{"id":6628,"date":"2018-02-02T13:34:21","date_gmt":"2018-02-02T21:34:21","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=6628"},"modified":"2018-02-02T13:35:12","modified_gmt":"2018-02-02T21:35:12","slug":"xxii-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/xxii-jornada-mundial-de-la-vida-consagrada\/","title":{"rendered":"XXII Jornada Mundial de la Vida Consagrada"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Papa-Francisco-2.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6629\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Papa-Francisco-2-200x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2018\/20180202-libretto-presentazione-del-signore.pdf\">FIESTA DE LA PRESENTACI\u00d3N DEL SE\u00d1OR<br \/>\nXXII JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA<\/a><\/p>\n<p><strong>CONCELEBRACI\u00d3N EUCAR\u00cdSTICA PARA LOS CONSAGRADOS<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL PAPA FRANCISCO<br \/>\n<\/em><\/strong><em><br \/>\nBas\u00edlica Vaticana<br \/>\nViernes, 2 de febrero de 2018<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de Navidad celebramos al Se\u00f1or que, entrando en el templo, va al encuentro de su pueblo. En el Oriente cristiano, a esta fiesta se la llama precisamente la \u00abFiesta del encuentro\u00bb: es el encuentro entre el Ni\u00f1o Dios, que trae novedad, y la humanidad que espera, representada por los ancianos en el templo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el templo sucede tambi\u00e9n otro encuentro, el de dos parejas: por una parte, los j\u00f3venes Mar\u00eda y Jos\u00e9, por otra, los ancianos Sime\u00f3n y Ana. Los ancianos reciben de los j\u00f3venes, y los j\u00f3venes de los ancianos. Mar\u00eda y Jos\u00e9 encuentran en el templo las\u00a0<em>ra\u00edces del pueblo<\/em>, y esto es importante, porque la promesa de Dios no se realiza individualmente y de una sola vez, sino juntos y a lo largo de la historia. Y encuentran tambi\u00e9n las\u00a0<em>ra\u00edces de la fe<\/em>, porque la fe no es una noci\u00f3n que se aprende en un libro, sino el arte de vivir con Dios, que se consigue por la experiencia de quien nos ha precedido en el camino. As\u00ed los dos j\u00f3venes, encontr\u00e1ndose con los ancianos, se encuentran a s\u00ed mismos. Y los dos ancianos, hacia el final de sus d\u00edas, reciben a Jes\u00fas, que es el sentido a sus vidas. En este episodio se cumple as\u00ed la profec\u00eda de Joel: \u00abVuestros hijos e hijas profetizar\u00e1n, vuestros ancianos tendr\u00e1n sue\u00f1os y visiones\u00bb (3,1). En ese encuentro los j\u00f3venes descubren su misi\u00f3n y los ancianos realizan sus sue\u00f1os. Y todo esto porque en el centro del encuentro est\u00e1 Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mir\u00e9monos a nosotros, queridos hermanos y hermanas consagrados. Todo comenz\u00f3 gracias al encuentro con el Se\u00f1or. De un encuentro y de una llamada naci\u00f3 el camino de la consagraci\u00f3n. Es necesario hacer memoria de ello. Y si recordamos bien veremos que en ese encuentro no est\u00e1bamos solos con Jes\u00fas: estaba tambi\u00e9n el pueblo de Dios \u2014la Iglesia\u2014, j\u00f3venes y ancianos, como en el Evangelio. All\u00ed hay un detalle interesante: mientras los j\u00f3venes Mar\u00eda y Jos\u00e9 observan fielmente las prescripciones de la Ley \u2014el Evangelio lo dice cuatro veces\u2014, y no hablan nunca, los ancianos Sime\u00f3n y Ana acuden y profetizan. Parece que deber\u00eda ser al contrario: en general, los j\u00f3venes son quienes hablan con \u00edmpetu del futuro, mientras los ancianos custodian el pasado. En el Evangelio sucede lo contrario, porque cuando uno se encuentra en el Se\u00f1or no tardan en llegar las sorpresas de Dios. Para dejar que sucedan en la vida consagrada es bueno recordar que no se puede renovar el encuentro con el Se\u00f1or sin el otro: nunca dejar atr\u00e1s, nunca hacer descartes generacionales, sino acompa\u00f1arse cada d\u00eda, con el Se\u00f1or en el centro. Porque si los j\u00f3venes est\u00e1n llamados a abrir nuevas puertas, los ancianos tienen las llaves. Y la juventud de un instituto est\u00e1 en ir a las ra\u00edces, escuchando a los ancianos. No hay futuro sin este encuentro entre ancianos y j\u00f3venes; no hay crecimiento sin ra\u00edces y no hay florecimiento sin brotes nuevos. Nunca profec\u00eda sin memoria, nunca memoria sin profec\u00eda; y, siempre encontrarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida fren\u00e9tica de hoy lleva a cerrar muchas puertas al encuentro, a menudo por el miedo al otro \u2014las puertas de los centros comerciales y las conexiones de red permanecen siempre abiertas\u2014. Que no sea as\u00ed en la vida consagrada: el hermano y la hermana que Dios me da son parte de mi historia, son dones que hay que custodiar. No vaya a suceder que miremos m\u00e1s la pantalla del tel\u00e9fono que los ojos del hermano, o que nos fijemos m\u00e1s en nuestros programas que en el Se\u00f1or. Porque cuando se ponen en el centro los proyectos, las t\u00e9cnicas y las estructuras, la vida consagrada deja de atraer y ya no comunica; no