y la verdad sobre la persona de mi pr\u00f3jimo pueden emerger si no cierro mi consciencia y mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Numerosos analistas han comentado que la gran movilizaci\u00f3n ciudadana ante los terremotos debe de encausarse de inmediato para construir una sociedad civil m\u00e1s organizada, m\u00e1s participativa y m\u00e1s responsables del bien com\u00fan nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta tarea, nuevamente la labor de la Iglesia es insustituible. La reconstrucci\u00f3n no puede ser s\u00f3lo material. La principal reconstrucci\u00f3n que hoy requiere nuestro pa\u00eds es de orden espiritual, cultural y social. Como dec\u00edamos hace algunos a\u00f1os los obispos mexicanos en una de nuestras Cartas Pastorales, los procesos de transici\u00f3n, de cambio social,\u00a0<em>no tienen su destino asegurado<a href=\"http:\/\/www.cem.org.mx\/Slider\/169-ver-detalle.html#_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em>. Es necesario darles rumbo entre todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verdadero rumbo no se da a trav\u00e9s de consignas f\u00e1ciles u ocurrencias coyunturales. El camino que es preciso andar para que M\u00e9xico salga adelante s\u00f3lo se puede encontrar redescubriendo nuestra identidad y nuestra vocaci\u00f3n m\u00e1s profunda. El pueblo mexicano es una s\u00edntesis de razas y culturas lograda a trav\u00e9s de m\u00faltiples sucesos hist\u00f3ricos entre los cuales, el m\u00e1s decisivo, es el Acontecimiento Guadalupano. El mestizaje \u00e9tnico y la articulaci\u00f3n de valores, lenguajes, culturas y expectativas en una s\u00edntesis \u00fanica, es fruto en buena medida de una Presencia maternal, evangelizadora y misionera que\u00a0 reconcili\u00f3 a los pueblos en conflicto y orient\u00f3 las energ\u00edas para la reconstrucci\u00f3n de una realidad profundamente herida, hace casi 500 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy tenemos la oportunidad de preparar un camino an\u00e1logo. Un camino de reencuentro con Santa Mar\u00eda de Guadalupe, que nos permita colaborar en la reconstrucci\u00f3n espiritual y material de nuestra naci\u00f3n. En este sentido, todos los esfuerzos que hagamos dirigidos hacia los a\u00f1os 2031 y 2033, incluido nuestro Proyecto Global, son m\u00e1s importantes y pertinentes que nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso asumir estos esfuerzos con m\u00e1xima seriedad y responsabilidad. Es nuestro Pueblo, en el que Dios habita, el que espera un gesto responsable, valiente y misionero de todos nosotros, los pastores de la Iglesia en M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El horizonte de 2031 no hay que verlo como una mera fecha remota sino como una invitaci\u00f3n para que desde ahora asumamos el mensaje profundo del Acontecimiento Guadalupano, como programa y como aliento constante. No es \u201cma\u00f1ana\u201d cuando tendremos que responder al don que hemos recibido. Es \u201cdesde ahora\u201d, que debemos proponer que la reconstrucci\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n son posibles en nuestro M\u00e9xico, siempre basadas en la vigencia de la justicia, de la paz y de la dignidad de cada mexicano. Es desde ahora que tenemos que volver a mirar a Santa Mar\u00eda de Guadalupe como Patrona de nuestra libertad y como custodia de nuestro destino como naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los pr\u00f3ximos ocho meses viviremos el estremecimiento de las precampa\u00f1as y las campa\u00f1as electorales. Nunca como ahora, el desconcierto y la insatisfacci\u00f3n social definen el escenario. Los candidatos independientes surgen y moment\u00e1neamente parecen ofrecer una alternativa a las opciones pol\u00edticas tradicionales. Sin embargo, m\u00e1s pronto que tarde, algunos independientes resulta que no lo son tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sociedad busca opciones ciudadanas pero pareciera que \u00e9stas no logran a\u00fan madurar y consolidarse en su originalidad e independencia. Por otra parte, los Partidos pol\u00edticos desdibujan sus identidades, pierden sus liderazgos-claves, se vinculan con opciones pol\u00edticas contrapuestas, haciendo que el voto en consciencia de los cat\u00f3licos sea m\u00e1s arduo que nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 palabra puede decir la Iglesia ante tal desconcierto? \u00bfC\u00f3mo ayudar a que exista una participaci\u00f3n democr\u00e1tica madura, basada en una reflexi\u00f3n cr\u00edtica y \u00e9tica con gran perspectiva de bien com\u00fan?