{"id":6532,"date":"2018-01-16T14:19:11","date_gmt":"2018-01-16T22:19:11","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=6532"},"modified":"2018-01-16T14:19:11","modified_gmt":"2018-01-16T22:19:11","slug":"encuentro-con-los-sacerdotes-religiososas-consagradosas-y-seminaristas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/encuentro-con-los-sacerdotes-religiososas-consagradosas-y-seminaristas\/","title":{"rendered":"Encuentro con los sacerdotes, religiosos\/as, consagrados\/as y seminaristas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-5.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6533\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-5-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-5-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-5-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-5.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2018\/outside\/documents\/papa-francesco-cile-peru_2018.html\">VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO A CHILE Y PER\u00da<\/a><br \/>\n(15-22 DE ENERO DE 2018)<\/p>\n<p>ENCUENTRO CON LOS SACERDOTES, RELIGIOSOS\/AS, CONSAGRADOS\/AS Y SEMINARISTAS<\/p>\n<p><em>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/em><\/p>\n<p><em>Catedral de Santiago<br \/>\nMartes, 16 de enero 2018<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, buenas tardes:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me alegra poder compartir este encuentro con ustedes. Me gust\u00f3 la manera con la que el Card. Ezzati los iba presentando: aqu\u00ed est\u00e1n, aqu\u00ed est\u00e1n \u2026 las consagradas, los consagrados, los presb\u00edteros, los di\u00e1conos permanentes, los seminaristas, aqu\u00ed est\u00e1n. Me vino a la memoria el d\u00eda de nuestra ordenaci\u00f3n o consagraci\u00f3n cuando, despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n, dec\u00edamos: \u00abAqu\u00ed estoy, Se\u00f1or, para hacer tu voluntad\u00bb. En este encuentro queremos decirle al Se\u00f1or: \u00abaqu\u00ed estamos\u00bb para renovar nuestro s\u00ed. Queremos renovar juntos la respuesta al llamado que un d\u00eda inquiet\u00f3 nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y para ello, creo que nos puede ayudar partir del pasaje del Evangelio que escuchamos y compartir tres momentos de Pedro y de la primera comunidad: Pedro\/la comunidad abatida, Pedro\/la comunidad misericordiada, y Pedro\/la comunidad transfigurada. Juego con este binomio Pedro-comunidad ya que la vivencia de los ap\u00f3stoles siempre tiene este doble aspecto, uno personal y uno comunitario. Van de la mano, no los podemos separar. Somos, s\u00ed, llamados individualmente pero siempre a ser parte de un grupo m\u00e1s grande. No existe el\u00a0<em>selfie<\/em>\u00a0vocacional, no existe. La vocaci\u00f3n exige que la foto te la saque otro, y \u00a1qu\u00e9 le vamos a hacer! As\u00ed son las cosas.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>Pedro abatido, la comunidad abatida<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre me gust\u00f3 el estilo de los Evangelios de no decorar ni endulzar los acontecimientos, ni de pintarlos bonitos. Nos presentan la vida como viene y no como tendr\u00eda que ser. El Evangelio no tiene miedo de mostrarnos los momentos dif\u00edciles, y hasta conflictivos, que pasaron los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recompongamos la escena. Hab\u00edan matado a Jes\u00fas; algunas mujeres dec\u00edan que estaba vivo (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a024,22-24). Si bien hab\u00edan visto a Jes\u00fas Resucitado, el acontecimiento es tan fuerte que los disc\u00edpulos necesitar\u00edan tiempo para comprender. Lucas dice: \u201cEra tal la alegr\u00eda que no pod\u00edan creer\u201d. Necesitar\u00edan tiempo para comprender lo que hab\u00eda sucedido. Comprensi\u00f3n que les llegar\u00e1 en Pentecost\u00e9s, con el env\u00edo del Esp\u00edritu Santo. La irrupci\u00f3n del Resucitado llevar\u00e1 tiempo para calar el coraz\u00f3n de los suyos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los disc\u00edpulos vuelven a su tierra. Van a hacer lo que sab\u00edan hacer: pescar. No estaban todos, s\u00f3lo algunos. \u00bfDivididos, fragmentados? No lo sabemos. Lo que nos dice la Escritura es que los que estaban no pescaron nada. Tienen las redes vac\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hab\u00eda otro vac\u00edo que pesaba inconscientemente sobre ellos: el desconcierto y la turbaci\u00f3n por la muerte de su Maestro. Ya no est\u00e1, fue crucificado. Pero no s\u00f3lo \u00c9l estaba crucificado, sino ellos tambi\u00e9n, ya que la muerte de Jes\u00fas puso en evidencia un torbellino de conflictos en el coraz\u00f3n de sus amigos. Pedro lo neg\u00f3, Judas lo traicion\u00f3, los dem\u00e1s huyeron y se escondieron. Solo un pu\u00f1ado de mujeres y el disc\u00edpulo amado se quedaron. El resto, se march\u00f3. En cuesti\u00f3n de d\u00edas todo se vino abajo.