{"id":7322,"date":"2018-06-21T12:23:45","date_gmt":"2018-06-21T19:23:45","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=7322"},"modified":"2018-06-21T12:23:45","modified_gmt":"2018-06-21T19:23:45","slug":"encuentro-ecumenico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/encuentro-ecumenico\/","title":{"rendered":"Encuentro Ecum\u00e9nico"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2018\/outside\/documents\/papa-francesco-ginevra_2018.html\">PEREGRINACI\u00d3N ECUM\u00c9NICA DEL PAPA FRANCISCO<br \/>\nA GINEBRA CON OCASI\u00d3N DEL 70 ANIVERSARIO DE LA FUNDACI\u00d3N<br \/>\nDEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>ENCUENTRO ECUM\u00c9NICO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Centro Ecum\u00e9nico (Ginebra)<br \/>\nJueves, 21 de junio de 2018<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-3.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-7323\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-3-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-3-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-3-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-3.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me es grato encontrarme con vosotros y os agradezco vuestra amable acogida. En particular, doy las gracias al Secretario General, Reverendo Dr. Olav Fykse Tveit, y a la Moderadora, Dra. Agnes Abuom, por sus palabras y por haberme invitado con ocasi\u00f3n del 70\u00ba aniversario de la instituci\u00f3n del Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Biblia, setenta a\u00f1os evocan un per\u00edodo de tiempo cumplido, signo de la bendici\u00f3n de Dios. Pero setenta es tambi\u00e9n un n\u00famero que hace aflorar en la mente dos c\u00e9lebres pasajes evang\u00e9licos. En el primero, el Se\u00f1or nos ha mandado perdonarnos no siete, sino \u00abhasta setenta veces siete\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a018,22). El n\u00famero no se refiere desde luego a un concepto cuantitativo, sino que abre un horizonte cualitativo: no mide la justicia, sino que inaugura el criterio de una caridad sin medida, capaz de perdonar sin l\u00edmites. Esta caridad que, despu\u00e9s de siglos de controversias, nos permite estar juntos, como hermanos y hermanas reconciliados y agradecidos con Dios nuestro Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si estamos aqu\u00ed es gracias tambi\u00e9n a cuantos nos han precedido en el camino, eligiendo la senda del perd\u00f3n y gast\u00e1ndose por responder a la voluntad del Se\u00f1or: \u00abque todos sean uno\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a017,21). Impulsados por el deseo apremiante de Jes\u00fas, no se han dejado enredar en los nudos intrincados de las controversias, sino que han encontrado la audacia para mirar m\u00e1s all\u00e1 y creer en la unidad, superando el muro de las sospechas y el miedo. Ten\u00eda raz\u00f3n un antiguo padre en la fe cuando afirmaba: \u00abSi el amor logra expulsar completamente al temor y este, transformado, se convierte en amor, entonces veremos que la unidad es una consecuencia de la salvaci\u00f3n\u00bb (S. Gregorio de Nisa,\u00a0<em>Homil\u00eda 15, Comentario sobre el libro del Cantar de los Cantares<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Somos los depositarios de la fe, de la caridad, de la esperanza de tantos que, con la fuerza inerme del Evangelio, han tenido la valent\u00eda de cambiar la direcci\u00f3n de la historia, esa historia que nos hab\u00eda llevado a desconfiar los unos de los otros y a distanciarnos rec\u00edprocamente, cediendo a la diab\u00f3lica espiral de continuas fragmentaciones. Gracias al Esp\u00edritu Santo, inspirador y gu\u00eda del ecumenismo, la direcci\u00f3n ha cambiado y se ha trazado de manera indeleble un camino nuevo y antiguo a la vez: el camino de la comuni\u00f3n reconciliada, hacia la manifestaci\u00f3n visible de esa fraternidad que ya une a los creyentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El n\u00famero setenta ofrece en el Evangelio un segundo punto de reflexi\u00f3n. Se refiere a los disc\u00edpulos que Jes\u00fas envi\u00f3 a la misi\u00f3n durante su ministerio p\u00fablico (<em>Lc\u00a0<\/em>10,1) y cuya memoria se celebra en el Oriente cristiano. El n\u00famero de estos disc\u00edpulos remite a las naciones conocidas, enumeradas al comienzo de la Escritura (cf.