{"id":6786,"date":"2018-03-15T12:50:59","date_gmt":"2018-03-15T19:50:59","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=6786"},"modified":"2018-03-15T12:50:59","modified_gmt":"2018-03-15T19:50:59","slug":"la-mujer-un-pilar-en-la-construccion-de-la-iglesia-y-de-la-sociedad-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/la-mujer-un-pilar-en-la-construccion-de-la-iglesia-y-de-la-sociedad-en-america-latina\/","title":{"rendered":"La mujer, un pilar en la construcci\u00f3n de la Iglesia y de la sociedad en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6507\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Papa-Francisco.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Discursos del Cardenal Marc Ouellet, P.S.S., y del Prof. Guzm\u00e1n M. Carriquiry Lecour durante los trabajos de la Asamblea Plenaria de la Comisi\u00f3n Pontificia para Am\u00e9rica Latina, 15.03.2018<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Del 6 al 9 de marzo, ha tenido lugar en el Palacio Apost\u00f3lico del Vaticano \u00a0la Asamblea Plenaria de la Comisi\u00f3n Pontificia para Am\u00e9rica Latina (CAL) dedicada al tema \u201cLa mujer, un pilar en la construcci\u00f3n de la Iglesia y de la sociedad en Am\u00e9rica Latina\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Publicamos a continuaci\u00f3n los discursos pronunciados durante los trabajos por S.E. el\u00a0 cardenal Marc Ouellet, PSS, Prefecto de la Congregaci\u00f3n de los Obispos y Presidente de la Comisi\u00f3n Pontificia para Am\u00e9rica Latina, y del Prof. Guzm\u00e1n M. Carriquiry Lecour, Secretario de la CAL.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>Discurso de S.E. el cardenal\u00a0 Marc Ouellet, P.S.S.<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>LA MUJER A LA LUZ DE LA TRINIDAD Y DE MARIA-IGLESIA<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Actualmente se admite de buen grado la necesidad de un reconocimiento teol\u00f3gico y pr\u00e1ctico m\u00e1s concreto de la mujer en la Iglesia y en nuestra sociedad<a name=\"_ftnref1\"><\/a><sup>[1]<\/sup>. El Papa Francisco lo ha reiterado en numerosas ocasiones siguiendo a sus predecesores, pero la ejecuci\u00f3n de pr\u00e1cticas eclesiales m\u00e1s abiertas a su presencia e influencia<a name=\"_ftnref2\"><\/a><sup>[2]<\/sup>\u00a0tarda en realizarse por razones que no son solamente de orden hist\u00f3rico y cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dejo a otros el an\u00e1lisis sociol\u00f3gico e hist\u00f3rico del problema para concentrarme en la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica que debe hacer su parte en este tema, con el fin de eliminar cuanto obstaculiza la promoci\u00f3n de la mujer y valorizar su dignidad a partir de las fuentes de la revelaci\u00f3n cristiana. De hecho, siguiendo las brechas abiertas por la ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea y las intuiciones del santo Papa Juan Pablo II, es posible profundizar el \u201cmisterio y los ministerios de la mujer\u201d<a name=\"_ftnref3\"><\/a><sup>[3]<\/sup>\u00a0en el designio de Dios, a partir de la persona del Esp\u00edritu Santo como Amor rec\u00edproco del Padre y del Hijo en la Trinidad, y as\u00ed fundamentar mejor su dignidad y su papel tanto en la Iglesia como en la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La cuesti\u00f3n debatida de la ordenaci\u00f3n sacerdotal reservada a los varones ha hecho correr r\u00edos de tinta y contin\u00faa suscitando la cr\u00edtica de los adeptos a una concepci\u00f3n absolutamente paritaria de la igualdad entre el hombre y la mujer, desde el punto de vista de los roles que se les asignan en los diferentes \u00e1mbitos culturales. No discutir\u00e9 aqu\u00ed la cuesti\u00f3n concreta del ministerio ordenado para la mujer, para concentrarme en el fundamento teol\u00f3gico del \u201cmisterio\u201d de la mujer a la luz de la Trinidad y de la relaci\u00f3n nupcial de Cristo y la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De entrada me inclino entonces por un m\u00e9todo teol\u00f3gico que parte de la revelaci\u00f3n de la Trinidad en Jesucristo, para comprender a la mujer, creada a imagen y semejanza de Dios, con la ayuda de la ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea acerca la<strong>\u00a0<\/strong><em>Imago Dei<\/em><strong>,\u00a0<\/strong>la cual restaura la legitimidad y el valor de la analog\u00eda entre la Trinidad y la familia<a name=\"_ftnref4\"><\/a><sup>[4]<\/sup>, no obstante una fuerte tradici\u00f3n contraria. Concedo sin embargo a esta analog\u00eda una importancia relativa en relaci\u00f3n con el conocimiento de Dios que nos viene fundamentalmente de la Persona de Jesucristo en su misterio de la encarnaci\u00f3n redentora. La analog\u00eda familiar aporta un complemento nada despreciable a la inteligencia del misterio trinitario, pero su valor estriba m\u00e1s en su significado antropol\u00f3gico. El Papa Francisco se refiere a esto numerosas veces en su Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica\u00a0<em>Amoris laetitia<\/em>: \u00abEl Dios Trinidad es comuni\u00f3n de amor, y la familia es su reflejo vivo. Las palabras de san Juan Pablo II nos iluminan: \u2018Nuestro Dios, en su misterio m\u00e1s \u00edntimo, no es una soledad, sino una familia, puesto que \u00e9l lleva en s\u00ed mismo la paternidad, la filiaci\u00f3n y la esencia de la familia que es el amor. Este amor, en la familia divina, es el Esp\u00edritu Santo\u2019<a name=\"_ftnref5\"><\/a><sup>[5]<\/sup>. La familia, de hecho, no es ajena a la esencia divina misma. Este aspecto trinitario de la pareja encuentra una nueva imagen en la teolog\u00eda paulina cuando el Ap\u00f3stol la pone en relaci\u00f3n con el \u00abmisterio \u00bb de la uni\u00f3n entre Cristo y la Iglesia (cf.\u00a0<em>Ef<\/em>\u00a05, 21-33)\u00bb<a name=\"_ftnref6\"><\/a><sup>[6]<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A\u00f1ado una \u00faltima premisa que me parece importante para indicar el centro y el coraz\u00f3n de nuestra reflexi\u00f3n, a saber, el fundamento arquet\u00edpico de la mujer en la Trinidad, que es imposible de determinar sin una teolog\u00eda de la Alianza que abarque el entero designio de Dios sobre la humanidad y el cosmos. A menudo este marco global hace falta en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Hans Urs von Balthasar insiste en este punto en su est\u00e9tica teol\u00f3gica, donde describe la manifestaci\u00f3n de Dios al hombre en Jesucristo como misterio nupcial: \u00abHay una relaci\u00f3n \u00faltima esponsal y de alianza entre Dios y el mundo en cuanto tal (cf. la alianza de No\u00e9) y la hay desde el principio en virtud del Logos que media en la obra de la creaci\u00f3n, del Esp\u00edritu que se cierne sobre las &#8220;aguas&#8221;, y del Padre que hace al hombre, en la reciprocidad de macho y hembra, a imagen y semejanza de Dios, de un Dios que en su eterno misterio trinitario est\u00e1 ya configurado de un modo esponsal\u00bb<a name=\"_ftnref7\"><\/a><sup>[7]<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta \u00faltima afirmaci\u00f3n, bastante audaz e innovadora respecto a la Tradici\u00f3n, representa un desaf\u00edo para el pensamiento teol\u00f3gico en general y para la teolog\u00eda de la mujer en particular, porque plantea ya indirectamente la cuesti\u00f3n teol\u00f3gica del fundamento trinitario de la diferencia sexual. \u00bfQu\u00e9 significa entonces esta relaci\u00f3n nupcial interna a la Trinidad? \u00bfHabr\u00eda un arquetipo de la mujer en el misterio \u00edntimo de Dios? \u00bfPodemos apoyarnos en la teolog\u00eda de la\u00a0<em>Imago\u00a0<\/em>Dei para afirmarlo? \u00bfC\u00f3mo no caer entonces en el grosero antropomorfismo, t\u00edpico de ciertas religiones, que consiste en proyectar en Dios la sexualidad humana? Estas preguntas son hoy en d\u00eda m\u00e1s relevantes que nunca y tienen graves implicaciones para el significado de la sexualidad, los valores del amor, la apertura a la fecundidad, el respeto a la vida, la educaci\u00f3n y la vida en sociedad. Porque el \u00e1mbito de la sexualidad, a pesar de los avances del conocimiento cient\u00edfico, parece m\u00e1s confuso que nunca y el tab\u00fa permanece, m\u00e1s o menos t\u00e1cito, y se relaciona con Dios solamente desde el punto de vista moral. Raz\u00f3n de m\u00e1s para volver a poner sobre la mesa las cuestiones candentes de la actualidad: la mujer, la diferencia sexual, la familia, la fecundidad, el futuro del cristianismo, en un mundo cada vez m\u00e1s secularizado y antropol\u00f3gicamente incierto y confuso. La Iglesia cat\u00f3lica se ha preocupado intensamente de esto desde el Concilio Vaticano II, consciente de tener que superar algunos retrasos, pero tambi\u00e9n de servir a un Evangelio prof\u00e9tico destinado al mundo.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> La ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea de la\u00a0<em>Imago Dei\u00a0<\/em>y sus implicaciones para la inteligencia del misterio trinitario y de la dignidad de la mujer<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Comencemos por hacer un resumen sobre la doctrina de la\u00a0<em>Imago Dei<\/em>,<em>\u00a0<\/em>replanteada en nuestra \u00e9poca gracias a los progresos de la ex\u00e9gesis. El\u00a0<em>status quaestionis\u00a0<\/em>se encuentra bien resumido por Blanca Castilla de Cort\u00e1zar, quien recurre al pensamiento liberador del papa Juan Pablo II frente a las interpretaciones hist\u00f3ricas y culturales de la imagen de Dios en el hombre: \u00abHaciendo un poco de historia, en la tradici\u00f3n jud\u00eda se consider\u00f3 que solo el var\u00f3n era imagen de Dios, mientras que la mujer era derivada. Esto ha justificado la situaci\u00f3n subordinada de la mujer en el mundo jud\u00edo y musulm\u00e1n en los que (sobre todo en este \u00faltimo) aun hoy se encuentra encerrada\u00bb<a name=\"_ftnref8\"><\/a><sup>[8]<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El cristianismo aport\u00f3 una liberaci\u00f3n de principio a esta subordinaci\u00f3n de la mujer, gracias a la actitud innovadora de Jesucristo respecto a las mujeres y a su impacto sobre su papel activo en la Iglesia de los or\u00edgenes, como lo atestigua el Nuevo Testamento<a name=\"_ftnref9\"><\/a><sup>[9]<\/sup>. Basta mencionar las escenas de la Samaritana, la mujer ad\u00faltera, la prostituta en l\u00e1grimas a sus pies, la unci\u00f3n de Betania, la primera aparici\u00f3n a Mar\u00eda Magdalena, etc., para simbolizar la apertura de una nueva era en el reconocimiento de la dignidad de la mujer y de su igualdad con el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los siglos posteriores asimilaron lentamente, y no sin notables resistencias culturales, la revoluci\u00f3n de Jes\u00fas respecto a la mujer. En el cap\u00edtulo que trata precisamente de la interpretaci\u00f3n de la imagen de Dios, la Carta de Pablo a los Corintios, por ejemplo, permanece condicionada por la cultura circundante, que subordinaba la mujer al hombre: \u201cEl hombre\u2026 es la imagen y el reflejo de Dios, mientras que la mujer es el reflejo del hombre\u201d (1<em>Cor<\/em>\u00a011, 7). De ah\u00ed las instrucciones de Pablo para que las mujeres se cubrieran con el velo y permanecieran calladas en la asamblea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se superar\u00e1n poco a poco las influencias culturales que afectan el reconocimiento de la igualdad del hombre y de la mujer, si se desarrolla la idea de que la imagen de Dios est\u00e1 en el alma \u00fanicamente cuando se la considera asexuada, en raz\u00f3n de las facultades espirituales de conocimiento y amor, de inteligencia y voluntad, comunes a los dos. Esto har\u00e1 progresar la afirmaci\u00f3n de que el hombre y la mujer, como miembros de la especie humana, son ambos igualmente im\u00e1genes de Dios, pero separadamente e independientemente de su sexo. Habr\u00e1 que esperar el Siglo XX para que la pareja humana, con la diferencia hombre-mujer, sea incluida en la imagen de Dios. Juan Pablo II dar\u00e1 a este aspecto un desarrollo magisterial decisivo en sus catequesis sobre la \u201cteolog\u00eda del cuerpo\u201d y en su Enc\u00edclica\u00a0<em>Mulieris Dignitatem,\u00a0<\/em>donde habla de la imagen de Dios en el hombre como\u00a0<em>Imago Trinitatis<\/em>, \u201cla unidad de dos\u201d siendo contemplada a la luz de \u201cla unidad de tres\u201d de la comuni\u00f3n trinitaria<a name=\"_ftnref10\"><\/a><sup>[10]<\/sup>. De esta manera, \u00e9l dio un impulso fundamental para una teolog\u00eda de la familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al t\u00e9rmino de su\u00a0<em>status quaestionis<\/em>, Castilla de Cort\u00e1zar se\u00f1ala algunas cuestiones pertinentes para la profundizaci\u00f3n de la teolog\u00eda de la mujer a la luz