{"id":6912,"date":"2018-04-09T13:16:50","date_gmt":"2018-04-09T20:16:50","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=6912"},"modified":"2018-04-09T13:16:50","modified_gmt":"2018-04-09T20:16:50","slug":"exhortacion-apostolica-gaudete-et-exsultate-del-santo-padre-francisco-sobre-el-llamado-a-la-santidad-en-el-mundo-actual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/exhortacion-apostolica-gaudete-et-exsultate-del-santo-padre-francisco-sobre-el-llamado-a-la-santidad-en-el-mundo-actual\/","title":{"rendered":"Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Gaudete Et Exsultate del Santo Padre Francisco sobre el llamado a la Santidad en el mundo actual"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Papa-Francisco.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-6913\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Papa-Francisco-300x146.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"146\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Papa-Francisco-300x146.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Papa-Francisco.jpg 680w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">\u00abAlegraos y regocijaos\u00bb (<em>Mt<\/em>5,12), dice Jes\u00fas a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Se\u00f1or lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. \u00c9l nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. En realidad, desde las primeras p\u00e1ginas de la Biblia est\u00e1 presente, de diversas maneras, el llamado a la santidad. As\u00ed se lo propon\u00eda el Se\u00f1or a Abraham: \u00abCamina en mi presencia y s\u00e9 perfecto\u00bb (<em>Gn<\/em>17,1).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">No es de esperar aqu\u00ed un tratado sobre la santidad, con tantas definiciones y distinciones que podr\u00edan enriquecer este importante tema, o con an\u00e1lisis que podr\u00edan hacerse acerca de los medios de santificaci\u00f3n. Mi humilde objetivo es hacer resonar una vez m\u00e1s el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desaf\u00edos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Se\u00f1or nos eligi\u00f3 \u00abpara que fu\u00e9semos santos e irreprochables ante \u00e9l por el amor\u00bb (<em>Ef<\/em>1,4).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CAP\u00cdTULO PRIMERO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>EL LLAMADO A LA SANTIDAD<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los santos que nos alientan y acompa\u00f1an<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li>En la carta a los Hebreos se mencionan distintos testimonios que nos animan a que \u00abcorramos, con constancia, en la carrera que nos toca\u00bb (12,1). All\u00ed se habla de Abraham, de Sara, de Mois\u00e9s, de Gede\u00f3n y de varios m\u00e1s (cf<em>.<\/em>11,1-12,3) y sobre todo se nos invita a reconocer que tenemos \u00abuna nube tan ingente de testigos\u00bb (12,1) que nos alientan a no detenernos en el camino, nos estimulan a seguir caminando hacia la meta. Y entre ellos puede estar nuestra propia madre, una abuela u otras personas cercanas (cf.\u00a0<em>2<\/em><em>Tm<\/em>\u00a01,5).\u00a0Quiz\u00e1 su vida no fue siempre perfecta, pero aun en medio de imperfecciones y ca\u00eddas siguieron adelante y agradaron al Se\u00f1or.<\/li>\n<li>Los santos que ya han llegado a la presencia de Dios mantienen con nosotros lazos de amor y comuni\u00f3n. Lo atestigua el libro del Apocalipsis cuando habla de los m\u00e1rtires que interceden: \u00abVi debajo del altar las almas de los degollados por causa de la Palabra de Dios y del testimonio que manten\u00edan. Y gritaban con voz potente: \u201c\u00bfHasta cu\u00e1ndo, Due\u00f1o santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia?\u201d\u00bb\u00a0(6,9-10). Podemos decir que \u00abestamos rodeados, guiados y conducidos por los amigos de Dios [\u2026] No tengo que llevar yo solo lo que, en realidad, nunca podr\u00eda soportar yo solo. La muchedumbre de los santos de Dios me protege, me sostiene y me conduce\u00bb<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/li>\n<li>En los procesos de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n se tienen en cuenta los signos de heroicidad en el ejercicio de las virtudes, la entrega de la vida en el martirio y tambi\u00e9n los casos en que se haya verificado un ofrecimiento de la propia vida por los dem\u00e1s, sostenido hasta la muerte. Esa ofrenda expresa una imitaci\u00f3n ejemplar de Cristo, y es digna de la admiraci\u00f3n de los fieles<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn2\">[2]<\/a>. Recordemos, por ejemplo, a la beata Mar\u00eda Gabriela Sagheddu, que ofreci\u00f3 su vida por la uni\u00f3n de los cristianos.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los santos de la puerta de al lado<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li>No pensemos solo en los ya beatificados o canonizados. El Esp\u00edritu Santo derrama santidad por todas partes, en el santo pueblo fiel de Dios, porque \u00abfue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexi\u00f3n alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente\u00bb<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn3\">[3]<\/a>. El Se\u00f1or, en la historia de la salvaci\u00f3n, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Por eso nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana: Dios quiso entrar en una din\u00e1mica popular, en la din\u00e1mica de un pueblo.<\/li>\n<li>Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que cr\u00edan con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante d\u00eda a d\u00eda, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad \u00abde la puerta de al lado\u00bb, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresi\u00f3n, \u00abla clase media de la santidad\u00bb<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/li>\n<li>Dej\u00e9monos estimular por los signos de santidad que el Se\u00f1or nos presenta a trav\u00e9s de los m\u00e1s humildes miembros de ese pueblo que \u00abparticipa tambi\u00e9n de la funci\u00f3n prof\u00e9tica de Cristo, difundiendo su testimonio vivo sobre todo con la vida de fe y caridad\u00bb<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn5\">[5]<\/a>. Pensemos, como nos sugiere santa Teresa Benedicta de la Cruz, que a trav\u00e9s de muchos de ellos se construye la verdadera historia: \u00abEn la noche m\u00e1s oscura surgen los m\u00e1s grandes profetas y los santos. Sin embargo, la corriente vivificante de la vida m\u00edstica permanece invisible. Seguramente, los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas sobre las cuales nada dicen los libros de historia. Y cu\u00e1les sean las almas a las que hemos de agradecer los acontecimientos decisivos de nuestra vida personal, es algo que solo sabremos el d\u00eda en que todo lo oculto ser\u00e1 revelado\u00bb<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/li>\n<li>La santidad es el rostro m\u00e1s bello de la Iglesia. Pero aun fuera de la Iglesia Cat\u00f3lica y en \u00e1mbitos muy diferentes, el Esp\u00edritu suscita \u00absignos de su presencia, que ayudan a los mismos disc\u00edpulos de Cristo\u00bb<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn7\">[7]<\/a>. Por otra parte, san\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es.html\">Juan Pablo II<\/a>nos record\u00f3 que \u00abel testimonio ofrecido a Cristo hasta el derramamiento de la sangre se ha hecho patrimonio com\u00fan de cat\u00f3licos, ortodoxos, anglicanos y protestantes\u00bb<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn8\">[8]<\/a>. En la hermosa conmemoraci\u00f3n ecum\u00e9nica que \u00e9l quiso celebrar en el Coliseo, durante el Jubileo del a\u00f1o 2000, sostuvo que los m\u00e1rtires son \u00abuna herencia que habla con una voz m\u00e1s fuerte que la de los factores de divisi\u00f3n\u00bb<a name=\"_ftnref9\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn9\">[9]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Se\u00f1or llama<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"10\">\n<li>Todo esto es importante. Sin embargo, lo que quisiera recordar con esta Exhortaci\u00f3n es sobre todo el llamado a la santidad que el Se\u00f1or hace a cada uno de nosotros, ese llamado que te dirige tambi\u00e9n a ti: \u00abSed santos, porque yo soy santo\u00bb (<em>Lv<\/em>11,45; cf.\u00a0<em>1<\/em><em>P<\/em>1,16). El\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/index_sp.htm\">Concilio Vaticano II<\/a>\u00a0lo destac\u00f3 con fuerza: \u00abTodos los fieles, cristianos, de cualquier condici\u00f3n y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvaci\u00f3n, son llamados por el Se\u00f1or, cada uno por su camino, a la perfecci\u00f3n de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre\u00bb<a name=\"_ftnref10\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn10\">[10]<\/a>.<\/li>\n<li>\u00abCada uno por su camino\u00bb, dice el Concilio. Entonces, no se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables. Hay testimonios que son \u00fatiles para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso hasta podr\u00eda alejarnos del camino \u00fanico y diferente que el Se\u00f1or tiene para nosotros. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de s\u00ed, aquello tan personal que Dios ha puesto en \u00e9l (cf.\u00a0<em>1 Co<\/em>12, 7), y no que se desgaste intentando imitar algo que no ha sido pensado para \u00e9l. Todos estamos llamados a ser testigos, pero \u00abexisten muchas formas existenciales de testimonio\u00bb<a name=\"_ftnref11\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn11\">[11]<\/a>. De hecho, cuando el gran m\u00edstico san Juan de la Cruz escrib\u00eda su\u00a0<em>C\u00e1ntico Espiritual<\/em>, prefer\u00eda evitar reglas fijas para todos y explicaba que sus versos estaban escritos para que cada uno los aproveche \u00abseg\u00fan su modo\u00bb<a name=\"_ftnref12\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn12\">[12]<\/a>. Porque la vida divina se comunica \u00aba unos en una manera y a otros en otra\u00bb<a name=\"_ftnref13\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn13\">[13]<\/a>.<\/li>\n<li>Dentro de las formas variadas, quiero destacar que el \u00abgenio femenino\u00bb tambi\u00e9n se manifiesta en estilos femeninos de santidad, indispensables para reflejar la santidad de Dios en este mundo. Precisamente, aun en \u00e9pocas en que las mujeres fueron m\u00e1s relegadas, el Esp\u00edritu Santo suscit\u00f3 santas cuya fascinaci\u00f3n provoc\u00f3 nuevos dinamismos espirituales e importantes reformas en la Iglesia. Podemos mencionar a santa Hildegarda de Bingen, santa Br\u00edgida, santa Catalina de Siena, santa Teresa de \u00c1vila o santa Teresa de Lisieux. Pero me interesa recordar a tantas mujeres desconocidas u olvidadas quienes, cada una a su modo, han sostenido y transformado familias y comunidades con la potencia de su testimonio.<\/li>\n<li>Esto deber\u00eda entusiasmar y alentar a cada uno para darlo todo, para crecer hacia ese proyecto \u00fanico e irrepetible que Dios ha querido para \u00e9l desde toda la eternidad: \u00abAntes de formarte en el vientre, te eleg\u00ed; antes de que salieras del seno materno, te consagr\u00e9\u00bb (<em>Jr<\/em>1,5).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tambi\u00e9n para ti<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"14\">\n<li>Para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Muchas veces tenemos la tentaci\u00f3n de pensar que la santidad est\u00e1 reservada solo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicar mucho tiempo a la oraci\u00f3n. No es as\u00ed. Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada d\u00eda, all\u00ed donde cada uno se encuentra. \u00bfEres consagrada o consagrado? S\u00e9 santo viviendo con alegr\u00eda tu entrega. \u00bfEst\u00e1s casado? S\u00e9 santo amando y ocup\u00e1ndote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. \u00bfEres un trabajador? S\u00e9 santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. \u00bfEres padre, abuela o abuelo? S\u00e9 santo ense\u00f1ando con paciencia a los ni\u00f1os a seguir a Jes\u00fas. \u00bfTienes autoridad? S\u00e9 santo luchando por el bien com\u00fan y renunciando a tus intereses personales<a name=\"_ftnref14\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn14\">[14]<\/a>.<\/li>\n<li>Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo est\u00e9 abierto a Dios y para ello opta por \u00e9l, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Esp\u00edritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Esp\u00edritu Santo en tu vida (cf.\u00a0<em>Ga<\/em>5,22-23). Cuando sientas la tentaci\u00f3n de enredarte en tu debilidad, levanta los ojos al Crucificado y dile: \u00abSe\u00f1or, yo soy un pobrecillo, pero t\u00fa puedes realizar el milagro de hacerme un poco mejor\u00bb. En la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontrar\u00e1s todo lo que necesitas para crecer hacia la santidad. El Se\u00f1or la ha llenado de dones con la Palabra, los sacramentos, los santuarios, la vida de las comunidades, el testimonio de sus santos, y una m\u00faltiple belleza que procede del amor del Se\u00f1or, \u00abcomo novia que se adorna con sus joyas\u00bb (<em>Is<\/em>61,10).<\/li>\n<li>Esta santidad a la que el Se\u00f1or te llama ir\u00e1 creciendo con peque\u00f1os gestos. Por ejemplo: una se\u00f1ora va al mercado a hacer las compras, encuentra a una vecina y comienza a hablar, y vienen las cr\u00edticas. Pero esta mujer dice en su interior: \u00abNo, no hablar\u00e9 mal de nadie\u00bb. Este es un paso en la santidad. Luego, en casa, su hijo le pide conversar acerca de sus fantas\u00edas, y aunque est\u00e9 cansada se sienta a su lado y escucha con paciencia y afecto. Esa es otra ofrenda que santifica. Luego vive un momento de angustia, pero recuerda el amor de la Virgen Mar\u00eda, toma el rosario y reza con fe. Ese es otro camino de santidad. Luego va por la calle, encuentra a un pobre y se detiene a conversar con \u00e9l con cari\u00f1o. Ese es otro paso.<\/li>\n<li>A veces la vida presenta desaf\u00edos mayores y a trav\u00e9s de ellos el Se\u00f1or nos invita a nuevas conversiones que permiten que su gracia se manifieste mejor en nuestra existencia \u00abpara que participemos de su santidad\u00bb (<em>Hb<\/em>12,10). Otras veces solo se trata de encontrar una forma m\u00e1s perfecta de vivir lo que ya hacemos: \u00abHay inspiraciones que tienden solamente a una extraordinaria perfecci\u00f3n de los ejercicios ordinarios de la vida\u00bb<a name=\"_ftnref15\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn15\">[15]<\/a>. Cuando el Cardenal Francisco Javier Nguy\u00ean van Thu\u00e2nestaba en la c\u00e1rcel, renunci\u00f3 a desgastarse esperando su liberaci\u00f3n. Su opci\u00f3n fue \u00abvivir el momento presente colm\u00e1ndolo de amor\u00bb; y el modo como se concretaba esto era: \u00abAprovecho las ocasiones que se presentan cada d\u00eda para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria\u00bb<a name=\"_ftnref16\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn16\">[16]<\/a>.<\/li>\n<li>As\u00ed, bajo el impulso de la gracia divina, con muchos gestos vamos construyendo esa figura de santidad que Dios quer\u00eda, pero no como seres autosuficientes sino \u00abcomo buenos administradores de la multiforme gracia de Dios\u00bb (<em>1<\/em><em>P<\/em>4,10). Bien nos ense\u00f1aron los Obispos de Nueva Zelanda que es posible amar con el amor incondicional del Se\u00f1or, porque el Resucitado comparte su vida poderosa con nuestras fr\u00e1giles vidas: \u00abSu amor no tiene l\u00edmites y una vez dado nunca se ech\u00f3 atr\u00e1s. Fue incondicional y permaneci\u00f3 fiel. Amar as\u00ed no es f\u00e1cil porque muchas veces somos tan d\u00e9biles. Pero precisamente para tratar de amar como Cristo nos am\u00f3, Cristo comparte su propia vida resucitada con nosotros. De esta manera, nuestras vidas demuestran su poder en acci\u00f3n, incluso en medio de la debilidad humana\u00bb<a name=\"_ftnref17\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn17\">[17]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tu misi\u00f3n en Cristo<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"19\">\n<li>Para un cristiano no es posible pensar en la propia misi\u00f3n en la tierra sin concebirla como un camino de santidad, porque \u00abesta es la voluntad de Dios: vuestra santificaci\u00f3n\u00bb (<em>1<\/em><em>Ts<\/em>4,3). Cada santo es una misi\u00f3n; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio.<\/li>\n<li>Esa misi\u00f3n tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde \u00e9l. En el fondo la santidad es vivir en uni\u00f3n con \u00e9l los misterios de su vida. Consiste en asociarse a la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or de una manera \u00fanica y personal, en morir y resucitar constantemente con \u00e9l. Pero tambi\u00e9n puede implicar reproducir en la propia existencia distintos aspectos de la vida terrena de Jes\u00fas: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercan\u00eda a los \u00faltimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor. La contemplaci\u00f3n de estos misterios, como propon\u00eda san Ignacio de Loyola, nos orienta a hacerlos carne en nuestras opciones y actitudes<a name=\"_ftnref18\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn18\">[18]<\/a>. Porque \u00abtodo en la vida de Jes\u00fas es signo de su misterio\u00bb<a name=\"_ftnref19\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn19\">[19]<\/a>, \u00abtoda la vida de Cristo es Revelaci\u00f3n del Padre\u00bb<a name=\"_ftnref20\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn20\">[20]<\/a>, \u00abtoda la vida de Cristo es misterio de Redenci\u00f3n\u00bb<a name=\"_ftnref21\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn21\">[21]<\/a>, \u00abtoda la vida de Cristo es misterio de Recapitulaci\u00f3n\u00bb<a name=\"_ftnref22\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn22\">[22]<\/a>, y \u00abtodo lo que Cristo vivi\u00f3 hace que podamos vivirlo en \u00e9l y que \u00e9l lo viva en nosotros\u00bb<a name=\"_ftnref23\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn23\">[23]<\/a>.<\/li>\n<li>El designio del Padre es Cristo, y nosotros en \u00e9l. En \u00faltimo t\u00e9rmino, es Cristo amando en nosotros, porque \u00abla santidad no es sino la caridad plenamente vivida\u00bb<a name=\"_ftnref24\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn24\">[24]<\/a>. Por lo tanto, \u00abla santidad se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Esp\u00edritu Santo, modelamos toda nuestra vida seg\u00fan la suya\u00bb<a name=\"_ftnref25\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn25\">[25]<\/a>. As\u00ed, cada santo es un mensaje que el Esp\u00edritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo.<\/li>\n<li>Para reconocer cu\u00e1l es esa palabra que el Se\u00f1or quiere decir a trav\u00e9s de un santo, no conviene entretenerse en los detalles, porque all\u00ed tambi\u00e9n puede haber errores y ca\u00eddas. No todo lo que dice un santo es plenamente fiel al Evangelio, no todo lo que hace es aut\u00e9ntico o perfecto. Lo que hay que contemplar es el conjunto de su vida, su camino entero de santificaci\u00f3n, esa figura que refleja algo de Jesucristo y que resulta cuando uno logra componer el sentido de la totalidad de su persona<a name=\"_ftnref26\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn26\">[26]<\/a>.<\/li>\n<li>Esto es un fuerte llamado de atenci\u00f3n para todos nosotros. T\u00fa tambi\u00e9n necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misi\u00f3n. Int\u00e9ntalo escuchando a Dios en la oraci\u00f3n y reconociendo los signos que \u00e9l te da. Preg\u00fantale siempre al Esp\u00edritu qu\u00e9 espera Jes\u00fas de ti en cada momento de tu existencia y en cada opci\u00f3n que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misi\u00f3n. Y perm\u00edtele que forje en ti ese misterio personal que refleje a Jesucristo en el mundo de hoy.<\/li>\n<li>Ojal\u00e1 puedas reconocer cu\u00e1l es esa palabra, ese mensaje de Jes\u00fas que Dios quiere decir al mundo con tu vida. D\u00e9jate transformar, d\u00e9jate renovar por el Esp\u00edritu, para que eso sea posible, y as\u00ed tu preciosa misi\u00f3n no se malograr\u00e1. El Se\u00f1or la cumplir\u00e1 tambi\u00e9n en medio de tus errores y malos momentos, con tal que no abandones el camino del amor y est\u00e9s siempre abierto a su acci\u00f3n sobrenatural que purifica e ilumina.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La actividad que santifica<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"25\">\n<li>Como no puedes entender a Cristo sin el reino que \u00e9l vino a traer, tu propia misi\u00f3n es inseparable de la construcci\u00f3n de ese reino: \u00abBuscad sobre todo el reino de Dios y su justicia\u00bb (<em>Mt<\/em>6,33). Tu identificaci\u00f3n con Cristo y sus deseos, implica el empe\u00f1o por construir, con \u00e9l, ese reino de amor, justicia y paz para todos. Cristo mismo quiere vivirlo contigo, en todos los esfuerzos o renuncias que implique, y tambi\u00e9n en las alegr\u00edas y en la fecundidad que te ofrezca. Por lo tanto, no te santificar\u00e1s sin entregarte en cuerpo y alma para dar lo mejor de ti en ese empe\u00f1o.<\/li>\n<li>No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oraci\u00f3n y menospreciar el servicio. Todo puede ser aceptado e integrado como parte de la propia existencia en este mundo, y se incorpora en el camino de santificaci\u00f3n. Somos llamados a vivir la contemplaci\u00f3n tambi\u00e9n en medio de la acci\u00f3n, y nos santificamos en el ejercicio responsable y generoso de la propia misi\u00f3n.<\/li>\n<li>\u00bfAcaso el Esp\u00edritu Santo puede lanzarnos a cumplir una misi\u00f3n y al mismo tiempo pedirnos que escapemos de ella, o que evitemos entregarnos totalmente para preservar la paz interior? Sin embargo, a veces tenemos la tentaci\u00f3n de relegar la entrega pastoral o el compromiso en el mundo a un lugar secundario, como si fueran \u00abdistracciones\u00bb en el camino de la santificaci\u00f3n y de la paz interior. Se olvida que \u00abno es que la vida tenga una misi\u00f3n, sino que es misi\u00f3n\u00bb<a name=\"_ftnref27\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn27\">[27]<\/a>.<\/li>\n<li>Una tarea movida por la ansiedad, el orgullo, la necesidad de aparecer y de dominar, ciertamente no ser\u00e1 santificadora. El desaf\u00edo es vivir la propia entrega de tal manera que los esfuerzos tengan un sentido evang\u00e9lico y nos identifiquen m\u00e1s y m\u00e1s con Jesucristo. De ah\u00ed que suela hablarse, por ejemplo, de una espiritualidad del catequista, de una espiritualidad del clero diocesano, de una espiritualidad del trabajo. Por la misma raz\u00f3n, en\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>quise concluir con una espiritualidad de la misi\u00f3n, en\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html\">Laudato si\u2019<\/a><\/em>con una espiritualidad ecol\u00f3gica y en\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html\">Amoris laetitia<\/a><\/em>\u00a0con una espiritualidad de la vida familiar.