\u00a0<em>Son las horas del desconcierto y la turbaci\u00f3n en la vida del disc\u00edpulo<\/em>. En los momentos \u00aben los que la polvareda de las persecuciones, tribulaciones, dudas, etc., es levantada por acontecimientos culturales e hist\u00f3ricos, no es f\u00e1cil atinar con el camino a seguir. Existen varias tentaciones propias de ese tiempo: discutir ideas, no darle la debida atenci\u00f3n al asunto, fijarse demasiado en los perseguidores\u2026 y creo que la peor de todas las tentaciones es quedarse rumiando la desolaci\u00f3n\u00bb<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftn1\">[1]<\/a>. S\u00ed, quedarse rumiando la desolaci\u00f3n. Y esto es lo que le pas\u00f3 a los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como nos dec\u00eda el Card. Ezzati, \u00abla vida presbiteral y consagrada en Chile ha atravesado y atraviesa horas dif\u00edciles de turbulencias y desaf\u00edos no indiferentes. Junto a la fidelidad de la inmensa mayor\u00eda, ha crecido tambi\u00e9n la ciza\u00f1a del mal y su secuela de esc\u00e1ndalo y deserci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Momento de turbulencias. Conozco el dolor que han significado los casos de abusos ocurridos a menores de edad y sigo con atenci\u00f3n cu\u00e1nto hacen para superar ese grave y doloroso mal. Dolor por el da\u00f1o y sufrimiento de las v\u00edctimas y sus familias, que han visto traicionada la confianza que hab\u00edan puesto en los ministros de la Iglesia. Dolor por el sufrimiento de las comunidades eclesiales, y dolor tambi\u00e9n por ustedes, hermanos, que adem\u00e1s del desgaste por la entrega han vivido el da\u00f1o que provoca la sospecha y el cuestionamiento, que en algunos o muchos pudo haber introducido la duda, el miedo y la desconfianza. S\u00e9 que a veces han sufrido insultos en el metro o caminando por la calle; que ir \u00abvestido de cura\u00bb en muchos lados se est\u00e1 \u00abpagando caro\u00bb. Por eso los invito a que pidamos a Dios nos d\u00e9 la lucidez de llamar a la realidad por su nombre, la valent\u00eda de pedir perd\u00f3n y la capacidad de aprender a escuchar lo que \u00c9l nos est\u00e1 diciendo y no rumiar la desolaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gustar\u00eda a\u00f1adir adem\u00e1s otro aspecto importante. Nuestras sociedades est\u00e1n cambiando. El Chile de hoy es muy distinto al que conoc\u00ed en tiempos de mi juventud, cuando me formaba. Est\u00e1n naciendo nuevas y diversas formas culturales que no se ajustan a los m\u00e1rgenes conocidos. Y tenemos que reconocer que, muchas veces, no sabemos c\u00f3mo insertarnos en estas nuevas circunstancias. A menudo so\u00f1amos con las \u00abcebollas de Egipto\u00bb y nos olvidamos que la tierra prometida est\u00e1 delante, no atr\u00e1s. Que la promesa es de ayer, pero para ma\u00f1ana. Y entonces podemos caer en la tentaci\u00f3n de recluirnos y aislarnos para defender nuestros planteos que terminan siendo no m\u00e1s que buenos mon\u00f3logos. Podemos tener la tentaci\u00f3n de pensar que todo est\u00e1 mal, y en lugar de profesar una \u00abbuena nueva\u00bb, lo \u00fanico que profesamos es apat\u00eda y desilusi\u00f3n. As\u00ed cerramos los ojos ante los desaf\u00edos pastorales creyendo que el Esp\u00edritu no tendr\u00eda nada que decir. As\u00ed nos olvidamos que el Evangelio es un camino de conversi\u00f3n, pero no s\u00f3lo de \u00ablos otros\u00bb, sino tambi\u00e9n de nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos guste o no, estamos invitados a enfrentar la realidad as\u00ed como se presenta. La realidad personal, comunitaria y social. Las redes \u2014dicen los disc\u00edpulos\u2014 est\u00e1n vac\u00edas, y podemos comprender los sentimientos que esto genera. Vuelven a casa sin grandes aventuras que contar, vuelven a casa con las manos vac\u00edas, vuelven a casa abatidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 qued\u00f3 de esos disc\u00edpulos fuertes, animados, airosos, que se sent\u00edan elegidos y que hab\u00edan dejado todo para seguir a Jes\u00fas? (cf.