de la Trinidad. Ella se pregunta c\u00f3mo identificar el arquetipo trinitario, no solamente de la mujer, sino m\u00e1s espec\u00edficamente de su cualidad de esposa y de madre. Juan Pablo II dio un gran paso adelante, precisando la analog\u00eda entre la familia y la Trinidad en t\u00e9rminos de\u00a0<em>communio personarum<\/em>, pero no especific\u00f3, sin embargo, la relaci\u00f3n entre las personas divinas y la distinci\u00f3n hombre-mujer. No obstante, \u00e9l indic\u00f3 la relaci\u00f3n \u00edntima entre el Esp\u00edritu Santo como amor que da vida, y la mujer que da la vida. La obra est\u00e1 entonces abierta a nuevos desarrollos, pero la tarea no es f\u00e1cil, dado el peso de la tradici\u00f3n y la tendencia, a\u00fan fuerte en el mismo Louis Bouyer<a name=\"_ftnref11\"><\/a><sup>[11]<\/sup>, a descartar toda dimensi\u00f3n nupcial en la Trinidad por temor al antropomorfismo y por respeto a la absoluta trascendencia de Dios. Superar este temor exige una ex\u00e9gesis rigurosa del texto del G\u00e9nesis, acompa\u00f1ada por una teolog\u00eda del designio de Dios como misterio de Alianza que compromete la comuni\u00f3n de las Personas trinitarias en la relaci\u00f3n nupcial de Cristo y de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sobre esta base a\u00fan por desarrollar positiva y especulativamente, anticipo un S\u00cd sin reserva a la cuesti\u00f3n del arquetipo de la diferencia sexual en Dios mismo, y por lo mismo, a la cuesti\u00f3n del fundamento trinitario de la dignidad de la mujer. La noci\u00f3n de nupcialidad que gu\u00eda mi reflexi\u00f3n estriba en tres conceptos que expresan lo esencial del amor: don, reciprocidad, fecundidad. Esta noci\u00f3n se aplica anal\u00f3gicamente a diversos ordenes de realidad: a la pareja hombre-mujer, a la relaci\u00f3n Cristo-Iglesia, y a las Personas divinas<a name=\"_ftnref12\"><\/a><sup>[12]<\/sup>. As\u00ed se prolonga la visi\u00f3n del santo papa de la familia, que dando un nuevo frescor a la analog\u00eda trinitaria de la familia, interpreta la\u00a0<em>Imago Dei<\/em>\u00a0como\u00a0<em>Imago Trinitatis<\/em>, completando con ello, de manera feliz y fecunda, la doctrina tradicional de la imagen de Dios. Hasta el momento, en efecto, esta se limitaba a la semejanza entre la naturaleza racional del hombre con sus facultades espirituales, y la naturaleza divina, eminentemente espiritual por una parte y, por otra, con las procesiones trinitarias: el Hijo procediendo del Padre como Verbo, y el Esp\u00edritu Santo procediendo del Padre y del Hijo como Amor. Evidentemente hablar de analog\u00eda no significa hablar de univocidad, por consiguiente la semejanza evocada es matizada por la m\u00e1s grande desemejanza que se impone siempre en toda comparaci\u00f3n entre el Creador y su criatura (DS 806)<a name=\"_ftnref13\"><\/a><sup>[13]<\/sup>. La cuesti\u00f3n es entonces compleja y delicada e invita a integrar las perspectivas complementarias m\u00e1s que a oponerlas<a name=\"_ftnref14\"><\/a><sup>[14]<\/sup>. Consideremos sobretodo que los avances contempor\u00e1neos ofrecen perspectivas amplias y fecundas para repensar la persona, la relaci\u00f3n hombre-mujer y el misterio de Dios a partir del Amor como Don<a name=\"_ftnref15\"><\/a><sup>[15]<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Algunas indicaciones exeg\u00e9ticas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e1s all\u00e1 de las interpretaciones cl\u00e1sicas de\u00a0<em>Gen<\/em>\u00a01,26-27<a name=\"_ftnref16\"><\/a><sup>[16]<\/sup>, una mayor\u00eda de ex\u00e9getas ve la semejanza en el hecho \u00abque Ad\u00e1n es el representante real de Dios mismo, encarnando y ejerciendo su autoridad sobre la tierra y sobre todo lo que vive\u00bb<a name=\"_ftnref17\"><\/a><sup>[17]<\/sup>. Otro grupo sostiene con Claude Westermann que \u00abla imagen de Dios debe encontrarse en la capacidad de relaci\u00f3n con Dios que el hombre recibe de \u00e9l\u00bb<a name=\"_ftnref18\"><\/a><sup>[18]<\/sup>. Bien comprendida en su contexto, la narraci\u00f3n de la creaci\u00f3n del hombre expresar\u00eda la voluntad de Dios de darse un compa\u00f1ero capaz de dialogar con \u00e9l. Lo m\u00e1s interesante para nuestro prop\u00f3sito es constatar que la ex\u00e9gesis de\u00a0<em>Gen<\/em>\u00a01,26-27, seg\u00fan la tradici\u00f3n sacerdotal, traza los puntos en el sentido de una integraci\u00f3n de la relaci\u00f3n hombre-mujer al interior de la imagen-semejanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En efecto, si en lugar de separar ambos relatos de la creaci\u00f3n, se ilumina el primero con el segundo,\u00a0<em>Gen<\/em>\u00a02,18-24<a name=\"_ftnref19\"><\/a><sup>[19]<\/sup>, y con\u00a0<em>Gen<\/em>\u00a05,3, se tiene que la reciprocidad var\u00f3n-hembra, a imagen-semejanza de Dios, le permite al hombre representarlo sobre la tierra e imitarlo, participando de su poder creador. La insistencia de la tradici\u00f3n sacerdotal sobre la diferencia corporal de los sexos pretende as\u00ed expresar el car\u00e1cter fundamentalmente relacional del ser humano, sobre el plano horizontal de la relaci\u00f3n entre el hombre el mujer, as\u00ed como sobre el plano vertical de la relaci\u00f3n con Dios. R\u00e9gine Hinschberber llega a la conclusi\u00f3n de que\u00a0<em>Gen<\/em>\u00a01,26 sugiere \u00abuna relaci\u00f3n de semejanza entre Dios que crea y el hombre, var\u00f3n y hembra, que, bendecido por \u00e9l, procrea\u00bb<a name=\"_ftnref20\"><\/a><sup>[20]<\/sup>. As\u00ed la expresi\u00f3n &#8220;Dios hizo al hombre a su semejanza&#8221; significar\u00eda que \u00c9l lo hizo \u00abpara ser fecundo como \u00e9l\u00bb<a name=\"_ftnref21\"><\/a><sup>[21]<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Est\u00e1 claro que el G\u00e9nesis no explicita esta analog\u00eda en cuanto a la correspondencia de los miembros de la familia en relaci\u00f3n con las Personas de la Trinidad. La ex\u00e9gesis de la imagen-semejanza pone solamente en relaci\u00f3n dialogal una pareja fecunda y un &#8220;nosotros&#8221; divino (\u201cHagamos al hombre\u2026\u201d) indeterminado, manifestando su poder creador en la uni\u00f3n procreativa. Esta perspectiva din\u00e1mica de la imagen que actualiza su semejanza por la v\u00eda de la uni\u00f3n procreadora, encaja por otro lado muy bien con la idea de alianza, de la cual la historia de Israel es la expresi\u00f3n privilegiada. El mensaje del G\u00e9nesis consiste entonces en que esta estructura de alianza se inscribe ya en la complementariedad hombre-mujer, cuya reciprocidad fecunda se asemeja y corresponde al don del Creador. Cuando Eva dio a luz a su primer hijo, exclam\u00f3: \u00abProcre\u00e9 un hombre con el Se\u00f1or\u00bb (<em>Gen<\/em>\u00a04,1), destacando la intervenci\u00f3n creadora de Dios en el don de la vida. Tomada en toda su amplitud, esta historia de alianza, ya inscrita en la creaci\u00f3n de Ad\u00e1n y Eva, culmina en Cristo, el nuevo Ad\u00e1n, del cual el primero es la figura. En efecto, \u00e9l es por excelencia \u00abla imagen de Dios\u00bb (<em>2Cor<\/em>\u00a04,4), \u00abla imagen del Dios invisible\u00bb (<em>Col<\/em>\u00a01,15). Es entonces en \u00e9l que la analog\u00eda familiar de la Trinidad alcanza su apogeo, y encuentra al mismo tiempo su superaci\u00f3n hacia una analog\u00eda m\u00e1s profunda, fundada no solamente sobre la acci\u00f3n creadora de Dios, sino sobre el don de la Gracia y de la virginidad, una forma m\u00e1s alta de nupcialidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Esbozo de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el plano especulativo, si tomamos como punto de partida el Amor como revelaci\u00f3n suprema de Dios en Jesucristo, podemos tratar de comprender este Amor a partir de las Personas divinas como \u00abrelaciones subsistentes\u00bb (Tom\u00e1s de Aquino), porque coincide con ellas, y no tiene otra realidad aparte de su absoluta y asim\u00e9trica reciprocidad. Tradicionalmente, las Personas divinas se comprenden distingui\u00e9ndose por el orden de las procesiones, y por la oposici\u00f3n de relaciones rec\u00edprocas en el Amor, seg\u00fan tres formas totalmente distintas en Dios. Dios es Amor en cuanto Padre que engendra al Hijo consubstancial; es tambi\u00e9n el Amor engendrado que responde al Padre seg\u00fan su propio modo filial, reconociendo en \u00c9l su fuente y su t\u00e9rmino; es finalmente el Amor que procede de la reciprocidad del Padre y del Hijo, como Tercero que es Amor-comuni\u00f3n, la hip\u00f3stasis distinta de la reciprocidad en cuanto tal; no otro hijo o hija en la modalidad de los otros dos, sino un &#8220;nosotros&#8221; que incluye a los dos, mientras que se distinguen absolutamente. De ah\u00ed los tres modos de amar en la Trinidad que expresan tres Personas completamente distintas y correlativas: el Amor paternal, el Amor filial, y me atrevo a calificar el tercero de Amor nupcial, a partir del hecho de que no es solo una reciprocidad entre dos sino entre tres, siendo el Esp\u00edritu un Tercero distinto que procede por modo de fecundidad de la reciprocidad, lo que le da esencial y personalmente derecho de ciudadan\u00eda en la triple y divina correlaci\u00f3n del Amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la experiencia humana, el ni\u00f1o, como hip\u00f3stasis de la reciprocidad de amor, es el fruto del amor conyugal, que es tambi\u00e9n una reciprocidad de tres ya que, si se hace abstracci\u00f3n del car\u00e1cter fortuito de la generaci\u00f3n y del factor temporal de su desarrollo, el ni\u00f1o pertenece intr\u00ednsecamente a la naturaleza misma de la donaci\u00f3n mutua de los c\u00f3nyuges (Balthasar). \u00c9l es un tercero en el intercambio de amor nupcial-conyugal en el seno de una misma naturaleza, lo que no es el caso en ninguna otra relaci\u00f3n afectiva. Ni la relaci\u00f3n paternal-filial, ni la relaci\u00f3n filial-maternal, ni las relaciones fraternales o de amistad hacen nacer un tercero carnal de igual naturaleza. En cierto modo, el ni\u00f1o es un co-principio del amor de los esposos como fin intr\u00ednseco de su entrega mutua, aunque subjetivamente se puedan unir sin la intenci\u00f3n expl\u00edcita de la fecundidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hemos nombrado antes al Esp\u00edritu Santo como el arquetipo del amor nupcial en Dios ya que \u00c9l es el \u00abNosotros\u00bb distinto en el Amor rec\u00edproco del Padre y del Hijo. Un Nosotros en Quien el Padre y el Hijo se aman con un Amor paternal y filial conforme a su propiedad personal, pero tambi\u00e9n se aman con un \u201cexceso\u201d (<em>surplus<\/em>) de Amor que viene del Tercero, que enriquece por consiguiente sus relaciones, y nos permite calificar su fecundidad en \u00c9l como Amor nupcial. La dimensi\u00f3n nupcial, a primera vista ajena a la relaci\u00f3n Padre-Hijo, es debida exclusivamente al Esp\u00edritu y no puede proceder m\u00e1s que de \u00c9l como hip\u00f3stasis propia de la reciprocidad. Adem\u00e1s de la hip\u00f3stasis del don generador y de la hip\u00f3stasis de la reciprocidad fecunda, existe la hip\u00f3stasis de la reciprocidad-comuni\u00f3n. Es por esto que podemos decir que la Persona del Esp\u00edritu produce (engendra) en cierto modo un exceso de Amor en Dios, que sobre-califica las relaciones Padre-Hijo con otra nueva fecundidad que les es intr\u00ednseca, pero que les es irreductible debido a la propiedad personal del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Considero pues perfectamente justificado designar al Esp\u00edritu Santo como el Amor nupcial en Dios, retomando y profundizando la intuici\u00f3n de Agust\u00edn sobre el Esp\u00edritu como amor mutuo. Porque el Esp\u00edritu Santo es Amor de una manera que le es \u00fanica, personal, en Dios que no es m\u00e1s que Amor. Su papel de \u00abv\u00ednculo\u00bb de amor entre el Padre y el Hijo, \u00edntimo pero distinto, los enriquece de tal manera que se debe reconocer la fecundidad que le es propia caracteriz\u00e1ndola de \u00abnupcial\u00bb y \u00abmaternal\u00bb. En resumen, para concluir, esta manera de distinguir los tres tipos de hip\u00f3stasis en Dios a partir del Amor, me parece que va en armon\u00eda con su Nombre propio de \u00abEsp\u00edritu de Verdad\u00bb, porque la Verdad es el Amor consubstancial de las Tres Personas divinas que \u00c9l confirma en S\u00ed mismo en su calidad de sigilo de la Unidad divina como Amor.