<\/li>\n<li>Esto no implica despreciar los momentos de quietud, soledad y silencio ante Dios. Al contrario. Porque las constantes novedades de los recursos tecnol\u00f3gicos, el atractivo de los viajes, las innumerables ofertas para el consumo, a veces no dejan espacios vac\u00edos donde resuene la voz de Dios. Todo se llena de palabras, de disfrutes epid\u00e9rmicos y de ruidos con una velocidad siempre mayor. All\u00ed no reina la alegr\u00eda sino la insatisfacci\u00f3n de quien no sabe para qu\u00e9 vive. \u00bfC\u00f3mo no reconocer entonces que necesitamos detener esa carrera fren\u00e9tica para recuperar un espacio personal, a veces doloroso pero siempre fecundo, donde se entabla el di\u00e1logo sincero con Dios? En alg\u00fan momento tendremos que percibir de frente la propia verdad, para dejarla invadir por el Se\u00f1or, y no siempre se logra esto si uno \u00abno se ve al borde del abismo de la tentaci\u00f3n m\u00e1s agobiante, si no siente el v\u00e9rtigo del precipicio del m\u00e1s desesperado abandono, si no se encuentra absolutamente solo, en la cima de la soledad m\u00e1s radical\u00bb<a name=\"_ftnref28\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn28\">[28]<\/a>. As\u00ed encontramos las grandes motivaciones que nos impulsan a vivir a fondo las propias tareas.<\/li>\n<li>Los mismos recursos de distracci\u00f3n que invaden la vida actual nos llevan tambi\u00e9n a absolutizar el tiempo libre, en el cual podemos utilizar sin l\u00edmites esos dispositivos que nos brindan entretenimiento o placeres ef\u00edmeros<a name=\"_ftnref29\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn29\">[29]<\/a>. Como consecuencia, es la propia misi\u00f3n la que se resiente, es el compromiso el que se debilita, es el servicio generoso y disponible el que comienza a retacearse. Eso desnaturaliza la experiencia espiritual. \u00bfPuede ser sano un fervor espiritual que conviva con una acedia en la acci\u00f3n evangelizadora o en el servicio a los otros?<\/li>\n<li>Nos hace falta un esp\u00edritu de santidad que impregne tanto la soledad como el servicio, tanto la intimidad como la tarea evangelizadora, de manera que cada instante sea expresi\u00f3n de amor entregado bajo la mirada del Se\u00f1or. De este modo, todos los momentos ser\u00e1n escalones en nuestro camino de santificaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>M\u00e1s vivos, m\u00e1s humanos<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"32\">\n<li>No tengas miedo de la santidad. No te quitar\u00e1 fuerzas, vida o alegr\u00eda. Todo lo contrario, porque llegar\u00e1s a ser lo que el Padre pens\u00f3 cuando te cre\u00f3 y ser\u00e1s fiel a tu propio ser. Depender de \u00e9l nos libera de las esclavitudes y nos lleva a reconocer nuestra propia dignidad. Esto se refleja en santa Josefina Bakhita, quien fue \u00absecuestrada y vendida como esclava a la tierna edad de siete a\u00f1os, sufri\u00f3 mucho en manos de amos crueles. Pero lleg\u00f3 a comprender la profunda verdad de que Dios, y no el hombre, es el verdadero Se\u00f1or de todo ser humano, de toda vida humana. Esta experiencia se transform\u00f3 en una fuente de gran sabidur\u00eda para esta humilde hija de \u00c1frica\u00bb<a name=\"_ftnref30\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn30\">[30]<\/a>.<\/li>\n<li>En la medida en que se santifica, cada cristiano se vuelve m\u00e1s fecundo para el mundo. Los Obispos de \u00c1frica occidental nos ense\u00f1aron: \u00abEstamos siendo llamados, en el esp\u00edritu de la nueva evangelizaci\u00f3n, a ser evangelizados y a evangelizar a trav\u00e9s del empoderamiento de todos los bautizados para que asum\u00e1is vuestros roles como sal de la tierra y luz del mundo donde quiera que os encontr\u00e9is\u00bb<a name=\"_ftnref31\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn31\">[31]<\/a>.<\/li>\n<li>No tengas miedo de apuntar m\u00e1s alto, de dejarte amar y liberar por Dios. No tengas miedo de dejarte guiar por el Esp\u00edritu Santo. La santidad no te hace menos humano, porque es el encuentro de tu debilidad con la fuerza de la gracia. En el fondo, como dec\u00eda Le\u00f3n Bloy, en la vida \u00abexiste una sola tristeza, la de no ser santos\u00bb<a name=\"_ftnref32\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn32\">[32]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CAP\u00cdTULO SEGUNDO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DOS SUTILES ENEMIGOS DE LA SANTIDAD<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"35\">\n<li>En este marco, quiero llamar la atenci\u00f3n acerca de dos falsificaciones de la santidad que podr\u00edan desviarnos del camino: el gnosticismo y el pelagianismo. Son dos herej\u00edas que surgieron en los primeros siglos cristianos, pero que siguen teniendo alarmante actualidad. Aun hoy los corazones de muchos cristianos, quiz\u00e1 sin darse cuenta, se dejan seducir por estas propuestas enga\u00f1osas. En ellas se expresa un inmanentismo antropoc\u00e9ntrico disfrazado de verdad cat\u00f3lica.<a name=\"_ftnref33\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn33\">[33]<\/a>Veamos estas dos formas de seguridad doctrinal o disciplinaria que dan lugar \u00aba un elitismo narcisista y autoritario, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los dem\u00e1s, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energ\u00edas en controlar. En los dos casos, ni Jesucristo ni los dem\u00e1s interesan verdaderamente\u00bb<a name=\"_ftnref34\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn34\">[34]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El gnosticismo actual<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"36\">\n<li>El gnosticismo supone \u00abuna fe encerrada en el subjetivismo, donde solo interesa una determinada experiencia o una serie de razonamientos y conocimientos que supuestamente reconfortan e iluminan, pero en definitiva el sujeto queda clausurado en la inmanencia de su propia raz\u00f3n o de sus sentimientos\u00bb<a name=\"_ftnref35\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn35\">[35]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Una mente sin Dios y sin carne<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"37\">\n<li>Gracias a Dios, a lo largo de la historia de la Iglesia qued\u00f3 muy claro que lo que mide la perfecci\u00f3n de las personas es su grado de caridad, no la cantidad de datos y conocimientos que acumulen. Los \u00abgn\u00f3sticos\u00bb tienen una confusi\u00f3n en este punto, y juzgan a los dem\u00e1s seg\u00fan la capacidad que tengan de comprender la profundidad de determinadas doctrinas. Conciben una mente sin encarnaci\u00f3n, incapaz de tocar la carne sufriente de Cristo en los otros, encorsetada en una enciclopedia de abstracciones. Al descarnar el misterio finalmente prefieren \u00abun Dios sin Cristo, un Cristo sin Iglesia, una Iglesia sin pueblo\u00bb<a name=\"_ftnref36\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn36\">[36]<\/a>.<\/li>\n<li>En definitiva, se trata de una superficialidad vanidosa: mucho movimiento en la superficie de la mente, pero no se mueve ni se conmueve la profundidad del pensamiento. Sin embargo, logra subyugar a algunos con una fascinaci\u00f3n enga\u00f1osa, porque el equilibrio gn\u00f3stico es formal y supuestamente as\u00e9ptico, y puede asumir el aspecto de una cierta armon\u00eda o de un orden que lo abarca todo.<\/li>\n<li>Pero estemos atentos. No me refiero a los racionalistas enemigos de la fe cristiana. Esto puede ocurrir dentro de la Iglesia, tanto en los laicos de las parroquias como en quienes ense\u00f1an filosof\u00eda o teolog\u00eda en centros de formaci\u00f3n. Porque tambi\u00e9n es propio de los gn\u00f3sticos creer que con sus explicaciones ellos pueden hacer perfectamente comprensible toda la fe y todo el Evangelio. Absolutizan sus propias teor\u00edas y obligan a los dem\u00e1s a someterse a los razonamientos que ellos usan. Una cosa es un sano y humilde uso de la raz\u00f3n para reflexionar sobre la ense\u00f1anza teol\u00f3gica y moral del Evangelio; otra es pretender reducir la ense\u00f1anza de Jes\u00fas a una l\u00f3gica fr\u00eda y dura que busca dominarlo todo<a name=\"_ftnref37\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn37\">[37]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Una doctrina sin misterio<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"40\">\n<li>El gnosticismo es una de las peores ideolog\u00edas, ya que, al mismo tiempo que exalta indebidamente el conocimiento o una determinada experiencia, considera que su propia visi\u00f3n de la realidad es la perfecci\u00f3n. As\u00ed, quiz\u00e1 sin advertirlo, esta ideolog\u00eda se alimenta a s\u00ed misma y se enceguece a\u00fan m\u00e1s. A veces se vuelve especialmente enga\u00f1osa cuando se disfraza de una espiritualidad desencarnada. Porque el gnosticismo \u00abpor su propia naturaleza quiere domesticar el misterio\u00bb<a name=\"_ftnref38\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn38\">[38]<\/a>, tanto el misterio de Dios y de su gracia, como el misterio de la vida de los dem\u00e1s.<\/li>\n<li>Cuando alguien tiene respuestas a todas las preguntas, demuestra que no est\u00e1 en un sano camino y es posible que sea un falso profeta, que usa la religi\u00f3n en beneficio propio, al servicio de sus elucubraciones psicol\u00f3gicas y mentales. Dios nos supera infinitamente, siempre es una sorpresa y no somos nosotros los que decidimos en qu\u00e9 circunstancia hist\u00f3rica encontrarlo, ya que no depende de nosotros determinar el tiempo y el lugar del encuentro. Quien lo quiere todo claro y seguro pretende dominar la trascendencia de Dios.<\/li>\n<li>Tampoco se puede pretender definir d\u00f3nde no est\u00e1 Dios, porque \u00e9l est\u00e1 misteriosamente en la vida de toda persona, est\u00e1 en la vida de cada uno como \u00e9l quiere, y no podemos negarlo con nuestras supuestas certezas. Aun cuando la existencia de alguien haya sido un desastre, aun cuando lo veamos destruido por los vicios o las adicciones, Dios est\u00e1 en su vida. Si nos dejamos guiar por el Esp\u00edritu m\u00e1s que por nuestros razonamientos, podemos y debemos buscar al Se\u00f1or en toda vida humana. Esto es parte del misterio que las mentalidades gn\u00f3sticas terminan rechazando, porque no lo pueden controlar.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los l\u00edmites de la raz\u00f3n<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"43\">\n<li>Nosotros llegamos a comprender muy pobremente la verdad que recibimos del Se\u00f1or. Con mayor dificultad todav\u00eda logramos expresarla. Por ello no podemos pretender que nuestro modo de entenderla nos autorice a ejercer una supervisi\u00f3n estricta de la vida de los dem\u00e1s. Quiero recordar que en la Iglesia conviven l\u00edcitamente distintas maneras de interpretar muchos aspectos de la doctrina y de la vida cristiana que, en su variedad, \u00abayudan a explicitar mejor el riqu\u00edsimo tesoro de la Palabra\u00bb. Es verdad que \u00aba quienes sue\u00f1an con una doctrina monol\u00edtica defendida por todos sin matices, esto puede parecerles una imperfecta dispersi\u00f3n\u00bb<a name=\"_ftnref39\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn39\">[39]<\/a>. Precisamente, algunas corrientes gn\u00f3sticas despreciaron la sencillez tan concreta del Evangelio e intentaron reemplazar al Dios trinitario y encarnado por una Unidad superior donde desaparec\u00eda la rica multiplicidad de nuestra historia.<\/li>\n<li>En realidad, la doctrina, o mejor, nuestra comprensi\u00f3n y expresi\u00f3n de ella, \u00abno es un sistema cerrado, privado de din\u00e1micas capaces de generar interrogantes, dudas, cuestionamientos\u00bb, y \u00ablas preguntas de nuestro pueblo, sus angustias, sus peleas, sus sue\u00f1os, sus luchas, sus preocupaciones, poseen valor hermen\u00e9utico que no podemos ignorar si queremos tomar en serio el principio de encarnaci\u00f3n. Sus preguntas nos ayudan a preguntarnos, sus cuestionamientos nos cuestionan\u00bb<a name=\"_ftnref40\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn40\">[40]<\/a>.<\/li>\n<li>Con frecuencia se produce una peligrosa confusi\u00f3n: creer que porque sabemos algo o podemos explicarlo con una determinada l\u00f3gica, ya somos santos, perfectos, mejores que la \u00abmasa ignorante\u00bb. A todos los que en la Iglesia tienen la posibilidad de una formaci\u00f3n m\u00e1s alta, san\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es.html\">Juan Pablo II<\/a>les advert\u00eda de la tentaci\u00f3n de desarrollar \u00abun cierto sentimiento de superioridad respecto a los dem\u00e1s fieles\u00bb<a name=\"_ftnref41\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn41\">[41]<\/a>. Pero en realidad, eso que creemos saber deber\u00eda ser siempre una motivaci\u00f3n para responder mejor al amor de Dios, porque \u00abse aprende para vivir: teolog\u00eda y santidad son un binomio inseparable\u00bb<a name=\"_ftnref42\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn42\">[42]<\/a>.<\/li>\n<li>Cuando san Francisco de As\u00eds ve\u00eda que algunos de sus disc\u00edpulos ense\u00f1aban la doctrina, quiso evitar la tentaci\u00f3n del gnosticismo. Entonces escribi\u00f3 esto a san Antonio de Padua: \u00abMe agrada que ense\u00f1es sagrada teolog\u00eda a los hermanos con tal que, en el estudio de la misma, no apagues el esp\u00edritu de oraci\u00f3n y devoci\u00f3n\u00bb<a name=\"_ftnref43\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn43\">[43]<\/a>. \u00c9l reconoc\u00eda la tentaci\u00f3n de convertir la experiencia cristiana en un conjunto de elucubraciones mentales que terminan alej\u00e1ndonos de la frescura del Evangelio. San Buenaventura, por otra parte, advert\u00eda que la verdadera sabidur\u00eda cristiana no se debe desconectar de la misericordia hacia el pr\u00f3jimo: \u00abLa mayor sabidur\u00eda que puede existir consiste en difundir fructuosamente lo que uno tiene para dar, lo que se le ha dado precisamente para que lo dispense. [&#8230;] Por eso, as\u00ed como la misericordia es amiga de la sabidur\u00eda, la avaricia es su enemiga\u00bb<a name=\"_ftnref44\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn44\">[44]<\/a>. \u00abHay una actividad que al unirse a la contemplaci\u00f3n no la impide, sino que la facilita, como las obras de misericordia y piedad\u00bb<a name=\"_ftnref45\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn45\">[45]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El pelagianismo actual<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"47\">\n<li>El gnosticismo dio lugar a otra vieja herej\u00eda, que tambi\u00e9n est\u00e1 presente hoy. Con el paso del tiempo, muchos comenzaron a reconocer que no es el conocimiento lo que nos hace mejores o santos, sino la vida que llevamos. El problema es que esto se degener\u00f3 sutilmente, de manera que el mismo error de los gn\u00f3sticos simplemente se transform\u00f3, pero no fue superado.<\/li>\n<li>Porque el poder que los gn\u00f3sticos atribu\u00edan a la inteligencia, algunos comenzaron a atribu\u00edrselo a la voluntad humana, al esfuerzo personal. As\u00ed surgieron los pelagianos y los semipelagianos. Ya no era la inteligencia lo que ocupaba el lugar del misterio y de la gracia, sino la voluntad. Se olvidaba que \u00abtodo depende no del querer o del correr, sino de la misericordia de Dios\u00bb (<em>Rm<\/em>9,16) y que \u00ab\u00e9l nos am\u00f3 primero\u00bb (<em>1<\/em><em>Jn<\/em>\u00a04,19).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Una voluntad sin humildad<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"49\">\n<li>Los que responden a esta mentalidad pelagiana o semipelagiana, aunque hablen de la gracia de Dios con discursos edulcorados \u00aben el fondo solo conf\u00edan en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo cat\u00f3lico\u00bb<a name=\"_ftnref46\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn46\">[46]<\/a>. Cuando algunos de ellos se dirigen a los d\u00e9biles dici\u00e9ndoles que todo se puede con la gracia de Dios, en el fondo suelen transmitir la idea de que todo se puede con la voluntad humana, como si ella fuera algo puro, perfecto, omnipotente, a lo que se a\u00f1ade la gracia. Se pretende ignorar que \u00abno todos pueden todo\u00bb<a name=\"_ftnref47\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn47\">[47]<\/a>, y que en esta vida las fragilidades humanas no son sanadas completa y definitivamente por la gracia<a name=\"_ftnref48\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn48\">[48]<\/a>. En cualquier caso, como ense\u00f1aba san Agust\u00edn, Dios te invita a hacer lo que puedas y a pedir lo que no puedas<a name=\"_ftnref49\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn49\">[49]<\/a>; o bien a decirle al Se\u00f1orhumildemente:\u00ab<em>Dame lo que me pides y p\u00eddeme lo que quieras\u00bb<\/em><a name=\"_ftnref50\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn50\">[50]<\/a><em>.<\/em><\/li>\n<li>En el fondo, la falta de un reconocimiento sincero, dolorido y orante de nuestros l\u00edmites es lo que impide a la gracia actuar mejor en nosotros, ya que no le deja espacio para provocar ese bien posible que se integra en un camino sincero y real de crecimiento<a name=\"_ftnref51\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn51\">[51]<\/a>. La gracia, precisamente porque supone nuestra naturaleza, no nos hace superhombres de golpe. Pretenderlo ser\u00eda confiar demasiado en nosotros mismos. En este caso, detr\u00e1s de la ortodoxia, nuestras actitudes pueden no corresponder a lo que afirmamos sobre la necesidad de la gracia, y en los hechos terminamos confiando poco en ella. Porque si no advertimos nuestra realidad concreta y limitada, tampoco podremos ver los pasos reales y posibles que el Se\u00f1or nos pide en cada momento, despu\u00e9s de habernos capacitado y cautivado con su don. La gracia act\u00faa hist\u00f3ricamente y, de ordinario, nos toma y transforma de una forma progresiva<a name=\"_ftnref52\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn52\">[52]<\/a>. Por ello, si rechazamos esta manera hist\u00f3rica y progresiva, de hecho podemos llegar a negarla y bloquearla, aunque la exaltemos con nuestras palabras.<\/li>\n<li>Cuando Dios se dirige a Abraham le dice:\u00a0<em>\u00ab<\/em>Yo soy Dios todopoderoso, camina en mi presencia y s\u00e9 perfecto<em>\u00bb<\/em>(<em>Gn<\/em>17,1). Para poder ser perfectos, como a \u00e9l le agrada, necesitamos vivir humildemente en su presencia, envueltos en su gloria; nos hace falta caminar en uni\u00f3n con \u00e9l reconociendo su amor constante en nuestras vidas. Hay que perderle el miedo a esa presencia que solamente puede hacernos bien. Es el Padre que nos dio la vida y nos ama tanto. Una vez que lo aceptamos y dejamos de pensar nuestra existencia sin \u00e9l, desaparece la angustia de la soledad (cf.\u00a0<em>Sal<\/em>\u00a0139,7). Y si ya no ponemos distancias frente a Dios y vivimos en su presencia, podremos permitirle que examine nuestro coraz\u00f3n para ver si va por el camino correcto (cf.\u00a0<em>Sal<\/em>\u00a0139,23-24). As\u00ed conoceremos la voluntad agradable y perfecta del Se\u00f1or (cf.\u00a0<em>Rm<\/em>\u00a012,1-2) y dejaremos que \u00e9l nos moldee como un alfarero (cf.\u00a0<em>Is<\/em>\u00a029,16). Hemos dicho tantas veces que Dios habita en nosotros, pero es mejor decir que nosotros habitamos en \u00e9l, que \u00e9l nos permite vivir en su luz y en su amor. \u00c9l es nuestro templo: lo que busco es habitar en la casa del Se\u00f1or todos los d\u00edas de mi vida (cf.\u00a0<em>Sal<\/em>\u00a027,4). \u00abVale m\u00e1s un d\u00eda en tus atrios que mil en mi casa<em>\u00bb<\/em>(<em>Sal<\/em>\u00a084,11). En \u00e9l somos santificados.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Una ense\u00f1anza de la Iglesia muchas veces olvidada<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"52\">\n<li>La Iglesia ense\u00f1\u00f3 reiteradas veces que no somos justificados por nuestras obras o por nuestros esfuerzos, sino por la gracia del Se\u00f1or que toma la iniciativa. Los Padres de la Iglesia, aun antes de san Agust\u00edn, expresaban con claridad esta convicci\u00f3n primaria. San Juan Cris\u00f3stomo dec\u00eda que Dios derrama en nosotros la fuente misma de todos los dones antes de que nosotros hayamos entrado en el combate<a name=\"_ftnref53\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn53\">[53]<\/a>. San Basilio Magno remarcaba que el fiel se glor\u00eda solo en Dios, porque \u00abreconoce estar privado de la verdadera justicia y que es justificado \u00fanicamente mediante la fe en Cristo\u00bb<a name=\"_ftnref54\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn54\">[54]<\/a>.<\/li>\n<li>El II S\u00ednodo de Orange ense\u00f1\u00f3 con firme autoridad que nada humano puede exigir, merecer o comprar el don de la gracia divina, y que todo lo que pueda cooperar con ella es previamente don de la misma gracia: \u00abAun el querer ser limpios se hace en nosotros por infusi\u00f3n y operaci\u00f3n sobre nosotros del Esp\u00edritu Santo\u00bb<a name=\"_ftnref55\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn55\">[55]<\/a>. Posteriormente, aun cuando el Concilio de Trento destac\u00f3 la importancia de nuestra cooperaci\u00f3n para el crecimiento espiritual, reafirm\u00f3 aquella ense\u00f1anza dogm\u00e1tica: \u00abSe dice que somos justificados gratuitamente, porque nada de lo que precede a la justificaci\u00f3n, sea la fe, sean las obras, merece la gracia misma de la justificaci\u00f3n; \u201cporque si es gracia, ya no es por las obras; de otro modo la gracia ya no ser\u00eda gracia\u201d (<em>Rm<\/em>11,6)\u00bb<a name=\"_ftnref56\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn56\">[56]<\/a>.<\/li>\n<li>El\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a>tambi\u00e9n nos recuerda que el don de la gracia \u00absobrepasa las capacidades de la inteligencia y las fuerzas de la voluntad humana\u00bb<a name=\"_ftnref57\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn57\">[57]<\/a>, y que \u00abfrente a Dios no hay, en el sentido de un derecho estricto, m\u00e9rito alguno de parte del hombre. Entre \u00e9l y nosotros la desigualdad no tiene medida\u00bb<a name=\"_ftnref58\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn58\">[58]<\/a>. Su amistad nos supera infinitamente, no puede ser comprada por nosotros con nuestras obras y solo puede ser un regalo de su iniciativa de amor. Esto nos invita a vivir con una gozosa gratitud por ese regalo que nunca mereceremos, puesto que \u00abdespu\u00e9s que uno ya posee la gracia, no puede la gracia ya recibida caer bajo m\u00e9rito\u00bb<a name=\"_ftnref59\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn59\">[59]<\/a>. Los santos evitan depositar la confianza en sus acciones: \u00abEn el atardecer de esta vida me presentar\u00e9 ante ti con las manos vac\u00edas, Se\u00f1or, porque no te pido que lleves cuenta de mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas a tus ojos\u00bb<a name=\"_ftnref60\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn60\">[60]<\/a>.<\/li>\n<li>Esta es una de las grandes convicciones definitivamente adquiridas por la Iglesia, y est\u00e1 tan claramente expresada en la Palabra de Dios que queda fuera de toda discusi\u00f3n. As\u00ed como el supremo mandamiento del amor, esta verdad deber\u00eda marcar nuestro estilo de vida, porque bebe del coraz\u00f3n del Evangelio y nos convoca no solo a aceptarla con la mente, sino a convertirla en un gozo contagioso. Pero no podremos celebrar con gratitud el regalo gratuito de la amistad con el Se\u00f1or si no reconocemos que aun nuestra existencia terrena y nuestras capacidades naturales son un regalo. Necesitamos \u00abconsentir jubilosamente que nuestra realidad sea d\u00e1diva, y aceptar aun nuestra libertad como gracia. Esto es lo dif\u00edcil hoy en un mundo que cree tener algo por s\u00ed mismo, fruto de su propia originalidad o de su libertad\u00bb<a name=\"_ftnref61\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn61\">[61]<\/a>.