\u00a0<em>Mc<\/em>\u00a01,16-20); \u00bfqu\u00e9 qued\u00f3 de esos disc\u00edpulos seguros de s\u00ed, que ir\u00edan a prisi\u00f3n y hasta dar\u00edan la vida por su Maestro (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>22,33), que para defenderlo quer\u00edan mandar fuego sobre la tierra (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a09,54), por el que desenvainar\u00edan la espada y dar\u00edan batalla? (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a022,49-51); \u00bfqu\u00e9 qued\u00f3 del Pedro que increpaba a su Maestro acerca de c\u00f3mo tendr\u00eda que llevar adelante su vida y su programa redentor? La desolaci\u00f3n (cf.\u00a0<em>Mc<\/em>\u00a08,31-33).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li><em>Pedro misericordiado, la comunidad misericordiada<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la hora de la verdad en la vida de la primera comunidad. Es la hora en la que Pedro se confront\u00f3 con parte de s\u00ed mismo. Con la parte de su verdad que muchas veces no quer\u00eda ver. Hizo experiencia de su limitaci\u00f3n, de su fragilidad, de su ser pecador. Pedro el temperamental, el jefe impulsivo y salvador, con una buena dosis de autosuficiencia y exceso de confianza en s\u00ed mismo y en sus posibilidades, tuvo que someterse a su debilidad y a pecado. \u00c9l era tan pecador como los otros, era tan necesitado como los otros, era tan fr\u00e1gil como los otros. Pedro fall\u00f3 a quien jur\u00f3 cuidar. Hora crucial en la vida de Pedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como disc\u00edpulos, como Iglesia, nos puede pasar lo mismo: hay momentos en los que nos confrontamos no con nuestras glorias, sino con nuestra debilidad. Horas cruciales en la vida de los disc\u00edpulos, pero en esa hora es tambi\u00e9n donde nace el ap\u00f3stol. Dejemos que el texto nos lleve de la mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDespu\u00e9s de comer, Jes\u00fas dijo a Sim\u00f3n Pedro: Sim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a021,15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de comer, Jes\u00fas invita a Pedro a dar un paseo y la \u00fanica palabra es una pregunta, una pregunta de amor: \u00bfMe amas? Jes\u00fas no va al reproche ni a la condena. Lo \u00fanico que quiere hacer es salvar a Pedro. Lo quiere salvar del peligro de quedarse encerrado en su pecado, de que quede \u00abmasticando\u00bb la desolaci\u00f3n fruto de su limitaci\u00f3n; salvarlo del peligro de claudicar, por sus limitaciones, de todo lo bueno que hab\u00eda vivido con Jes\u00fas. Jes\u00fas lo quiere salvar del encierro y del aislamiento. Lo quiere salvar de esa actitud destructiva que es victimizarse o, al contrario, caer en un \u00abda todo lo mismo\u00bb y que al final termina aguando cualquier compromiso en el m\u00e1s perjudicial relativismo. Quiere liberarlo de tomar a quien se le opone como si fuese un enemigo, o no aceptar con serenidad las contradicciones o las cr\u00edticas. Quiere liberarlo de la tristeza y especialmente del mal humor. Con esa pregunta, Jes\u00fas invita a Pedro a que escuche su coraz\u00f3n y aprenda\u00a0<em>a discernir<\/em>. Ya que \u00abno era de Dios defender la verdad a costa de la caridad, ni la caridad a costa de la verdad, ni el equilibrio a costa de ambas, tiene que discernir, Jes\u00fas quiere evitar que Pedro se vuelva un veraz destructor o un caritativo mentiroso o un perplejo paralizado\u00bb<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftn2\">[2]<\/a>, como nos puede pasar en estas situaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas interrog\u00f3 a Pedro sobre su amor e insisti\u00f3 en \u00e9l hasta que este pudo darle una\u00a0<em>respuesta realista<\/em>: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te quiero\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a021,17). As\u00ed Jes\u00fas lo confirma en la misi\u00f3n. As\u00ed lo vuelve definitivamente su ap\u00f3stol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es lo que fortalece a Pedro como ap\u00f3stol? \u00bfQu\u00e9 nos mantiene a nosotros ap\u00f3stoles? Una sola cosa: \u00abFuimos tratados con misericordia\u00bb. \u00abFuimos tratados con misericordia\u00bb(<em>1 Tm<\/em>\u00a01,12-16). \u00abEn medio de