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> La Econom\u00eda del Misterio nupcial trinitario como misterio nupcial de Cristo y de la Iglesia<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La hip\u00f3tesis de partida de un arquetipo de la diferencia sexual en Dios supone, hab\u00edamos dicho, una teolog\u00eda de la Alianza donde Dios predestina la humanidad en Cristo a llegar a ser \u00abpart\u00edcipe de la naturaleza divina\u00bb, que es el Amor eterno de las Personas trinitarias. Este designio divino se cumple perfectamente en Cristo como \u00abmisterio nupcial\u00bb, porque toda su trayectoria terrestre de encarnaci\u00f3n es un\u00a0<em>connubium<\/em>\u00a0entre la divinidad y la humanidad. Su misi\u00f3n redentora hasta el sacrificio supremo revela en efecto el Amor del Padre hacia la humanidad, y su resurrecci\u00f3n de entre los muertos confirma el Amor del Padre hacia su propio Hijo, ascendido a su derecha, y hacia la humanidad reconciliada y santificada, por el Don y efusi\u00f3n del Santo Esp\u00edritu. La resurrecci\u00f3n de Cristo y el don del Esp\u00edritu son la prueba del \u00e9xito del proyecto de Dios como misterio de Alianza; pero la pregunta queda, a saber, c\u00f3mo podemos inferir de esto que exista un misterio nupcial interno a la Trinidad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Podemos lograrlo releyendo en t\u00e9rminos m\u00e1s expl\u00edcitamente nupciales las relaciones intra-trinitarias que se desarrollan en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n. En efecto, el misterio de la encarnaci\u00f3n consiste en la generaci\u00f3n del Hijo en la carne por la mediaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo; esta generaci\u00f3n se expresa de parte del Hijo como obediencia de amor al Padre hasta la muerte de Cruz, de donde Cristo resurge de los infiernos en virtud del Beso de Resurrecci\u00f3n que recibe del Esp\u00edritu del Padre, como Amor nupcial confirmando su Filiaci\u00f3n divina en su carne resucitada (Rom 1,4) y haci\u00e9ndola capaz de difundir el Esp\u00edritu de vida sobre toda carne. El momento de la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu en la Trinidad inmanente corresponde al momento de la resurrecci\u00f3n en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n: Cristo resucitado es el Esposo humano-divino que sale victorioso de la alcoba nupcial; ya que la generaci\u00f3n del Hijo en la carne llega all\u00ed a su t\u00e9rmino, en la fecundidad rec\u00edproca del Padre y del Hijo que co-espira el Esp\u00edritu de Amor en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n; primero en la carne de Cristo Resucitado y, a trav\u00e9s de \u00e9l, en toda la humanidad redimida, convertida en \u00c9l y por \u00c9l, en interlocutor fecundo del misterio de la Alianza. En otras palabras, el acontecimiento de la encarnaci\u00f3n como misterio de Alianza es la traducci\u00f3n perfecta, en la econom\u00eda, del misterio nupcial de la Trinidad inmanente. El orden de las procesiones trinitarias es respetado en el sentido que la generaci\u00f3n del Hijo precede y hace posible la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu, que precisamente se realiza como sello nupcial en el\u00a0<em>connubium<\/em>\u00a0hist\u00f3rico y escatol\u00f3gico de ambas naturalezas de Cristo en su vida-muerte-resurrecci\u00f3n. Esta efusi\u00f3n \u00edntima y fecunda del Amor trinitario en la encarnaci\u00f3n del Hijo culmina en la Eucarist\u00eda, misterio nupcial por excelencia de Cristo y de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de esta visi\u00f3n general del plan divino, debemos detenernos en la figura del Esp\u00edritu que se convierte en el gran protagonista de la encarnaci\u00f3n del Amor trinitario despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo, pero de acuerdo con su propio modo de ser que es de comuni\u00f3n. Por eso \u00c9l es el gran actor y animador de la respuesta de la Iglesia Cuerpo y Esposa de Cristo al don de la comuni\u00f3n trinitaria. Como en la Trinidad inmanente, su acci\u00f3n en la econom\u00eda es comunional y m\u00e1s precisamente nupcial y maternal. \u00c9l da la Vida divina, comenzando con la maternidad divina de la Virgen Mar\u00eda que acompa\u00f1a prolong\u00e1ndola en su maternidad espiritual en la Cruz y en Pentecost\u00e9s<a name=\"_ftnref22\"><\/a><sup>[22]<\/sup>. El Esp\u00edritu dona tambi\u00e9n la estructura jer\u00e1rquica de la Iglesia como la representaci\u00f3n de Cristo Cabeza y Esposo al servicio de la comuni\u00f3n del pueblo de Dios, que \u00e9l enriquece a\u00fan con m\u00faltiples dones y carismas. Al hacerlo, el Esp\u00edritu se manifiesta como Aquel que da la vida divina, uniendo y distinguiendo, salvaguardando siempre las diferencias para que la uni\u00f3n sea de comuni\u00f3n y no de uniformidad. Como en la Sant\u00edsima Trinidad donde la Persona del Esp\u00edritu corona la unidad divina, la Tri-Unidad, consagrando la diferencia absoluta de las Tres Personas trinitarias. Cada una es Persona seg\u00fan su modo propio pero siempre consubstancial con los Dem\u00e1s en el Amor absoluto. No hay tres Personas id\u00e9nticas y uniformes en la Sant\u00edsima Trinidad, sino tres Personas cuya propiedad personal realiza una manera de ser Amor en Dios completamente diferente, pero en la unidad de la misma naturaleza: el Amor paternal, el Amor filial, y el Amor nupcial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Deteng\u00e1monos ahora en el arquetipo de la maternidad en Dios que la Tradici\u00f3n tiende a situar tambi\u00e9n en el Esp\u00edritu Santo. En efecto, \u00c9l es confesado en el Credo como aquel que \u00abda la vida\u00bb, y es descrito en la Santa Escritura como cercano a la Mujer, sea de la Virgen Mar\u00eda en todo su misterio, desde la Anunciaci\u00f3n hasta Pentecost\u00e9s y la Asunci\u00f3n, sea de la Esposa del Apocalipsis con la cual aspira el regreso del Se\u00f1or Jes\u00fas (<em>Ap<\/em>\u00a022,17). Esta proximidad del Esp\u00edritu y de la Mujer no es como la de un Esposo, sino es a\u00fan m\u00e1s \u00edntima, como el &#8220;Nosotros&#8221; en Quien se cumple el misterio nupcial, a pesar de la inadecuada opini\u00f3n medieval del Esp\u00edritu como el Esposo de la Virgen. El Esp\u00edritu no es el que desposa, \u00c9l es Aquel en Quien y por (para) Quien los esponsales del Verbo de Dios y de la humanidad se realizan en el seno de la Virgen Mar\u00eda. El Esp\u00edritu mediatiza estos esponsales en cuanto amor nupcial y maternal que vehicula la semilla del Padre, y que conjuga las dos naturalezas del Verbo encarnado en el seno virginal de Mar\u00eda, gratific\u00e1ndola al mismo tiempo de su S\u00cd inmaculado y sin reservas a la Palabra divina. Por lo tanto, el Esp\u00edritu cumple activamente el misterio de la encarnaci\u00f3n como Persona-comuni\u00f3n que act\u00faa al servicio del Padre y del Hijo y persigue esta mediaci\u00f3n nupcial a lo largo de la encarnaci\u00f3n del Verbo hasta su misterio pascual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es maravilloso contemplar esta mediaci\u00f3n nupcial del Esp\u00edritu que inspira y acompa\u00f1a, en paralelo asim\u00e9trico, la obediencia de Jes\u00fas a su Padre y la disponibilidad ilimitada de Mar\u00eda a la Palabra de Dios. Esta comuni\u00f3n perfecta en la obediencia de amor se consuma al pie de la Cruz, cuando el Hijo y la madre sufren al un\u00edsono la pasi\u00f3n de amor del sacrificio redentor. Al recoger el \u00faltimo aliento de su Hijo crucificado -preludio de la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu- la Virgen Inmaculada es elevada por el Esp\u00edritu a la dignidad de Esposa del Cordero inmolado y Madre de la Iglesia. Su nueva maternidad eclesial en el Esp\u00edritu trasciende entonces la relaci\u00f3n Madre-Hijo seg\u00fan la carne, as\u00ed como en Dios la fecundidad nupcial del Esp\u00edritu trasciende la relaci\u00f3n Padre-hijo y le confiere una nueva dimensi\u00f3n. El Esp\u00edritu Santo fecunda continuamente esta maternidad de Mar\u00eda-Iglesia a trav\u00e9s de la econom\u00eda sacramental, especialmente en la celebraci\u00f3n del misterio pascual donde \u00e9l procede a la efusi\u00f3n eucar\u00edstica del Verbo encarnado que, acogida en la fe de la Iglesia, la constituye como Cuerpo y Esposa de Cristo. De ah\u00ed la denominaci\u00f3n\u00a0<em>Ecclesia Mater<\/em>\u00a0que est\u00e1 vinculada a su participaci\u00f3n \u00edntima a la propiedad nupcial-maternal del Esp\u00edritu del Padre y del Hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Volvamos sin embargo al Esp\u00edritu en la Trinidad inmanente para identificar m\u00e1s de cerca esta dimensi\u00f3n materna de su persona y de su acci\u00f3n ad intra y ad extra. Estando el &#8220;Nosotros&#8221; constituido por la reciprocidad asim\u00e9trica, pero perfectamente consubstancial del Padre y del Hijo, el Esp\u00edritu deja entrever su dimensi\u00f3n maternal por el reflujo de Amor nupcial que enriquece activamente a las otras dos Personas (Espiraci\u00f3n activa &#8211; pasiva), pero en modo subordinado a causa de la primac\u00eda de las Otras dos (el orden de las procesiones), lo que no afecta de ninguna manera la igualdad perfecta de los Tres fundada sobre su triple consustancialidad. De aqu\u00ed, en el plano del lenguaje, la preposici\u00f3n &#8220;en&#8221; que habitualmente acompa\u00f1a la menci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, ya sea en la oraci\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia o en la expresi\u00f3n teol\u00f3gica de su misterio. De hecho, el Dios Uno y Trino es Amor que declina as\u00ed su misterio: Amor tri-personal que procede del Padre por el Hijo en el Esp\u00edritu, una Vida eterna en perpetuo intercambio cuyo flujo y reflujo constituyen su misterio infinito como\u00a0<em>Deus semper maior<\/em>. Este acontecimiento de Amor paternal, filial y nupcial que es la Trinidad inmanente se puede vislumbrar en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, donde las Personas divinas revelan su misterio nupcial \u00edntimo en sus relaciones de alianza en Cristo y Mar\u00eda-Eclesia, con cada persona humana y con la humanidad en su conjunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esto es as\u00ed porque el Esp\u00edritu Santo posee en S\u00ed mismo la Vida que procede del Padre a trav\u00e9s del Hijo. \u00c9l la posee como recibida pasivamente-activamente de los otros dos y agregando a eso por su propiedad personal, una nueva fecundidad nupcial y materna que es de comuni\u00f3n, de vida nueva, de libertad cada vez m\u00e1s grande en el Amor. Esta es la raz\u00f3n por la cual el papel del Esp\u00edritu ad intra y su actividad ad extra en la Iglesia y el mundo llevan el signo de la armon\u00eda, de la unidad en la diversidad, de la libertad y de la gratuidad, de la fecundidad que merece su t\u00edtulo de Gloria como Amor nupcial y maternal. San Ireneo escribe: \u00abAll\u00ed d\u00f3nde est\u00e1 la Iglesia, all\u00ed est\u00e1 el Esp\u00edritu de Dios; y d\u00f3nde est\u00e1 el Esp\u00edritu de Dios, all\u00ed est\u00e1 la Iglesia y todo tipo de gracias\u00bb<a name=\"_ftnref23\"><\/a><sup>[23]<\/sup>. Por lo tanto tambi\u00e9n la obra de santificaci\u00f3n y de glorificaci\u00f3n que opera en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n aparece en perfecta conformidad con su personalidad trinitaria. De ah\u00ed la belleza de la Iglesia-Comuni\u00f3n que procede de la\u00a0<em>k\u00e9nosis eucaristica<\/em>\u00a0del Verbo encarnado, como personalidad femenina animada por el Esp\u00edritu, y su figura de Esposa y madre; De ahi no resulta que el Esp\u00edritu Santo sea su hip\u00f3stasis exclusiva, porque \u00e9l es el \u201cNosotros\u201d que contiene en s\u00ed el Amor del Padre y del Hijo, constituyendo pues juntos, la Iglesia como\u00a0<em>Sacramentum Trinitatis<\/em>. El Esp\u00edritu Santo trinitario,\u00a0<em>ken\u00f3tico<\/em>\u00a0como las otras dos Personas de las que procede, se esconde personalmente en el coraz\u00f3n del misterio nupcial de Cristo y de la Iglesia, y garantiza que la unidad de la Iglesia est\u00e9 constituida por la unidad trinitaria del Padre, del Hijo y del Santo Esp\u00edritu, como lo expresa acertadamente el Concilio Vaticano II (LG 4)<a name=\"_ftnref24\"><\/a><sup>[24]<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III. La figura trinitaria de la mujer y sus implicaciones en cuanto a su dignidad y su papel en la Iglesia y la sociedad.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las anteriores reflexiones han intentado integrar la herencia de Agust\u00edn sobre el Esp\u00edritu como Amor mutuo y la de Ricardo de San V\u00edctor sobre el<strong>\u00a0<\/strong><em>condilectus<\/em>,<strong>\u00a0<\/strong>recurriendo a la analog\u00eda nupcial y familiar que se encuentra en Gregorio Nacianceno\u00a0y Buenaventura, al igual que a la ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea sobre la<strong>\u00a0<\/strong><em>Imago trinitatis.