<\/li>\n<li>Solamente a partir del don de Dios, libremente acogido y humildemente recibido, podemos cooperar con nuestros esfuerzos para dejarnos transformar m\u00e1s y m\u00e1s<a name=\"_ftnref62\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn62\">[62]<\/a>. Lo primero es pertenecer a Dios. Se trata de ofrecernos a \u00e9l que nos primerea, de entregarle nuestras capacidades, nuestro empe\u00f1o, nuestra lucha contra el mal y nuestra creatividad, para que su don gratuito crezca y se desarrolle en nosotros: \u00abOs exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que present\u00e9is vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios\u00bb (<em>Rm<\/em>12,1). Por otra parte, la Iglesia siempre ense\u00f1\u00f3 que solo la caridad hace posible el crecimiento en la vida de la gracia, porque si no tengo caridad, no soy nada (cf.\u00a0<em>1<\/em><em>Co<\/em>\u00a013,2).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los nuevos pelagianos<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"57\">\n<li>Todav\u00eda hay cristianos que se empe\u00f1an en seguir otro camino: el de la justificaci\u00f3n por las propias fuerzas, el de la adoraci\u00f3n de la voluntad humana y de la propia capacidad, que se traduce en una autocomplacencia egoc\u00e9ntrica y elitista privada del verdadero amor. Se manifiesta en muchas actitudes aparentemente distintas: la obsesi\u00f3n por la ley, la fascinaci\u00f3n por mostrar conquistas sociales y pol\u00edticas, la ostentaci\u00f3n en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, la vanagloria ligada a la gesti\u00f3n de asuntos pr\u00e1cticos, el embeleso por las din\u00e1micas de autoayuda y de realizaci\u00f3n autorreferencial. En esto algunos cristianos gastan sus energ\u00edas y su tiempo, en lugar de dejarse llevar por el Esp\u00edritu en el camino del amor, de apasionarse por comunicar la hermosura y la alegr\u00eda del Evangelio y de buscar a los perdidos en esas inmensas multitudes sedientas de Cristo<a name=\"_ftnref63\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn63\">[63]<\/a>.<\/li>\n<li>Muchas veces, en contra del impulso del Esp\u00edritu, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesi\u00f3n de pocos. Esto ocurre cuando algunos grupos cristianos dan excesiva importancia al cumplimiento de determinadas normas propias, costumbres o estilos. De esa manera, se suele reducir y encorsetar el Evangelio, quit\u00e1ndole su sencillez cautivante y su sal. Es quiz\u00e1s una forma sutil de pelagianismo, porque parece someter la vida de la gracia a unas estructuras humanas. Esto afecta a grupos, movimientos y comunidades, y es lo que explica por qu\u00e9 tantas veces comienzan con una intensa vida en el Esp\u00edritu, pero luego terminan fosilizados&#8230; o corruptos.<\/li>\n<li>Sin darnos cuenta, por pensar que todo depende del esfuerzo humano encauzado por normas y estructuras eclesiales, complicamos el Evangelio y nos volvemos esclavos de un esquema que deja pocos resquicios para que la gracia act\u00fae. Santo Tom\u00e1s de Aquino nos recordaba que los preceptos a\u00f1adidos al Evangelio por la Iglesia deben exigirse con moderaci\u00f3n \u00abpara no hacer pesada la vida a los fieles\u00bb, porque as\u00ed \u00abse convertir\u00eda nuestra religi\u00f3n en una esclavitud\u00bb<a name=\"_ftnref64\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn64\">[64]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El resumen de la Ley<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"60\">\n<li>En orden a evitarlo, es sano recordar frecuentemente que existe una jerarqu\u00eda de virtudes, que nos invita a buscar lo esencial. El primado lo tienen las virtudes teologales, que tienen a Dios como objeto y motivo. Y en el centro est\u00e1 la caridad. San Pablo dice que lo que cuenta de verdad es \u00abla fe que act\u00faa por el amor\u00bb (<em>Ga<\/em>5,6). Estamos llamados a cuidar atentamente la caridad: \u00abEl que ama ha cumplido el resto de la ley [\u2026] por eso la plenitud de la ley es el amor\u00bb (<em>Rm<\/em>13,8.10). \u00abPorque toda la ley se cumple en una sola frase, que es: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (<em>Ga<\/em>\u00a05,14).<\/li>\n<li>Dicho con otras palabras: en medio de la tupida selva de preceptos y prescripciones, Jes\u00fas abre una brecha que permite distinguir dos rostros, el del Padre y el del hermano. No nos entrega dos f\u00f3rmulas o dos preceptos m\u00e1s. Nos entrega dos rostros, o mejor, uno solo, el de Dios que se refleja en muchos. Porque en cada hermano, especialmente en el m\u00e1s peque\u00f1o, fr\u00e1gil, indefenso y necesitado, est\u00e1 presente la imagen misma de Dios. En efecto, el Se\u00f1or, al final de los tiempos, plasmar\u00e1 su obra de arte con el desecho de esta humanidad vulnerable. Pues, \u00ab\u00bfqu\u00e9 es lo que queda?, \u00bfqu\u00e9 es lo que tiene valor en la vida?, \u00bfqu\u00e9 riquezas son las que no desaparecen? Sin duda, dos: El Se\u00f1or y el pr\u00f3jimo. Estas dos riquezas no desaparecen\u00bb<a name=\"_ftnref65\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn65\">[65]<\/a>.<\/li>\n<li>\u00a1Que el Se\u00f1or libere a la Iglesia de las nuevas formas de gnosticismo y de pelagianismo que la complican y la detienen en su camino hacia la santidad! Estas desviaciones se expresan de diversas formas, seg\u00fan el propio temperamento y las propias caracter\u00edsticas. Por eso exhorto a cada uno a preguntarse y a discernir frente a Dios de qu\u00e9 manera pueden estar manifest\u00e1ndose en su vida.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CAP\u00cdTULO TERCERO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A LA LUZ DEL MAESTRO<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"63\">\n<li>Puede haber muchas teor\u00edas sobre lo que es la santidad, abundantes explicaciones y distinciones. Esa reflexi\u00f3n podr\u00eda ser \u00fatil, pero nada es m\u00e1s iluminador que volver a las palabras de Jes\u00fas y recoger su modo de transmitir la verdad. Jes\u00fas explic\u00f3 con toda sencillez qu\u00e9 es ser santos, y lo hizo cuando nos dej\u00f3 las bienaventuranzas (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>5,3-12;\u00a0<em>Lc<\/em>6,20-23). Son como el carnet de identidad del cristiano. As\u00ed, si alguno de nosotros se plantea la pregunta: \u00ab\u00bfC\u00f3mo se hace para llegar a ser un buen cristiano?\u00bb, la respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jes\u00fas en el serm\u00f3n de las bienaventuranzas<a name=\"_ftnref66\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn66\">[66]<\/a>. En ellas se dibuja el rostro del Maestro, que estamos llamados a transparentar en lo cotidiano de nuestras vidas.<\/li>\n<li>La palabra \u00abfeliz\u00bb o \u00abbienaventurado\u00bb, pasa a ser sin\u00f3nimo de \u00absanto\u00bb, porque expresa que la persona que es fiel a Dios y vive su Palabra alcanza, en la entrega de s\u00ed, la verdadera dicha.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A contracorriente<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"65\">\n<li>Aunque las palabras de Jes\u00fas puedan parecernos po\u00e9ticas, sin embargo van muy a contracorriente con respecto a lo que es costumbre, a lo que se hace en la sociedad; y, si bien este mensaje de Jes\u00fas nos atrae, en realidad el mundo nos lleva hacia otro estilo de vida. Las bienaventuranzas de ninguna manera son algo liviano o superficial; al contrario, ya que solo podemos vivirlas si el Esp\u00edritu Santo nos invade con toda su potencia y nos libera de la debilidad del ego\u00edsmo, de la comodidad, del orgullo.<\/li>\n<li>Volvamos a escuchar a Jes\u00fas, con todo el amor y el respeto que merece el Maestro. Permit\u00e1mosle que nos golpee con sus palabras, que nos desaf\u00ede, que nos interpele a un cambio real de vida. De otro modo, la santidad ser\u00e1 solo palabras. Recordamos ahora las distintas bienaventuranzas en la versi\u00f3n del evangelio de Mateo (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>5,3-12)<a name=\"_ftnref67\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn67\">[67]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Felices los pobres de esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos<\/em>\u00bb<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"67\">\n<li>El Evangelio nos invita a reconocer la verdad de nuestro coraz\u00f3n, para ver d\u00f3nde colocamos la seguridad de nuestra vida. Normalmente el rico se siente seguro con sus riquezas, y cree que cuando est\u00e1n en riesgo, todo el sentido de su vida en la tierra se desmorona. Jes\u00fas mismo nos lo dijo en la par\u00e1bola del rico insensato, de ese hombre seguro que, como necio, no pensaba que podr\u00eda morir ese mismo d\u00eda (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>12,16-21).<\/li>\n<li>Las riquezas no te aseguran nada. Es m\u00e1s: cuando el coraz\u00f3n se siente rico, est\u00e1 tan satisfecho de s\u00ed mismo que no tiene espacio para la Palabra de Dios, para amar a los hermanos ni para gozar de las cosas m\u00e1s grandes de la vida. As\u00ed se priva de los mayores bienes. Por eso Jes\u00fas llama felices a los pobres de esp\u00edritu, que tienen el coraz\u00f3n pobre, donde puede entrar el Se\u00f1or con su constante novedad.<\/li>\n<li>Esta pobreza de esp\u00edritu est\u00e1 muy relacionada con aquella \u00absanta indiferencia\u00bb que propon\u00eda san Ignacio de Loyola, en la cual alcanzamos una hermosa libertad interior: \u00abEs menester hacernos indiferentes a todas las cosas criadas, en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedr\u00edo, y no le est\u00e1 prohibido; en tal manera, que no queramos de nuestra parte m\u00e1s salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consiguiente en todo lo dem\u00e1s\u00bb<a name=\"_ftnref68\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn68\">[68]<\/a>.<\/li>\n<li>Lucas no habla de una pobreza \u00abde esp\u00edritu\u00bb sino de ser \u00abpobres\u00bb a secas (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>6,20), y as\u00ed nos invita tambi\u00e9n a una existencia austera y despojada. De ese modo, nos convoca a compartir la vida de los m\u00e1s necesitados, la vida que llevaron los Ap\u00f3stoles, y en definitiva a configurarnos con Jes\u00fas, que \u00absiendo rico se hizo pobre\u00bb (<em>2<\/em><em>Co<\/em>\u00a08,9).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser pobre en el coraz\u00f3n, esto es santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Felices los mansos, porque heredar\u00e1n la tierra<\/em>\u00bb<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"71\">\n<li>Es una expresi\u00f3n fuerte, en este mundo que desde el inicio es un lugar de enemistad, donde se ri\u00f1e por doquier, donde por todos lados hay odio, donde constantemente clasificamos a los dem\u00e1s por sus ideas, por sus costumbres, y hasta por su forma de hablar o de vestir. En definitiva, es el reino del orgullo y de la vanidad, donde cada uno se cree con el derecho de alzarse por encima de los otros. Sin embargo, aunque parezca imposible, Jes\u00fas propone otro estilo: la mansedumbre. Es lo que \u00e9l practicaba con sus propios disc\u00edpulos y lo que contemplamos en su entrada a Jerusal\u00e9n: \u00abMira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en una borrica\u00bb (<em>Mt<\/em>21,5; cf.\u00a0<em>Za<\/em>9,9).<\/li>\n<li>\u00c9l dijo: \u00abAprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y encontrar\u00e9is descanso para vuestras almas\u00bb (<em>Mt<\/em>11,29). Si vivimos tensos, engre\u00eddos ante los dem\u00e1s, terminamos cansados y agotados. Pero cuando miramos sus l\u00edmites y defectos con ternura y mansedumbre, sin sentirnos m\u00e1s que ellos, podemos darles una mano y evitamos desgastar energ\u00edas en lamentos in\u00fatiles. Para santa Teresa de Lisieux \u00abla caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los dem\u00e1s, en no escandalizarse de sus debilidades\u00bb<a name=\"_ftnref69\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn69\">[69]<\/a>.<\/li>\n<li>Pablo menciona la mansedumbre como un fruto del Esp\u00edritu Santo (cf.\u00a0<em>Ga<\/em>5,23). Propone que, si alguna vez nos preocupan las malas acciones del hermano, nos acerquemos a corregirle, pero \u00abcon esp\u00edritu de mansedumbre\u00bb (<em>Ga<\/em>6,1), y recuerda: \u00abPiensa que tambi\u00e9n t\u00fa puedes ser tentado\u00bb (<em>ib\u00edd.<\/em>). Aun cuando uno defienda su fe y sus convicciones debe hacerlo con mansedumbre (cf.\u00a0<em>1<\/em>\u00a0<em>P<\/em>3,16), y hasta los adversarios deben ser tratados con mansedumbre (cf.<strong>\u00a0<\/strong><em>2<\/em>\u00a0<em>Tm<\/em>\u00a02,25). En la Iglesia muchas veces nos hemos equivocado por no haber acogido este pedido de la Palabra divina.<\/li>\n<li>La mansedumbre es otra expresi\u00f3n de la pobreza interior, de quien deposita su confianza solo en Dios. De hecho, en la Biblia suele usarse la misma palabra\u00a0<em>anawin<\/em>para referirse a los pobres y a los mansos. Alguien podr\u00eda objetar: \u00abSi yo soy tan manso, pensar\u00e1n que soy un necio, que soy tonto o d\u00e9bil\u00bb. Tal vez sea as\u00ed, pero dejemos que los dem\u00e1s piensen esto. Es mejor ser siempre mansos, y se cumplir\u00e1n nuestros mayores anhelos: los mansos \u00abposeer\u00e1n la tierra\u00bb, es decir, ver\u00e1n cumplidas en sus vidas las promesas de Dios. Porque los mansos, m\u00e1s all\u00e1 de lo que digan las circunstancias, esperan en el Se\u00f1or, y los que esperan en el Se\u00f1or poseer\u00e1n la tierra y gozar\u00e1n de inmensa paz (cf.\u00a0<em>Sal<\/em>37,9.11). Al mismo tiempo, el Se\u00f1or conf\u00eda en ellos: \u00abEn ese pondr\u00e9 mis ojos, en el humilde y el abatido, que se estremece ante mis palabras\u00bb (<em>Is<\/em>\u00a066,2).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reaccionar con humilde mansedumbre, esto es santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Felices los que lloran, porque ellos ser\u00e1n consolados<\/em>\u00bb<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"75\">\n<li>El mundo nos propone lo contrario: el entretenimiento, el disfrute, la distracci\u00f3n, la diversi\u00f3n, y nos dice que eso es lo que hace buena la vida. El mundano ignora, mira hacia otra parte cuando hay problemas de enfermedad o de dolor en la familia o a su alrededor. El mundo no quiere llorar: prefiere ignorar las situaciones dolorosas, cubrirlas, esconderlas. Se gastan muchas energ\u00edas por escapar de las circunstancias donde se hace presente el sufrimiento, creyendo que es posible disimular la realidad, donde nunca, nunca, puede faltar la cruz.<\/li>\n<li>La persona que ve las cosas como son realmente, se deja traspasar por el dolor y llora en su coraz\u00f3n, es capaz de tocar las profundidades de la vida y de ser aut\u00e9nticamente feliz<a name=\"_ftnref70\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn70\">[70]<\/a>. Esa persona es consolada, pero con el consuelo de Jes\u00fas y no con el del mundo. As\u00ed puede atreverse a compartir el sufrimiento ajeno y deja de huir de las situaciones dolorosas. De ese modo encuentra que la vida tiene sentido socorriendo al otro en su dolor, comprendiendo la angustia ajena, aliviando a los dem\u00e1s. Esa persona siente que el otro es carne de su carne, no teme acercarse hasta tocar su herida, se compadece hasta experimentar que las distancias se borran. As\u00ed es posible acoger aquella exhortaci\u00f3n de san Pablo: \u00abLlorad con los que lloran\u00bb (<em>Rm<\/em>12,15).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saber llorar con los dem\u00e1s, esto es santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedar\u00e1n saciados<\/em>\u00bb<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"77\">\n<li>\u00abHambre y sed\u00bb son experiencias muy intensas, porque responden a necesidades primarias y tienen que ver con el instinto de sobrevivir. Hay quienes con esa intensidad desean la justicia y la buscan con un anhelo tan fuerte. Jes\u00fas dice que ser\u00e1n saciados, ya que tarde o temprano la justicia llega, y nosotros podemos colaborar para que sea posible, aunque no siempre veamos los resultados de este empe\u00f1o.<\/li>\n<li>Pero la justicia que propone Jes\u00fas no es como la que busca el mundo, tantas veces manchada por intereses mezquinos, manipulada para un lado o para otro. La realidad nos muestra qu\u00e9 f\u00e1cil es entrar en las pandillas de la corrupci\u00f3n, formar parte de esa pol\u00edtica cotidiana del \u00abdoy para que me den\u00bb, donde todo es negocio. Y cu\u00e1nta gente sufre por las injusticias, cu\u00e1ntos se quedan observando impotentes c\u00f3mo los dem\u00e1s se turnan para repartirse la torta de la vida. Algunos desisten de luchar por la verdadera justicia, y optan por subirse al carro del vencedor. Eso no tiene nada que ver con el hambre y la sed de justicia que Jes\u00fas elogia.<\/li>\n<li>Tal justicia empieza por hacerse realidad en la vida de cada uno siendo justo en las propias decisiones, y luego se expresa buscando la justicia para los pobres y d\u00e9biles. Es cierto que la palabra \u00abjusticia\u00bb puede ser sin\u00f3nimo de fidelidad a la voluntad de Dios con toda nuestra vida, pero si le damos un sentido muy general olvidamos que se manifiesta especialmente en la justicia con los desamparados: \u00abBuscad la justicia, socorred al oprimido, proteged el derecho del hu\u00e9rfano, defended a la viuda\u00bb (<em>Is<\/em>1,17).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Buscar la justicia con hambre y sed, esto es santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia<\/em>\u00bb<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"80\">\n<li>La misericordia tiene dos aspectos: es dar, ayudar, servir a los otros, y tambi\u00e9n perdonar, comprender. Mateo lo resume en una regla de oro: \u00abTodo lo que quer\u00e1is que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella\u00bb (7,12). El Catecismo nos recuerda que esta ley se debe aplicar \u00aben todos los casos\u00bb<a name=\"_ftnref71\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn71\">[71]<\/a>, de manera especial cuando alguien \u00abse ve a veces enfrentado con situaciones que hacen el juicio moral menos seguro, y la decisi\u00f3n dif\u00edcil\u00bb<a name=\"_ftnref72\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn72\">[72]<\/a>.<\/li>\n<li>Dar y perdonar es intentar reproducir en nuestras vidas un peque\u00f1o reflejo de la perfecci\u00f3n de Dios, que da y perdona sobreabundantemente. Por tal raz\u00f3n, en el evangelio de Lucas ya no escuchamos el \u00absed perfectos\u00bb (<em>Mt<\/em>5,48) sino \u00absed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzgu\u00e9is, y no ser\u00e9is juzgados; no conden\u00e9is, y no ser\u00e9is condenados; perdonad, y ser\u00e9is perdonados; dad, y se os dar\u00e1\u00bb (6,36-38). Y luego Lucas agrega algo que no deber\u00edamos ignorar: \u00abCon la medida con que midiereis se os medir\u00e1 a vosotros\u00bb (6,38). La medida que usemos para comprender y perdonar se aplicar\u00e1 a nosotros para perdonarnos. La medida que apliquemos para dar, se nos aplicar\u00e1 en el cielo para recompensarnos. No nos conviene olvidarlo.<\/li>\n<li>Jes\u00fas no dice: \u00abFelices los que planean venganza\u00bb, sino que llama felices a aquellos que perdonan y lo hacen \u00absetenta veces siete\u00bb (<em>Mt<\/em>18,22). Es necesario pensar que todos nosotros somos un ej\u00e9rcito de perdonados. Todos nosotros hemos sido mirados con compasi\u00f3n divina. Si nos acercamos sinceramente al Se\u00f1or y afinamos el o\u00eddo, posiblemente escucharemos algunas veces este reproche: \u00ab\u00bfNo deb\u00edas t\u00fa tambi\u00e9n tener compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo tuve compasi\u00f3n de ti?\u00bb (<em>Mt<\/em>18,33).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mirar y actuar con misericordia, esto es santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Felices los de coraz\u00f3n limpio, porque ellos ver\u00e1n a Dios<\/em>\u00bb<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"83\">\n<li>Esta bienaventuranza se refiere a quienes tienen un coraz\u00f3n sencillo, puro, sin suciedad, porque un coraz\u00f3n que sabe amar no deja entrar en su vida algo que atente contra ese amor, algo que lo debilite o lo ponga en riesgo. En la Biblia, el coraz\u00f3n son nuestras intenciones verdaderas, lo que realmente buscamos y deseamos, m\u00e1s all\u00e1 de lo que aparentamos: \u00abEl hombre mira las apariencias, pero el Se\u00f1or mira el coraz\u00f3n\u00bb (<em>1<\/em><em>S<\/em>16,7). \u00c9l busca hablarnos en el coraz\u00f3n (cf.\u00a0<em>Os<\/em>\u00a02,16) y all\u00ed desea escribir su Ley (cf.\u00a0<em>Jr<\/em>\u00a031,33). En definitiva, quiere darnos un coraz\u00f3n nuevo (cf.\u00a0<em>Ez<\/em>\u00a036,26).<\/li>\n<li>Lo que m\u00e1s hay que cuidar es el coraz\u00f3n (cf.\u00a0<em>Pr<\/em>4,23). Nada manchado por la falsedad tiene un valor real para el Se\u00f1or. \u00c9l \u00abhuye de la falsedad, se aleja de los pensamientos vac\u00edos\u00bb (<em>Sb<\/em>1,5). El Padre, que \u00abve en lo secreto\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a06,6), reconoce lo que no es limpio, es decir, lo que no es sincero, sino solo c\u00e1scara y apariencia, as\u00ed como el Hijo sabe tambi\u00e9n \u00ablo que hay dentro de cada hombre\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>2,25).<\/li>\n<li>Es cierto que no hay amor sin obras de amor, pero esta bienaventuranza nos recuerda que el Se\u00f1or espera una entrega al hermano que brote del coraz\u00f3n, ya que \u00absi repartiera todos mis bienes entre los necesitados; si entregara mi cuerpo a las llamas, pero no tengo amor, de nada me servir\u00eda\u00bb (<em>1<\/em><em>Co<\/em>13,3). En el evangelio de Mateo vemos tambi\u00e9n que lo que viene de dentro del coraz\u00f3n es lo que contamina al hombre<strong>\u00a0<\/strong>(cf. 15,18), porque de all\u00ed proceden los asesinatos, el robo, los falsos testimonios, y dem\u00e1s cosas (cf. 15,19). En las intenciones del coraz\u00f3n se originan los deseos y las decisiones m\u00e1s profundas que realmente nos mueven.<\/li>\n<li>Cuando el coraz\u00f3n ama a Dios y al pr\u00f3jimo (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>22,36-40), cuando esa es su intenci\u00f3n verdadera y no palabras vac\u00edas, entonces ese coraz\u00f3n es puro y puede ver a Dios. San Pablo, en medio de su himno a la caridad, recuerda que \u00abahora vemos como en un espejo, confusamente\u00bb (<em>1<\/em><em>Co<\/em>\u00a013,12), pero en la medida que reine de verdad el amor, nos volveremos capaces de ver \u00abcara a cara\u00bb (<em>ib\u00edd<\/em>.). Jes\u00fas promete que los de coraz\u00f3n puro \u00abver\u00e1n a Dios\u00bb.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mantener el coraz\u00f3n limpio de todo lo que mancha el amor, esto es santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Felices los que trabajan por la paz, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios<\/em>\u00bb<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"87\">\n<li>Esta bienaventuranza nos hace pensar en las numerosas situaciones de guerra que se repiten. Para nosotros es muy com\u00fan ser agentes de enfrentamientos o al menos de malentendidos. Por ejemplo, cuando escucho algo de alguien y voy a otro y se lo digo; e incluso hago una segunda versi\u00f3n un poco m\u00e1s amplia y la difundo. Y si logro hacer m\u00e1s da\u00f1o, parece que me provoca mayor satisfacci\u00f3n. El mundo de las habladur\u00edas, hecho por gente que se dedica a criticar y a destruir, no construye la paz. Esa gente m\u00e1s bien es enemiga de la paz y de ning\u00fan modo bienaventurada<a name=\"_ftnref73\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn73\">[73]<\/a>.