nuestros pecados, l\u00edmites, miserias; en medio de nuestras m\u00faltiples ca\u00eddas, Jesucristo nos vio, se acerc\u00f3, nos dio su mano y nos trat\u00f3 con misericordia. Cada uno de nosotros podr\u00eda hacer memoria, repasando todas las veces que el Se\u00f1or lo vio, lo mir\u00f3, se acerc\u00f3 y lo trat\u00f3 con misericordia\u00bb<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftn3\">[3]<\/a>. Los invito a que lo hagan. No estamos aqu\u00ed porque seamos mejores que otros. No somos superh\u00e9roes que, desde la altura, bajan a encontrarse con los \u00abmortales\u00bb. M\u00e1s bien somos enviados con la conciencia de ser hombres y mujeres perdonados. Y esa es la fuente de nuestra alegr\u00eda. Somos consagrados, pastores al estilo de Jes\u00fas herido, muerto y resucitado. El consagrado \u2013y cuando digo consagrados digo todos los que est\u00e1n aqu\u00ed\u2013 es quien encuentra en sus heridas los signos de la Resurrecci\u00f3n. Es quien puede ver en las heridas del mundo la fuerza de la Resurrecci\u00f3n. Es quien, al estilo de Jes\u00fas, no va a encontrar a sus hermanos con el reproche y la condena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jesucristo no se presenta a los suyos sin llagas; precisamente desde sus llagas es donde Tom\u00e1s puede confesar la fe. Estamos invitados a no disimular o esconder nuestras llagas. Una Iglesia con llagas es capaz de comprender las llagas del mundo de hoy y hacerlas suyas, sufrirlas, acompa\u00f1arlas y buscar sanarlas. Una Iglesia con llagas no se pone en el centro, no se cree perfecta, sino que pone all\u00ed al \u00fanico que puede sanar las heridas y tiene nombre: Jesucristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conciencia de tener llagas nos libera; s\u00ed, nos libera de volvernos autorreferenciales, de creernos superiores. Nos libera de esa tendencia \u00abprometeica de quienes en el fondo s\u00f3lo conf\u00edan en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo cat\u00f3lico propio del pasado\u00bb<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Jes\u00fas, nuestras llagas son resucitadas. Nos hacen solidarios; nos ayudan a derribar los muros que nos encierran en una actitud elitista para estimularnos a tender puentes e ir a encontrarnos con tantos sedientos del mismo amor misericordioso que s\u00f3lo Cristo nos puede brindar. \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas veces so\u00f1amos con planes apost\u00f3licos expansionistas, meticulosos y bien dibujados, propios de generales derrotados! As\u00ed negamos nuestra historia de Iglesia, que es gloriosa por ser historia de sacrificios, de esperanza, de lucha cotidiana, de vida deshilachada en el servicio, de constancia en el trabajo que cansa, porque todo trabajo es sudor de nuestra frente\u00bb<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftn5\">[5]<\/a>. Veo con cierta preocupaci\u00f3n que existen comunidades que viven arrastradas m\u00e1s por la desesperaci\u00f3n de estar en cartelera, por ocupar espacios, por aparecer y mostrarse, que por remangarse y salir a tocar la realidad sufrida de nuestro pueblo fiel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 cuestionadora reflexi\u00f3n la de ese santo chileno que advert\u00eda: \u00abSer\u00e1n, pues, m\u00e9todos falsos todos lo que sean impuestos por uniformidad; todos los que pretendan dirigirnos a Dios haci\u00e9ndonos olvidar de nuestros hermanos; todos los que nos hagan cerrar los ojos sobre el universo, en lugar de ense\u00f1arnos a abrirlos para elevar todo al Creador de todo ser; todos los que nos hagan ego\u00edstas y nos replieguen sobre nosotros mismos\u00bb<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Pueblo de Dios no espera ni necesita de nosotros superh\u00e9roes, espera pastores, hombres y mujeres consagrados, que sepan de compasi\u00f3n, que sepan tender una mano, que sepan detenerse ante el ca\u00eddo y, al igual que Jes\u00fas, ayuden a salir de ese c\u00edrculo de \u00abmasticar\u00bb la desolaci\u00f3n que envenena el alma.