<\/em>\u00a0La originalidad de nuestra posici\u00f3n se centra sobre esta especificaci\u00f3n nupcial que permite a la vez salvaguardar la unidad divina como Amor, y valorizar la imagen de Dios en el hombre y la mujer como don de amor rec\u00edproco fecundo en la familia y la sociedad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En esta perspectiva, la dignidad y el papel de la mujer reaparecen notablemente fortalecidos, a la luz de su fundamento relacional en la Santa Trinidad. Este fundamento est\u00e1 bien establecido, me parece, en la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (espiraci\u00f3n activa &#8211; pasiva) que se manifiesta como Amor nupcial irreductible a la fecundidad propia del Amor paternal y filial. La novedad del Esp\u00edritu de Amor refluye como hemos dicho sobre la fecundidad paternal y filial y le confiere una nueva dimensi\u00f3n que justifica el recurso a la simbolog\u00eda nupcial y familiar para dar cuenta de las riquezas inconmensurables de las relaciones trinitarias, y afirmar en consecuencia la verdad del fundamento arquet\u00edpico de la mujer en el Esp\u00edritu Santo en su juego de relaciones con el Padre y el Hijo. Si lo propio de la mujer es dar recibiendo (esposa) para ser activamente fecunda (madre) en la misma medida en que ella recibe, \u00bfno es ella la imagen y, de cierto modo, la participaci\u00f3n, y del Hijo que espira el Esp\u00edritu en la recepci\u00f3n de lo que \u00e9l es del Padre y el don que \u00e9l le da, y del Esp\u00edritu Santo que tambi\u00e9n &#8220;vive y enriquece&#8221; este movimiento triple de recepci\u00f3n, regalo, fecundidad? La manera de amar de la Virgen Mar\u00eda, tan \u00edntimamente vinculada al Esp\u00edritu, se manifiesta en su disponibilidad inmaculada hacia el Padre (esposa) y en el servicio incondicional al Hijo (madre) al que el Esp\u00edritu Santo concibe en su seno virginal y que lo acompa\u00f1a en todo su trayecto de encarnaci\u00f3n<a name=\"_ftnref25\"><\/a><sup>[25]<\/sup>. El arquetipo de la mujer como esposa y madre en el Esp\u00edritu Santo se fundamenta as\u00ed en estas relaciones trinitarias rec\u00edprocas que conocemos por el misterio de la encarnaci\u00f3n. Esta conclusi\u00f3n se basa como hemos visto en la ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea de la imagen de Dios como\u00a0<em>Imago Trinitatis<\/em>,<strong>\u00a0<\/strong>y en el designio de Dios como misterio de Alianza interpretado con la simbolog\u00eda nupcial, que es la m\u00e1s evidente y adecuada con la Biblia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Repercusiones<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfCu\u00e1l es la importancia de estos logros para la dignidad de la mujer y para las consecuencias eclesiales y sociales concretas que leg\u00edtimamente se deber\u00edan sacar?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Primero, la identificaci\u00f3n del arquetipo relacional de la mujer en la Trinidad confirma de inmediato su dignidad de imagen de Dios como persona, mujer, esposa y madre. Esto tambi\u00e9n confirma los valores del amor, del matrimonio y de la familia, as\u00ed como las vocaciones virginales sobrenaturales que reciben un apoyo fuerte teol\u00f3gico y espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En segundo lugar, su v\u00ednculo privilegiado con el Esp\u00edritu Santo, y en el Esp\u00edritu con el Hijo eterno y encarnado, configura su originalidad relacional y su manera de amar como mujer que acoge, consiente, responde y sorprende por su respuesta doblemente fecunda, natural y sobrenatural, asim\u00e9trica, original, procreadora, irreductible a cualquier otro modelo que no sea su modalidad personal de amar como Dios ama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En tercer lugar, la mujer se confirma poderosamente en su papel de esposa y de madre, sin limitarse a estos roles, ya que su feminidad abierta florece en diversos niveles y tonalidades que sobrepasan el n\u00facleo familiar hacia todos los \u00e1mbitos de actividad e influencia, particularmente en el campo de la vida consagrada. De aqu\u00ed su aportaci\u00f3n \u00fanica e irreemplazable al mundo del trabajo, de la salud, la actividad social, caritativa y pol\u00edtica, en la ciencia, las artes y la filosof\u00eda, la teolog\u00eda, la profec\u00eda y la m\u00edstica, etc., donde su personalidad y sus m\u00faltiples carismas naturales y sobrenaturales pueden desarrollarse y contribuir al Reino de Dios y al bien com\u00fan de la sociedad y de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En cuarto lugar, no hace falta decir que a partir de esta base teol\u00f3gica y se\u00f1alando la falta de integraci\u00f3n de la mujer seg\u00fan su vocaci\u00f3n propia y sus potencialidades, a nivel social y eclesial as\u00ed como a nivel pastoral y misionero,\u00a0<em>se hace necesaria una vigorosa promoci\u00f3n de la mujer en todos los niveles<\/em>\u00a0(incluyendo la confirmaci\u00f3n de su vocaci\u00f3n de esposa y de madre!) y se requiere una lucha paciente y perseverante para favorecer su libertad de actuar y de vivir seg\u00fan sus carismas, su vocaci\u00f3n y su misi\u00f3n, que son irreductibles a los esquemas culturales patriarcales o matriarcales vehiculados en las diferentes sociedades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En quinto lugar, la teolog\u00eda en general, y la teolog\u00eda de la mujer en particular, requieren una escucha atenta y sin prejuicios de la teolog\u00eda de las mujeres, una contribuci\u00f3n desconocida pero ya disponible en la Tradici\u00f3n, que la Iglesia reconoce simb\u00f3licamente mediante la declaraci\u00f3n de algunas de ellas como \u201cdoctoras de la Iglesia<a name=\"_ftnref26\"><\/a>\u201d<sup>[26]<\/sup>, con la esperanza de que estos gestos simb\u00f3licos fomenten la participaci\u00f3n de las mujeres en todos los niveles de la producci\u00f3n filos\u00f3fica, teol\u00f3gica y m\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por una civilizaci\u00f3n del amor<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En definitiva, la manera de ser y de amar de la mujer comporta cualidades indispensables para el progreso de la Iglesia y de la sociedad. En efecto, su persona se desarrolla de manera ejemplar y fecunda por su disponibilidad nativa a la voluntad del Padre y al servicio de la Palabra de Dios en el Esp\u00edritu. La mujer se pone y se reconoce del lado del Verbo que es segundo, proferido, engendrado, y fecundo a cambio de su amor consubstancial al Padre, que es &#8220;m\u00e1s&#8221; que filial en virtud del Esp\u00edritu que \u00e9l espira en dependencia del Padre. De ah\u00ed, por consiguiente, la participaci\u00f3n de la mujer en la dimensi\u00f3n nupcial y maternal del Verbo y del Esp\u00edritu, que se manifiesta en su manera de amar, recibida y auxiliatriz, pero igual en dignidad y doblemente fecunda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su forma de amar, tierna, compasiva, envolvente y fecunda, es irreductible al modelo masculino del amor, m\u00e1s intrusivo y puntual, espor\u00e1dico y planificado, as\u00ed como a la psicolog\u00eda masculina m\u00e1s univoca, particularmente en el modo de administrar las relaciones sociales y la influencia cultural, pol\u00edtica o espiritual. La diferencia femenina no tiene que ser borrada por el modelo masculino, que necesita ser complementado por las cualidades indispensables de la feminidad, de la maternidad y de la fecundidad m\u00faltiple y diversificada de la mujer, so pena de caer en una dominaci\u00f3n injusta que provoca el antagonismo del hombre y de la mujer mientras que son llamados a la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Finalmente, a la luz de la Sagrada Familia, imagen por excelencia del misterio de la Trinidad y de la Iglesia, la figura de la mujer accede en Mar\u00eda a una realizaci\u00f3n sin igual de perfecci\u00f3n humana y sobrenatural, en virtud de su verdadero matrimonio, vivido en relaciones humanas aut\u00e9nticas y virginales, pero no asexuadas, con Jes\u00fas y Jos\u00e9. Esta superaci\u00f3n de la sexualidad conyugal natural en ella no implica ning\u00fan desprecio de su valor, sino solo su prolongaci\u00f3n al nivel superior de la fertilidad sobrenatural de los sexos en el seno de relaciones virginales<a name=\"_ftnref27\"><\/a><sup>[27]<\/sup>. Jos\u00e9 no fue disminuido en su sexualidad por el hecho de no haber engendrado a Jes\u00fas, al contrario fue enriquecido y fortificado en su paternidad putativa natural-sobrenatural por una calidad incomparable de relaciones virginales, en humilde correspondencia con el misterio de Jes\u00fas y de su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En este sentido, \u00bfqui\u00e9n no ve la importancia de estas consideraciones para la promoci\u00f3n de la vida consagrada bajo todas sus formas en la Iglesia? Porque las vocaciones sacerdotales y religiosas expresan la fecundidad propia del Esp\u00edritu Santo en la Iglesia Esposa dotada por \u00c9l de carismas variados al servicio de la comuni\u00f3n y de la misi\u00f3n. Estas vocaciones gratuitas y virginales vividas en comuni\u00f3n con el Esposo eucar\u00edstico, demuestran por su fidelidad y su fecundidad virginal, junto con la familia, iglesia dom\u00e9stica, que el Evangelio de Dios Amor responde en plenitud a todas las aspiraciones del coraz\u00f3n humano desde el centro de gravedad \u201csacramental-escatol\u00f3gico\u201d del misterio nupcial de Cristo y de la Iglesia. \u00bfNo habr\u00eda en esta profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica un recurso precioso para superar la controversia alrededor del ministerio ordenado reservado a los varones? Y para reanimar la llama en el coraz\u00f3n de tantas mujeres en busca de una vocaci\u00f3n, donde la respuesta no sea solo un servicio social o profesional, una carrera cualquiera, o incluso un servicio desinteresado a los m\u00e1s pobres, sino la fascinaci\u00f3n del Amor divino simplemente, un Amor filial, nupcial y maternal, que llene el coraz\u00f3n, el alma y el esp\u00edritu de alegr\u00eda y de pasi\u00f3n para la evangelizaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s podemos a\u00f1adir como conclusi\u00f3n a estas reflexiones teol\u00f3gicas para remarcar la importancia del &#8220;misterio&#8221; de la mujer y de su contribuci\u00f3n indispensable para la vida social y eclesial? Dada la cercan\u00eda del Esp\u00edritu y de la mujer en el designio divino de la creaci\u00f3n y de la encarnaci\u00f3n de la gracia; dada la participaci\u00f3n \u00edntima e insuperable de la Virgen Mar\u00eda en las relaciones trinitarias rec\u00edprocas del Verbo y del Esp\u00edritu, \u00bfno deber\u00edamos reconocer este &#8220;misterio&#8221; de la mujer calificando de &#8220;ministerios sagrados&#8221;, sin connotaciones clericales de ning\u00fan tipo, sus m\u00faltiples funciones y papeles femeninos en la sociedad y la Iglesia: esposa y madre, inspiradora y mediadora, redentora y reconciliadora, ayuda y compa\u00f1\u00eda indispensable para el hombre en cualquier tarea y responsabilidad social y eclesi\u00e1stica. Que sobresalga la escucha, la apertura, la reparaci\u00f3n de injusticias y la valoraci\u00f3n de los carismas femeninos de parte de todos y de todas, y en particular por parte de las autoridades civiles y religiosas, para que se reconozca e integre m\u00e1s y mejor la diferencia femenina!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es comprensible entonces que la Iglesia cat\u00f3lica, desde la inmensa gracia del Concilio Vaticano II, haya librado una lucha decisiva y permanente por el respeto de la diferencia de los sexos en todas partes y en todos los niveles, ya sea en el \u00e1mbito del trabajo, del matrimonio y la familia o en el del ministerio ordenado, y contin\u00faa haci\u00e9ndolo, incluso en solitario, contra toda &#8220;colonizaci\u00f3n ideol\u00f3gica&#8221; (Papa Francisco) que pretenda anular la diferencia sexual en la cultura, y por lo tanto la figura original de la mujer, en nombre de una antropolog\u00eda libre de todo v\u00ednculo trascendente. El tema de la mujer es de tal importancia hoy en d\u00eda que requiere que la Iglesia y la sociedad realicen una inversi\u00f3n colosal de pensamiento y de acci\u00f3n, para iluminar correctamente las elecciones de la sociedad y para permitir que la imagen de Dios en el hombre y la mujer, en dolor y deseo de comuni\u00f3n, alcance la divina semejanza del Amor sin la cual no hay ni felicidad posible para la humanidad ni sociedad digna de este nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn1\"><\/a><sup>[1]\u00a0<\/sup>Cf.\u00a0<em>Ruolo delle donne nella Chiesa.\u00a0<\/em>Actas del simposio promovido por la Congregaci\u00f3n para la Doctrina dela Fe, Roma 26-28 septiembre 2016, LEV.