florece porque olvida \u00ablo que tiene sepultado\u00bb, es decir, las ra\u00edces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida consagrada nace y renace del encuentro con Jes\u00fas tal como es: pobre, casto y obediente. Se mueve por una doble v\u00eda: por un lado, la iniciativa amorosa de Dios, de la que todo comienza y a la que siempre debemos regresar; por otro lado, nuestra respuesta, que es de amor verdadero cuando se da\u00a0<em>sin peros ni excusas<\/em>, y cuando imita a Jes\u00fas pobre, casto y obediente. As\u00ed, mientras la vida del mundo trata de acumular, la vida consagrada deja las riquezas que son pasajeras para abrazar a Aquel que permanece. La vida del mundo persigue los placeres y los deseos del yo, la vida consagrada libera el afecto de toda posesi\u00f3n para amar completamente a Dios y a los dem\u00e1s. La vida del mundo se empecina en hacer lo que quiere, la vida consagrada elige la obediencia humilde como la libertad m\u00e1s grande. Y mientras la vida del mundo deja pronto con las manos y el coraz\u00f3n vac\u00edos, la vida seg\u00fan Jes\u00fas colma de paz hasta el final, como en el Evangelio, en el que los ancianos llegan felices al ocaso de la vida, con el Se\u00f1or en sus manos y la alegr\u00eda en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cu\u00e1nto bien nos hace, como Sime\u00f3n, tener al Se\u00f1or \u00aben brazos\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a02,28). No s\u00f3lo en la cabeza y en el coraz\u00f3n, sino en las manos, en todo lo que hacemos: en la oraci\u00f3n, en el trabajo, en la comida, al tel\u00e9fono, en la escuela, con los pobres, en todas partes. Tener al Se\u00f1or en las manos es el ant\u00eddoto contra el misticismo aislado y el activismo desenfrenado, porque el encuentro real con Jes\u00fas endereza tanto al devoto sentimental como al fren\u00e9tico fact\u00f3tum. Vivir el encuentro con Jes\u00fas es tambi\u00e9n el remedio para la\u00a0<em>par\u00e1lisis de la normalidad<\/em>, es abrirse a la cotidiana agitaci\u00f3n de la gracia. Dejarse encontrar por Jes\u00fas, ayudar a encontrar a Jes\u00fas: este es el secreto para mantener viva la llama de la vida espiritual. Es la manera de escapar a una vida asfixiada, dominada por los lamentos, la amargura y las inevitables decepciones. Encontrarse en Jes\u00fas como hermanos y hermanas, j\u00f3venes y ancianos, para superar la ret\u00f3rica est\u00e9ril de los \u00abviejos tiempos pasados\u00bb \u2014esa nostalgia que mata el alma\u2014, para acabar con el \u00abaqu\u00ed no hay nada bueno\u00bb. Si Jes\u00fas y los hermanos se encuentran todos los d\u00edas, el coraz\u00f3n no se polariza en el pasado o el futuro, sino que vive el hoy de Dios en paz con todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final de los Evangelios hay otro encuentro con Jes\u00fas que puede ayudar a la vida consagrada: el de las mujeres en el sepulcro. Fueron a encontrar a un muerto, su viaje parec\u00eda in\u00fatil. Tambi\u00e9n vosotros vais por el mundo a contracorriente: la vida del mundo rechaza f\u00e1cilmente la pobreza, la castidad y la obediencia. Pero, al igual que aquellas mujeres, vais adelante, a pesar de la preocupaci\u00f3n por las piedras pesadas que hay que remover (cf.\u00a0<em>Mc<\/em>\u00a016,3). Y al igual que aquellas mujeres, las primeras que encontraron al Se\u00f1or resucitado y vivo, os abraz\u00e1is a \u00c9l (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a028,9) y lo anunci\u00e1is inmediatamente a los hermanos, con los ojos que brillan de alegr\u00eda (cf. v. 8). Sois por tanto el amanecer perenne de la Iglesia: vosotros, consagrados y consagradas, sois el alba perenne de la Iglesia. Os deseo que reaviv\u00e9is hoy mismo el encuentro con Jes\u00fas, caminando juntos hacia \u00c9l; y as\u00ed se iluminar\u00e1n vuestros ojos y se fortalecer\u00e1n vuestros pasos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Papa-Francisco.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-1\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6630\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Papa-Francisco-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FIESTA DE LA PRESENTACI\u00d3N DEL SE\u00d1OR XXII JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA CONCELEBRACI\u00d3N EUCAR\u00cdSTICA PARA LOS CONSAGRADOS HOMIL\u00cdA DEL PAPA FRANCISCO Bas\u00edlica Vaticana Viernes, 2 de febrero de 2018 Cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6630,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-6628","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6628","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6628"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6628\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6631,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6628\/revisions\/6631"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6630"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6628"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6628"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6628"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}