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li><em>Pedro transfigurado, la comunidad transfigurada<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas invita a Pedro a discernir y as\u00ed comienzan a cobrar fuerza muchos acontecimientos de la vida de Pedro, como el gesto prof\u00e9tico del lavatorio de los pies. Pedro, el que se resist\u00eda a dejarse lavar los pies, comenzaba a comprender que la verdadera grandeza pasa por hacerse peque\u00f1o y servidor<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftn7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Que pedagog\u00eda la de nuestro Se\u00f1or! Del gesto prof\u00e9tico de Jes\u00fas a la Iglesia prof\u00e9tica que, lavada de su pecado, no tiene miedo de salir a servir a una humanidad herida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro experiment\u00f3 en su carne la herida no s\u00f3lo del pecado, sino de sus propios l\u00edmites y flaquezas. Pero descubri\u00f3 en Jes\u00fas que sus heridas pueden ser camino de Resurrecci\u00f3n. Conocer a Pedro abatido para conocer al Pedro transfigurado es la invitaci\u00f3n a pasar de ser una Iglesia de abatidos desolados a una Iglesia servidora de tantos abatidos que conviven a nuestro lado. Una Iglesia capaz de ponerse al servicio de su Se\u00f1or en el hambriento, en el preso, en el sediento, en el desalojado, en el desnudo, en el enfermo\u2026 (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a025,35). Un servicio que no se identifica con asistencialismo o paternalismo, sino con conversi\u00f3n de coraz\u00f3n. El problema no est\u00e1 en darle de comer al pobre, o vestir al desnudo, o acompa\u00f1ar al enfermo, sino en considerar que el pobre, el desnudo, el enfermo, el preso, el desalojado tienen la dignidad para sentarse en nuestras mesas, de sentirse \u00aben casa\u00bb entre nosotros, de sentirse familia. Ese es el signo de que el Reino de los Cielos est\u00e1 entre nosotros. Es el signo de una Iglesia que fue herida por su pecado, misericordiada por su Se\u00f1or, y convertida en prof\u00e9tica por vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Renovar la profec\u00eda es renovar nuestro compromiso de no esperar un mundo ideal, una comunidad ideal, un disc\u00edpulo ideal para vivir o para evangelizar, sino crear las condiciones para que cada persona abatida pueda encontrarse con Jes\u00fas. No se aman las situaciones ni las comunidades ideales, se aman las personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reconocimiento sincero, dolorido y orante de nuestros l\u00edmites, lejos de alejarnos de nuestro Se\u00f1or nos permite volver a Jes\u00fas sabiendo que \u00ab\u00c9l siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese \u00e9pocas oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana nunca envejece\u2026 Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, m\u00e9todos creativos, otras formas de expresi\u00f3n, signos m\u00e1s elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual\u00bb<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftn8\">[8]<\/a>. Qu\u00e9 bien nos hace a todos dejar que Jes\u00fas nos renueve el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando comenzaba este encuentro, les dec\u00eda que ven\u00edamos a renovar nuestro s\u00ed, con ganas, con pasi\u00f3n. Queremos renovar nuestro s\u00ed, pero realista, porque est\u00e1 apoyado en la mirada de Jes\u00fas. Los invito a que cuando vuelvan a casa armen en su coraz\u00f3n una especie de testamento espiritual, al estilo del Cardenal Ra\u00fal Silva Henr\u00edquez. Esa hermosa oraci\u00f3n que comienza diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa Iglesia que yo amo es la Santa Iglesia de todos los d\u00edas\u2026 la tuya, la m\u00eda, la Santa Iglesia de todos los d\u00edas&#8230; Jesucristo, el Evangelio, el pan, la eucarist\u00eda, el Cuerpo de Cristo humilde cada d\u00eda. Con rostros de pobres y rostros de hombres y mujeres que cantaban, que luchaban, que sufr\u00edan. La Santa Iglesia de todos los d\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te pregunto: \u00bfC\u00f3mo es la Iglesia que t\u00fa amas? \u00bfAmas a esta Iglesia herida que encuentra vida en las llagas de Jes\u00fas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias por este encuentro, gracias por la oportunidad de renovar el \u00abs\u00ed\u00bb con ustedes. Que la Virgen del Carmen los cubra con su manto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y por favor, no se olviden de rezar por m\u00ed.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-2-4.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-1\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6534\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-2-4-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-2-4-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-2-4-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-2-4.