<\/li>\n<li>Los pac\u00edficos son fuente de paz, construyen paz y amistad social. A esos que se ocupan de sembrar paz en todas partes, Jes\u00fas les hace una promesa hermosa: \u00abEllos ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u00bb (<em>Mt<\/em>5,9). \u00c9l ped\u00eda a los disc\u00edpulos que cuando llegaran a un hogar dijeran: \u00abPaz a esta casa\u00bb (<em>Lc<\/em>10,5). La Palabra de Dios exhorta a cada creyente para que busque la paz junto con todos (cf.\u00a0<em>2<\/em>\u00a0<em>Tm<\/em>\u00a02,22), porque \u00abel fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz\u00bb (<em>St<\/em>\u00a03,18). Y si en alguna ocasi\u00f3n en nuestra comunidad tenemos dudas acerca de lo que hay que hacer, \u00abprocuremos lo que favorece la paz\u00bb (<em>Rm<\/em>\u00a014,19) porque la unidad es superior al conflicto<a name=\"_ftnref74\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn74\">[74]<\/a>.<\/li>\n<li>No es f\u00e1cil construir esta paz evang\u00e9lica que no excluye a nadie sino que integra tambi\u00e9n a los que son algo extra\u00f1os, a las personas dif\u00edciles y complicadas, a los que reclaman atenci\u00f3n, a los que son diferentes, a quienes est\u00e1n muy golpeados por la vida, a los que tienen otros intereses. Es duro y requiere una gran amplitud de mente y de coraz\u00f3n, ya que no se trata de \u00abun consenso de escritorio o una ef\u00edmera paz para una minor\u00eda feliz\u00bb<a name=\"_ftnref75\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn75\">[75]<\/a>, ni de un proyecto \u00abde unos pocos para unos pocos\u00bb<a name=\"_ftnref76\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn76\">[76]<\/a>. Tampoco pretende ignorar o disimular los conflictos, sino \u00abaceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslab\u00f3n de un nuevo proceso\u00bb<a name=\"_ftnref77\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn77\">[77]<\/a>. Se trata de ser artesanos de la paz, porque construir la paz es un arte que requiere serenidad, creatividad, sensibilidad y destreza.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sembrar paz a nuestro alrededor, esto es santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Felices los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos<\/em>\u00bb<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"90\">\n<li>Jes\u00fas mismo remarca que este camino va a contracorriente hasta el punto de convertirnos en seres que cuestionan a la sociedad con su vida, personas que molestan. Jes\u00fas recuerda cu\u00e1nta gente es perseguida y ha sido perseguida sencillamente por haber luchado por la justicia, por haber vivido sus compromisos con Dios y con los dem\u00e1s. Si no queremos sumergirnos en una oscura mediocridad no pretendamos una vida c\u00f3moda, porque \u00abquien quiera salvar su vida la perder\u00e1\u00bb (<em>Mt<\/em>16,25).<\/li>\n<li>No se puede esperar, para vivir el Evangelio, que todo a nuestro alrededor sea favorable, porque muchas veces las ambiciones del poder y los intereses mundanos juegan en contra nuestra. San\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es.html\">Juan Pablo II<\/a>dec\u00eda que \u00abest\u00e1 alienada una sociedad que, en sus formas de organizaci\u00f3n social, de producci\u00f3n y consumo, hace m\u00e1s dif\u00edcil la realizaci\u00f3n de esta donaci\u00f3n [de s\u00ed] y la formaci\u00f3n de esa solidaridad interhumana\u00bb<a name=\"_ftnref78\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn78\">[78]<\/a>. En una sociedad as\u00ed, alienada, atrapada en una trama pol\u00edtica, medi\u00e1tica, econ\u00f3mica, cultural e incluso religiosa que impide un aut\u00e9ntico desarrollo humano y social, se vuelve dif\u00edcil vivir las bienaventuranzas, llegando incluso a ser algo mal visto, sospechado, ridiculizado.<\/li>\n<li>La cruz, sobre todo los cansancios y los dolores que soportamos por vivir el mandamiento del amor y el camino de la justicia, es fuente de maduraci\u00f3n y de santificaci\u00f3n. Recordemos que cuando el Nuevo Testamento habla de los sufrimientos que hay que soportar por el Evangelio, se refiere precisamente a las persecuciones (cf.\u00a0<em>Hch<\/em>5,41;\u00a0<em>Flp<\/em>1,29;\u00a0<em>Col<\/em>\u00a01,24;\u00a0<em>2<\/em>\u00a0<em>Tm<\/em>\u00a01,12;\u00a0<em>1<\/em>\u00a0<em>P<\/em>\u00a02,20; 4,14-16;\u00a0<em>Ap<\/em>\u00a02,10).<\/li>\n<li>Pero hablamos de las persecuciones inevitables, no de las que podamos ocasionarnos nosotros mismos con un modo equivocado de tratar a los dem\u00e1s. Un santo no es alguien raro, lejano, que se vuelve insoportable por su vanidad, su negatividad y sus resentimientos. No eran as\u00ed los Ap\u00f3stoles de Cristo. El libro de los Hechos cuenta insistentemente que ellos gozaban de la simpat\u00eda \u00abde todo el pueblo\u00bb (2,47; cf. 4,21.33; 5,13) mientras algunas autoridades los acosaban y persegu\u00edan (cf. 4,1-3; 5,17-18).<\/li>\n<li>Las persecuciones no son una realidad del pasado, porque hoy tambi\u00e9n las sufrimos, sea de manera cruenta, como tantos m\u00e1rtires contempor\u00e1neos, o de un modo m\u00e1s sutil, a trav\u00e9s de calumnias y falsedades. Jes\u00fas dice que habr\u00e1 felicidad cuando \u00abos calumnien de cualquier modo por mi causa\u00bb (<em>Mt<\/em>5,11). Otras veces se trata de burlas que intentan desfigurar nuestra fe y hacernos pasar como seres rid\u00edculos.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aceptar cada d\u00eda el camino del Evangelio aunque nos traiga problemas, esto es santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El gran protocolo<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"95\">\n<li>En el cap\u00edtulo 25 del evangelio de Mateo (vv. 31-46), Jes\u00fas vuelve a detenerse en una de estas bienaventuranzas, la que declara felices a los misericordiosos. Si buscamos esa santidad que agrada a los ojos de Dios, en este texto hallamos precisamente un protocolo sobre el cual seremos juzgados: \u00abPorque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la c\u00e1rcel y vinisteis a verme\u00bb (25,35-36).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Por fidelidad al Maestro<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"96\">\n<li>Por lo tanto, ser santos no significa blanquear los ojos en un supuesto \u00e9xtasis. Dec\u00eda san\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es.html\">Juan Pablo II<\/a>que \u00absi verdaderamente hemos partido de la contemplaci\u00f3n de Cristo, tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con los que \u00e9l mismo ha querido identificarse\u00bb<a name=\"_ftnref79\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn79\">[79]<\/a>. El texto de\u00a0<em>Mateo<\/em>25,35-36 \u00abno es una simple invitaci\u00f3n a la caridad: es una p\u00e1gina de cristolog\u00eda, que ilumina el misterio de Cristo\u00bb<a name=\"_ftnref80\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn80\">[80]<\/a>. En este llamado a reconocerlo en los pobres y sufrientes se revela el mismo coraz\u00f3n de Cristo, sus sentimientos y opciones m\u00e1s profundas, con las cuales todo santo intenta configurarse.<\/li>\n<li>Ante la contundencia de estos pedidos de Jes\u00fas es mi deber rogar a los cristianos que los acepten y reciban con sincera apertura, \u00ab<em>sine glossa<\/em>\u00bb, es decir, sin comentario, sin elucubraciones y excusas que les quiten fuerza. El Se\u00f1or nos dej\u00f3 bien claro que la santidad no puede entenderse ni vivirse al margen de estas exigencias suyas, porque la misericordia es \u00abel coraz\u00f3n palpitante del Evangelio\u00bb<a name=\"_ftnref81\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn81\">[81]<\/a>.<\/li>\n<li>Cuando encuentro a una persona durmiendo a la intemperie, en una noche fr\u00eda, puedo sentir que ese bulto es un imprevisto que me interrumpe, un delincuente ocioso, un estorbo en mi camino, un aguij\u00f3n molesto para mi conciencia, un problema que deben resolver los pol\u00edticos, y quiz\u00e1 hasta una basura que ensucia el espacio p\u00fablico. O puedo reaccionar desde la fe y la caridad, y reconocer en \u00e9l a un ser humano con mi misma dignidad, a una creatura infinitamente amada por el Padre, a una imagen de Dios, a un hermano redimido por Jesucristo. \u00a1Eso es ser cristianos! \u00bfO acaso puede entenderse la santidad al margen de este reconocimiento vivo de la dignidad de todo ser humano?<a name=\"_ftnref82\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn82\">[82]<\/a><\/li>\n<li>Esto implica para los cristianos una sana y permanente insatisfacci\u00f3n. Aunque aliviar a una sola persona ya justificar\u00eda todos nuestros esfuerzos, eso no nos basta. Los Obispos de Canad\u00e1 lo expresaron claramente mostrando que, en las ense\u00f1anzas b\u00edblicas sobre el Jubileo, por ejemplo, no se trata solo de realizar algunas buenas obras sino de buscar un cambio social: \u00abPara que las generaciones posteriores tambi\u00e9n fueran liberadas, claramente el objetivo deb\u00eda ser la restauraci\u00f3n de sistemas sociales y econ\u00f3micos justos para que ya no pudiera haber exclusi\u00f3n\u00bb<a name=\"_ftnref83\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn83\">[83]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Las ideolog\u00edas que mutilan el coraz\u00f3n del Evangelio<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"100\">\n<li>Lamento que a veces las ideolog\u00edas nos lleven a dos errores nocivos. Por una parte, el de los cristianos que separan estas exigencias del Evangelio de su relaci\u00f3n personal con el Se\u00f1or, de la uni\u00f3n interior con \u00e9l, de la gracia. As\u00ed se convierte al cristianismo en una especie de ONG, quit\u00e1ndole esa m\u00edstica luminosa que tan bien vivieron y manifestaron san Francisco de As\u00eds, san Vicente de Pa\u00fal, santa Teresa de Calcuta y otros muchos. A estos grandes santos ni la oraci\u00f3n, ni el amor de Dios, ni la lectura del Evangelio les disminuyeron la pasi\u00f3n o la eficacia de su entrega al pr\u00f3jimo, sino todo lo contrario.<\/li>\n<li>Tambi\u00e9n es nocivo e ideol\u00f3gico el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los dem\u00e1s, consider\u00e1ndolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista. O lo relativizan como si hubiera otras cosas m\u00e1s importantes o como si solo interesara una determinada \u00e9tica o una raz\u00f3n que ellos defienden. La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque all\u00ed est\u00e1 en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona m\u00e1s all\u00e1 de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergaci\u00f3n, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atenci\u00f3n, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte<a name=\"_ftnref84\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn84\">[84]<\/a>. No podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente.<\/li>\n<li>Suele escucharse que, frente al relativismo y a los l\u00edmites del mundo actual, ser\u00eda un asunto menor la situaci\u00f3n de los migrantes, por ejemplo. Algunos cat\u00f3licos afirman que es un tema secundario al lado de los temas \u00abserios\u00bb de la bio\u00e9tica. Que diga algo as\u00ed un pol\u00edtico preocupado por sus \u00e9xitos se puede comprender; pero no un cristiano, a quien solo le cabe la actitud de ponerse en los zapatos de ese hermano que arriesga su vida para dar un futuro a sus hijos. \u00bfPodemos reconocer que es precisamente eso lo que nos reclama Jesucristo cuando nos dice que a \u00e9l mismo lo recibimos en cada forastero (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>25,35)? San Benito lo hab\u00eda asumido sin vueltas y, aunque eso pudiera \u00abcomplicar\u00bb la vida de los monjes, estableci\u00f3 que a todos los hu\u00e9spedes que se presentaran en el monasterio se los acogiera \u00abcomo a Cristo\u00bb<a name=\"_ftnref85\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn85\">[85]<\/a>, expres\u00e1ndolo aun con gestos de adoraci\u00f3n<a name=\"_ftnref86\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn86\">[86]<\/a>, y que a los pobres y peregrinos se los tratara \u00abcon el m\u00e1ximo cuidado y solicitud\u00bb<a name=\"_ftnref87\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn87\">[87]<\/a>.<\/li>\n<li>Algo semejante plantea el Antiguo Testamento cuando dice: \u00abNo maltratar\u00e1s ni oprimir\u00e1s al emigrante, pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto\u00bb (<em>Ex<\/em>22,20). \u00abSi un emigrante reside con vosotros en vuestro pa\u00eds, no lo oprimir\u00e9is. El emigrante que reside entre vosotros ser\u00e1 para vosotros como el ind\u00edgena: lo amar\u00e1s como a ti mismo, porque emigrantes fuisteis en Egipto\u00bb (<em>Lv<\/em>19,33-34). Por lo tanto, no se trata de un invento de un Papa o de un delirio pasajero. Nosotros tambi\u00e9n, en el contexto actual, estamos llamados a vivir el camino de iluminaci\u00f3n espiritual que nos presentaba el profeta Isa\u00edas cuando se preguntaba qu\u00e9 es lo que agrada a Dios: \u00abPartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. Entonces surgir\u00e1 tu luz como la aurora\u00bb (58,7-8).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El culto que m\u00e1s le agrada<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"104\">\n<li>Podr\u00edamos pensar que damos gloria a Dios solo con el culto y la oraci\u00f3n, o \u00fanicamente cumpliendo algunas normas \u00e9ticas \u2015es verdad que el primado es la relaci\u00f3n con Dios\u2015, y olvidamos que el criterio para evaluar nuestra vida es ante todo lo que hicimos con los dem\u00e1s. La oraci\u00f3n es preciosa si alimenta una entrega cotidiana de amor. Nuestro culto agrada a Dios cuando all\u00ed llevamos los intentos de vivir con generosidad y cuando dejamos que el don de Dios que recibimos en \u00e9l se manifieste en la entrega a los hermanos.<\/li>\n<li>Por la misma raz\u00f3n, el mejor modo de discernir si nuestro camino de oraci\u00f3n es aut\u00e9ntico ser\u00e1 mirar en qu\u00e9 medida nuestra vida se va transformando a la luz de la misericordia. Porque \u00abla misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criteriopara saber qui\u00e9nes son realmente sus verdaderos hijos\u00bb<a name=\"_ftnref88\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn88\">[88]<\/a>. Ella \u00abes la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia\u00bb<a name=\"_ftnref89\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn89\">[89]<\/a>.\u00a0Quiero remarcar una vez m\u00e1s que, si bien la misericordia no excluye la justicia y la verdad, \u00abante todo tenemos que decir que la misericordia es la plenitud de la justicia y la manifestaci\u00f3n m\u00e1s luminosa de la verdad de Dios\u00bb<a name=\"_ftnref90\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn90\">[90]<\/a>. Ella \u00abes la llave del cielo\u00bb<a name=\"_ftnref91\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn91\">[91]<\/a>.<\/li>\n<li>No puedo dejar de recordar aquella pregunta que se hac\u00eda santo Tom\u00e1s de Aquino cuando se planteaba cu\u00e1les son nuestras acciones m\u00e1s grandes, cu\u00e1les son las obras externas que mejor manifiestan nuestro amor a Dios. \u00c9l respondi\u00f3 sin dudar que son las obras de misericordia con el pr\u00f3jimo<a name=\"_ftnref92\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn92\">[92]<\/a>, m\u00e1s que los actos de culto: \u00abNo adoramos a Dios con sacrificios y dones exteriores por \u00e9l mismo, sino por nosotros y por el pr\u00f3jimo. \u00c9l no necesita nuestros sacrificios, pero quiere que se los ofrezcamos por nuestra devoci\u00f3n y para la utilidad del pr\u00f3jimo. Por eso, la misericordia, que socorre los defectos ajenos, es el sacrificio que m\u00e1s le agrada, ya que causa m\u00e1s de cerca la utilidad del pr\u00f3jimo\u00bb<a name=\"_ftnref93\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn93\">[93]<\/a>.<\/li>\n<li>Quien de verdad quiera dar gloria a Dios con su vida, quien realmente anhele santificarse para que su existencia glorifique al Santo, est\u00e1 llamado a obsesionarse, desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia.\u00a0Es lo que hab\u00eda comprendido muy bien santa Teresa de Calcuta: \u00abS\u00ed, tengo muchas debilidades humanas, muchas miserias humanas. [\u2026] Pero \u00e9l baja y nos usa, a usted y a m\u00ed, para ser su amor y su compasi\u00f3n en el mundo, a pesar de nuestros pecados, a pesar de nuestras miserias y defectos. \u00c9l depende de nosotros para amar al mundo y demostrarle lo mucho que lo ama. Si nos ocupamos demasiado de nosotros mismos, no nos quedar\u00e1 tiempo para los dem\u00e1s\u00bb<a name=\"_ftnref94\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn94\">[94]<\/a>.<\/li>\n<li>El consumismo hedonista puede jugarnos una mala pasada, porque en la obsesi\u00f3n por pasarla bien terminamos excesivamente concentrados en nosotros mismos, en nuestros derechos y en esa desesperaci\u00f3n por tener tiempo libre para disfrutar. Ser\u00e1 dif\u00edcil que nos ocupemos y dediquemos energ\u00edas a dar una mano a los que est\u00e1n mal si no cultivamos una cierta austeridad, si no luchamos contra esa fiebre que nos impone la sociedad de consumo para vendernos cosas, y que termina convirti\u00e9ndonos en pobres insatisfechos que quieren tenerlo todo y probarlo todo. Tambi\u00e9n el consumo de informaci\u00f3n superficial y las formas de comunicaci\u00f3n r\u00e1pida y virtual pueden ser un factor de atontamiento que se lleva todo nuestro tiempo y nos aleja de la carne sufriente de los hermanos. En medio de esta vor\u00e1gine actual, el Evangelio vuelve a resonar para ofrecernos una vida diferente, m\u00e1s sana y m\u00e1s feliz.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"109\">\n<li>La fuerza del testimonio de los santos est\u00e1 en vivir las bienaventuranzas y el protocolo del juicio final. Son pocas palabras, sencillas, pero pr\u00e1cticas y v\u00e1lidas para todos, porque el cristianismo es principalmente para ser practicado, y si es tambi\u00e9n objeto de reflexi\u00f3n, eso solo es v\u00e1lido cuando nos ayuda a vivir el Evangelio en la vida cotidiana. Recomiendo vivamente releer con frecuencia estos grandes textos b\u00edblicos, recordarlos, orar con ellos, intentar hacerlos carne. Nos har\u00e1n bien, nos har\u00e1n genuinamente felices.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CAP\u00cdTULO CUARTO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ALGUNAS NOTAS DE LA SANTIDAD EN EL MUNDO ACTUAL<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"110\">\n<li>Dentro del gran marco de la santidad que nos proponen las bienaventuranzas y\u00a0<em>Mateo<\/em>25,31-46, quisiera recoger algunas notas o expresiones espirituales que, a mi juicio, no deben faltar para entender el estilo de vida al que el Se\u00f1or nos llama. No me detendr\u00e9 a explicar los medios de santificaci\u00f3n que ya conocemos: los distintos m\u00e9todos de oraci\u00f3n, los preciosos sacramentos de la Eucarist\u00eda y la Reconciliaci\u00f3n, la ofrenda de sacrificios, las diversas formas de devoci\u00f3n, la direcci\u00f3n espiritual, y tantos otros. Solo me referir\u00e9 a algunos aspectos del llamado a la santidad que espero resuenen de modo especial.<\/li>\n<li>Estas notas que quiero destacar no son todas las que pueden conformar un modelo de santidad, pero son cinco grandes manifestaciones del amor a Dios y al pr\u00f3jimo que considero de particular importancia, debido a algunos riesgos y l\u00edmites de la cultura de hoy. En ella se manifiestan: la ansiedad nerviosa y violenta que nos dispersa y nos debilita; la negatividad y la tristeza; la acedia c\u00f3moda, consumista y ego\u00edsta; el individualismo, y tantas formas de falsa espiritualidad sin encuentro con Dios que reinan en el mercado religioso actual.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Aguante, paciencia y mansedumbre<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"112\">\n<li>La primera de estas grandes notas es estar centrado, firme en torno a Dios que ama y que sostiene. Desde esa firmeza interior es posible aguantar, soportar las contrariedades, los vaivenes de la vida, y tambi\u00e9n las agresiones de los dem\u00e1s, sus infidelidades y defectos: \u00abSi Dios est\u00e1 con nosotros, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 contra nosotros?\u00bb (<em>Rm<\/em>8,31).Esto es fuente de la paz que se expresa en las actitudes de un santo. A partir de tal solidez interior, el testimonio de santidad, en nuestro mundo acelerado, voluble y agresivo, est\u00e1 hecho de paciencia y constancia en el bien. Es la fidelidad del amor, porque quien se apoya en Dios (<em>pistis<\/em>) tambi\u00e9n puede ser fiel frente a los hermanos (<em>pist\u00f3s<\/em>), no los abandona en los malos momentos, no se deja llevar por su ansiedad y se mantiene al lado de los dem\u00e1s aun cuando eso no le brinde satisfacciones inmediatas.<\/li>\n<li>San Pablo invitaba a los romanos a no devolver \u00aba nadie mal por mal\u00bb (<em>Rm<\/em>12,17), a no querer hacerse justicia \u00abpor vuestra cuenta\u00bb (v.19), y a no dejarse vencer por el mal, sino a vencer \u00abal mal con el bien\u00bb (v.21). Esta actitud no es expresi\u00f3n de debilidad sino de la verdadera fuerza, porque el mismo Dios \u00abes lento para la ira pero grande en poder\u00bb (<em>Na<\/em>1,3). La Palabra de Dios nos reclama: \u00abDesterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad\u00bb (<em>Ef<\/em>\u00a04,31).<\/li>\n<li>Hace falta luchar y estar atentos frente a nuestras propias inclinaciones agresivas y egoc\u00e9ntricas para no permitir que se arraiguen: \u00abSi os indign\u00e1is, no llegu\u00e9is a pecar; que el sol no se ponga sobre vuestra ira\u00bb (<em>Ef<\/em>4,26). Cuando hay circunstancias que nos abruman, siempre podemos recurrir al ancla de la s\u00faplica, que nos lleva a quedar de nuevo en las manos de Dios y junto a la fuente de la paz: \u00abNada os preocupe; sino que, en toda ocasi\u00f3n, en la oraci\u00f3n y en la s\u00faplica, con acci\u00f3n de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que supera todo juicio, custodiar\u00e1 vuestros corazones\u00bb (<em>Flp<\/em>4,6-7).<\/li>\n<li>Tambi\u00e9n los cristianos pueden formar parte de redes de violencia verbal a trav\u00e9s de internet y de los diversos foros o espacios de intercambio digital. Aun en medios cat\u00f3licos se pueden perder los l\u00edmites, se suelen naturalizar la difamaci\u00f3n y la calumnia, y parece quedar fuera toda \u00e9tica y respeto por la fama ajena. As\u00ed se produce un peligroso dualismo, porque en estas redes se dicen cosas que no ser\u00edan tolerables en la vida p\u00fablica, y se busca compensar las propias insatisfacciones descargando con furia los deseos de venganza. Es llamativo que a veces, pretendiendo defender otros mandamientos, se pasa por alto completamente el octavo: \u00abNo levantar falso testimonio ni mentir\u00bb, y se destroza la imagen ajena sin piedad. All\u00ed se manifiesta con descontrol que la lengua \u00abes un mundo de maldad\u00bb y \u00abencendida por el mismo infierno, hace arder todo el ciclo de la vida\u00bb (<em>St<\/em>3,6).