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde mi punto de vista es preciso que anunciemos con caridad tres cosas esenciales:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero: La Iglesia como instituci\u00f3n no debe inducir el voto hacia partido o candidato alguno. No es nuestra misi\u00f3n sustituir las conciencias sino iluminarlas con la luz de la fe y con las exigencias \u00e9ticas que brotan de la dignidad inalienable de la persona humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo: Hay que evitar que nuestro pueblo crea que el criterio es elegir el \u201cmal menor\u201d. En la ense\u00f1anza de la Iglesia\u00a0<em>el mal moral<\/em>\u00a0<em>no puede ser elegido nunca ni como fin ni como medio<\/em>. El principio del \u201cmal menor\u201d s\u00f3lo aplica cuando los males en juego son de orden f\u00edsico, no moral, tal y como lo saben bien, por ejemplo, los expertos en bio\u00e9tica. En escenarios pol\u00edticos complejos lo que debe imperar es la b\u00fasqueda del \u201cbien posible\u201d que aunque sea modesto, todos estamos obligados a procurar.<a href=\"http:\/\/www.cem.org.mx\/Slider\/169-ver-detalle.html#_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0En un proceso electoral, esto significa que la conciencia cristiana debe discernir cual de las opciones puede generar un poco m\u00e1s de bien, tomando en cuenta, insisto, la complejidad de las circunstancias. Hacer el \u201cbien posible\u201d significa impulsar todo lo que aporte al bien com\u00fan, \u00a0a la paz, a la seguridad, a la certidumbre, \u00a0a la justicia, al respeto a los derechos humanos y a la solidaridad real con los m\u00e1s pobres y excluidos. La Doctrina social de la Iglesia nos ofrece estos y otros valores para que cada persona tome sus decisiones en conciencia y con entera libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tercero: Hay que estimular la m\u00e1s amplia participaci\u00f3n c\u00edvica. Entre m\u00e1s ciudadanos participen, m\u00e1s posibilidades habr\u00e1 de que nuestra sociedad madure y sea responsable de la cosa p\u00fablica. No hay que temer a la participaci\u00f3n. Al contario, la pr\u00f3xima elecci\u00f3n federal ser\u00e1 una gran ocasi\u00f3n para que desde la fe todos podamos mostrar nuestro compromiso con M\u00e9xico, es decir, con el pueblo real, que hoy se encuentra sufriendo mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia en M\u00e9xico, la Iglesia toda, es disc\u00edpula misionera de Jesucristo. \u00c9l es la \u00fanica y verdadera novedad que puede sanar nuestras heridas y abrir caminos de aut\u00e9ntica promoci\u00f3n humana. En particular, los m\u00e1s j\u00f3venes necesitan escuchar de nosotros el evangelio, la buena noticia de que Jes\u00fas ha resucitado y ha vencido nuestro pecado y nuestra miseria. Este anuncio, cuando es fiel al dep\u00f3sito de la fe, es anuncio de una propuesta integral que comienza en el coraz\u00f3n y se expande hacia todos los espacios y ambientes, que atiende lo cercano y alcanza hasta la \u00faltima periferia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiera Dios regalarnos su gracia para que seamos siempre fieles al don de su Hijo. Quiera la Virgen Santa Mar\u00eda de Guadalupe ayudarnos a ser testigos de Esperanza en los pr\u00f3ximos meses y a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Muchas gracias!.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.cem.org.mx\/Slider\/169-ver-detalle.html#_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0Francisco,\u00a0<em>Encuentro con el Comit\u00e9 Directivo del CELAM<\/em>, Bogot\u00e1, 7 de septiembre 2017.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.cem.org.mx\/Slider\/169-ver-detalle.html#_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0\u201cComo todo proceso de cambio,\u00a0<em>nuestra transici\u00f3n no posee un rumbo asegurado<\/em>. Por ello, es necesario hacer un esfuerzo permanente de b\u00fasqueda de consensos y de reorientaci\u00f3n de iniciativas basadas en principios que permitan mantener, entre todos, un rumbo fundamental que tienda a lograr el bien com\u00fan paso a paso y con efectividad.\u201d (Conferencia del Episcopado Mexicano, Carta Pastoral\u00a0<em>Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos<\/em>, CEM, M\u00e9xico 2000, n. 253.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.cem.org.mx\/Slider\/169-ver-detalle.html#_ftnref3\">[3]<\/a>\u00a0Un coraz\u00f3n misionero \u201cnunca se encierra, nunca se repliega en sus seguridades, nunca opta por la rigidez autodefensiva. Sabe que \u00e9l mismo tiene que crecer en la comprensi\u00f3n del Evangelio y en el discernimiento de los senderos del Esp\u00edritu, y entonces no renuncia al bien posible, aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino.\u201d (Francisco,\u00a0<em>Evangelii gaudium,<\/em>\u00a0n. 45.).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cardenal Francisco Robles Ortega Arzobispo de Guadalajara Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano 13 de noviembre de 2017 &nbsp; Se\u00f1ores Cardenales, Se\u00f1or Nuncio Apost\u00f3lico, Se\u00f1ores Arzobispos y Obispos, Se\u00f1ores Presb\u00edteros, Consagradas y Consagrados,&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6289,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-6288","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6288"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6291,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6288\/revisions\/6291"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6289"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}