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn2\"><\/a><sup>[2]<\/sup>\u00a0Papa Francisco: \u00abEstoy convencido de la urgencia de ofrecer espacios a las mujeres en la vida de la Iglesia y de acogerlas, teniendo en cuenta las espec\u00edficas y cambiadas sensibilidades culturales y sociales. Por lo tanto, es de desear una presencia femenina m\u00e1s amplia e influyente en las comunidades, para que podamos ver a muchas mujeres part\u00edcipes en las responsabilidades pastorales, en el acompa\u00f1amiento de personas, familias y grupos, as\u00ed como en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica\u00bb (<em>Discurso a los participantes en la Plenaria del Consejo Pontificio para la Cultura,<\/em>\u00a07 de febrero de 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn3\"><\/a><sup>[3]\u00a0<\/sup>Cf. Louis Bouyer,\u00a0<em>Myst\u00e8re et minist\u00e8res de la femme<\/em>, Aubier Montaigne, 1976 (Trad. esp.:\u00a0<em>Misterio y ministerios de la mujer, <\/em>Fundaci\u00f3n Maior, 2014). De considerarse como un ensayo de justificaci\u00f3n teol\u00f3gica de la posici\u00f3n de la Iglesia sobre la cuesti\u00f3n del ministerio ordenado reservado al hombre, previo a la declaraci\u00f3n\u00a0<em>Inter Insigniores\u00a0<\/em>de<em>\u00a0<\/em>1976.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn4\"><\/a><sup>[4]<\/sup>\u00a0Cf. Marc Ouellet,\u00a0<em>Divine ressemblance. Le mariage et la famille dans la mission de l\u2019\u00c9glise<\/em>, Ed. Anne Sigier, 2006, p. 35-58.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn5\"><\/a><sup>[5]\u00a0<\/sup>Homil\u00eda en la Eucarist\u00eda celebrada en Puebla de los \u00c1ngeles (28 de enero de 1979): AAS 71, (1979), p.184.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn6\"><\/a><sup>[6]\u00a0<\/sup>Papa Francisco,\u00a0<em>Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica\u00a0<\/em>Amoris laetitia, n. 11; ver tambi\u00e9n, n. 71.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn7\"><\/a><sup>[7]<\/sup>\u00a0Hans Urs von Balthasar,\u00a0<em>La Gloire et la Croix. I. Apparition,\u00a0<\/em>Aubier 1965, p. 488 (Trad. esp.\u00a0<em>Gloria. Una est\u00e9tica teol\u00f3gica I<\/em>.\u00a0<em>La percepci\u00f3n de la forma,\u00a0<\/em>Ed.<em>\u00a0<\/em>Encuentro, 1985, p.513). Cf. tambi\u00e9n Adriana von Speyr, Teolog\u00eda de los sexos, Ed. San Juan, 2018.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn8\"><\/a><sup>[8]\u00a0<\/sup>Blanca Castilla de Cort\u00e1zar, \u00abMujer y teolog\u00eda: la cuesti\u00f3n de la imagen de Dios\u00bb<em>,\u00a0<\/em>en<em>\u00a0Arbor<\/em>, vol. 192, n. 778, 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn9\"><\/a><sup>[9]\u00a0<\/sup>Cf. Mary Healy,\u00a0<em>Women in Sacred Scriptures: New insights from exegesis,\u00a0<\/em>en\u00a0<em>Ruolo delle donne nella Chiesa<\/em>, op. cit., 43-54: \u00abThe New Testament thus provides abundant evidence that both in the ministry of Jesus and in the early church women were present not only as disciples but also as initiators and leaders who actively participated in the ministry of the gospel in a variety of ways\u00bb p. 53.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn10\"><\/a><sup>[10]<\/sup>\u00a0Cf. Juan Pablo II,\u00a0<em>Carta Apost\u00f3lica<\/em>\u00a0Mulieris dignitatem<em>,\u00a0<\/em>n. 6-8. \u00abEl ser persona significa tender a su realizaci\u00f3n, cosa que no puede llevar a cabo si no es &#8220;en la entrega sincera de s\u00ed mismo a los dem\u00e1s&#8221;. El modelo de esta interpretaci\u00f3n de la persona es Dios mismo como Trinidad, como comuni\u00f3n de Personas. Decir que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de este Dios quiere decir tambi\u00e9n que el hombre est\u00e1 llamado a existir &#8220;para&#8221; los dem\u00e1s, a convertirse en un don\u00bb: n. 7.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn11\"><\/a><sup>[11]\u00a0<\/sup>L. Bouyer<em>, Myst\u00e8re et minist\u00e8res de la femme<\/em>, op. cit. p. 41-42.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn12\"><\/a><sup>[12]\u00a0<\/sup>Cf. mi libro\u00a0<em>Dans la Joie du Christ et de l\u2019\u00c9glise. Au c\u0153ur d\u2019Amoris laetitia\u00a0: int\u00e9grer la fragilit\u00e9.\u00a0<\/em>Parole et Silence, 2018, 119s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn13\"><\/a><sup>[13]<\/sup>\u00a0El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica lo expresa en t\u00e9rminos que enfatizan los l\u00edmites de la analog\u00eda: \u00abDios no es, en modo alguno, a imagen del hombre. No es ni hombre ni mujer. Dios es esp\u00edritu puro, en el cual no hay lugar para la diferencia de sexos. Pero las &#8220;perfecciones&#8221; del hombre y de la mujer reflejan algo de la infinita perfecci\u00f3n de Dios: las de una madre (cf. Is 49,14-15; 66,13; Sal 131,2-3) y las de un padre y esposo (cf. Os 11,1-4; Jr 3,4-19)\u00bb, n. 370.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn14\"><\/a><sup>[14]<\/sup>\u00a0Ver el excursus \u00abImage et ressemblance de Dieu\u00bb, en Hans Urs von Balthasar,\u00a0<em>La Dramatique divine<\/em>.\u00a0<em>Les personnes du drame<\/em>. 1. L\u2019homme en Dieu, Lethielleux, 275-290; et 318-334\u00a0; 355-359 (Trad. esp.: \u00abImagen y semejanza de Dios. Excursus 3\u00bb, en\u00a0<em>Teodram\u00e1tica\u00a0<\/em>2.\u00a0<em>Las personas del drama: El hombre en Dios.<\/em>\u00a0Ed. Encuentro, 1992).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn15\"><\/a><sup>[15]<\/sup>\u00a0Cf. M. Ouellet,\u00a0<em>Divine ressemblance<\/em>, op. cit., p. 56-58.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn16\"><\/a><sup>[16]\u00a0<\/sup>Dijo Dios\u00a0: \u00ab\u00a0Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra\u00a0\u00bb. Y cre\u00f3 Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre\u00f3, varon y mujer los creo\u00a0\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn17\"><\/a><sup>[17]\u00a0<\/sup>Francis Martin, \u00abMale and Female He Created Them: A Summary of the Teaching of Genesis Chapter One\u00bb en\u00a0<em>Communio International Review<\/em>, 20 (1993), 247.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn18\"><\/a><sup>[18]<\/sup>\u00a0<em>Ib., 258.\u00a0<\/em>Ver tambi\u00e9n: Claus Westermann<em>, Genesis I-II, A Comentary,\u00a0<\/em>Minneapolis, Augsburg Publishing House, 1984, p. 147-161 y especialmente p. 157-158.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn19\"><\/a><sup>[19]\u00a0<\/sup>Y el Se\u00f1or Dios form\u00f3 de la costilla que habia sacado de Ad\u00e1n, una mujer, y se la present\u00e1 a Adan. Ad\u00e1n dijo\u00a0: \u00ab\u00a0Esta si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre sera \u2018mujer\u2019, porque ha salido del varon\u00a0\u00bb (Gn 2, 22-23)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn20\"><\/a><sup>[20]\u00a0<\/sup>R\u00e9gine Hinschberber, \u00abImage et ressemblance dans la tradition sacerdotale\u00bb, en\u00a0<em>RSR<\/em>\u00a059 (1985), p. 192.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn21\"><\/a><sup>[21]\u00a0<\/sup>Para un desarrollo m\u00e1s amplio, cf. M. Ouellet,\u00a0<em>Divine ressemblance<\/em>\u00a0op.cit., p. 43-48.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn22\"><\/a><sup>[22]\u00a0<\/sup>De aqu\u00ed la superioridad del &#8220;principio mariano&#8221; sobre el &#8220;principio petrino&#8221; en la comuni\u00f3n de la Iglesia que Balthasar desarrolla en:<em>\u00a0Le Complexe antiromain<\/em>, Apostolat des \u00e9ditions, 191-235 (Trad. esp.:\u00a0<em>El complejo antirromano,<\/em>\u00a0BAC, 1971). La estructura ministerial, por importante que sea, se funda sobre la instituci\u00f3n por Cristo, y sobre el Amor envolvente de la Madre que constituye, en el Esp\u00edritu Santo, la identidad fundamental de la Iglesia como Esposa, en la que se inscribe la representaci\u00f3n ministerial-petrina del Esposo, en dependencia y al servicio del &#8220;ministerio&#8221; m\u00e1s fundamental del amor, que la Virgen Madre y toda mujer encarna en su propia persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn23\"><\/a><sup>[23]<\/sup>\u00a0S. Ireneo de Lyon,\u00a0<em>Adversus Heareses<\/em>, III, 24. 1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn24\"><\/a><sup>[24]\u00a0<\/sup>De notar el aspecto inaferrable y\u00a0<em>ken\u00f3tico\u00a0<\/em>del Esp\u00edritu que la Escritura expresa mediante los s\u00edmbolos universales del agua, el fuego y el viento, lo mismo que por los s\u00edmbolos sacramentales de la unci\u00f3n, y de la transubstanciaci\u00f3n del pan y del vino en Cuerpo y Sangre de Cristo (ep\u00edclesis)<em>.\u00a0<\/em>Este car\u00e1cter &#8220;flu\u00eddo&#8221; de su Persona parece contrastar con el car\u00e1cter m\u00e1s definido y\u00a0 preciso del Amor paternal y filial, pero de hecho \u00e9l lleva a su plenitud la expresi\u00f3n del Amor trinitario com\u00fan a las Tres Personas como des-asimiento de s\u00ed, efusi\u00f3n bienaventurada de s\u00ed, como Amor cuya felicidad radica en no ser para s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn25\"><\/a><sup>[25]\u00a0<\/sup>Nos remitimos aqu\u00ed a cuanto se dec\u00eda m\u00e1s arriba sobre el misterio de Mar\u00eda, madre del Verbo encarnado, que el Esp\u00edritu Santo fecunda desde el interior y acompa\u00f1a hasta elevarla a la dignidad de la Esposa del Cordero inmolado, llegando a ser por \u00e9l y con \u00e9l, en su total dependencia, co-espiradora del Esp\u00edritu sobre toda la posteridad eclesial y, por lo tanto, Madre de la Iglesia. Lo que la piedad popular expresa en este sentido a trav\u00e9s de Mar\u00eda, mediadora de todas las gracias, se fundamenta precisamente en este misterio trinitario-nupcial dado en participaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn26\"><\/a><sup>[26]\u00a0<\/sup>Pablo VI dio el primer paso declarando en 1970 doctora de la Iglesia a Catalina de Siena y Teresa de \u00c1vila. Luego han seguido Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas (1997) e Hildegarda de Bingen (2012).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a name=\"_ftn27\"><\/a><sup>[27]<\/sup>\u00a0Cf. H.U. von Balthasar,\u00a0<em>La Dramatique divine II.\u00a0<\/em>op. cit<em>.<\/em>, p. 361-2.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>Discurso del \u00a0Prof. Guzm\u00e1n M. Carriquiry Lecour<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>MUJERES QUE HAN MARCADO PAUTAS DE TRANSFORMACI\u00d3N CULTURAL EN LA HISTORIA DE AM\u00c9RICA LATINA<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tengo la m\u00e1s m\u00ednima pretensi\u00f3n de esbozar una historia de las mujeres en Am\u00e9rica Latina, aunque ser\u00eda muy bueno que ese objetivo se emprendiera sistem\u00e1ticamente por personas competentes. Y mejor todav\u00eda ser\u00eda intentar una historia de Am\u00e9rica Latina desde el protagonismo y la mirada de las mujeres. En general, nuestros libros de historia est\u00e1n poblados por figuras masculinas. Las historias oficiales que se han ido narrando se caracterizan por ser historias sustentadas en hechos, acontecimientos y circunstancias protagonizadas por los hombres, dejando en la sombra o en el olvido, incluso censurando, la participaci\u00f3n y contribuci\u00f3n real de las mujeres. Las mujeres quedan como invisibles en el curso de muchas fases de su desarrollo, no s\u00f3lo discriminadas sino tambi\u00e9n olvidadas. Desde su perspectiva hay que volver a contar, pues, la historia de Am\u00e9rica Latina, \u201cesa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres hist\u00f3ricas\u201d, como dec\u00eda el colombiano Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en el acto de recepci\u00f3n del Premio Nobel de la literatura en Estocolmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo me limitar\u00e9 a indicar algunas mujeres que reflejan y marcan fases de transformaci\u00f3n cultural en la historia de nuestros pueblos, sabiendo que la selecci\u00f3n de personalidades femeninas que destaco puede ser discutida, corregida, complementada y enriquecida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No es por cierto \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d, pero es muy significativo comenzar por se\u00f1alar dos figuras femeninas que est\u00e1n en los or\u00edgenes del Nuevo Mundo americano. Una de ellas es Isabel de Castilla, la reina cat\u00f3lica, y otra es la india Malinche, llamada Marina por los conquistadores, compa\u00f1era y gu\u00eda de Hern\u00e1n Cort\u00e9s en la conquista del Imperio azteca. De Isabel no s\u00f3lo sorprende la determinaci\u00f3n y fuerza de una mujer para ser reina en un mundo masculino hecho de violencias e insidias, sino tambi\u00e9n protagonista de la formaci\u00f3n del primer Estado nacional que iba dejando atr\u00e1s los mundos feudales europeos y cuya conclusi\u00f3n de la reconquista de toda la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, con la toma de Granada, \u00faltimo reducto moro, alimentar\u00eda las energ\u00edas de la expansi\u00f3n de la cristiandad