<\/li>\n<li>La firmeza interior que es obra de la gracia, nos preserva de dejarnos arrastrar por la violencia que invade la vida social, porque la gracia aplaca la vanidad y hace posible la mansedumbre del coraz\u00f3n. El santo no gasta sus energ\u00edas lamentando los errores ajenos, es capaz de hacer silencio ante los defectos de sus hermanos y evita la violencia verbal que arrasa y maltrata, porque no se cree digno de ser duro con los dem\u00e1s, sino que los considera como superiores a uno mismo (cf.\u00a0<em>Flp<\/em>2,3).<\/li>\n<li>No nos hace bien mirar desde arriba, colocarnos en el lugar de jueces sin piedad, considerar a los otros como indignos y pretender dar lecciones permanentemente. Esa es una sutil forma de violencia<a name=\"_ftnref95\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn95\">[95]<\/a>. San Juan de la Cruz propon\u00eda otra cosa: \u00abSea siempre m\u00e1s amigo de ser ense\u00f1ado por todos que de querer ense\u00f1ar aun al que es menos que todos\u00bb<a name=\"_ftnref96\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn96\">[96]<\/a>. Y agregaba un consejo para tener lejos al demonio: \u00abGoz\u00e1ndote del bien de los otros como de ti mismo, y queriendo que los pongan a ellos delante de ti en todas las cosas, y esto con verdadero coraz\u00f3n. De esta manera vencer\u00e1s el mal con el bien y echar\u00e1s lejos al demonio y traer\u00e1s alegr\u00eda de coraz\u00f3n. Procura ejercitarlo m\u00e1s con los que menos te caen en gracia. Y sabe que si no ejercitas esto, no llegar\u00e1s a la verdadera caridad ni aprovechar\u00e1s en ella\u00bb<a name=\"_ftnref97\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn97\">[97]<\/a>.<\/li>\n<li>La humildad solamente puede arraigarse en el coraz\u00f3n a trav\u00e9s de las humillaciones. Sin ellas no hay humildad ni santidad. Si t\u00fa no eres capaz de soportar y ofrecer algunas humillaciones no eres humilde y no est\u00e1s en el camino de la santidad. La santidad que Dios regala a su Iglesia viene a trav\u00e9s de la humillaci\u00f3n de su Hijo, \u00e9se es el camino. La humillaci\u00f3n te lleva a asemejarte a Jes\u00fas, es parte ineludible de la imitaci\u00f3n de Jesucristo: \u00abCristo padeci\u00f3 por vosotros, dej\u00e1ndoos un ejemplo para que sig\u00e1is sus huellas\u00bb (<em>1<\/em><em>P<\/em>2,21). \u00c9l a su vez expresa la humildad del Padre, que se humilla para caminar con su pueblo, que soporta sus infidelidades y murmuraciones (cf.\u00a0<em>Ex\u00a0<\/em>34,6-9;\u00a0<em>Sb\u00a0<\/em>11,23-12,2;\u00a0<em>Lc\u00a0<\/em>6,36). Por esta raz\u00f3n los Ap\u00f3stoles, despu\u00e9s de la humillaci\u00f3n, \u00absalieron del Sanedr\u00edn dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jes\u00fas\u00bb (<em>Hch<\/em>\u00a05,41).<\/li>\n<li>No me refiero solo a las situaciones crudas de martirio, sino a las humillaciones cotidianas de aquellos que callan para salvar a su familia, o evitan hablar bien de s\u00ed mismos y prefieren exaltar a otros en lugar de gloriarse, eligen las tareas menos brillantes, e incluso a veces prefieren soportar algo injusto para ofrecerlo al Se\u00f1or: \u00abEn cambio, que aguant\u00e9is cuando sufr\u00eds por hacer el bien, eso es una gracia de parte de Dios\u00bb (<em>1<\/em><em>P<\/em>2,20). No es caminar con la cabeza baja, hablar poco o escapar de la sociedad. A veces, precisamente porque est\u00e1 liberado del egocentrismo, alguien puede atreverse a discutir amablemente, a reclamar justicia o a defender a los d\u00e9biles ante los poderosos, aunque eso le traiga consecuencias negativas para su imagen.<\/li>\n<li>No digo que la humillaci\u00f3n sea algo agradable, porque eso ser\u00eda masoquismo, sino que se trata de un camino para imitar a Jes\u00fas y crecer en la uni\u00f3n con \u00e9l. Esto no se entiende naturalmente y el mundo se burla de semejante propuesta. Es una gracia que necesitamos suplicar: \u00abSe\u00f1or, cuando lleguen las humillaciones, ay\u00fadame a sentir que estoy detr\u00e1s de ti, en tu camino\u00bb.<\/li>\n<li>Tal actitud supone un coraz\u00f3n pacificado por Cristo, liberado de esa agresividad que brota de un yo demasiado grande. La misma pacificaci\u00f3n que obra la gracia nos permite mantener una seguridad interior y aguantar, perseverar en el bien \u00abaunque camine por ca\u00f1adas oscuras\u00bb (<em>Sal<\/em>23,4) o \u00absi un ej\u00e9rcito acampa contra m\u00ed\u00bb (<em>Sal<\/em>27,3). Firmes en el Se\u00f1or, la Roca, podemos cantar: \u00abEn paz me acuesto y enseguida me duermo, porque t\u00fa solo, Se\u00f1or, me haces vivir tranquilo\u00bb (<em>Sal<\/em>\u00a04,9). En definitiva, Cristo \u00abes nuestra paz\u00bb (<em>Ef<\/em>\u00a02,14), vino a \u00abguiar nuestros pasos por el camino de la paz\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a01,79). \u00c9l transmiti\u00f3 a santa Faustina Kowalska que \u00abla humanidad no encontrar\u00e1 paz hasta que no se dirija con confianza a la misericordia divina\u00bb<a name=\"_ftnref98\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn98\">[98]<\/a>. Entonces no caigamos en la tentaci\u00f3n de buscar la seguridad interior en los \u00e9xitos, en los placeres vac\u00edos, en las posesiones, en el dominio sobre los dem\u00e1s o en la imagen social: \u00abOs doy mi paz; pero no como la da el mundo\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a014,27).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Alegr\u00eda y sentido del humor<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"122\">\n<li>Lo dicho hasta ahora no implica un esp\u00edritu apocado, trist\u00f3n, agriado, melanc\u00f3lico, o un bajo perfil sin energ\u00eda. El santo es capaz de vivir con alegr\u00eda y sentido del humor. Sin perder el realismo, ilumina a los dem\u00e1s con un esp\u00edritu positivo y esperanzado. Ser cristianos es \u00abgozo en el Esp\u00edritu Santo\u00bb (<em>Rm<\/em>14,17), porque \u00abal amor de caridad le sigue necesariamente el gozo, pues todo amante se goza en la uni\u00f3n con el amado [\u2026] De ah\u00ed que la consecuencia de la caridad sea el gozo\u00bb<a name=\"_ftnref99\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn99\">[99]<\/a>. Hemos recibido la hermosura de su Palabra y la abrazamos \u00aben medio de una gran tribulaci\u00f3n, con la alegr\u00eda del Esp\u00edritu Santo\u00bb (<em>1Ts<\/em>1,6). Si dejamos que el Se\u00f1or nos saque de nuestro caparaz\u00f3n y nos cambie la vida, entonces podremos hacer realidad lo que ped\u00eda san Pablo: \u00abAlegraos siempre en el Se\u00f1or; os lo repito, alegraos\u00bb (<em>Flp<\/em>\u00a04,4).<\/li>\n<li>Los profetas anunciaban el tiempo de Jes\u00fas, que nosotros estamos viviendo, como una revelaci\u00f3n de la alegr\u00eda: \u00abGritad jubilosos\u00bb (<em>Is<\/em>12,6). \u00abS\u00fabete a un monte elevado, heraldo de Si\u00f3n; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusal\u00e9n\u00bb (<em>Is<\/em>40,9). \u00abRomped a cantar, monta\u00f1as, porque el Se\u00f1or consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados\u00bb (<em>Is<\/em>\u00a049,13). \u00ab\u00a1Salta de gozo, Si\u00f3n; al\u00e9grate, Jerusal\u00e9n! Mira que viene tu rey, justo y triunfador\u00bb (<em>Za<\/em>\u00a09,9). Y no olvidemos la exhortaci\u00f3n de Nehem\u00edas: \u00ab\u00a1No os pong\u00e1is tristes; el gozo del Se\u00f1or es vuestra fuerza!\u00bb (8,10).<\/li>\n<li>Mar\u00eda, que supo descubrir la novedad que Jes\u00fas tra\u00eda, cantaba: \u00abSe alegra mi esp\u00edritu en Dios, mi salvador\u00bb (<em>Lc<\/em>1,47) y el mismo Jes\u00fas \u00abse llen\u00f3 de alegr\u00eda en el Esp\u00edritu Santo\u00bb (<em>Lc\u00a0<\/em>10,21).Cuando \u00e9l pasaba,\u00a0\u00abtoda la gente se alegraba\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a013,17). Despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, donde llegaban los disc\u00edpulos hab\u00eda una gran alegr\u00eda (cf.\u00a0<em>Hch<\/em>\u00a08,8). A nosotros, Jes\u00fas nos da una seguridad: \u00abEstar\u00e9is tristes, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda. [\u2026] Volver\u00e9 a veros, y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n, y nadie os quitar\u00e1 vuestra alegr\u00eda\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>16,20.22). \u00abOs he hablado de esto para que mi alegr\u00eda est\u00e9 en vosotros, y vuestra alegr\u00eda llegue a plenitud\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a015,11).<\/li>\n<li>Hay momentos duros, tiempos de cruz, pero nada puede destruir la alegr\u00eda sobrenatural, que \u00abse adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, m\u00e1s all\u00e1 de todo\u00bb<a name=\"_ftnref100\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn100\">[100]<\/a>.\u00a0Es una seguridad interior, una serenidad esperanzada que brinda una satisfacci\u00f3n espiritual incomprensible para los par\u00e1metros mundanos.<\/li>\n<li>Ordinariamente la alegr\u00eda cristiana est\u00e1 acompa\u00f1ada del sentido del humor, tan destacado, por ejemplo, en santo Tom\u00e1s Moro, en san Vicente de Pa\u00fal o en san Felipe Neri. El mal humor no es un signo de santidad: \u00abAparta de tu coraz\u00f3n la tristeza\u00bb (<em>Qo<\/em>11,10). Es tanto lo que recibimos del Se\u00f1or, \u00abpara que lo disfrutemos\u00bb (<em>1<\/em><em>Tm<\/em>6,17), que a veces la tristeza tiene que ver con la ingratitud, con estar tan encerrado en s\u00ed mismo que uno se vuelve incapaz de reconocer los regalos de Dios<a name=\"_ftnref101\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn101\">[101]<\/a>.<\/li>\n<li>Su amor paterno nos invita: \u00abHijo, en cuanto te sea posible,\u00a0cuida de ti mismo [\u2026]. No te prives de pasar un d\u00eda feliz\u00bb (<em>Si<\/em>14,11.14). Nos quiere positivos, agradecidos y no demasiado complicados: \u00abEn tiempo de prosperidad disfruta [\u2026]. Dios hizo a los humanos equilibrados, pero ellos se buscaron preocupaciones sin cuento\u00bb (<em>Qo<\/em>7,14.29). En todo caso, hay que mantener un esp\u00edritu flexible, y hacer como san Pablo: \u00abYo he aprendido a bastarme con lo que tengo\u00bb(<em>Flp<\/em>\u00a04,11). Es lo que viv\u00eda san Francisco de As\u00eds, capaz de conmoverse de gratitud ante un pedazo de pan duro, o de alabar feliz a Dios solo por la brisa que acariciaba su rostro.<\/li>\n<li>No estoy hablando de la alegr\u00eda consumista e individualista tan presente en algunas experiencias culturales de hoy. Porque el consumismo solo empacha el coraz\u00f3n; puede brindar placeres ocasionales y pasajeros, pero no gozo. Me refiero m\u00e1s bien a esa alegr\u00eda que se vive en comuni\u00f3n, que se comparte y se reparte, porque \u00abhay m\u00e1s dicha en dar que en recibir\u00bb (<em>Hch<\/em>20,35) y \u00abDios ama al que da con alegr\u00eda\u00bb (<em>2<\/em><em>Co<\/em>\u00a09,7). El amor fraterno multiplica nuestra capacidad de gozo, ya que nos vuelve capaces de gozar con el bien de los otros: \u00abAlegraos con los que est\u00e1n alegres\u00bb (<em>Rm<\/em>\u00a012,15). \u00abNos alegramos siendo d\u00e9biles, con tal de que vosotros se\u00e1is fuertes\u00bb (<em>2<\/em>\u00a0<em>Co<\/em>\u00a013,9). En cambio, si \u00abnos concentramos en nuestras propias necesidades, nos condenamos a vivir con poca alegr\u00eda\u00bb<a name=\"_ftnref102\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn102\">[102]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Audacia y fervor<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"129\">\n<li>Al mismo tiempo, la santidad es\u00a0<em>parres\u00eda<\/em>: es audacia, es empuje evangelizador que deja una marca en este mundo. Para que sea posible, el mismo Jes\u00fas viene a nuestro encuentro y nos repite con serenidad y firmeza: \u00abNo teng\u00e1is miedo\u00bb (<em>Mc<\/em>6,50). \u00abYo estoy con vosotros todos los d\u00edas, hasta el final de los tiempos\u00bb (<em>Mt<\/em>28,20). Estas palabras nos permiten caminar y servir con esa actitud llena de coraje que suscitaba el Esp\u00edritu Santo en los Ap\u00f3stoles y los llevaba a anunciar a Jesucristo. Audacia, entusiasmo, hablar con libertad, fervor apost\u00f3lico, todo eso se incluye en el vocablo\u00a0<em>parres\u00eda<\/em>, palabra con la que la Biblia expresa tambi\u00e9n la libertad de una existencia que est\u00e1 abierta, porque se encuentra disponible para Dios y para los dem\u00e1s (cf.\u00a0<em>Hch<\/em>\u00a04,29; 9,28; 28,31;\u00a0<em>2Co<\/em>\u00a03,12;\u00a0<em>Ef<\/em>\u00a03,12;\u00a0<em>Hb<\/em>\u00a03,6; 10,19).<\/li>\n<li>El beato\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es.html\">Pablo VI<\/a>mencionaba, entre los obst\u00e1culos de la evangelizaci\u00f3n, precisamente la carencia de parres\u00eda: \u00abLa falta de fervor, tanto m\u00e1s grave cuanto que viene de dentro\u00bb<a name=\"_ftnref103\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn103\">[103]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Cu\u00e1ntas veces nos sentimos tironeados a quedarnos en la comodidad de la orilla! Pero el Se\u00f1or nos llama para navegar mar adentro y arrojar las redes en aguas m\u00e1s profundas (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a05,4). Nos invita a gastar nuestra vida en su servicio. Aferrados a \u00e9l nos animamos a poner todos nuestros carismas al servicio de los otros. Ojal\u00e1 nos sintamos apremiados por su amor (cf.\u00a0<em>2<\/em>\u00a0<em>Co<\/em>\u00a05,14) y podamos decir con san Pablo: \u00ab\u00a1Ay de m\u00ed si no anuncio el Evangelio!\u00bb (<em>1<\/em>\u00a0<em>Co<\/em>\u00a09,16).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"131\">\n<li>Miremos a Jes\u00fas: su compasi\u00f3n entra\u00f1able no era algo que lo ensimismara, no era una compasi\u00f3n paralizante, t\u00edmida o avergonzada como muchas veces nos sucede a nosotros, sino todo lo contrario. Era una compasi\u00f3n que lo mov\u00eda a salir de s\u00ed con fuerza para anunciar, para enviar en misi\u00f3n, para enviar a sanar y a liberar. Reconozcamos nuestra fragilidad pero dejemos que Jes\u00fas la tome con sus manos y nos lance a la misi\u00f3n. Somos fr\u00e1giles, pero portadores de un tesoro que nos hace grandes y que puede hacer m\u00e1s buenos y felices a quienes lo reciban. La audacia y el coraje apost\u00f3lico son constitutivos de la misi\u00f3n.<\/li>\n<li>La\u00a0<em>parres\u00eda<\/em>es sello del Esp\u00edritu, testimonio de la autenticidad del anuncio. Es feliz seguridad que nos lleva a gloriarnos del Evangelio que anunciamos, es confianza inquebrantable en la fidelidad del Testigo fiel, que nos da la seguridad de que nada \u00abpodr\u00e1 separarnos del amor de Dios\u00bb (<em>Rm<\/em>8,39).<\/li>\n<li>Necesitamos el empuje del Esp\u00edritu para no ser paralizados por el miedo y el c\u00e1lculo, para no acostumbrarnos a caminar solo dentro de confines seguros. Recordemos que lo que est\u00e1 cerrado termina oliendo a humedad y enferm\u00e1ndonos. Cuando los Ap\u00f3stoles sintieron la tentaci\u00f3n de dejarse paralizar por los temores y peligros, se pusieron a orar juntos pidiendo la\u00a0<em>parres\u00eda<\/em>: \u00abAhora, Se\u00f1or, f\u00edjate en sus amenazas y concede a tus siervos predicar tu palabra con toda valent\u00eda\u00bb (<em>Hch<\/em>4,29). Y la respuesta fue que \u00abal terminar la oraci\u00f3n, tembl\u00f3 el lugar donde estaban reunidos; los llen\u00f3 a todos el Esp\u00edritu Santo, y predicaban con valent\u00eda la palabra de Dios\u00bb (<em>Hch<\/em>4,31).<\/li>\n<li>Como el profeta Jon\u00e1s, siempre llevamos latente la tentaci\u00f3n de huir a un lugar seguro que puede tener muchos nombres: individualismo, espiritualismo, encerramiento en peque\u00f1os mundos, dependencia, instalaci\u00f3n, repetici\u00f3n de esquemas ya prefijados, dogmatismo, nostalgia, pesimismo, refugio en las normas. Tal vez nos resistimos a salir de un territorio que nos era conocido y manejable. Sin embargo, las dificultades pueden ser como la tormenta, la ballena, el gusano que sec\u00f3 el ricino de Jon\u00e1s, o el viento y el sol que le quemaron la cabeza; y lo mismo que para \u00e9l, pueden tener la funci\u00f3n de hacernos volver a ese Dios que es ternura y que quiere llevarnos a una itinerancia constante y renovadora.<\/li>\n<li>Dios siempre es novedad, que nos empuja a partir una y otra vez y a desplazarnos para ir m\u00e1s all\u00e1 de lo conocido, hacia las periferias y las fronteras. Nos lleva all\u00ed donde est\u00e1 la humanidad m\u00e1s herida y donde los seres humanos, por debajo de la apariencia de la superficialidad y el conformismo, siguen buscando la respuesta a la pregunta por el sentido de la vida. \u00a1Dios no tiene miedo! \u00a1No tiene miedo! \u00c9l va siempre m\u00e1s all\u00e1 de nuestros esquemas y no le teme a las periferias. \u00c9l mismo se hizo periferia (cf.\u00a0<em>Flp<\/em>2,6-8;<em>Jn<\/em>1,14). Por eso, si nos atrevemos a llegar a las periferias, all\u00ed lo encontraremos, \u00e9l ya estar\u00e1 all\u00ed. Jes\u00fas nos primerea en el coraz\u00f3n de aquel hermano, en su carne herida, en su vida oprimida, en su alma oscurecida. \u00c9l ya est\u00e1 all\u00ed.<\/li>\n<li>Es verdad que hay que abrir la puerta del coraz\u00f3n a Jesucristo, porque \u00e9l golpea y llama (cf.\u00a0<em>Ap<\/em>3,20). Pero a veces me pregunto si, por el aire irrespirable de nuestra autorreferencialidad, Jes\u00fas no estar\u00e1 ya dentro de nosotros golpeando para que lo dejemos salir. En el Evangelio vemos c\u00f3mo Jes\u00fas \u00abiba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios\u00bb (<em>Lc<\/em>8,1). Tambi\u00e9n despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, cuando los disc\u00edpulos salieron a predicar por todas partes, \u00abel Se\u00f1or cooperaba confirmando la palabra con las se\u00f1ales que los acompa\u00f1aban\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a016,20). Esa es la din\u00e1mica que brota del verdadero encuentro.<\/li>\n<li>La costumbre nos seduce y nos dice que no tiene sentido tratar de cambiar algo, que no podemos hacer nada frente a esta situaci\u00f3n, que siempre ha sido as\u00ed y que, sin embargo, sobrevivimos. A causa de ese acostumbrarnos ya no nos enfrentamos al mal y permitimos que las cosas \u00absean lo que son\u00bb, o lo que algunos han decidido que sean. Pero dejemos que el Se\u00f1or venga a despertarnos, a pegarnos un sacud\u00f3n en nuestra modorra, a liberarnos de la inercia. Desafiemos la costumbre, abramos bien los ojos y los o\u00eddos, y sobre todo el coraz\u00f3n, para dejarnos descolocar por lo que sucede a nuestro alrededor y por el grito de la Palabra viva y eficaz del Resucitado.<\/li>\n<li>Nos moviliza el ejemplo de tantos sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos que se dedican a anunciar y a servir con gran fidelidad, muchas veces arriesgando sus vidas y ciertamente a costa de su comodidad. Su testimonio nos recuerda que la Iglesia no necesita tantos bur\u00f3cratas y funcionarios, sino misioneros apasionados, devorados por el entusiasmo de comunicar la verdadera vida. Los santos sorprenden, desinstalan, porque sus vidas nos invitan a salir de la mediocridad tranquila y anestesiante.<\/li>\n<li>Pidamos al Se\u00f1or la gracia de no vacilar cuando el Esp\u00edritu nos reclame que demos un paso adelante, pidamos el valor apost\u00f3lico de comunicar el Evangelio a los dem\u00e1s y de renunciar a hacer de nuestra vida cristiana un museo de recuerdos. En todo caso, dejemos que el Esp\u00edritu Santo nos haga contemplar la historia en la clave de Jes\u00fas resucitado. De ese modo la Iglesia, en lugar de estancarse, podr\u00e1 seguir adelante acogiendo las sorpresas del Se\u00f1or.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>En comunidad<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"140\">\n<li>Es muy dif\u00edcil luchar contra la propia concupiscencia y contra las asechanzas y tentaciones del demonio y del mundo ego\u00edsta si estamos aislados. Es tal el bombardeo que nos seduce que, si estamos demasiado solos, f\u00e1cilmente perdemos el sentido de la realidad, la claridad interior, y sucumbimos.<\/li>\n<li>La santificaci\u00f3n es un camino comunitario, de dos en dos. As\u00ed lo reflejan algunas comunidades santas. En varias ocasiones la Iglesia ha canonizado a comunidades enteras que vivieron heroicamente el Evangelio o que ofrecieron a Dios la vida de todos sus miembros. Pensemos, por ejemplo, en los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de Mar\u00eda, en las siete beatas religiosas del primer monasterio de la Visitaci\u00f3n de Madrid, en san Pablo Miki y compa\u00f1eros m\u00e1rtires en Jap\u00f3n, en san Andr\u00e9s Kim Taegon y compa\u00f1eros m\u00e1rtires en Corea, en san Roque Gonz\u00e1lez, san Alfonso Rodr\u00edguez y compa\u00f1eros m\u00e1rtires en Sudam\u00e9rica. Tambi\u00e9n recordemos el reciente testimonio de los monjes trapenses de Tibhirine (Argelia), que se prepararon juntos para el martirio. Del mismo modo, hay muchos matrimonios santos, donde cada uno fue un instrumento de Cristo para la santificaci\u00f3n del c\u00f3nyuge. Vivir o trabajar con otros es sin duda un camino de desarrollo espiritual. San Juan de la Cruz dec\u00eda a un disc\u00edpulo: est\u00e1s viviendo con otros \u00abpara que te labren y ejerciten\u00bb<a name=\"_ftnref104\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn104\">[104]<\/a>.<\/li>\n<li>La comunidad est\u00e1 llamada a crear ese \u00abespacio teologal en el que se puede experimentar la presencia m\u00edstica del Se\u00f1or resucitado\u00bb<a name=\"_ftnref105\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn105\">[105]<\/a>. Compartir la Palabra y celebrar juntos la Eucarist\u00eda nos hace m\u00e1s hermanos y nos va convirtiendo en comunidad santa y misionera. Esto da lugar tambi\u00e9n a verdaderas experiencias m\u00edsticas vividas en comunidad, como fue el caso de san Benito y santa Escol\u00e1stica, o aquel sublime encuentro espiritual que vivieron juntos san Agust\u00edn y su madre santa M\u00f3nica: \u00abCuando ya se acercaba el d\u00eda de su muerte \u2015d\u00eda por ti conocido, y que nosotros ignor\u00e1bamos\u2015, sucedi\u00f3, por tus ocultos designios, como lo creo firmemente, que nos encontramos ella y yo solos, apoyados en una ventana que daba al jard\u00edn interior de la casa donde nos hosped\u00e1bamos [\u2026]. Y abr\u00edamos la boca de nuestro coraz\u00f3n, \u00e1vidos de las corrientes de tu fuente, la fuente de vida que hay en ti\u00a0[\u2026]. Y mientras estamos hablando y suspirando por ella [la sabidur\u00eda], llegamos a tocarla un poco con todo el \u00edmpetu de nuestro coraz\u00f3n [\u2026] de modo que fuese la vida sempiterna cual fue este momento de intuici\u00f3n por el cual suspiramos\u00bb<a name=\"_ftnref106\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn106\">[106]<\/a>.<\/li>\n<li>Pero estas experiencias no son lo m\u00e1s frecuente, ni lo m\u00e1s importante. La vida comunitaria, sea en la familia, en la parroquia, en la comunidad religiosa o en cualquier otra, est\u00e1 hecha de muchos peque\u00f1os detalles cotidianos. Esto ocurr\u00eda en la comunidad santa que formaron Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9, donde se reflej\u00f3 de manera paradigm\u00e1tica la belleza de la comuni\u00f3n trinitaria. Tambi\u00e9n es lo que suced\u00eda en la vida comunitaria que Jes\u00fas llev\u00f3 con sus disc\u00edpulos y con el pueblo sencillo.<\/li>\n<li>Recordemos c\u00f3mo Jes\u00fas invitaba a sus disc\u00edpulos a prestar atenci\u00f3n a los detalles.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El peque\u00f1o detalle de que se estaba acabando el vino en una fiesta.