{"id":6407,"date":"2017-12-11T14:05:54","date_gmt":"2017-12-11T22:05:54","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=6407"},"modified":"2017-12-11T14:06:31","modified_gmt":"2017-12-11T22:06:31","slug":"mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-xxvi-jornada-mundial-del-enfermo-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-xxvi-jornada-mundial-del-enfermo-2018\/","title":{"rendered":"Mensaje del Santo Padre Francisco para la XXVI Jornada Mundial del Enfermo 2018"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Papa-Francisco-con-personas-pobres.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-5702\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Papa-Francisco-con-personas-pobres-300x198.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Papa-Francisco-con-personas-pobres-300x198.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Papa-Francisco-con-personas-pobres-768x508.jpg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Papa-Francisco-con-personas-pobres-1024x677.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Mater Ecclesiae: \u00abAh\u00ed tienes a tu hijo&#8230; Ah\u00ed tienes a tu madre.<br \/>\nY desde aquella hora, el disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su casa\u00bb\u00a0 (Jn\u00a019,26-27)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia debe servir siempre a los enfermos y a los que cuidan de ellos con renovado vigor, en fidelidad al mandato del Se\u00f1or (cf.\u00a0Lc\u00a09,2-6;\u00a0Mt\u00a010,1-8;\u00a0Mc\u00a06,7-13), siguiendo el ejemplo muy elocuente de su Fundador y Maestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este a\u00f1o, el tema de la Jornada del Enfermo se inspira en las palabras que Jes\u00fas, desde la cruz, dirige a su madre Mar\u00eda y a Juan: \u00abAh\u00ed tienes a tu hijo&#8230; Ah\u00ed tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su casa\u00bb (Jn\u00a019,26-27).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Estas palabras del Se\u00f1or iluminan profundamente el misterio de la Cruz. Esta no representa una tragedia sin esperanza, sino que es el lugar donde Jes\u00fas muestra su gloria y deja sus \u00faltimas voluntades de amor, que se convierten en las reglas constitutivas de la comunidad cristiana y de la vida de todo disc\u00edpulo.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, las palabras de Jes\u00fas son el origen de la\u00a0vocaci\u00f3n materna de Mar\u00eda hacia la humanidad entera. Ella ser\u00e1 la madre de los disc\u00edpulos de su Hijo y cuidar\u00e1 de ellos y de su camino. Y sabemos que el cuidado materno de un hijo o de una hija incluye todos los aspectos de su educaci\u00f3n, tanto los materiales como los espirituales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor indescriptible de la cruz traspasa el alma de Mar\u00eda (cf.\u00a0Lc\u00a02,35), pero no la paraliza. Al contrario, como Madre del Se\u00f1or comienza para ella un nuevo camino de entrega. En la cruz, Jes\u00fas se preocupa por la Iglesia y por la humanidad entera, y Mar\u00eda est\u00e1 llamada a compartir esa misma preocupaci\u00f3n. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles, al describir la gran efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en Pentecost\u00e9s, nos muestran que Mar\u00eda comenz\u00f3 su misi\u00f3n en la primera comunidad de la Iglesia. Una tarea que no se acaba nunca.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li>El disc\u00edpulo Juan, el disc\u00edpulo amado, representa a la Iglesia, pueblo mesi\u00e1nico. \u00c9l debe\u00a0reconocer a Mar\u00eda como su propia madre. Y al reconocerla, est\u00e1 llamado a acogerla, a contemplar en ella el modelo del discipulado y tambi\u00e9n la vocaci\u00f3n materna que Jes\u00fas le ha confiado, con las inquietudes y los planes que conlleva: la Madre que ama y genera a hijos capaces de amar seg\u00fan el mandato de Jes\u00fas. Por lo tanto, la vocaci\u00f3n materna de Mar\u00eda, la vocaci\u00f3n de cuidar a sus hijos, se transmite a Juan y a toda la Iglesia. Toda la comunidad de los disc\u00edpulos est\u00e1 involucrada en la vocaci\u00f3n materna de Mar\u00eda.<\/li>\n<li>Juan, como disc\u00edpulo que lo comparti\u00f3 todo con Jes\u00fas, sabe que el Maestro quiere\u00a0conducir a todos los hombres al encuentro con el Padre. Nos ense\u00f1a c\u00f3mo Jes\u00fas encontr\u00f3 a muchas personas enfermas en el esp\u00edritu, porque estaban llenas de orgullo (cf.\u00a0Jn8,31-39) y enfermas en el cuerpo (cf.\u00a0Jn\u00a05,6). A todas les dio misericordia y perd\u00f3n, y a los enfermos tambi\u00e9n curaci\u00f3n f\u00edsica, un signo de la vida abundante del Reino, donde se enjuga cada l\u00e1grima. Al igual que Mar\u00eda, los disc\u00edpulos est\u00e1n llamados a cuidar unos de otros, pero no exclusivamente. Saben que el coraz\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 abierto a todos, sin excepci\u00f3n. Hay que proclamar el Evangelio del Reino a todos, y la caridad de los cristianos se ha de dirigir a todos los necesitados, simplemente porque son personas, hijos de Dios.