hisp\u00e1nica hacia la \u201cterra incognita\u201d, lo que ser\u00e1 el \u201cNuevo Mundo\u201d americano. Nos importa especialmente destacar la figura de esta reina cat\u00f3lica porque form\u00f3 parte y fue protagonista de aquel ambiente de la \u201creforma cat\u00f3lica\u201d en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica \u2013 cronol\u00f3gicamente anterior a la reforma protestante y al Concilio de Trento -, sin la cual no es posible entender la impresionante gesta misionera en el \u201cNuevo Mundo\u201d. Apenas medio a\u00f1o despu\u00e9s de que Crist\u00f3bal Col\u00f3n pisara por primera vez las tierras del Nuevo Mundo, Fernando e Isabel le comunican esta Instrucci\u00f3n capital: hacer todo lo posible por convertir a los ind\u00edgenas, precisando que \u00e9stos deben ser \u201cbien y amorosamente tratados, sin causarles la menor molestia, de modo que se tenga con ellos mucho trato y familiaridad\u201d. La verg\u00fcenza de la esclavitud y matanzas de indios de las que Col\u00f3n se hace despu\u00e9s responsable est\u00e1n entre los motivos de la ruptura de la reina Isabel con el navegante. Y en 1499 la reina Isabel hace saber que todos los que han tra\u00eddo esclavos de las Indias deben \u201cbajo pena de muerte\u201d devolverlos libres a Am\u00e9rica. En 1501 firma una Instrucci\u00f3n al gobernador de las Indias Nicol\u00e1s de Obando se\u00f1alando que \u201ces necesario informar a los indios sobre las cosas de nuestra santa fe para que lleguen a su conocimiento (\u2026) sin ejercer sobre ellos ninguna coacci\u00f3n\u201d. No extra\u00f1a, pues, que la reina cat\u00f3lica introduzca en su testamento aquel notable codicilo, en 1504, en el que suplica a su hija y marido que prosigan como \u201cfin principal\u201d en las \u201cIslas y Tierra Firme del mar Oc\u00e9ano\u201d el de \u201cprocurar inducir y traer los pueblos de ellas y convertirlos a nuestra Santa Fe cat\u00f3lica, y enviar a las dichas islas y Tierra Firme prelados y religiosos y otras personas doctas y temerosas de Dios (\u2026) y que en ello pongan mucha diligencia y no consientan ni den lugar que los indios, vecinos y moradores de dichas Indias y Tierra Firme (\u2026) reciban agravio alguno en sus personas y en sus bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados y si alg\u00fan agravio han recibido, lo remedien y provean por manera que no se exceda en cosa alguna (\u2026)\u201d. Por eso, Bartolom\u00e9 de Las Casas escrib\u00eda: \u201cLos mayores horrores comenzaron desde que se supo en Am\u00e9rica que la reina acababa de morir (\u2026) porque su Alteza no cesaba de encargar que se tratara a los indios con dulzura y se emplearan todos los medios para hacerlos felices\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de tales nobles prop\u00f3sitos, la conquista de los imperios ind\u00edgenas, como toda conquista, fue hecha tambi\u00e9n de violencia, opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n de los conquistados, pero esto no acallar\u00e1 sino que provocar\u00e1 grandes luchas por la justicia, animadas por el Evangelio, en la defensa de los indios por parte de legiones de misioneros. La espada ir\u00e1 unida a la cruz, pero la cruz se convertir\u00e1 en tremenda autocr\u00edtica de la espada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed lo fue en la conciencia desgarrada de un Hern\u00e1n Cort\u00e9s. Hay quien trata a Malinche, su india compa\u00f1era, bautizada Marina, como una traidora a su pueblo, desconociendo que proven\u00eda de aquel denso y variado \u201ctercer mundo\u201d de pueblos y tribus ind\u00edgenas sometidas al terrible dominio del imperio teocr\u00e1tico-militarista de los aztecas, proveedores de tributos y de sus doncellas para los masivos sacrificios humanos. No en vano hay un dicho en M\u00e9xico que dice: \u201cla conquista la hicieron los indios y la independencia los espa\u00f1oles\u201d. En todo caso, la relaci\u00f3n de Cort\u00e9s con Malinche es como una muestra muy significativa de aquel mestizaje fundacional, desigual, lleno de contradicciones y dominaciones, en el que no faltaron princesas ind\u00edgenas incorporadas a la aristocracia colonial, pero en el que la gran mayor\u00eda de las indias quedaron sometidas, con diversas dosis de violencia, a los conquistadores y colonizadores. En las peri\u00f3dicas sublevaciones ind\u00edgenas en el curso de la historia latinoamericana queda la memoria de mujeres que han sido l\u00edderes y combatientes en primera fila: as\u00ed lo fueron las cacicas Tomasa Titut Condemayta y Gregoria Sisa que se destacaron en la guerra emprendida por Tupac Amar\u00fa contra el imperio espa\u00f1ol, acompa\u00f1ado tambi\u00e9n por su esposa Micaela. Tiempos m\u00e1s tarde se canta a las \u201cadelitas\u201d de las masas campesino-ind\u00edgenas de la revoluci\u00f3n mexicana, hasta llegar a la irrupci\u00f3n de comunidades y movimientos ind\u00edgenas a partir de 1992, en la que descoll\u00f3 Rigoberta Mench\u00fa, Premio Nobel de la Paz en 1992, depositaria de la cultura de los ind\u00edgenas guatemaltecos, sobreviviente al genocidio sufrido en ese pa\u00eds centroamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es en tiempos de desolaci\u00f3n producidos por la conquista y de conformaci\u00f3n de ese mestizaje desgarrado, as\u00ed como de intensa actividad misionera, que el \u201cNuevo Mundo\u201d americano recibe la visitaci\u00f3n de la \u201cbella se\u00f1ora\u201d que se presenta como\u00a0 \u201cla perfecta siempre Virgen Mar\u00eda (\u2026) madre del verdadero Dios por quien se vive\u201d. Las apariciones de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe en las que se revela a su Juanito, Juan Dieguito, quien hoy reconocemos como san Juan Diego, el indio que escoge como su hijito y mensajero, constituyen, seg\u00fan el papa Francisco, un \u201cacontecimiento fundante\u201d en la historia de los pueblos latinoamericanos. Es la \u201cbendita entre todas las mujeres\u201d, en quien \u201cDios dignific\u00f3 a la mujeres en dimensiones insospechadas\u201d, la primera y perfecta disc\u00edpula, disc\u00edpula-misionera que trajo el Evangelio al Nuevo Mundo. No es diosa como la de los aztecas que llevaban m\u00e1scaras, ni como las \u201ccoyas\u201d incaicas part\u00edcipes en funci\u00f3n teocr\u00e1tica de la sacralidad de las autoridades andinas. Es Madre que lleva en su seno y dona a su Hijo. Es rostro maternal y misericordioso de Dios que irrumpe en la historia,\u00a0 escoge a los pobres y humildes de coraz\u00f3n y llama a todos a la comuni\u00f3n.\u00a0 Es Virgen mestiza, pedagoga de la inculturaci\u00f3n del Evangelio, que rompe los muros de incomunicaci\u00f3n, impulsa la uni\u00f3n entre hombres y pueblos, presencia indispensable en la gestaci\u00f3n dram\u00e1tica de un pueblo de hijos y hermanos. Es la nueva Eva, mujer virgen y madre, como la Iglesia. \u201cLas diversos advocaciones y santuarios esparcidos a lo largo y ancho del Continente\u201d testimonian la presencia cercana de la Virgen a los pueblos, en sus m\u00e1s diversas circunstancias personales, familiares y colectivas. El papa Francisco nos ha ense\u00f1ado e invitado, en la alocuci\u00f3n que dirigi\u00f3 al Episcopado mexicano, a compenetrarnos con el coraz\u00f3n y la mirada de la Virgen Mar\u00eda a modo de clave hermen\u00e9utica para discernir los m\u00e1s profundos anhelos del coraz\u00f3n de nuestra gente y las diversas vicisitudes de su historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De las rosas que cayeron de la tilma de Juan Diego como se\u00f1al del acontecimiento guadalupano,\u00a0 parece muy significativo que la primera santa americana, en Lima, tuviera como sobrenombre dado por su nodriza ind\u00edgena y nombre despu\u00e9s de confirmaci\u00f3n, el de Rosa. El amor con el que Rosa se esforzaba de corresponder a Cristo, y Cristo crucificado, es la clave de su vida. Se sabe de su vida erem\u00edtica como terciaria dominicana en la min\u00fascula celda construida con sus manos en el huerto de casa y en el peque\u00f1o hospital contiguo donde acompa\u00f1aba a todo sufrimiento; tambi\u00e9n del santo furor con el armaba su brazo y flagelaba la propia carne en el anhelo insaciable por asemejarse cada vez m\u00e1s a su Esposo divino. Porque Rosa oy\u00f3 de los labios de Cristo: \u201cRosa de mi coraz\u00f3n, s\u00e9 mi esposa\u201d. Y tuvo una profunda intimidad con \u00c9l en largas horas de soledad, oraci\u00f3n y sacrificio, a trav\u00e9s de una fervorosa vida eucar\u00edstica no com\u00fan para aquellos tiempos. Es de esas rosas m\u00edsticas que perfuman la historia de los pueblos, como tambi\u00e9n lo fue Santa Mariana de Quito, que quer\u00eda ser jesuita. En 1604 se fund\u00f3 el primer Carmelo en Puebla de los \u00c1ngeles, que tanto hubiera llenado de gozo a Santa Teresa de Jes\u00fas, que tuvo siempre presente al mundo americano en sus oraciones y desvelos misioneros. Esa vena m\u00edstica que recorre la historia de nuestros pueblos llega hasta el Carmelo de Santa Teresita de los Andes, en Chile, en pleno siglo XX, y las mujeres contemplativas que el papa Francisco visita cari\u00f1osamente en sus viajes apost\u00f3licos. Son el pulm\u00f3n orante que hace circular la vida cristiana en la Iglesia, cuerpo de Cristo, y anima su misi\u00f3n. Un impresionante testimonio de libertad de la mujer se expresa en ellas, aunque a veces puedan haber reca\u00eddas en encierros humanamente empobrecidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El mexicano Octavio Paz, notable personalidad que fue Premio Nobel de Literatura, gran poeta y ensayista, estudi\u00f3 de modo muy especial la persona y obra de Sor Juan In\u00e9s de la Cruz, la primera gran poetisa y escritora en lengua espa\u00f1ola, la primera en Am\u00e9rica, en el Virreinato de Nueva Espa\u00f1a. Para Paz, Sor Juana fue \u201cla primera feminista en nuestra lengua y en nuestro continente\u201d, no obstante la presi\u00f3n clerical de intolerancia eclesi\u00e1stica que sufri\u00f3, en medio de un ambiente de arraigada misoginia. Siglos m\u00e1s tarde, hubo otros testimonios que anticiparon el feminismo moderno en Am\u00e9rica Latina, como las de Mar\u00eda Antonia de Paz y Figueroa, conocida como mam\u00e1 Antula y recientemente beatificada, as\u00ed como sus compa\u00f1eras a quienes tildaron como las \u201cbeatas\u201d, mujeres laicas que recorrieron como peregrinas misioneras los caminos de media argentina, desde Santiago del Estero hasta Buenos Aires, organizando, promoviendo y animando un sinn\u00famero de \u201cejercicios espirituales\u201d. Desde el Virreinato de entonces en Buenos Aires fue tratada de loca, borracha, fan\u00e1tica y hasta de bruja, pero no se amedrent\u00f3 y atrajo a muchas decenas de miles de hombres y mujeres que las siguieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La emancipaci\u00f3n americana es otro de los \u201cacontecimientos fundantes\u201d en la historia de los pueblos hispano-americanos y un giro epocal. Si bien la mayor parte de las mujeres estaban por entonces abocadas, casi exclusivamente, a realizar los quehaceres dom\u00e9sticos, se sabe bien que muchas mujeres aportaron su tiempo, trabajo y recursos a los batallones independentistas, preparando v\u00edveres, lavando ropa, cosiendo uniformes, ofreciendo hospitalidad y, cuando contaban con mayores recursos econ\u00f3micos, donando alhajas para la compra de armas y, en muchos casos, organizando colectas u operando como esp\u00edas. Sin embargo, las hubo y no pocas que participaron en los debates p\u00fablicos y en los campos de batalla, aunque a menudo vestidas de hombre.