{"id":6303,"date":"2017-11-17T13:29:35","date_gmt":"2017-11-17T21:29:35","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=6303"},"modified":"2017-11-17T13:44:38","modified_gmt":"2017-11-17T21:44:38","slug":"mensaje-del-santo-padre-al-presidente-de-la-academia-pontificia-para-la-vida-con-motivo-del-encuentro-regional-europeo-de-la-world-medical-association-sobre-los-temas-del-fi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/mensaje-del-santo-padre-al-presidente-de-la-academia-pontificia-para-la-vida-con-motivo-del-encuentro-regional-europeo-de-la-world-medical-association-sobre-los-temas-del-fi\/","title":{"rendered":"Mensaje del Santo Padre al Presidente de la Academia Pontificia para la Vida con motivo del Encuentro Regional Europeo de la \u201cWorld Medical Association\u201d sobre los temas del \u201cfinal de la vida\u201d"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/PapaFranciscoyanciana.png\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6306\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/PapaFranciscoyanciana-300x166.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"166\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/PapaFranciscoyanciana-300x166.png 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/PapaFranciscoyanciana-768x425.png 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/PapaFranciscoyanciana.png 849w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong><u>Mensaje del Santo Padre<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Al venerado hermano<\/p>\n<p>Mons. Vincenzo Paglia<\/p>\n<p>Presidente de la Academia Pontificia para la Vida<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le env\u00edo mi cordial\u00a0 saludo\u00a0 as\u00ed como a todos \u00a0los participantes \u00a0en el Encuentro Regional Europeo de la World Medical Association \u00a0sobre los temas del\u00a0 llamado &#8220;final de la vida&#8221;, organizado en el Vaticano junto con la Academia para la Vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vuestro encuentro \u00a0se centrar\u00e1 sobre los interrogantes que se refieren al final de la vida terrenal. Son interrogantes que siempre han interpelado a la humanidad, pero que hoy asumen nuevas formas \u00a0debido a \u00a0la evoluci\u00f3n del conocimiento y de \u00a0las herramientas t\u00e9cnicas puestas a disposici\u00f3n por el ingenio humano. De hecho, la medicina ha desarrollado una capacidad terap\u00e9utica creciente, que ha permitido superar muchas enfermedades, mejorar la salud y prolongar el tiempo de vida. Por lo tanto, ha desempe\u00f1ado un papel muy positivo. Por otro lado, hoy tambi\u00e9n es posible prolongar la vida en condiciones que en el pasado uno ni siquiera pod\u00eda imaginar. Las intervenciones sobre el cuerpo humano son cada vez\u00a0 m\u00e1s eficaces, pero no siempre son decisivas: pueden mantener\u00a0 funciones biol\u00f3gicas \u00a0que se han vuelto insuficientes, o incluso reemplazarlas , pero esto no equivale a \u00a0promover la salud. Se requiere, pues, \u00a0un suplemento de sabidur\u00eda, porque hoy en d\u00eda es m\u00e1s insidiosa la tentaci\u00f3n de insistir en tratamientos que producen efectos poderosos en el cuerpo, pero a veces no ayudan al bien integral de la persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa P\u00edo XII, en un discurso memorable dirigido \u00a0hace 60 a\u00f1os a los anestesistas y especialistas en reanimaci\u00f3n , afirm\u00f3 que no es obligatorio\u00a0 \u00a0utilizar siempre todos los recursos potencialmente disponibles \u00a0y que, en casos bien determinados es l\u00edcito abstenerse . (cf.\u00a0<em>Acta Apostolica Sedis<\/em>\u00a0\u00a0XLIX [1957], 1027 &#8211; 1033). Por tanto, es moralmente l\u00edcito renunciar a la aplicaci\u00f3n de los medios terap\u00e9uticos, o suspenderlos, \u00a0cuando su uso no corresponde a ese criterio \u00a0de \u00e9tica y humanidad \u00a0que se denominar\u00e1 en lo sucesivo &#8221; proporcionalidad de la cura&#8221; (Cf. Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe<em>, Declaraci\u00f3n sobre la eutanasia , 5 de mayo de 1980<\/em>, IV:\u00a0<em>Acta Apostolicae Sedis\u00a0<\/em>LXXII [1980], 542-552). El aspecto peculiar de este criterio es que toma en consideraci\u00f3n \u00a0&#8220;el resultado que puede esperarse, dadas las condiciones del enfermo \u00a0y de sus fuerzas f\u00edsicas y morales&#8221; (ibid.). Luego, \u00a0permite \u00a0llegar a una decisi\u00f3n que se califica moralmente como renuncia al &#8220;ensa\u00f1amiento terap\u00e9utico&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una decisi\u00f3n que asume de manera responsable el l\u00edmite mortal de la condici\u00f3n humana, en el momento en que \u00a0se da cuenta de que no se puede contrarrestar. &#8221; Con esto no se pretende provocar la muerte; se acepta no poder impedirla. &#8220;, como especifica el\u00a0<em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>\u00a0(n. \u00b0 2278). Esta diferencia de perspectiva restituye \u00a0humanidad al acompa\u00f1amiento del morir sin abrir justificaciones a la supresi\u00f3n de la vida. Notamos, de hecho, que no activar o suspender el uso de medios desproporcionados, equivale a evitar el ensa\u00f1amiento terap\u00e9utico, es decir, \u00a0a llevar a cabo\u00a0 una acci\u00f3n que tiene un significado \u00a0\u00e9tico completamente distinto de la eutanasia, que sigue siendo siempre il\u00edcita, ya que se propone interrumpir la vida dando la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, cuando no sumergimos\u00a0 en la concreci\u00f3n de las coyunturas dram\u00e1ticas y en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica, los factores que entran en juego a menudo son dif\u00edciles de evaluar. Para determinar si una intervenci\u00f3n m\u00e9dica cl\u00ednicamente apropiada sea efectivamente proporcionada, no es suficiente aplicar mec\u00e1nicamente una regla general. Es necesario\u00a0 un cuidadoso discernimiento, que considere \u00a0el objeto moral, las circunstancias y las intenciones de los sujetos involucrados. La dimensi\u00f3n personal y relacional de la vida \u2013 y de la muerte misma, que sigue siendo un momento extremo de la vida &#8211; debe dar, en el cuidado y el acompa\u00f1amiento del enfermo, un espacio adecuada a la dignidad humana. En este camino, la persona enferma tiene el papel principal. Lo dice claramente el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: &#8221; Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad &#8221; (ibid.). Es \u00e9l, \u00a0en primer lugar,\u00a0 quien tiene el \u00a0derecho, obviamente en di\u00e1logo con los m\u00e9dicos, de evaluar los \u00a0tratamiento que le ofrecen \u00a0y de juzgar su proporcionalidad efectiva en la situaci\u00f3n concreta, \u00a0y de renunciar necesariamente \u00a0si dicha proporcionalidad faltase. No es una evaluaci\u00f3n f\u00e1cil en la actividad m\u00e9dica actual, donde la relaci\u00f3n terap\u00e9utica se fragmenta cada vez m\u00e1s y el acto m\u00e9dico debe asumir m\u00faltiples mediaciones, requeridas por el contexto tecnol\u00f3gico y organizativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n cabe se\u00f1alar \u00a0que estos procesos de evaluaci\u00f3n est\u00e1n sujetos al condicionamiento de la creciente brecha de oportunidades, favorecida por la acci\u00f3n combinada de la potencia t\u00e9cnico- cient\u00edfica \u00a0y de \u00a0los intereses econ\u00f3micos. Los tratamientos progresivamente m\u00e1s sofisticados y costosos \u00a0son asequibles a grupos de personas y poblaciones cada vez m\u00e1s restringidos \u00a0y privilegiados, lo que plantea serias dudas sobre la sostenibilidad de los servicios sanitarios. Una tendencia, por decirlo as\u00ed, \u00a0sist\u00e9mica, \u00a0al \u00a0aumento de la desigualdad terap\u00e9utica es bien visible a nivel mundial, especialmente si se comparan \u00a0los diferentes continentes. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 presente en los pa\u00edses m\u00e1s ricos, donde es probable que el acceso a las curas obedezca m\u00e1s a la disponibilidad econ\u00f3mica de las personas que a las necesidades efectivas de las misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En la complejidad determinada por la incidencia de estos factores en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica, pero tambi\u00e9n en la cultura de la medicina en general, es necesario poner absolutamente en evidencia \u00a0el mandamiento supremo de la \u00a0<em>proximidad responsable<\/em>como aparece \u00a0claramente en la p\u00e1gina evang\u00e9lica del Samaritano (cf<em>. Lucas<\/em>\u00a010:25 -37). Se podr\u00eda decir que el imperativo categ\u00f3rico es \u00a0no abandonar nunca a la persona enferma. La angustia de la condici\u00f3n que nos lleva al umbral del l\u00edmite humano supremo \u00a0y las decisiones dif\u00edciles que tenemos que tomar \u00a0nos exponen a la tentaci\u00f3n de abandonar la relaci\u00f3n. Pero este es el lugar donde se nos pide amor y cercan\u00eda, m\u00e1s que cualquier otra cosa, reconociendo el l\u00edmite que a todos nos acomuna y all\u00ed, precisamente, haci\u00e9ndonos\u00a0 solidarios . \u00a1Que cada uno de amor de la manera que le corresponde : como padre o madre, hijo o hija, hermano o hermana, m\u00e9dico o enfermero!. \u00a1Pero que lo den! Y si sabemos que no siempre se puede garantizar la curaci\u00f3n de \u00a0la enfermedad,\u00a0 a \u00a0la persona que vive debemos y podemos cuidarla siempre: sin acortar su vida nosotros mismos, pero tambi\u00e9n sin ensa\u00f1arnos in\u00fatilmente contra su muerte. En esta l\u00ednea \u00a0se mueve la medicina paliativa que reviste tambi\u00e9n una gran \u00a0importancia en \u00e1mbito\u00a0 cultural,\u00a0 esforz\u00e1ndose por combatir todo lo que hace la muerte m\u00e1s angustiosa y llena de sufrimiento, es decir, el dolor y la soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las sociedades democr\u00e1ticas, los temas delicados como estos deben tratarse con moderaci\u00f3n: de una manera seria y reflexiva, y estando \u00a0dispuestos a encontrar soluciones, incluso normativas, lo m\u00e1s compartidas posible. Por un lado, debemos tener en cuenta la diversidad de las concepciones del mundo, de las convicciones \u00e9ticas y de las afiliaciones religiosas, en un clima de escucha y aceptaci\u00f3n mutuas. Por otro lado, el Estado no puede dejar de proteger a todos los sujetos involucrados, defendiendo la igualdad fundamental por la\u00a0 cual \u00a0el derecho reconoce a cada uno \u00a0como ser humano que convive con otros en la sociedad. \u00a0Hay que prestar una \u00a0atenci\u00f3n especial a los m\u00e1s d\u00e9biles, que no pueden defender\u00a0 por s\u00ed mismos sus intereses. Si merma \u00a0este n\u00facleo de valores que son esenciales para la convivencia, merma tambi\u00e9n \u00a0la posibilidad de comprendernos\u00a0 bas\u00e1ndonos en el reconocimiento del otro que es el presupuesto\u00a0 de \u00a0cada di\u00e1logo y de la misma vida asociativa. Tambi\u00e9n \u00a0\u00a0\u00a0la legislaci\u00f3n en \u00e1mbito m\u00e9dico y sanitario requiere esta visi\u00f3n amplia y un enfoque \u00a0integral de lo que m\u00e1s promueve el bien com\u00fan en las situaciones concretas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la esperanza de que estas reflexiones puedan ser de ayuda, os deseo de todo coraz\u00f3n que vuestra reuni\u00f3n tenga lugar en un clima sereno y constructivo; que pod\u00e1is identificar las formas m\u00e1s adecuadas para abordar estos asuntos delicados, en vista del bien de todos los que encontr\u00e1is y con los que colabor\u00e1is\u00a0 en vuestra exigente profesi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or os bendiga y Nuestra Se\u00f1ora os proteja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del Vaticano, 7 de noviembre de 2017<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/es\/bollettino\/pubblico\/2017\/11\/16\/mens.html\">Mensaje del Santo Padre al Presidente de la 23ma Sesi\u00f3n de la Conferencia de los Estados Partes de la Convenci\u00f3n Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim\u00e1tico (COP-23)<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/es\/bollettino\/pubblico\/2017\/11\/16\/aud.html\">Audiencias<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/es\/bollettino\/pubblico\/2017\/11\/16\/nomb.html\">Renuncias y nombramientos<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/es\/bollettino\/pubblico\/2017\/11\/16\/un.html\">Audiencia a los participantes en la Asamblea Internacional de la Confederaci\u00f3n Uni\u00f3n Apost\u00f3lica del Clero<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/es\/bollettino\/pubblico\/2017\/11\/16\/com.html\">Comunicado de la Oficina de Prensa: Audiencia al Presidente de la Rep\u00fablica de Austria<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Vaticano, 16- 17 noviembre 2017), 16.11.2017<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mensaje del Santo Padre Al venerado hermano Mons. Vincenzo Paglia Presidente de la Academia Pontificia para la Vida Le env\u00edo mi cordial\u00a0 saludo\u00a0 as\u00ed como a todos \u00a0los participantes \u00a0en el Encuentro Regional&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6306,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-6303","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6303","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6303"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6303\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6307,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6303\/revisions\/6307"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6306"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}