<br \/>\nEl peque\u00f1o detalle de que faltaba una oveja.<br \/>\nEl peque\u00f1o detalle de la viuda que ofreci\u00f3 sus dos moneditas.<br \/>\nEl peque\u00f1o detalle de tener aceite de repuesto para las l\u00e1mparas por si el novio se demora.<br \/>\nEl peque\u00f1o detalle de pedir a sus disc\u00edpulos que vieran cu\u00e1ntos panes ten\u00edan.<br \/>\nEl peque\u00f1o detalle de tener un fueguito preparado y un pescado en la parrilla mientras esperaba a los disc\u00edpulos de madrugada.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"145\">\n<li>La comunidad que preserva los peque\u00f1os detalles del amor<a name=\"_ftnref107\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn107\">[107]<\/a>, donde los miembros se cuidan unos a otros y constituyen un espacio abierto y evangelizador, es lugar de la presencia del Resucitado que la va santificando seg\u00fan el proyecto del Padre. A veces, por un don del amor del Se\u00f1or, en medio de esos peque\u00f1os detalles se nos regalan consoladoras experiencias de Dios: \u00abUna tarde de invierno estaba yo cumpliendo, como de costumbre, mi dulce tarea [\u2026]. De pronto, o\u00ed a lo lejos el sonido armonioso de un instrumento musical. Entonces me imagin\u00e9 un sal\u00f3n muy bien iluminado, todo resplandeciente de ricos dorados; y en \u00e9l, se\u00f1oritas elegantemente vestidas, prodig\u00e1ndose mutuamente cumplidos y cortes\u00edas mundanas. Luego pos\u00e9 la mirada en la pobre enferma, a quien sosten\u00eda. En lugar de una melod\u00eda, escuchaba de vez en cuando sus gemidos lastimeros [\u2026]. No puedo expresar lo que pas\u00f3 por mi alma. Lo \u00fanico que s\u00e9 es que el Se\u00f1or la ilumin\u00f3 con los rayos de la verdad, los cuales sobrepasaban de tal modo el brillo tenebroso de las fiestas de la tierra, que no pod\u00eda creer en mi felicidad\u00bb<a name=\"_ftnref108\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn108\">[108]<\/a>.<\/li>\n<li>En contra de la tendencia al individualismo consumista que termina aisl\u00e1ndonos en la b\u00fasqueda del bienestar al margen de los dem\u00e1s, nuestro camino de santificaci\u00f3n no puede dejar de identificarnos con aquel deseo de Jes\u00fas: \u00abQue todos sean uno, como t\u00fa Padre en m\u00ed y yo en ti\u00bb (<em>Jn<\/em>17,21).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>En oraci\u00f3n constante<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"147\">\n<li>Finalmente, aunque parezca obvio, recordemos que la santidad est\u00e1 hecha de una apertura habitual a la trascendencia, que se expresa en la oraci\u00f3n y en la adoraci\u00f3n. El santo es una persona con esp\u00edritu orante, que necesita comunicarse con Dios. Es alguien que no soporta asfixiarse en la inmanencia cerrada de este mundo, y en medio de sus esfuerzos y entregas suspira por Dios, sale de s\u00ed en la alabanza y ampl\u00eda sus l\u00edmites en la contemplaci\u00f3n del Se\u00f1or. No creo en la santidad sin oraci\u00f3n, aunque no se trate necesariamente de largos momentos o de sentimientos intensos.<\/li>\n<li>San Juan de la Cruz recomendaba \u00abprocurar andar siempre en la presencia de Dios, sea real, imaginaria o unitiva, de acuerdo con lo que le permitan las obras que est\u00e9 haciendo\u00bb<a name=\"_ftnref109\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn109\">[109]<\/a>. En el fondo, es el deseo de Dios que no puede dejar de manifestarse de alguna manera en medio de nuestra vida cotidiana: \u00abProcure ser continuo en la oraci\u00f3n, y en medio de los ejercicios corporales no la deje. Sea que coma, beba, hable con otros, o haga cualquier cosa, siempre ande deseando a Dios y apegando a \u00e9l su coraz\u00f3n\u00bb<a name=\"_ftnref110\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn110\">[110]<\/a>.<\/li>\n<li>No obstante, para que esto sea posible, tambi\u00e9n son necesarios algunos momentos solo para Dios, en soledad con \u00e9l. Para santa Teresa de \u00c1vila la oraci\u00f3n es \u00abtratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama\u00bb<a name=\"_ftnref111\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn111\">[111]<\/a>.\u00a0Quisiera insistir que esto no es solo para pocos privilegiados, sino para todos, porque \u00abtodos tenemos necesidad de este silencio penetrado de presencia adorada\u00bb<a name=\"_ftnref112\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn112\">[112]<\/a>. La oraci\u00f3n confiada es una reacci\u00f3n del coraz\u00f3n que se abre a Dios frente a frente, donde se hacen callar todos los rumores para escuchar la suave voz del Se\u00f1or que resuena en el silencio.<\/li>\n<li>En ese silencio es posible discernir, a la luz del Esp\u00edritu, los caminos de santidad que el Se\u00f1or nos propone. De otro modo, todas nuestras decisiones podr\u00e1n ser solamente \u00abdecoraciones\u00bb que, en lugar de exaltar el Evangelio en nuestras vidas, lo recubrir\u00e1n o lo ahogar\u00e1n. Para todo disc\u00edpulo es indispensable estar con el Maestro, escucharle, aprender de \u00e9l, siempre aprender. Si no escuchamos, todas nuestras palabras ser\u00e1n \u00fanicamente ruidos que no sirven para nada.<\/li>\n<li>Recordemos que \u00abes la contemplaci\u00f3n del rostro de Jes\u00fas muerto y resucitado la que recompone nuestra humanidad, tambi\u00e9n la que est\u00e1 fragmentada por las fatigas de la vida, o marcada por el pecado. No hay que domesticar el poder del rostro de Cristo\u00bb<a name=\"_ftnref113\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn113\">[113]<\/a>.\u00a0Entonces, me atrevo a preguntarte: \u00bfHay momentos en los que te pones en su presencia en silencio, permaneces con \u00e9l sin prisas, y te dejas mirar por \u00e9l? \u00bfDejas que su fuego inflame tu coraz\u00f3n? Si no le permites que \u00e9l alimente el calor de su amor y de su ternura, no tendr\u00e1s fuego, y as\u00ed \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1s inflamar el coraz\u00f3n de los dem\u00e1s con tu testimonio y tus palabras? Y si ante el rostro de Cristo todav\u00eda no logras dejarte sanar y transformar, entonces penetra en las entra\u00f1as del Se\u00f1or, entra en sus llagas, porque all\u00ed tiene su sede la misericordia divina<a name=\"_ftnref114\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn114\">[114]<\/a>.<\/li>\n<li>Pero ruego que no entendamos el silencio orante como una evasi\u00f3n que niega el mundo que nos rodea. El \u00abperegrino ruso\u00bb, que caminaba en oraci\u00f3n continua, cuenta que esa oraci\u00f3n no lo separaba de la realidad externa: \u00abCuando me encontraba con la gente, me parec\u00eda que eran todos tan amables como si fueran mi propia familia. [&#8230;] Y la felicidad no solamente iluminaba el interior de mi alma, sino que el mundo exterior me aparec\u00eda bajo un aspecto maravilloso\u00bb<a name=\"_ftnref115\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn115\">[115]<\/a>.<\/li>\n<li>Tampoco la historia desaparece. La oraci\u00f3n, precisamente porque se alimenta del don de Dios que se derrama en nuestra vida, deber\u00eda ser siempre memoriosa. La memoria de las acciones de Dios est\u00e1 en la base de la experiencia de la alianza entre Dios y su pueblo. Si Dios ha querido entrar en la historia, la oraci\u00f3n est\u00e1 tejida de recuerdos. No solo del recuerdo de la Palabra revelada, sino tambi\u00e9n de la propia vida, de la vida de los dem\u00e1s, de lo que el Se\u00f1or ha hecho en su Iglesia. Es la memoria agradecida de la que tambi\u00e9n habla san Ignacio de Loyola en su \u00abContemplaci\u00f3n para alcanzar amor\u00bb<a name=\"_ftnref116\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn116\">[116]<\/a>, cuando nos pide que traigamos a la memoria todos los beneficios que hemos recibido del Se\u00f1or. Mira tu historia cuando ores y en ella encontrar\u00e1s tanta misericordia. Al mismo tiempo esto alimentar\u00e1 tu consciencia de que el Se\u00f1or te tiene en su memoria y nunca te olvida. Por consiguiente, tiene sentido pedirle que ilumine aun los peque\u00f1os detalles de tu existencia, que a \u00e9l no se le escapan.<\/li>\n<li>La s\u00faplica es expresi\u00f3n del coraz\u00f3n que conf\u00eda en Dios, que sabe que solo no puede. En la vida del pueblo fiel de Dios encontramos mucha s\u00faplica llena de ternura creyente y de profunda confianza. No quitemos valor a la oraci\u00f3n de petici\u00f3n, que tantas veces nos serena el coraz\u00f3n y nos ayuda a seguir luchando con esperanza. La s\u00faplica de intercesi\u00f3n tiene un valor particular, porque es un acto de confianza en Dios y al mismo tiempo una expresi\u00f3n de amor al pr\u00f3jimo. Algunos, por prejuicios espiritualistas, creen que la oraci\u00f3n deber\u00eda ser una pura contemplaci\u00f3n de Dios, sin distracciones, como si los nombres y los rostros de los hermanos fueran una perturbaci\u00f3n a evitar. Al contrario, la realidad es que la oraci\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s agradable a Dios y m\u00e1s santificadora si en ella, por la intercesi\u00f3n, intentamos vivir el doble mandamiento que nos dej\u00f3 Jes\u00fas. La intercesi\u00f3n expresa el compromiso fraterno con los otros cuando en ella somos capaces de incorporar la vida de los dem\u00e1s, sus angustias m\u00e1s perturbadoras y sus mejores sue\u00f1os. De quien se entrega generosamente a interceder puede decirse con las palabras b\u00edblicas: \u00abEste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por el pueblo\u00bb (<em>2<\/em><em>M<\/em>15,14).<\/li>\n<li>Si de verdad reconocemos que Dios existe no podemos dejar de adorarlo, a veces en un silencio lleno de admiraci\u00f3n, o de cantarle en festiva alabanza. As\u00ed expresamos lo que viv\u00eda el beato Carlos de Foucauld cuando dijo: \u00abApenas cre\u00ed que Dios exist\u00eda, comprend\u00ed que solo pod\u00eda vivir para \u00e9l\u00bb<a name=\"_ftnref117\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn117\">[117]<\/a>. Tambi\u00e9n en la vida del pueblo peregrino hay muchos gestos simples de pura adoraci\u00f3n, como por ejemplo cuando \u00abla mirada del peregrino se deposita sobre una imagen que simboliza la ternura y la cercan\u00eda de Dios. El amor se detiene, contempla el misterio, lo disfruta en silencio\u00bb<a name=\"_ftnref118\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn118\">[118]<\/a>.<\/li>\n<li>La lectura orante de la Palabra de Dios, m\u00e1s dulce que la miel (cf.<em>Sal<\/em>119,103) y \u00abespada de doble filo\u00bb (<em>Hb<\/em>\u00a04,12), nos permite detenernos a escuchar al Maestro para que sea l\u00e1mpara para nuestros pasos, luz en nuestro camino (cf.\u00a0<em>Sal<\/em>\u00a0119,105). Como bien nos recordaron los Obispos de India: \u00abLa devoci\u00f3n a la Palabra de Dios no es solo una de muchas devociones, hermosa pero algo opcional. Pertenece al coraz\u00f3n y a la identidad misma de la vida cristiana. La Palabra tiene en s\u00ed el poder para transformar las vidas\u00bb<a name=\"_ftnref119\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn119\">[119]<\/a>.<\/li>\n<li>El encuentro con Jes\u00fas en las Escrituras nos lleva a la Eucarist\u00eda, donde esa misma Palabra alcanza su m\u00e1xima eficacia, porque es presencia real del que es la Palabra viva. All\u00ed, el \u00fanico Absoluto recibe la mayor adoraci\u00f3n que puede darle esta tierra, porque es el mismo Cristo quien se ofrece. Y cuando lo recibimos en la comuni\u00f3n, renovamos nuestra alianza con \u00e9l y le permitimos que realice m\u00e1s y m\u00e1s su obra transformadora.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CAP\u00cdTULO QUINTO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>COMBATE, VIGILANCIA Y DISCERNIMIENTO<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"158\">\n<li>La vida cristiana es un combate permanente. Se requieren fuerza y valent\u00eda para resistir las tentaciones del diablo y anunciar el Evangelio. Esta lucha es muy bella, porque nos permite celebrar cada vez que el Se\u00f1or vence en nuestra vida.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El combate y la vigilancia<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"159\">\n<li>No se trata solo de un combate contra el mundo y la mentalidad mundana, que nos enga\u00f1a, nos atonta y nos vuelve mediocres sin compromiso y sin gozo. Tampoco se reduce a una lucha contra la propia fragilidad y las propias inclinaciones (cada uno tiene la suya: la pereza, la lujuria, la envidia, los celos, y dem\u00e1s). Es tambi\u00e9n una lucha constante contra el diablo, que es el pr\u00edncipe del mal. Jes\u00fas mismo festeja nuestras victorias. Se alegraba cuando sus disc\u00edpulos lograban avanzar en el anuncio del Evangelio, superando la oposici\u00f3n del Maligno, y celebraba: \u00abEstaba viendo a Satan\u00e1s caer del cielo como un rayo\u00bb (<em>Lc<\/em>10,18).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Algo m\u00e1s que un mito<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"160\">\n<li>No aceptaremos la existencia del diablo si nos empe\u00f1amos en mirar la vida solo con criterios emp\u00edricos y sin sentido sobrenatural. Precisamente, la convicci\u00f3n de que este poder maligno est\u00e1 entre nosotros, es lo que nos permite entender por qu\u00e9 a veces el mal tiene tanta fuerza destructiva. Es verdad que los autores b\u00edblicos ten\u00edan un bagaje conceptual limitado para expresar algunas realidades y que en tiempos de Jes\u00fas se pod\u00eda confundir, por ejemplo, una epilepsia con la posesi\u00f3n del demonio. Sin embargo, eso no debe llevarnos a simplificar tanto la realidad diciendo que todos los casos narrados en los evangelios eran enfermedades ps\u00edquicas y que en definitiva el demonio no existe o no act\u00faa. Su presencia est\u00e1 en la primera p\u00e1gina de las Escrituras, que acaban con la victoria de Dios sobre el demonio<a name=\"_ftnref120\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn120\">[120]<\/a>. De hecho, cuando Jes\u00fas nos dej\u00f3 el Padrenuestro quiso que termin\u00e1ramos pidiendo al Padre que nos libere del Malo. La expresi\u00f3n utilizada all\u00ed no se refiere al mal en abstracto y su traducci\u00f3n m\u00e1s precisa es \u00abel Malo\u00bb. Indica un ser personal que nos acosa.\u00a0Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 a pedir cotidianamente esa liberaci\u00f3n para que su poder no nos domine.<\/li>\n<li>Entonces, no pensemos que es un mito, una representaci\u00f3n, un s\u00edmbolo, una figura o una idea<a name=\"_ftnref121\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn121\">[121]<\/a>. Ese enga\u00f1o nos lleva a bajar los brazos, a descuidarnos y a quedar m\u00e1s expuestos. \u00c9l no necesita poseernos. Nos envenena con el odio, con la tristeza, con la envidia, con los vicios. Y as\u00ed, mientras nosotros bajamos la guardia, \u00e9l aprovecha para destruir nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades, porque \u00abcomo le\u00f3n rugiente, ronda buscando a quien devorar\u00bb (<em>1<\/em><em>P<\/em>5,8).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Despiertos y confiados<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"162\">\n<li>La Palabra de Dios nos invita claramente a \u00abafrontar las asechanzas del diablo\u00bb (<em>Ef<\/em>6,11) y a detener \u00ablas flechas incendiarias del maligno\u00bb (<em>Ef<\/em>6,16). No son palabras rom\u00e1nticas, porque nuestro camino hacia la santidad es tambi\u00e9n una lucha constante. Quien no quiera reconocerlo se ver\u00e1 expuesto al fracaso o a la mediocridad. Para el combate tenemos las armas poderosas que el Se\u00f1or nos da: la fe que se expresa en la oraci\u00f3n, la meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios, la celebraci\u00f3n de la Misa, la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica, la reconciliaci\u00f3n sacramental, las obras de caridad, la vida comunitaria, el empe\u00f1o misionero. Si nos descuidamos nos seducir\u00e1n f\u00e1cilmente las falsas promesas del mal, porque, como dec\u00eda el santo cura Brochero, \u00ab\u00bfqu\u00e9 importa que Lucifer os prometa liberar y aun os arroje al seno de todos sus bienes, si son bienes enga\u00f1osos, si son bienes envenenados?\u00bb<a name=\"_ftnref122\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn122\">[122]<\/a>.<\/li>\n<li>En este camino, el desarrollo de lo bueno, la maduraci\u00f3n espiritual y el crecimiento del amor son el mejor contrapeso ante el mal. Nadie resiste si opta por quedarse en un punto muerto, si se conforma con poco, si deja de so\u00f1ar con ofrecerle al Se\u00f1or una entrega m\u00e1s bella. Menos a\u00fan si cae en un esp\u00edritu de derrota, porque \u00abel que comienza sin confiar perdi\u00f3 de antemano la mitad de la batalla y entierra sus talentos. [\u2026] El triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante los embates del mal\u00bb<a name=\"_ftnref123\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn123\">[123]<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La corrupci\u00f3n espiritual<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"164\">\n<li>El camino de la santidad es una fuente de paz y de gozo que nos regala el Esp\u00edritu, pero al mismo tiempo requiere que estemos \u00abcon las l\u00e1mparas encendidas\u00bb (<em>Lc<\/em>12,35) y permanezcamos atentos: \u00abGuardaos de toda clase de mal\u00bb (<em>1<\/em><em>Ts<\/em>\u00a05,22). \u00abEstad en vela\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a024,42; cf.<em>\u00a0Mc<\/em>\u00a013,35). \u00abNo nos entreguemos al sue\u00f1o\u00bb (<em>1<\/em>\u00a0<em>Ts<\/em>\u00a05,6). Porque quienes sienten que no cometen faltas graves contra la Ley de Dios, pueden descuidarse en una especie de atontamiento o adormecimiento. Como no encuentran algo grave que reprocharse, no advierten esa tibieza que poco a poco se va apoderando de su vida espiritual y terminan desgast\u00e1ndose y corrompi\u00e9ndose.<\/li>\n<li>La corrupci\u00f3n espiritual es peor que la ca\u00edda de un pecador, porque se trata de una ceguera c\u00f3moda y autosuficiente donde todo termina pareciendo l\u00edcito: el enga\u00f1o, la calumnia, el ego\u00edsmo y tantas formas sutiles de autorreferencialidad, ya que \u00abel mismo Satan\u00e1s se disfraza de \u00e1ngel de luz\u00bb (<em>2<\/em><em>Co<\/em>11,14). As\u00ed acab\u00f3 sus d\u00edas Salom\u00f3n, mientras el gran pecador David supo remontar su miseria. En un relato, Jes\u00fas nos advirti\u00f3 acerca de esta tentaci\u00f3n enga\u00f1osa que nos va deslizando hacia la corrupci\u00f3n: menciona una persona liberada del demonio que, pensando que su vida ya estaba limpia, termin\u00f3 pose\u00edda por otros siete esp\u00edritus malignos (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a011,24-26). Otro texto b\u00edblico utiliza una imagen fuerte: \u00abEl perro vuelve a su propio v\u00f3mito\u00bb (<em>2<\/em>\u00a0<em>P<\/em>\u00a02,22; cf.\u00a0<em>Pr<\/em>\u00a026,11).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El discernimiento<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"166\">\n<li>\u00bfC\u00f3mo saber si algo viene del Esp\u00edritu Santo o si su origen est\u00e1 en el esp\u00edritu del mundo o en el esp\u00edritu del diablo? La \u00fanica forma es el discernimiento, que no supone solamente una buena capacidad de razonar o un sentido com\u00fan, es tambi\u00e9n un don que hay que pedir. Si lo pedimos confiadamente al Esp\u00edritu Santo, y al mismo tiempo nos esforzamos por desarrollarlo con la oraci\u00f3n, la reflexi\u00f3n, la lectura y el buen consejo, seguramente podremos crecer en esta capacidad espiritual.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Una necesidad imperiosa<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"167\">\n<li>Hoy d\u00eda, el h\u00e1bito del discernimiento se ha vuelto particularmente necesario. Porque la vida actual ofrece enormes posibilidades de acci\u00f3n y de distracci\u00f3n, y el mundo las presenta como si fueran todas v\u00e1lidas y buenas. Todos, pero especialmente los j\u00f3venes, est\u00e1n expuestos a un\u00a0<em>zapping<\/em>constante. Es posible navegar en dos o tres pantallas simult\u00e1neamente e interactuar al mismo tiempo en diferentes escenarios virtuales. Sin la sabidur\u00eda del discernimiento podemos convertirnos f\u00e1cilmente en marionetas a merced de las tendencias del momento.<\/li>\n<li>Esto resulta especialmente importante cuando aparece una novedad en la propia vida, y entonces hay que discernir si es el vino nuevo que viene de Dios o es una novedad enga\u00f1osa del esp\u00edritu del mundo o del esp\u00edritu del diablo. En otras ocasiones sucede lo contrario, porque las fuerzas del mal nos inducen a no cambiar, a dejar las cosas como est\u00e1n, a optar por el inmovilismo o la rigidez. Entonces impedimos que act\u00fae el soplo del Esp\u00edritu. Somos libres, con la libertad de Jesucristo, pero \u00e9l nos llama a examinar lo que hay dentro de nosotros \u2015deseos, angustias, temores, b\u00fasquedas\u2015 y lo que sucede fuera de nosotros \u2014los \u00absignos de los tiempos\u00bb\u2014 para reconocer los caminos de la libertad plena: \u00abExaminadlo todo; quedaos con lo bueno\u00bb (<em>1<\/em><em>Ts<\/em>5,21).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Siempre a la luz del Se\u00f1or<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"169\">\n<li>El discernimiento no solo es necesario en momentos extraordinarios, o cuando hay que resolver problemas graves, o cuando hay que tomar una decisi\u00f3n crucial. Es un instrumento de lucha para seguir mejor al Se\u00f1or. Nos hace falta siempre, para estar dispuestos a reconocer los tiempos de Dios y de su gracia, para no desperdiciar las inspiraciones del Se\u00f1or, para no dejar pasar su invitaci\u00f3n a crecer. Muchas veces esto se juega en lo peque\u00f1o, en lo que parece irrelevante, porque la magnanimidad se muestra en lo simple y en lo cotidiano<a name=\"_ftnref124\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn124\">[124]<\/a>. Se trata de no tener l\u00edmites para lo grande, para lo mejor y m\u00e1s bello, pero al mismo tiempo concentrados en lo peque\u00f1o, en la entrega de hoy. Por tanto, pido a todos los cristianos que no dejen de hacer cada d\u00eda, en di\u00e1logo con el Se\u00f1or que nos ama, un sincero \u00abexamen de conciencia\u00bb. Al mismo tiempo, el discernimiento nos lleva a reconocer los medios concretos que el Se\u00f1or predispone en su misterioso plan de amor, para que no nos quedemos solo en las buenas intenciones.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Un don sobrenatural<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"170\">\n<li>Es verdad que el discernimiento espiritual no excluye los aportes de sabidur\u00edas humanas, existenciales, psicol\u00f3gicas, sociol\u00f3gicas o morales. Pero las trasciende. Ni siquiera le bastan las sabias normas de la Iglesia. Recordemos siempre que el discernimiento es una gracia. Aunque incluya la raz\u00f3n y la prudencia, las supera, porque se trata de entrever el misterio del proyecto \u00fanico e irrepetible que Dios tiene para cada uno y que se realiza en medio de los m\u00e1s variados contextos y l\u00edmites. No est\u00e1 en juego solo un bienestar temporal, ni la satisfacci\u00f3n de hacer algo \u00fatil, ni siquiera el deseo de tener la conciencia tranquila. Est\u00e1 en juego el sentido de mi vida ante el Padre que me conoce y me ama, el verdadero para qu\u00e9 de mi existencia que nadie conoce mejor que \u00e9l. El discernimiento, en definitiva, conduce a la fuente misma de la vida que no muere, es decir, conocer al Padre, el \u00fanico Dios verdadero, y al que ha enviado: Jesucristo (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>17,3). No requiere de capacidades especiales ni est\u00e1 reservado a los m\u00e1s inteligentes o instruidos, y el Padre se manifiesta con gusto a los humildes (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>11,25).