\u00a0 Manuelita S\u00e1enz, quite\u00f1a de origen, no fue s\u00f3lo la compa\u00f1era de Sim\u00f3n Bol\u00edvar, sino que lo salv\u00f3 ante diversas conspiraciones, conocida as\u00ed como \u201cla Libertadora del Libertador\u201d. Fue mujer joven comprometida en las gestas liberadoras de la Patria Grande. Se involucr\u00f3 de forma activa y contundente a lo largo del proceso que culmin\u00f3 en la independencia del Per\u00fa, lo que le vali\u00f3 que el General San Mart\u00edn le asignara el grado de \u201cCaballeresa del Sol\u201d. Form\u00f3 parte del estado mayor de Bol\u00edvar. Combati\u00f3 en la batalla de Jun\u00edn y luego en la aquella decisiva de Ayacucho, lo que le vali\u00f3 el grado de Coronela. \u201cMi pa\u00eds es el continente de Am\u00e9rica \u2013 dec\u00eda -. He nacido bajo la l\u00ednea del Ecuador\u201d. Recordamos tambi\u00e9n a Juana Azurduy, nacida en el Potos\u00ed, ya involucrada en la sublevaci\u00f3n de Tupac Amaru, que apoy\u00f3 junto con su marido los levantamientos producidos en 1809 en Chuquisaca y La Paz. El General Manuel Belgrano reconoci\u00f3 su esp\u00edritu revolucionario y su participaci\u00f3n activa en la guerra, por lo que le otorg\u00f3 el cargo de teniente coronel. El mismo Bol\u00edvar quiso visitarla en su hogar para rendirle homenaje. Es significativo que en el a\u00f1o 2015 la presidente Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner sustituy\u00f3 la estatua de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, junto a la Casa de Gobierno, por la estatua donada por el presidente Evo Morales en la que se lee: \u201cJuana Azurduy Generala\u201d. Todav\u00eda quedar\u00eda por relevar muchas otras mujeres protagonistas de esos tiempos de independencia, como Mar\u00eda Magdalena \u201cMacacha\u201d Guemes, que acompa\u00f1\u00f3 a su hermano, el caudillo, en la luchas en territorio salte\u00f1o, juje\u00f1o y alto-peruano; o como la venezolana Josefa Camejo, \u201cDo\u00f1a Ignacia\u201d, part\u00edcipe de la \u201cSociedad Patri\u00f3tica\u201d y desde entonces luchadora por la independencia en las guerras contra los realistas en diversas regiones de Venezuela y de Nueva Granada, a quien se recuerda presionando a un comandante en favor de la independencia con la pistola en mano al grito de \u201cViva la Revoluci\u00f3n\u201d; o como la colombiana Polonia Salvatierra y R\u00edos, conocida con el nombre de \u201cPolicarpa\u201d, o \u201cLa Pola\u201d, que particip\u00f3 en el grito de independencia del 20 de julio de 1810, toda una \u2018matahari\u2019 como esp\u00eda de las fuerzas independentistas, despu\u00e9s vinculada al Ej\u00e9rcito patriota de los Llanos, muri\u00f3 fusilada y fue considerada m\u00e1rtir y s\u00edmbolo de la independencia para los colombianos. La mexicana Leona Vicario, una de las primeras periodistas, encarcelada en varias ocasiones por difundir la ideolog\u00eda de los libertadores, fue considerada como una de las madres de la patria por el Congreso de la Uni\u00f3n en M\u00e9xico. Hubo muchas mujeres que durante los a\u00f1os de guerra fueron, de una parte y otra, exiliadas, emigradas, refugiadas, desterradas, prisioneras, torturadas, ajusticiadas, violadas. No han faltado mujeres fuertes, combatientes y sufridas en la historia de los pueblos latinoamericanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esos largos a\u00f1os de guerras civiles y de emancipaci\u00f3n, proseguidos por el deambular de milicias y tropas armadas por las desoladas tierras que fueron de anarqu\u00eda y violencias hasta muy entrada la segunda mitad del siglo XIX, hicieron que las mujeres tuvieran que duplicar sus esfuerzos para cuidar y educar a sus hijos, y mantener solas a sus familias, mientras se consolidaba una tradici\u00f3n de ausencia de la figura del var\u00f3n en la vida familiar, sin fija residencia, dejando tendales de hijos naturales y mujeres abandonadas por doquier. Fueron ellas quienes custodiaron y transmitieron a su prole el sentido de pertenencia a una tradici\u00f3n, a una patria, a la Iglesia. Con el desmantelamiento de las instituciones pastorales y catequ\u00e9ticas de la Iglesia y la ausencia de pastores, pas\u00f3 por las madres la \u201ctraditio\u201d de la fe, especialmente a trav\u00e9s de la piedad popular. Un caso extremo fue vivido en el Paraguay, donde en la inicua guerra de la Triple Alianza perdi\u00f3 m\u00e1s del 90% de su poblaci\u00f3n masculina adulta. S\u00f3lo quedaron viudas, hu\u00e9rfanos, madres, hijas y hermanas desamparadas en medio de un pa\u00eds deshecho, pero que tuvieron la fortaleza de esp\u00edritu para reconstruirlo, haciendo sobrevivir su fe, su lengua, su cultura, en un positivo, fecundo matriarcado. Por eso, el papa Francisco siempre recuerda a la mujer paraguaya como \u201cla m\u00e1s gloriosa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la segunda mitad del siglo XIX comenzaron a hacerse sentir en los diversos pa\u00edses latinoamericanos, mujeres escritoras y\u00a0 educadoras, maestras sobre todo, que bien pueden ser consideradas como pioneras de movimientos feministas, las que, en sus obras, pusieron bajo cr\u00edtica las situaciones de esclavitud, marginalidad y dependencia sufridas por las mujeres, reivindicando sus derechos, reclamando su acceso a la educaci\u00f3n y a la vida p\u00fablica de las naciones. Entre ellas, la brasile\u00f1a Nisia Floresta Brasileira Augusta que en 1832 public\u00f3 su libro \u201cDireito das Mulheres e injustica dos homens\u201d, tem\u00e1tica tambi\u00e9n afrontada por otra poetisa brasile\u00f1a, Narcisa Amalia de Campos. La argentina Juana Paola Manso, que escrib\u00eda bajo el seud\u00f3nimo \u201cMujer poeta\u201d, colabor\u00f3 en la presidencia de Sarmiento con la apertura de 34 escuelas y bibliotecas p\u00fablicas y fue despu\u00e9s la primera mujer en estar incorporada en la Comisi\u00f3n Nacional de Escuelas. La peruana Mercedes Cabello de Carbonera escribi\u00f3 por entonces\u00a0 cinco vol\u00famenes bajo el t\u00edtulo: \u201cInfluencia de la mujer en la civilizaci\u00f3n\u201d. La chilena Rosario Ortiz, apodada Monche, fue una de las primeras periodistas de Am\u00e9rica Latina. Habr\u00eda que agregar varios otros nombres, como la de la novelista argentina Juana Manuel Gorriti y la poeta chilena Mercedes Mar\u00edn del Solar.\u00a0 Algunas de ellas, como la catamarque\u00f1a Eulalia Ares de Vildoza o la misma Monche participaron activamente en las guerras civiles de su tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es a finales del siglo XIX que comienza a irrumpir en forma m\u00e1s relevante la presencia de las mujeres en la educaci\u00f3n, en el mercado de trabajo y en la escena p\u00fablica de las naciones, en el contexto de las transformaciones sociales y culturales provocadas por el gradual advenimiento de las sociedades urbano-industriales durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XX. En los fuertes movimientos sociales de ese tiempo descuellan, en primer lugar, militantes anarquistas y socialistas, como Rosa Uquillas y Lidia Herrera, fundadoras en el Ecuador del grupo \u201cRosa Luxemburgo\u201d, la dirigente sindical chilena de \u201csociedades de resistencia\u201d \u00c1ngela Mu\u00f1oz, la peruana Mar\u00eda del Jes\u00fas Alvarado defensora de los derechos de las mujeres, de los trabajadores y de los ind\u00edgenas, o la agitadora social Mar\u00eda Cano en Colombia. No faltaron tampoco figuras excepcionales como la de Teresa Carre\u00f1o, pianista, cantante y compositora venezolana, que dio su primer concierto en el Irving May de Nueva York, m\u00e1s tarde tocar\u00eda en la Casa Blanca para el Presidente Lincoln y recorrer\u00eda el mundo entero desde las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX a lo largo de su carrera art\u00edstica y musical. Su himno a Sim\u00f3n Bol\u00edvar es una de sus piezas maestras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A finales de siglo llegan a Am\u00e9rica Latina muchas Congregaciones religiosas femeninas, a las que se agregar\u00e1n otras en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, tambi\u00e9n nacidas en tierras latinoamericanas, que fundaron una red de escuelas, hospitales y una gran variedad de obras y actividades de caridad y asistencia a sectores necesitados de la poblaci\u00f3n. Desde entonces hasta la actualidad, las monjitas o hermanitas \u2013 como son llamadas por nuestros pueblos \u2013 son las mayores y mejores testigos y operadoras de las obras de misericordia. Nadie como ellas encuentran las puertas y corazones abiertos de nuestras gentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Son tambi\u00e9n los tiempos de los movimientos sufragistas, en los que mujeres instruidas, en general de clases medias emergentes o acomodadas, reclaman el derecho al voto femenino. En ellos se destaca la rioplatense Paolina Luisi, que funda en Montevideo, en 1903, el primer Consejo Nacional de la Mujer, la ecuatoriana Matilde Hidalgo de Porcel, que se inscribe en los registros electorales provocando el desconcierto y resistencia de los dirigentes del pa\u00eds, la mexicana Hermida Galindo que fund\u00f3 el semanario feminista \u201cLa mujer moderna\u201d y su compatriota Elvia Carrillo Puerto, que organiz\u00f3 el Primer Encuentro Feminista de Yucat\u00e1n y en 1923 fue electa Diputada en el Congreso de Yucat\u00e1n, lo que la convertir\u00eda en la primera mujer mexicana en ostentar un cargo de este tipo. En Brasil, Bertha Lutz fund\u00f3 en 1922 la \u201cFederaci\u00f3n brasile\u00f1a para el progreso femenino\u201d y en 1929 la Universidad de la Mujer. En 1910 se reuni\u00f3 en Buenos Aires el primer Congreso Femenino Internacional con m\u00e1s de doscientas mujeres del Cono Sur. Fue el Uruguay el primer pa\u00eds sudamericano en aprobar el sufragio femenino. En 1932 Getulio Vargas concedi\u00f3 por decreto el derecho de voto a las mujeres, y es bueno recordar a la Profesora Antonieta de Barros, la primera y \u00fanica mujer negra que, en el Estado de Santa Catarina, lleg\u00f3 a ser miembro de la Asamblea Legislativa. El sufragio femenino aprobado en Argentina en 1947 y dos a\u00f1os m\u00e1s tarde la igualdad jur\u00eddica de los c\u00f3nyuges y la patria potestad compartida fueron conquistas de las que Eva Per\u00f3n fue protagonista principal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mujer extraordinaria es Eva Per\u00f3n. La vida dif\u00edcil de la joven Mar\u00eda Eva Duarte da un giro decisivo cuando inicia una relaci\u00f3n sentimental con Juan Domingo Per\u00f3n, entonces Secretario de Trabajo y Previsi\u00f3n Social de la Rep\u00fablica Argentina, uni\u00e9ndose despu\u00e9s en matrimonio. Son los tiempos de un vasto proceso de industrializaci\u00f3n por sustituci\u00f3n de importaciones en toda Am\u00e9rica Latina, que provoca masivas migraciones de los campos a la ciudad. Es la irrupci\u00f3n hacia las periferias ciudadanas de los \u201ccabecitas negras\u201d que el General Per\u00f3n incorpora en clase obrera, sindicaliza y promueve sus derechos laborales y sociales.\u00a0 Son los \u201cdescamisados\u201d que Evita tanto am\u00f3. La presencia pol\u00edtica de Eva comienza a tomar fuerza durante la campa\u00f1a de Per\u00f3n antes de la victoria electoral de 1946. Su primer discurso lo dio en el Luna Park ante una convenci\u00f3n de mujeres obreras para proclamar la f\u00f3rmula presidencial. Pasional y rebelde, incluso hasta el exceso, siempre junto a su marido, Evita \u2013 tal como el pueblo la bautiz\u00f3 \u2013 descoll\u00f3 en un espacio p\u00fablico dominado por lo masculino. Organiz\u00f3 la rama femenina del Partido peronista, se vincul\u00f3 fuertemente con los sindicatos e incluy\u00f3 a los sectores populares como protagonistas de las pol\u00edticas p\u00fablicas. Eva Per\u00f3n despleg\u00f3 toda su energ\u00eda en la Fundaci\u00f3n que llev\u00f3 su nombre, caracterizada sobre todo por su presencia personal, inmediata, cercana, para la ayuda social a todos los necesitados. Muy amada por los pobres, falleci\u00f3 a los 33 a\u00f1os. Fue declarada por el Congreso Nacional como \u201cJefa Espiritual de la Naci\u00f3n\u201d. Luego del golpe militar que derroc\u00f3 a su marido, su cuerpo embalsamado fue secuestrado y profanado y s\u00f3lo devuelto a sus familiares en 1974.