<\/li>\n<li>Esta\u00a0vocaci\u00f3n materna de la Iglesia hacia los necesitados y los enfermos\u00a0se ha concretado, en su historia bimilenaria, en una rica serie de iniciativas en favor de los enfermos. Esta historia de dedicaci\u00f3n no se debe olvidar. Contin\u00faa hoy en todo el mundo. En los pa\u00edses donde existen sistemas sanitarios p\u00fablicos y adecuados, el trabajo de las congregaciones cat\u00f3licas, de las di\u00f3cesis y de sus hospitales, adem\u00e1s de proporcionar una atenci\u00f3n m\u00e9dica de calidad, trata de poner a la persona humana en el centro del proceso terap\u00e9utico y de realizar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en el respeto de la vida y de los valores morales cristianos. En los pa\u00edses donde los sistemas sanitarios son inadecuados o inexistentes, la Iglesia trabaja para ofrecer a la gente la mejor atenci\u00f3n sanitaria posible, para eliminar la mortalidad infantil y erradicar algunas enfermedades generalizadas. En todas partes trata de cuidar, incluso cuando no puede sanar. La imagen de la Iglesia como un \u00abhospital de campa\u00f1a\u00bb, que acoge a todos los heridos por la vida, es una realidad muy concreta, porque en algunas partes del mundo, s\u00f3lo los hospitales de los misioneros y las di\u00f3cesis brindan la atenci\u00f3n necesaria a la poblaci\u00f3n.<\/li>\n<li>La\u00a0memoria de la larga historia de servicio a los enfermos\u00a0es motivo de alegr\u00eda para la comunidad cristiana y especialmente para aquellos que realizan ese servicio en la actualidad. Sin embargo, hace falta mirar al pasado sobre todo para dejarse enriquecer por el mismo. De \u00e9l debemos aprender: la generosidad hasta el sacrificio total de muchos fundadores de institutos al servicio de los enfermos; la creatividad, impulsada por la caridad, de muchas iniciativas emprendidas a lo largo de los siglos; el compromiso en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, para proporcionar a los enfermos una atenci\u00f3n innovadora y fiable. Este legado del pasado ayuda a proyectar bien el futuro. Por ejemplo, ayuda a preservar los hospitales cat\u00f3licos del riesgo del \u00abempresarialismo\u00bb, que en todo el mundo intenta que la atenci\u00f3n m\u00e9dica caiga en el \u00e1mbito del mercado y termine descartando a los pobres.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inteligencia organizacional y la caridad requieren m\u00e1s bien que se respete a la persona enferma en su dignidad y se la ponga siempre en el centro del proceso de la curaci\u00f3n. Estas deben ser las orientaciones tambi\u00e9n de los cristianos que trabajan en las estructuras p\u00fablicas y que, por su servicio, est\u00e1n llamados a dar un buen testimonio del Evangelio.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas entreg\u00f3 a la Iglesia su\u00a0poder de curar: \u00abA los que crean, les acompa\u00f1ar\u00e1n estos signos: [\u2026] impondr\u00e1n las manos a los enfermos, y quedar\u00e1n sanos\u00bb (Mc\u00a016,17-18). En los Hechos de los Ap\u00f3stoles, leemos la descripci\u00f3n de las curaciones realizadas por Pedro (cf.\u00a0Hch\u00a03,4-8)y Pablo (cf.\u00a0Hch\u00a014,8-11). La tarea de la Iglesia, que sabe que debe mirar a los enfermos con la misma mirada llena de ternura y compasi\u00f3n que su Se\u00f1or, responde a este don de Jes\u00fas. La pastoral de la salud sigue siendo, y siempre ser\u00e1, una misi\u00f3n necesaria y esencial que hay que vivir con renovado \u00edmpetu tanto en las comunidades parroquiales como en los centros de atenci\u00f3n m\u00e1s excelentes. No podemos olvidar la ternura y la perseverancia con las que muchas familias acompa\u00f1an a sus hijos, padres y familiares, enfermos cr\u00f3nicos o discapacitados graves. La atenci\u00f3n brindada en la familia es un testimonio extraordinario de amor por la persona humana que hay que respaldar con un reconocimiento adecuado y con unas pol\u00edticas apropiadas. Por lo tanto, m\u00e9dicos y enfermeros, sacerdotes, consagrados y voluntarios, familiares y todos aquellos que se comprometen en el cuidado de los enfermos, participan en esta misi\u00f3n eclesial. Se trata de una responsabilidad compartida que enriquece el valor del servicio diario de cada uno.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">A Mar\u00eda, Madre de la ternura, queremos confiarle todos los enfermos en el cuerpo y en el esp\u00edritu, para que los sostenga en la esperanza. Le pedimos tambi\u00e9n que nos ayude a acoger a nuestros hermanos enfermos. La Iglesia sabe que necesita una gracia especial para estar a la altura de su servicio evang\u00e9lico de atenci\u00f3n a los enfermos. Por lo tanto, la oraci\u00f3n a la Madre del Se\u00f1or nos ve unidos en una s\u00faplica insistente, para que cada miembro de la Iglesia viva con amor la vocaci\u00f3n al servicio de la vida y de la salud. La Virgen Mar\u00eda interceda por esta XXVI Jornada Mundial del Enfermo, ayude a las personas enfermas a vivir su sufrimiento en comuni\u00f3n con el Se\u00f1or Jes\u00fas y apoye a quienes cuidan de ellas. A todos, enfermos, agentes sanitarios y voluntarios, imparto de coraz\u00f3n la Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Vaticano, 26 de noviembre de 2017.<br \/>\nSolemnidad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Rey del Universo.<\/p>\n<p>Francisco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mater Ecclesiae: \u00abAh\u00ed tienes a tu hijo&#8230; Ah\u00ed tienes a tu madre. 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