<\/li>\n<li>Si bien el Se\u00f1or nos habla de modos muy variados en medio de nuestro trabajo, a trav\u00e9s de los dem\u00e1s, y en todo momento, no es posible prescindir del silencio de la oraci\u00f3n detenida para percibir mejor ese lenguaje, para interpretar el significado real de las inspiraciones que cre\u00edmos recibir, para calmar las ansiedades y recomponer el conjunto de la propia existencia a la luz de Dios. As\u00ed podemos dejar nacer esa nueva s\u00edntesis que brota de la vida iluminada por el Esp\u00edritu.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Habla, Se\u00f1or<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"172\">\n<li>Sin embargo, podr\u00eda ocurrir que en la misma oraci\u00f3n evitemos dejarnos confrontar por la libertad del Esp\u00edritu, que act\u00faa como quiere. Hay que recordar que el discernimiento orante requiere partir de una disposici\u00f3n a escuchar: al Se\u00f1or, a los dem\u00e1s, a la realidad misma que siempre nos desaf\u00eda de maneras nuevas. Solo quien est\u00e1 dispuesto a escuchar tiene la libertad para renunciar a su propio punto de vista parcial o insuficiente, a sus costumbres, a sus esquemas. As\u00ed est\u00e1 realmente disponible para acoger un llamado que rompe sus seguridades pero que lo lleva a una vida mejor, porque no basta que todo vaya bien, que todo est\u00e9 tranquilo. Dios puede estar ofreciendo algo m\u00e1s, y en nuestra distracci\u00f3n c\u00f3moda no lo reconocemos.<\/li>\n<li>Tal actitud de escucha implica, por cierto, obediencia al Evangelio como \u00faltimo criterio, pero tambi\u00e9n al Magisterio que lo custodia, intentando encontrar en el tesoro de la Iglesia lo que sea m\u00e1s fecundo para el hoy de la salvaci\u00f3n. No se trata de aplicar recetas o de repetir el pasado, ya que las mismas soluciones no son v\u00e1lidas en toda circunstancia y lo que era \u00fatil en un contexto puede no serlo en otro. El discernimiento de esp\u00edritus nos libera de la rigidez, que no tiene lugar ante el perenne hoy del Resucitado. \u00danicamente el Esp\u00edritu sabe penetrar en los pliegues m\u00e1s oscuros de la realidad y tener en cuenta todos sus matices, para que emerja con otra luz la novedad del Evangelio.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La l\u00f3gica del don y de la cruz<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"174\">\n<li>Una condici\u00f3n esencial para el progreso en el discernimiento es educarse en la paciencia de Dios y en sus tiempos, que nunca son los nuestros. \u00c9l no hace caer fuego sobre los infieles (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>9,54), ni permite a los celosos \u00abarrancar la ciza\u00f1a\u00bb que crece junto al trigo (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>13,29). Tambi\u00e9n se requiere generosidad, porque \u00abhay m\u00e1s dicha en dar que en recibir\u00bb (<em>Hch<\/em>\u00a020,35). No se discierne para descubrir qu\u00e9 m\u00e1s le podemos sacar a esta vida, sino para reconocer c\u00f3mo podemos cumplir mejor esa misi\u00f3n que se nos ha confiado en el Bautismo, y eso implica estar dispuestos a renuncias hasta darlo todo. Porque la felicidad es parad\u00f3jica y nos regala las mejores experiencias cuando aceptamos esa l\u00f3gica misteriosa que no es de este mundo, como dec\u00eda san Buenaventura refiri\u00e9ndose a la cruz: \u00abEsta es nuestra l\u00f3gica\u00bb<a name=\"_ftnref125\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftn125\">[125]<\/a>. Si uno asume esta din\u00e1mica, entonces no deja anestesiar su conciencia y se abre generosamente al discernimiento.<\/li>\n<li>Cuando escrutamos ante Dios los caminos de la vida, no hay espacios que queden excluidos. En todos los aspectos de la existencia podemos seguir creciendo y entregarle algo m\u00e1s a Dios, aun en aquellos donde experimentamos las dificultades m\u00e1s fuertes. Pero hace falta pedirle al Esp\u00edritu Santo que nos libere y que expulse ese miedo que nos lleva a vedarle su entrada en algunos aspectos de la propia vida. El que lo pide todo tambi\u00e9n lo da todo, y no quiere entrar en nosotros para mutilar o debilitar sino para plenificar. Esto nos hace ver que el discernimiento no es un autoan\u00e1lisis ensimismado, una introspecci\u00f3n ego\u00edsta, sino una verdadera salida de nosotros mismos hacia el misterio de Dios, que nos ayuda a vivir la misi\u00f3n a la cual nos ha llamado para el bien de los hermanos.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"176\">\n<li>Quiero que Mar\u00eda corone estas reflexiones, porque ella vivi\u00f3 como nadie las bienaventuranzas de Jes\u00fas. Ella es la que se estremec\u00eda de gozo en la presencia de Dios, la que conservaba todo en su coraz\u00f3n y se dej\u00f3 atravesar por la espada. Es la santa entre los santos, la m\u00e1s bendita, la que nos ense\u00f1a el camino de la santidad y nos acompa\u00f1a. Ella no acepta que nos quedemos ca\u00eddos y a veces nos lleva en sus brazos sin juzgarnos. Conversar con ella nos consuela, nos libera y nos santifica. La Madre no necesita de muchas palabras, no le hace falta que nos esforcemos demasiado para explicarle lo que nos pasa. Basta musitar una y otra vez: \u00abDios te salve, Mar\u00eda\u2026\u00bb.<\/li>\n<li>Espero que estas p\u00e1ginas sean \u00fatiles para que toda la Iglesia se dedique a promover el deseo de la santidad. Pidamos que el Esp\u00edritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alent\u00e9monos unos a otros en este intento. As\u00ed compartiremos una felicidad que el mundo no nos podr\u00e1 quitar.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Dado en Roma, junto a San Pedro, el 19 de marzo, Solemnidad de San Jos\u00e9, del a\u00f1o 2018, sexto de mi Pontificado<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Francisco<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0Benedicto XVI,\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/homilies\/2005\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20050424_inizio-pontificato.html\">Homil\u00eda en el solemne inicio del ministerio petrino<\/a><\/em>\u00a0(24 abril 2005):\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a097 (2005), 708.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0Supone de todos modos que haya fama de santidad y un ejercicio, al menos en grado ordinario, de las virtudes cristianas: cf. Motu proprio\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/motu_proprio\/documents\/papa-francesco-motu-proprio_20170711_maiorem-hac-dilectionem.html\">Maiorem hac dilectionem<\/a><\/em>\u00a0(11 julio 2017), art. 2c:\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>\u00a0(12 julio 2017), p. 8.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref3\">[3]<\/a>\u00a0Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/em>, sobre la Iglesia, 9.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref4\">[4]<\/a>\u00a0Cf. Joseph Mal\u00e8gue,\u00a0<em>Pierres noires. Les classes moyennes du Salut<\/em>, Par\u00eds 1958.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref5\">[5]<\/a>\u00a0Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/em>, sobre la Iglesia, 12.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref6\">[6]<\/a><em>\u00a0Vida escondida y epifan\u00eda<\/em>, en\u00a0<em>Obras Completas<\/em>\u00a0V, Burgos 2007, 637.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref7\">[7]<\/a>\u00a0S. Juan Pablo II, Carta ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/2001\/documents\/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte.html\">Novo millennio ineunte<\/a><\/em>\u00a0(6 enero 2001), 56:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a093 (2001), 307.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref8\">[8]<\/a>\u00a0Carta ap.\u00a0<em><a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/1994\/documents\/hf_jp-ii_apl_19941110_tertio-millennio-adveniente.html\">Tertio millennio adveniente<\/a><\/em>\u00a0(10 noviembre 1994), 37:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a087 (1995), 29.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref9\">[9]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/2000\/documents\/hf_jp-ii_hom_20000507_test-fede.html\">Homil\u00eda en la Conmemoraci\u00f3n ecum\u00e9nica de los testigos de la fe del siglo XX<\/a><\/em>\u00a0(7 mayo 2000), 5:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a092 (2000), 680-681.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn10\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref10\">[10]<\/a>\u00a0Const. dogm.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/em>, sobre la Iglesia, 11.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn11\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref11\">[11]<\/a>\u00a0Hans U. von Balthasar, \u201cTeolog\u00eda y santidad\u201d, en\u00a0<em>Communio<\/em>\u00a06 (1987), 489.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn12\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref12\">[12]<\/a>\u00a0<em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, Pr\u00f3logo, 2.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn13\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref13\">[13]<\/a>\u00a0<em>Ib\u00edd.<\/em>, XIV-XV, 2.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn14\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref14\">[14]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2014\/documents\/papa-francesco_20141119_udienza-generale.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/em>(19 noviembre 2014):\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano,\u00a0<\/em>ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (21 noviembre 2014), p. 16.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn15\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref15\">[15]<\/a>\u00a0S. Francisco de Sales,\u00a0<em>Tratado del amor a Dios<\/em>, VIII, 11.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn16\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref16\">[16]<\/a><em>\u00a0Cinco panes y dos peces: un gozoso testimonio de fe desde el sufrimiento en la c\u00e1rcel<\/em>, M\u00e9xico 1999<sup>9<\/sup>, 21.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn17\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref17\">[17]<\/a>\u00a0Conferencia de Obispos cat\u00f3licos de Nueva Zelanda,\u00a0<em>Healing love<\/em>\u00a0(1 enero 1988).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn18\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref18\">[18]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em>Ejercicios espirituales<\/em>, 102-312.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn19\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref19\">[19]<\/a>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p122a3p3_sp.html#I%20Toda%20la%20vida%20de%20Cristo%20es%20misterio\"><em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 515<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn20\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref20\">[20]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p122a3p3_sp.html#I%20Toda%20la%20vida%20de%20Cristo%20es%20misterio\">Ib\u00edd.<\/a><\/em>, 516.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn21\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref21\">[21]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p122a3p3_sp.html#I%20Toda%20la%20vida%20de%20Cristo%20es%20misterio\">Ib\u00edd.<\/a><\/em>, 517.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn22\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref22\">[22]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p122a3p3_sp.html#I%20Toda%20la%20vida%20de%20Cristo%20es%20misterio\">Ib\u00edd.<\/a><\/em>, 518.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn23\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref23\">[23]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p122a3p3_sp.html#I%20Toda%20la%20vida%20de%20Cristo%20es%20misterio\">Ib\u00edd.<\/a><\/em>, 521.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn24\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref24\">[24]<\/a>\u00a0Benedicto XVI,\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/audiences\/2011\/documents\/hf_ben-xvi_aud_20110413.html\">Catequesis<\/a><\/em>\u00a0(13 abril 2011):\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano,\u00a0<\/em>ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (17 abril 2011), p. 11.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn25\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref25\">[25]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/audiences\/2011\/documents\/hf_ben-xvi_aud_20110413.html\">Ib\u00edd<\/a>.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"_ftn26\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref26\">[26]<\/a>\u00a0Cf. Hans U. von Balthasar, \u201cTeolog\u00eda y santidad\u201d, en\u00a0<em>Communio<\/em>\u00a06 (1987), 486-493.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn27\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref27\">[27]<\/a>\u00a0Xavier Zubiri,\u00a0<em>Naturaleza, historia, Dios<\/em>, Madrid 1999<sup>3<\/sup>, 427.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn28\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref28\">[28]<\/a>\u00a0Carlo M. Martini,\u00a0<em>Las confesiones de Pedro<\/em>, Estella 1994, 76.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn29\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref29\">[29]<\/a>\u00a0Es necesario distinguir esta distracci\u00f3n superficial, de una sana cultura del ocio, que nos abre al otro y a la realidad con un esp\u00edritu disponible y contemplativo.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn30\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref30\">[30]<\/a>\u00a0S. Juan Pablo II,\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/2000\/documents\/hf_jp-ii_hom_20001001_canonization.html\">Homil\u00eda en la Misa de canonizaci\u00f3n<\/a><\/em>\u00a0(1 octubre 2000), 5:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a092 (2000), 852.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn31\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref31\">[31]<\/a>\u00a0Conferencia Episcopal Regional de \u00c1frica Occidental,\u00a0<em>Mensaje pastoral a la conclusi\u00f3n de la II Asamblea Plenaria\u00a0<\/em>(29 febrero 2016), 2.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn32\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref32\">[32]<\/a><em>\u00a0La mujer pobre<\/em>, II, 27.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn33\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref33\">[33]<\/a>\u00a0Cf. Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Carta\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20180222_placuit-deo_sp.html\">Placuit Deo<\/a><\/em>, sobre algunos aspectos de la salvaci\u00f3n cristiana (22 febrero 2018), 4:\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>\u00a0(2 marzo 2018), pp. 4-5: \u00abTanto el individualismo neo-pelagiano como el desprecio neo-gn\u00f3stico del cuerpo deforman la confesi\u00f3n de fe en Cristo, el Salvador \u00fanico y universal\u00bb. En este documento se encuentran las bases doctrinales para la comprensi\u00f3n de la salvaci\u00f3n cristiana en relaci\u00f3n con las derivas neo-gn\u00f3sticas y neo-pelagianas actuales.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn34\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref34\">[34]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_mundanidad_espiritual\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 94:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0105 (2013), 1060.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn35\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref35\">[35]<\/a><em>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_mundanidad_espiritual\">Ib\u00edd<\/a><\/em>.:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0105 (2013), 1059.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn36\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref36\">[36]<\/a>\u00a0<em>Homil\u00eda en la Misa de la Casa Santa Marta<\/em>\u00a0(11 noviembre 2016):\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>\u00a0(12 noviembre 2016), p. 8.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn37\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref37\">[37]<\/a>\u00a0Como ense\u00f1a S. Buenaventura: \u00abEs necesario que se dejen todas las operaciones intelectuales, y que el \u00e1pice del afecto se traslade todo a Dios y todo se transforme en Dios. [\u2026] Y as\u00ed, no pudiendo nada la naturaleza y poco la industria, ha de darse poco a la inquisici\u00f3n y mucho a la unci\u00f3n; poco a la lengua y much\u00edsimo a la alegr\u00eda interior; poco a la palabra y a los escritos, y todo al don de Dios, que es el Esp\u00edritu Santo; poco o nada a la criatura, todo a la esencia creadora, esto es, al Padre, y al Hijo, y a Esp\u00edritu Santo\u00bb (<em>Itinerario de la mente a Dios<\/em>, VII, 4-5).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn38\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref38\">[38]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2015\/documents\/papa-francesco_20150303_lettera-universita-cattolica-argentina.html\">Carta al Gran Canciller de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica Argentina en el centenario de la Facultad de Teolog\u00eda<\/a><\/em>\u00a0(3 marzo 2015):\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>\u00a0(10 marzo 2015), p. 6.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn39\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref39\">[39]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_misi%C3%B3n_que_se_encarna_en_los_l%C3%ADmites_humanos\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 40:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0105 (2013), 1037.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn40\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref40\">[40]<\/a><em>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/messages\/pont-messages\/2015\/documents\/papa-francesco_20150903_videomessaggio-teologia-buenos-aires.html\">Videomensaje al Congreso internacional de Teolog\u00eda de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica Argentina<\/a><\/em>\u00a0(1-3 septiembre 2015):\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0107 (2015), 980.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn41\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref41\">[41]<\/a>\u00a0Exhort. ap. postsin.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031996_vita-consecrata.html\">Vita consecrata<\/a><\/em>\u00a0(25 marzo 1996), 38:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a088 (1996), 412.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn42\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref42\">[42]<\/a><em>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2015\/documents\/papa-francesco_20150303_lettera-universita-cattolica-argentina.html\">Carta al Gran Canciller de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica Argentina en el centenario de la Facultad de Teolog\u00eda<\/a><\/em>\u00a0(3 marzo 2015):\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>\u00a0(10 marzo 2015), p. 6.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn43\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref43\">[43]<\/a>\u00a0Carta a Fray Antonio, 2:\u00a0<em>FF<\/em>\u00a0251.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn44\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref44\">[44]<\/a><em>\u00a0Los siete dones del Esp\u00edritu Santo<\/em>, 9, 15.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn45\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref45\">[45]<\/a>\u00a0Id.,\u00a0<em>In IV Sent.,<\/em>\u00a037, 1, 3, ad 6.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn46\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref46\">[46]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_mundanidad_espiritual\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 94:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0105 (2013), 1059.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn47\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref47\">[47]<\/a>\u00a0Cf. S. Buenaventura,\u00a0<em>Las seis alas del Seraf\u00edn<\/em>\u00a03, 8: \u00abNon omnes omnia possunt\u00bb. Cabe entenderlo en la l\u00ednea del\u00a0<em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,\u00a0<\/em>1735.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn48\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref48\">[48]<\/a>\u00a0Sto. Tom\u00e1s de Aquino,\u00a0<em>Summa Theologiae\u00a0<\/em>I-II, q.109, a.9, ad 1: \u00abLa gracia entra\u00f1a cierta imperfecci\u00f3n, en cuanto no sana perfectamente al hombre\u00bb.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn49\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref49\">[49]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em>La naturaleza y la gracia<\/em>, XLIII, 50:\u00a0<em>PL<\/em>\u00a044, 271.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn50\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref50\">[50]<\/a><em>\u00a0Confesiones\u00a0<\/em>X, 29, 40:\u00a0<em>PL<\/em>\u00a032, 796.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn51\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref51\">[51]<\/a>\u00a0Cf. Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_misi%C3%B3n_que_se_encarna_en_los_l%C3%ADmites_humanos\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 44:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0105 (2013), 1038.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn52\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref52\">[52]<\/a>\u00a0La fe cristiana entiende la gracia como preveniente, concomitante y subsecuente a nuestras acciones (cf. Conc. Ecum. de Trento, Ses. VI, Decr.\u00a0<em>de iustificatione<\/em>, sobre la justificaci\u00f3n, cap. 5:\u00a0<em>DH<\/em>, 1525).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn53\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref53\">[53]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em>Homil\u00edas sobre la carta a los Romanos<\/em>,<em>\u00a0<\/em>IX, 11<em>: PG\u00a0<\/em>60, 470.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn54\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref54\">[54]<\/a><em>\u00a0Homil\u00eda sobre la humildad<\/em>:\u00a0<em>PG<\/em>\u00a031, 530.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn55\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref55\">[55]<\/a>\u00a0Canon 4,\u00a0<em>DH<\/em>\u00a0374.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn56\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref56\">[56]<\/a>\u00a0Ses. VI, Decr.\u00a0<em>de iustificatione<\/em>, sobre la justificaci\u00f3n, cap. 8: DH\u00a01532.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn57\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref57\">[57]<\/a>\u00a0N. 1998.