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Evita fue la primera mujer a ser candidata a una Vice-Presidencia en Am\u00e9rica Latina. Un signo muy claro de la creciente participaci\u00f3n de la mujer en todos los \u00e1mbitos de la vida de las naciones puede advertirse por la m\u00e1s reciente presencia de las mujeres en los m\u00e1s altos cargos pol\u00edticos de gobierno. Violeta Chamorro ocup\u00f3 la presidencia de Nicaragua en 1990, Mireya Moscoso gan\u00f3 las elecciones paname\u00f1as en 1999, Sila Mar\u00eda Calder\u00f3n fue electa gobernadora de Puerto Rico en 2001 y m\u00e1s recientemente hemos tenido las presidencias de Michelle Bachelet en Chile, Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner en Argentina y Dilma Roussef en Brasil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las \u201cMadres de Mayo\u201d y las \u201cabuelas de Mayo\u201d pueden bien representar a todas las mujeres que han luchado contra las dictaduras militares y, en estos casos, reclamando por sus hijos y nietos \u201cdesparecidos\u201d, v\u00edctimas de una pol\u00edtica brutal de represi\u00f3n como terrorismo de Estado. Estela Carlotto es indestructible l\u00edder de las valientes abuelas de Mayo. Cabe recordar tambi\u00e9n a las hermanas Mirabal, conocidas como \u201clas Mariposas\u201d, durante su intenso activismo contra la dictadura de Rafael Le\u00f3nidas Trujillo en Rep\u00fablica Dominicana, que fueron encontradas muertas en un barranco, uno de los peores cr\u00edmenes del dictador, reconocidas despu\u00e9s como s\u00edmbolo de la opresi\u00f3n y violencia contra la mujer. El papa Francisco recuerda siempre con admiraci\u00f3n y gratitud a Esther Ballestrino, paraguaya, refugiada en la Argentina huyendo de la dictadura de su pa\u00eds. En Buenos Aires Esther fue directora de un laboratorio donde llega a trabajar un muchacho de ascendencia italiana, Jorge Mario Bergoglio. Apasionada de la justicia, amiga de los d\u00e9biles, simpatizante comunista, Esther sigue despu\u00e9s bati\u00e9ndose por la libertad contra la dictadura militar en Argentina. Logra obtener la condici\u00f3n de refugiada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, pero la guerra sucia\u00a0 la afecta en sus afectos m\u00e1s queridos y termina ella misma como \u201cdesparecida\u201d. No podemos dejar de incluir tambi\u00e9n en este rengl\u00f3n a las \u201cDamas de Blanco\u201d, que manifiestan p\u00fablicamente en Cuba, con valent\u00eda, reclamando la liberaci\u00f3n de familiares considerados injustamente en prisi\u00f3n. Durante el viaje del papa Francisco en Colombia hubo testimonios impresionantes de mujeres que sufrieron la muerte de muchos seres queridos en las largas d\u00e9cadas de violencia desencadenada en Colombia, sobre todo por causa de los movimientos guerrilleros y las formaciones paramilitares, y que, sin embargo, se han convertido en impresionantes constructoras de la paz, no en los v\u00e9rtices de negociaciones pol\u00edticas, sino en una sorprendente capacidad de misericordia, hecha de perd\u00f3n y dram\u00e1ticas reconciliaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre los grandes progresos de las \u00faltimas d\u00e9cadas se destaca un acceso mucho m\u00e1s relevante de las mujeres al mercado laboral, aunque subsiste hasta ahora un mayor desempleo que el masculino, las mujeres ocupan los trabajos de baja productividad y con m\u00e1s bajas remuneraciones, son la gran mayor\u00eda en el trabajo llamado \u201cinformal\u201d que abunda en Am\u00e9rica Latina y que roza la mendicidad, llenando las calles de \u201cambulantes\u201d, escondiendo formas duras de explotaci\u00f3n como frecuentemente sufren las que a\u00fan hoy son consideradas como \u201csirvientas\u201d, mientras se da la devaluaci\u00f3n p\u00fablica de la importancia de la mujer como jefa del hogar, trabajadora dom\u00e9stica y educadora de los hijos, sustituta de muchas carencias de los servicios del Estado. Las mujeres son las que cargan con la realidad y consecuencias m\u00e1s penosas de la pobreza e indigencia entre los latinoamericanos. Me gusta citar a la mexicana Marta S\u00e1nchez Soler, presidenta del Movimiento Migratorio Mesoamericano, que cada a\u00f1o lidera la caravana de madres de migrantes desaparecidos en ruta hacia Estados Unidos, acompa\u00f1ando a mujeres de Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador que recorren M\u00e9xico con las fotograf\u00edas de sus hijos a cuestas, buscando sus rastros perdidos; y tambi\u00e9n a las \u201cPatronas\u201d, mujeres sencillas de ambientes populares que salen al encuentro de las necesidades de los migrantes en las condiciones terribles del tren conocido como \u201cLa Bestia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e1s importantes progresos se han dado en el acceso de las mujeres a la educaci\u00f3n, que es muy igualitario en los pa\u00edses latinoamericanos y que es incluso superior en\u00a0 la educaci\u00f3n secundaria y terciaria, aunque se dan todav\u00eda algunas excepciones en \u00e1reas con alta proporci\u00f3n ind\u00edgena. Por eso, no es de extra\u00f1ar que grandes personalidades femeninas se destaquen en los m\u00e1s diversos \u00e1mbitos profesionales y cient\u00edficos. Me gusta se\u00f1alar as\u00ed a Eulalia Guzm\u00e1n, la primera arque\u00f3loga mexicana, responsable de la recolecci\u00f3n de gran cantidad de informaciones acerca del M\u00e9xico prehisp\u00e1nico, a Evelyn Miralles, venezolana que lidera desde hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os el programa de realidad virtual de la Agencia Espacial Estadounidense y a Sandra D\u00edaz, la reconocida bi\u00f3loga de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba que fue miembro del Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim\u00e1tico que recibi\u00f3 el Premio Nobel de la Paz en el a\u00f1o 2007.<strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>\u00a1Pero el elenco y el reconocimiento tendr\u00eda que ser mucho m\u00e1s extenso!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En las creaciones art\u00edsticas es en donde a\u00fan m\u00e1s se han ido expresando en modo muy significativo los mundos \u201cinteriores\u201d de la mujer latinoamericana y su testimonio p\u00fablico en medio de tales transformaciones. El dolor y la angustia de las mujeres de su \u00e9poca, en una tonalidad\u00a0 introspectiva entre el drama, la audacia y el erotismo, se expresaron en la poetisa argentina Alfonsina Storni. \u00a1Y c\u00f3mo no citar a Gabriela Mistral, poetiza y educadora, diplom\u00e1tica y activa feminista chilena, que fue la primera mujer latinoamericano que recibi\u00f3 en 1945 el Premio Nobel de Literatura! Si en ella est\u00e1 todav\u00eda tan presente la tradici\u00f3n cristiana, d\u00e9cadas despu\u00e9s la deriva de la secularizaci\u00f3n, la descristianizaci\u00f3n, se advierte en las novelas de Isabel Allende.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Merecen ser citadas tambi\u00e9n algunas grandes cantoras populares que lo han hecho desde las entra\u00f1as de la tradici\u00f3n y del ethos cultural de nuestros pueblos, como la chilena Violeta Parra y la argentina Mercedes Sosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una mujer que anticipa una transformaci\u00f3n cultural en Am\u00e9rica Latina es la mexicana Frida Kahlo, pintora surrealista, compa\u00f1era sentimental del muralista Diego de Rivera, ambos de militancia comunista, artista admirada por Pablo Picasso, Vasili Kandinski y Andr\u00e9 Br\u00e9ton, la primera en exponer su pintura en el Museo del Louvre, cuya obra tuvo gran auge justo despu\u00e9s de su muerte a partir de la d\u00e9cada del 70. Frida Kahlo marca una pauta cultural por su vida bohemia, poco convencional, transgresiva, la de una liberaci\u00f3n femenina que pretende ser liberada no s\u00f3lo de todo prejuicio o convenci\u00f3n sino tambi\u00e9n de toda norma antropol\u00f3gica y \u00e9tica, de todo v\u00ednculo.\u00a0 De pronto Frida se convirti\u00f3 en un \u00edcono que impidi\u00f3 separar a la mujer del mito, por su carga de enfermedades y padecimientos, por la crudeza, ternura y talento con la que exorciz\u00f3 sus demonios a trav\u00e9s del arte, por la sexualidad ex\u00f3tica representada en sus m\u00faltiples auto-retratos, por las an\u00e9cdotas de su bisexualidad, por la independencia que mostraba en la tormentosa y apasionada relaci\u00f3n con Diego Rivera, por esa mezcla sincr\u00e9tica de cosmopolitismo y de representaci\u00f3n de tradiciones ind\u00edgenas y exvotos cristianos, por su sinceridad descarnada y constante rebeld\u00eda. No hay en Frida el mero reflejo del hedonismo libertino de las sociedades del consumo, sino una experiencia de densidad humana atravesada, en medio de sus contradicciones, por los misterios del dolor y el amor; ella, confesa atea, que se consideraba \u201colvidada de la manopla de Dios\u201d. Lo expresa bien aquella poes\u00eda a las mujeres que intitula: \u201cMereces un amor\u201d: \u201cMereces un amor que te quiera despeinada, con todo y las razones que te levantan de prisa, con todo y los demonios que no te dejan dormir. Mereces un amor que te haga sentir segura, que pueda comerse al mundo si camina de tu mano, que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel. Mereces un amor que quiera bailar contigo, que visite el para\u00edso cada vez que te mira a los ojos, y que no se aburra nunca de leer tus expresiones. Mereces un amor que te escuche cuando cantas, que te apoye en tus rid\u00edculos, que respete que eres libre, que te acompa\u00f1e en tu vuelo, que no le asuste caer. Mereces un amor que se lleve las mentiras, que te traiga la ilusi\u00f3n, el caf\u00e9 y las\u00a0poes\u00edas\u201d. Frida no encontr\u00f3 respuestas a sus padecimientos y a su b\u00fasqueda de un amor que le llenara la vida; por eso, fue de un individualismo desenfrenado y an\u00e1rquico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La profunda crisis de la sociedad machista y patriarcal, por m\u00e1s que muy resistente como se advierte dram\u00e1ticamente en la tan difundida violencia sobre las mujeres \u2013 incluso de feminicidios, como denunci\u00f3 el papa Francisco en Per\u00fa &#8211; y en altos porcentajes de embarazos de adolescentes, pone en primer plano la dignidad de la mujer y su libertad en el amor personal. Pero en la historia la ambig\u00fcedad es inevitable, cada virtud trae consigo un nuevo tipo de desviaci\u00f3n. Ese mismo bien del amor personal, pero desligado de su relaci\u00f3n con la \u201cgeneraci\u00f3n\u201d, considerada la maternidad como fardo y jaula contra la \u201cpromoci\u00f3n de la mujer\u201d, se vuelve cara de un nuevo hedonismo, penetraci\u00f3n de las pautas de la sociedad del consumo que esconden el nihilismo que impregna sus formas dominantes. Podr\u00eda escoger al respecto los nombres de no pocas activistas contempor\u00e1neas en los pa\u00edses latinoamericanos, que luchan por los as\u00ed llamados \u201cderechos sexuales y reproductivos\u201d, por\u00a0 una \u201cmaternidad libre y voluntaria\u201d, por la total permisividad del aborto, incluso como derecho. \u00a1Impresionante estrategia de los grandes poderes mundiales que se apoderan de las m\u00e1s que leg\u00edtimas reivindicaciones de la mujer para transmutarlas en instrumentos de devastaciones de pueblos y culturas! Son liberaciones contra la libertad. Se vuelve una liberaci\u00f3n contra la vida. La reivindicaci\u00f3n de la persona sola se trasmuta en apolog\u00eda del crimen del aborto, en el que los varones son corresponsables por irresponsabilidad e incluso muchas veces primeros culpables por constricci\u00f3n de las mujeres.\u00a0 Es l\u00f3gico que el amor puramente personal, s\u00f3lo referido a la instintividad inmediata del deseo, se trasmuta tambi\u00e9n en la exaltaci\u00f3n de todo tipo de experiencia sexual. As\u00ed opera el \u201ccolonialismo cultural\u201d denunciado por el papa Francisco, que encuentra un muro de contenci\u00f3n en la muchedumbre de mujeres que a lo largo de nuestra historia han sido y siguen siendo \u201cmadres coraje\u201d, porque por lo general solas y en condiciones muy dif\u00edciles de jefas del hogar, han cuidado a su prole, con la fuerza del amor, el gozo de la maternidad, una gratuidad que carga con muchos sacrificios y una esperanza a toda prueba. Son las custodias de la vida, de la sabidur\u00eda y de la fe de nuestros pueblos. La necesidad de reconstruir el tejido familiar y social de los pueblos latinoamericanos requiere, como testimonio y fuerza fecunda e irradiante, la relaci\u00f3n entre var\u00f3n y mujer en matrimonios que sorprendan y atraigan por vivir la belleza del amor que est\u00e1 como cantada en himno evang\u00e9lico en la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cAmoris Laetitia\u201d del papa Francisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Haber pretendido seleccionar los nombres de algunas mujeres en nuestra historia, aunque s\u00f3lo para apreciar tendencias culturales, termina dejando como el sabor de\u00a0 una grave injusticia para los millones y millones de mujeres an\u00f3nimas que no aparecen ni en libros ni en peri\u00f3dicos, que no tienen ninguna publicidad. Sin ellas no se hubiera transmitido la fe y todo su \u201cethos\u201d de humanidad; sin ellas se hubiera disgregado a\u00fan m\u00e1s el tejido familiar y social de nuestros pueblos, empobreci\u00e9ndose radicalmente; sin ellas hubiera predominado incluso mucho m\u00e1s la dial\u00e9ctica de la enemistad y la violencia sobre la cultura del encuentro y la amistad social en la convivencia de nuestras naciones. En su reciente viaje apost\u00f3lico, el papa Francisco exclamaba para el Per\u00fa, pero lo podemos y debemos alargar para toda Am\u00e9rica Latina: \u201c\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda el Per\u00fa sin las madres y las abuelas? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda nuestra vida sin ellas? (\u2026) fuerzas motrices de la vida\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Termino evocando dos mujeres excepcionales. No me detengo especialmente sobre ellas porque me temo que algunos de Ustedes, en forma equivocada, consideren esta menci\u00f3n como excesivamente subjetiva. Por eso, s\u00f3lo evoco sus nombres: uno es el de Susana, mi madre, y otro es el de L\u00eddice, mi esposa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discursos del Cardenal Marc Ouellet, P.S.S., y del Prof. Guzm\u00e1n M. 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