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0Jorge Mario Bergoglio,\u00a0<em>Las cartas de la tribulaci\u00f3n<\/em>, 9, ed. Diego de Torres, Buenos Aires (1987).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em>ib\u00edd<\/em>.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref3\">[3]<\/a><em>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/messages\/pont-messages\/2016\/documents\/papa-francesco_20160827_videomessaggio-giubileo-misericordia-americhe.html\">Videomensaje al CELAM<\/a>\u00a0<\/em>en ocasi\u00f3n del Jubileo extraordinario de la Misericordia en el Continente americano (27 agosto 2016).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref4\">[4]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_mundanidad_espiritual\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>, 94.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref5\">[5]<\/a>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_mundanidad_espiritual\"><em>Ib\u00edd<\/em>.<\/a>, 96.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref6\">[6]<\/a>\u00a0San Alberto Hurtado,\u00a0<em>Discurso a j\u00f3venes de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica\u00a0<\/em>(1943).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref7\">[7]<\/a>\u00a0\u00abEl que quiere ser el primero, debe hacerse el \u00faltimo de todos y el servidor de todos\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a09,35).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref8\">[8]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Una_eterna_novedad\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>, 11.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, buenas tardes:<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Z<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0Jorge Mario Bergoglio,\u00a0<em>Las cartas de la tribulaci\u00f3n<\/em>, 9, ed. Diego de Torres, Buenos Aires (1987).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em>ib\u00edd<\/em>.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref3\">[3]<\/a><em>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/messages\/pont-messages\/2016\/documents\/papa-francesco_20160827_videomessaggio-giubileo-misericordia-americhe.html\">Videomensaje al CELAM<\/a>\u00a0<\/em>en ocasi\u00f3n del Jubileo extraordinario de la Misericordia en el Continente americano (27 agosto 2016).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref4\">[4]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_mundanidad_espiritual\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>, 94.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref5\">[5]<\/a>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_mundanidad_espiritual\"><em>Ib\u00edd<\/em>.<\/a>, 96.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref6\">[6]<\/a>\u00a0San Alberto Hurtado,\u00a0<em>Discurso a j\u00f3venes de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica\u00a0<\/em>(1943).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref7\">[7]<\/a>\u00a0\u00abEl que quiere ser el primero, debe hacerse el \u00faltimo de todos y el servidor de todos\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a09,35).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html#_ftnref8\">[8]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Una_eterna_novedad\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>, 11.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO A CHILE Y PER\u00da (15-22 DE ENERO DE 2018) ENCUENTRO CON LOS SACERDOTES, RELIGIOSOS\/AS, CONSAGRADOS\/AS Y SEMINARISTAS DISCURSO DEL SANTO PADRE Catedral de Santiago Martes, 16 de&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6534,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-6532","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6532","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6532"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6532\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6535,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6532\/revisions\/6535"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6534"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6532"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6532"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6532"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}