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn58\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref58\">[58]<\/a>\u00a0<em>Ib\u00edd<\/em>., 2007.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn59\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref59\">[59]<\/a>\u00a0Sto. Tom\u00e1s de Aquino,\u00a0<em>Summa Theologiae\u00a0<\/em>I-II, q.114, a.5.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn60\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref60\">[60]<\/a>\u00a0Sta. Teresa de Lisieux, \u201cActo de ofrenda al Amor misericordioso\u201d<em>\u00a0<\/em>(<em>Oraciones<\/em>, 6).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn61\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref61\">[61]<\/a>\u00a0Lucio Gera, \u201cSobre el misterio del pobre\u201d, en P. Grelot-L. Gera-A. Dumas,\u00a0<em>El Pobre,<\/em>\u00a0Buenos Aires 1962, 103.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn62\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref62\">[62]<\/a>\u00a0Esta es, en definitiva, la doctrina cat\u00f3lica acerca del \u00abm\u00e9rito\u00bb posterior a la justificaci\u00f3n: se trata de la cooperaci\u00f3n del justificado para el crecimiento de la vida de la gracia (cf.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p3s1c3a2_sp.html#III%20El%20m%C3%A9rito\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/em>, 2010). Pero esta cooperaci\u00f3n de ninguna manera hace que la justificaci\u00f3n misma y la amistad con Dios se vuelvan objeto de un m\u00e9rito humano.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn63\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref63\">[63]<\/a>\u00a0Cf. Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_mundanidad_espiritual\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 95:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0105 (2013), 1060.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn64\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref64\">[64]<\/a>\u00a0<em>Summa Theologiae<\/em>\u00a0I-II, q.107, a.4.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn65\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref65\">[65]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2016\/documents\/papa-francesco_20161113_giubileo-omelia-senza-fissa-dimora.html\">Homil\u00eda durante el Jubileo de las personas socialmente excluida<\/a>s<\/em>\u00a0(13 noviembre 2016):\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>\u00a0(14-15 noviembre 2016), p. 8.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn66\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref66\">[66]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/cotidie\/2014\/documents\/papa-francesco_20140609_identidad-cristiano.html\">Homil\u00eda en la Misa de la Casa Santa Marta<\/a>\u00a0<\/em>(9 junio 2014):\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano,\u00a0<\/em>ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (13 junio 2014), p. 11.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn67\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref67\">[67]<\/a>\u00a0El orden entre la segunda y la tercera bienaventuranza cambia seg\u00fan las diversas tradiciones textuales.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn68\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref68\">[68]<\/a><em>\u00a0Ejercicios espirituales<\/em>, 23.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn69\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref69\">[69]<\/a>\u00a0<em>Manuscrito C<\/em>, 12r.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn70\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref70\">[70]<\/a>\u00a0Desde los tiempos patr\u00edsticos, la Iglesia valora el don de l\u00e1grimas, como se puede ver tambi\u00e9n en la hermosa oraci\u00f3n\u00a0<em>Ad petendam compunctionem cordis<\/em>: \u00abOh Dios omnipotente y mans\u00edsimo, que para el pueblo sediento hiciste surgir de la roca una fuente de agua viva, haz brotar de la dureza de nuestros corazones l\u00e1grimas de compunci\u00f3n, para que llorando nuestros pecados, obtengamos por tu misericordia el perd\u00f3n\u00bb (<em>Missale Romanum<\/em>, ed. typ. 1962, p. [110]).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn71\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref71\">[71]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p3s1c1a6_sp.html#II%20La%20formaci%C3%B3n%20de%20la%20conciencia\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/em>, 1789; cf.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p3s1c3a1_sp.html#III%20La%20ley%20nueva%20o%20ley%20evang%C3%A9lica\">1970<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn72\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref72\">[72]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p3s1c1a6_sp.html#III%20Decidir%20en%20conciencia\">Ib\u00edd<\/a>.<\/em>,<em>\u00a0<\/em>1787.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn73\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref73\">[73]<\/a>\u00a0La difamaci\u00f3n y la calumnia son como un acto terrorista: se arroja la bomba, se destruye, y el atacante se queda feliz y tranquilo. Esto es muy diferente de la nobleza de quien se acerca a conversar cara a cara, con serena sinceridad, pensando en el bien del otro.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn74\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref74\">[74]<\/a>\u00a0En algunas ocasiones puede ser necesario conversar acerca de las dificultades de alg\u00fan hermano. En estos casos puede ocurrir que se transmita un relato en lugar de un hecho objetivo. La pasi\u00f3n deforma la realidad concreta del hecho, lo transforma en relato y termina transmitiendo ese relato cargado de subjetividad. As\u00ed se destruye la realidad y no se respeta la verdad del otro.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn75\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref75\">[75]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_bien_com%C3%BAn_y_la_paz_social\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 218:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0105 (2013), 1110.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn76\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref76\">[76]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_di%C3%A1logo_social_como_contribuci%C3%B3n_a_la_paz\">Ib\u00edd<\/a>.<\/em>, 239: 1116.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn77\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref77\">[77]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_unidad_prevalece_sobre_el_conflicto\">Ib\u00edd<\/a>.<\/em>, 227: 1112.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn78\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref78\">[78]<\/a>\u00a0Carta enc.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html\">Centesimus annus<\/a><\/em>\u00a0(1 mayo 1991), 41c:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a083 (1991), 844-845.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn79\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref79\">[79]<\/a>Carta ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/2001\/documents\/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte.html\">Novo millennio ineunte<\/a><\/em>\u00a0(6 enero 2001), 49:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a093 (2001), 302.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn80\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref80\">[80]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/2001\/documents\/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte.html\">Ib\u00edd<\/a><\/em>.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn81\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref81\">[81]<\/a>\u00a0Bula\u00a0<em><a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/papa-francesco_bolla_20150411_misericordiae-vultus.html\">Misericordiae Vultus<\/a>\u00a0<\/em>(11 abril 2015), 12:\u00a0<em>AAS\u00a0<\/em>107 (2015), 407.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn82\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref82\">[82]<\/a>\u00a0Recordemos la reacci\u00f3n del buen samaritano ante el hombre que unos bandidos dejaron medio muerto al borde del camino (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a010,30-37).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn83\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref83\">[83]<\/a>\u00a0Conferencia Canadiense de Obispos Cat\u00f3licos. Comisi\u00f3n de Asuntos Sociales, Carta abierta a los miembros del Parlamento,\u00a0<em>The Common Good or Exclusion: A Choice for Canadians<\/em>\u00a0(1 febrero 2001), 9.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn84\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref84\">[84]<\/a>\u00a0Cf. La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, seg\u00fan el magisterio constante de la Iglesia, ha ense\u00f1ado que el ser humano \u00abes siempre sagrado, desde su concepci\u00f3n, en todas las etapas de su existencia, hasta su muerte natural y despu\u00e9s\u00a0de la muerte\u00bb, y que su vida debe ser cuidada \u00abdesde la concepci\u00f3n, en todas sus etapas, y hasta la muerte natural\u00bb (<em>Documento de Aparecida<\/em>, 29 junio 2007, 388,464).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn85\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref85\">[85]<\/a>\u00a0<em>Regla<\/em>, 53, 1:\u00a0<em>PL\u00a0<\/em>66, 749.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn86\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref86\">[86]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em>Ib\u00edd<\/em>., 53, 7:\u00a0<em>PL\u00a0<\/em>66, 750.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn87\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref87\">[87]<\/a>\u00a0<em>Ib\u00edd<\/em>., 53, 15:\u00a0<em>PL\u00a0<\/em>66, 751.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn88\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref88\">[88]<\/a>\u00a0Bula\u00a0<em><a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/papa-francesco_bolla_20150411_misericordiae-vultus.html\">Misericordiae Vultus<\/a><\/em>\u00a0(11 abril 2015), 9:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0107 (2015), 405.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn89\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref89\">[89]<\/a>\u00a0<em><a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/papa-francesco_bolla_20150411_misericordiae-vultus.html\">Ib\u00edd<\/a>.,\u00a0<\/em>10:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0107 (2015), 406.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn90\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref90\">[90]<\/a>\u00a0Exhort. ap. postsin.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html#La_l%C3%B3gica_de_la_misericordia_pastoral\">Amoris laetitia<\/a><\/em>\u00a0(19 marzo 2016), 311:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0108 (2016), 439.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn91\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref91\">[91]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_lugar_privilegiado_de_los_pobres_en_el_Pueblo_de_Dios\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 197:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0105 (2013), 1103.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn92\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref92\">[92]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em>Summa Theologiae<\/em>\u00a0II-II, q.30, a.4.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn93\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref93\">[93]<\/a><em>\u00a0Ib\u00edd.<\/em>, ad 1.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn94\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref94\">[94]<\/a>\u00a0<em>Cristo en los pobres<\/em>, Madrid 1981, 37-38.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn95\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref95\">[95]<\/a>\u00a0Hay muchas formas de\u00a0<em>bullying<\/em>\u00a0que, aunque parezcan elegantes o respetuosas e incluso muy espirituales, provocan mucho sufrimiento en la autoestima de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn96\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref96\">[96]<\/a>\u00a0<em>Cautelas,<\/em>\u00a013b.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn97\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref97\">[97]<\/a>\u00a0<em>Ib\u00edd.<\/em>,<em>\u00a0<\/em>13a.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn98\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref98\">[98]<\/a>\u00a0<em>Diario<\/em>, p. 132.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn99\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref99\">[99]<\/a>\u00a0Sto. Tom\u00e1s de Aquino,\u00a0<em>Summa Theologiae\u00a0<\/em>I-II, q.70, a.3.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn100\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref100\">[100]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Alegr%C3%ADa_que_se_renueva_y_se_comunica\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 6:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0105 (2013), 1221.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn101\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref101\">[101]<\/a>\u00a0Recomiendo rezar la oraci\u00f3n atribuida a santo Tom\u00e1s Moro: \u00abConc\u00e9deme, Se\u00f1or, una buena digesti\u00f3n, y tambi\u00e9n algo que digerir. Conc\u00e9deme la salud del cuerpo, con el buen humor necesario para mantenerla. Dame, Se\u00f1or, un alma santa que sepa aprovechar lo que es bueno y puro, para que no se asuste ante el pecado, sino que encuentre el modo de poner las cosas de nuevo en orden. Conc\u00e9deme un alma que no conozca el aburrimiento, las murmuraciones, los suspiros y los lamentos y no permitas que sufra excesivamente por esa cosa tan dominante que se llama yo. Dame, Se\u00f1or, el sentido del humor. Conc\u00e9deme la gracia de comprender las bromas, para que conozca en la vida un poco de alegr\u00eda y pueda comunic\u00e1rsela a los dem\u00e1s. As\u00ed sea\u00bb.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn102\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref102\">[102]<\/a>\u00a0Exhort. ap. postsin.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html#Alegrarse_con_los_dem%C3%A1s_\">Amoris laetitia<\/a><\/em>\u00a0(19 marzo 2016), 110:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0108 (2016), 354.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn103\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref103\">[103]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/em>\u00a0(8 diciembre 1975), 80:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a068 (1976), 73. Es interesante advertir que en este texto el beato\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es.html\">Pablo VI<\/a>\u00a0une \u00edntimamente la alegr\u00eda a la\u00a0<em>parres\u00eda<\/em>. As\u00ed como lamenta \u00abla falta de alegr\u00eda y de esperanza\u00bb, exalta la \u00abdulce y confortadora alegr\u00eda de evangelizar\u00bb que est\u00e1 unida a \u00abun \u00edmpetu interior que nadie ni nada sea capaz de extinguir\u00bb, para que el mundo no reciba el Evangelio \u00aba trav\u00e9s de evangelizadores tristes y desalentados\u00bb. Durante el A\u00f1o Santo de 1975, el mismo Pablo VI dedic\u00f3 a la alegr\u00eda la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica,\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19750509_gaudete-in-domino.html\">Gaudete in Domino<\/a>\u00a0<\/em>(9 mayo 1975):\u00a0<em>AAS\u00a0<\/em>67 (1975), 289-322.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn104\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref104\">[104]<\/a><em>\u00a0Cautelas<\/em>, 15.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn105\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref105\">[105]<\/a>\u00a0S. Juan Pablo II, Exhort. ap. postsin.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031996_vita-consecrata.html\">Vita consecrata<\/a><\/em>\u00a0(25 marzo 1996), 42:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a088 (1996), 416.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn106\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref106\">[106]<\/a>\u00a0<em>Confesiones<\/em>, IX, 10, 23-25:\u00a0<em>PL\u00a0<\/em>32, 773-775.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn107\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref107\">[107]<\/a>\u00a0Especialmente recuerdo las tres palabras clave \u00abpermiso, gracias, perd\u00f3n\u00bb, porque \u00ablas palabras adecuadas, dichas en el momento justo, protegen y alimentan el amor d\u00eda tras d\u00eda\u00bb: Exhort. ap. postsin.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html#Amor_que_se_manifiesta_y_crece\">Amoris laetitia<\/a><\/em>\u00a0(19 marzo 2016), 133:\u00a0<em>AAS<\/em>108 (2016), 363.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn108\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref108\">[108]<\/a>\u00a0Sta. Teresa de Lisieux,\u00a0<em>Manuscrito<\/em>\u00a0<em>C<\/em>, 29v-30r.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn109\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref109\">[109]<\/a>\u00a0<em>Grados de perfecci\u00f3n<\/em>, 2.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn110\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref110\">[110]<\/a>\u00a0Id.,\u00a0<em>Avisos a un religioso para alcanzar la perfecci\u00f3n<\/em>, 9b.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn111\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref111\">[111]<\/a>\u00a0Libro de la Vida, 8, 5.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn112\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref112\">[112]<\/a>\u00a0Juan Pablo II, Carta ap.\u00a0<em><a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/1995\/documents\/hf_jp-ii_apl_19950502_orientale-lumen.html\">Orientale lumen<\/a><\/em>\u00a0(2 mayo 1995), 16:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a087 (1995), 762.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn113\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref113\">[113]<\/a>\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2015\/november\/documents\/papa-francesco_20151110_firenze-convegno-chiesa-italiana.html\">Discurso en el V Congreso de la Iglesia italiana<\/a><\/em>, Florencia (10 noviembre 2015):\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0107 (2015), 1284.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn114\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref114\">[114]<\/a>\u00a0Cf. S. Bernardo,\u00a0<em>Sermones sobre el Cantar de los Cantares\u00a0<\/em>61, 3-5:\u00a0<em>PL<\/em>\u00a0183, 1071-1073.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn115\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref115\">[115]<\/a>\u00a0<em>Relatos de un peregrino ruso<\/em>, Buenos Aires 1990, 25.96.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn116\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref116\">[116]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em>Ejercicios espirituales<\/em>, 230-237.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn117\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref117\">[117]<\/a>\u00a0<em>Carta a Henry de Castries<\/em>\u00a0(14 agosto 1901).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn118\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref118\">[118]<\/a>\u00a0V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe,\u00a0<em>Documento de Aparecida<\/em>\u00a0(29 junio 2007), 259.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn119\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref119\">[119]<\/a>\u00a0Conferencia de Obispos Cat\u00f3licos de India,\u00a0<em>Declaraci\u00f3n final de la XXI Asamblea plenaria\u00a0<\/em>(18 febrero 2009), 3.2.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn120\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref120\">[120]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/cotidie\/2013\/documents\/papa-francesco_20131011_vence-demonio.html\">Homil\u00eda en la Misa de la Casa Santa Marta<\/a><\/em>\u00a0(11 octubre 2013):\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano,\u00a0<\/em>ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (18 octubre 2013), p. 12.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn121\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref121\">[121]<\/a>\u00a0Cf. B. Pablo VI,\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/audiences\/1972\/documents\/hf_p-vi_aud_19721115.html\">Catequesis<\/a><\/em>\u00a0(15 noviembre 1972):\u00a0<em>Ecclesia<\/em>\u00a0(1972\/II), 1605: \u00abUna de las necesidades mayores es la defensa de aquel mal que llamamos Demonio. [\u2026] El mal no es solamente una deficiencia, sino una eficiencia, un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa. Se sale del cuadro de la ense\u00f1anza b\u00edblica y eclesi\u00e1stica quien se niega a reconocer su existencia; o bien quien hace de ella un principio que existe por s\u00ed y que no tiene, como cualquier otra criatura, su origen en Dios; o bien la explica como una pseudorrealidad, una personificaci\u00f3n conceptual y fant\u00e1stica de las causas desconocidas de nuestras desgracias\u00bb.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn122\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref122\">[122]<\/a>\u00a0S. Jos\u00e9 Gabriel del Rosario Brochero,\u00a0<em>Pl\u00e1tica de las banderas<\/em>, en Conferencia Episcopal Argentina,\u00a0<em>El Cura Brochero. Cartas y sermones<\/em>, Buenos Aires 1999, 71.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn123\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref123\">[123]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_al_pesimismo_est%C3%A9ril\">Evangelii gaudium<\/a><\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 85:\u00a0<em>AAS<\/em>\u00a0105 (2013), 1056.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn124\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref124\">[124]<\/a>\u00a0En la tumba de san Ignacio\u00a0de Loyola\u00a0se encuentra este\u00a0sabio epitafio: \u00abNon coerceri a maximo, contineri tamen a minimo divinum est\u00bb (Es divino no asustarse por las cosas grandes y a la vez estar atento a lo m\u00e1s peque\u00f1o).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn125\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#_ftnref125\">[125]<\/a><em>\u00a0Colaciones sobre el Hexaemeron<\/em>, 1, 30.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00abAlegraos y regocijaos\u00bb (Mt5,12), dice Jes\u00fas a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Se\u00f1or lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6913,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-6912","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6912","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6912"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6912\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6914,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6912\/revisions\/6914"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6913"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6912"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6912"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6912"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}