\u00a0<em>Gn<\/em>\u00a010). \u00bfQu\u00e9 nos sugiere esto? Que la misi\u00f3n est\u00e1 dirigida a todos los pueblos y que cada disc\u00edpulo, por ser tal, debe convertirse en ap\u00f3stol, en misionero. El Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias ha nacido como un instrumento de aquel movimiento ecum\u00e9nico suscitado por una fuerte llamada a la misi\u00f3n: \u00bfc\u00f3mo pueden los cristianos evangelizar si est\u00e1n divididos entre ellos? Esta apremiante pregunta es la que dirige tambi\u00e9n hoy nuestro caminar y traduce la oraci\u00f3n del Se\u00f1or a estar unidos \u00abpara que el mundo crea\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a017,21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Permitidme, queridos hermanos y hermanas, manifestaros tambi\u00e9n, adem\u00e1s del vivo agradecimiento por el esfuerzo que realiz\u00e1is en favor de la unidad, una preocupaci\u00f3n. Esta nace de la impresi\u00f3n de que el ecumenismo y la misi\u00f3n no est\u00e1n tan estrechamente unidos como al principio. Y, sin embargo, el mandato misionero, que es m\u00e1s que la\u00a0<em>diakonia<\/em>\u00a0y que la promoci\u00f3n del desarrollo humano, no puede ser olvidado ni vaciado. Se trata de nuestra identidad. El anuncio del Evangelio hasta el \u00faltimo conf\u00edn es connatural a nuestro ser cristianos. Ciertamente, el modo como se realiza la misi\u00f3n cambia seg\u00fan los tiempos y los lugares y, frente a la tentaci\u00f3n \u2015lamentablemente frecuente\u2015, de imponerse siguiendo l\u00f3gicas mundanas, conviene recordar que la Iglesia de Cristo crece por atracci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEn qu\u00e9 consiste esta fuerza de atracci\u00f3n? Evidentemente, no en nuestras ideas, estrategias o programas. No se cree en Jesucristo mediante un acuerdo de voluntades y el Pueblo de Dios no es reductible al rango de una organizaci\u00f3n no gubernamental. No, la fuerza de atracci\u00f3n radica en aquel don sublime que conquist\u00f3 al ap\u00f3stol Pablo: \u00abconocerlo a \u00e9l [Cristo], y la fuerza de su resurrecci\u00f3n, y la comuni\u00f3n con sus padecimientos\u00bb (<em>Flp<\/em>\u00a03,10). Solo de esto podemos presumir: del \u00abconocimiento de la gloria de Dios reflejada en el rostro de Cristo\u00bb (<em>2 Co<\/em>\u00a04,6), que nos da el Esp\u00edritu vivificador. Este es el tesoro que nosotros, fr\u00e1giles vasijas de barro (cf. v. 7), debemos ofrecer a nuestro amado y atormentado mundo. No ser\u00edamos fieles a la misi\u00f3n que se nos ha confiado si reduj\u00e9ramos este tesoro al valor de un humanismo puramente inmanente, adaptable a las modas del momento. Y ser\u00edamos malos custodios si quisi\u00e9ramos solo preservarlo, enterr\u00e1ndolo por miedo a los desaf\u00edos del mundo (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a025,25).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-2-1.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-1\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-7324\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-2-1-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-2-1-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-2-1-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-2-1.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos necesidad de un\u00a0<em>nuevo impulso evangelizador<\/em>. Estamos llamados a ser un pueblo que vive y comparte la alegr\u00eda del Evangelio, que alaba al Se\u00f1or y sirve a los hermanos, con un esp\u00edritu que arde por el deseo de abrir horizontes de bondad y de belleza insospechados para quien no ha tenido a\u00fan la gracia de conocer verdaderamente a Jes\u00fas. Estoy convencido de que, si aumenta la fuerza misionera, crecer\u00e1 tambi\u00e9n la unidad entre nosotros. As\u00ed como en los or\u00edgenes el anuncio marc\u00f3 la primavera de la Iglesia, la evangelizaci\u00f3n marcar\u00e1 el florecimiento de una nueva primavera ecum\u00e9nica. Como en los or\u00edgenes, estrech\u00e9monos en comuni\u00f3n en torno al Maestro, no sin antes arrepentirnos de nuestras continuas vacilaciones y dig\u00e1mosle, con Pedro: \u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n vamos a acudir? T\u00fa tienes palabras de vida eterna\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a06,68).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas: He deseado estar presente en las celebraciones de este aniversario del Consejo tambi\u00e9n para reafirmar el compromiso de la Iglesia Cat\u00f3lica en la causa ecum\u00e9nica y para animar la cooperaci\u00f3n con las Iglesias miembros y con los interlocutores ecum\u00e9nicos. En este contexto, tambi\u00e9n quisiera detenerme un poco en el lema elegido para esta jornada:\u00a0<em>Caminar \u2013 Rezar \u2013 Trabajar juntos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Caminar<\/em>: s\u00ed, pero \u00bfhacia d\u00f3nde? En base a cuanto se ha dicho, propongo un doble movimiento: de entrada y de salida.\u00a0<em>De entrada<\/em>, para dirigirnos constantemente hacia el centro, para reconocernos sarmientos injertados en la \u00fanica vid que es Jes\u00fas (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a015,1-8). No daremos fruto si no nos ayudamos mutuamente a permanecer unidos a \u00e9l.\u00a0<em>De salida,<\/em>\u00a0hacia las m\u00faltiples periferias existenciales de hoy, para llevar juntos la gracia sanadora del Evangelio a la humanidad que sufre. Pregunt\u00e9monos si estamos caminando de verdad o solo con palabras, si los hermanos nos importan de verdad y los encomendamos al Se\u00f1or o est\u00e1n lejos de nuestros intereses reales. Tambi\u00e9n pregunt\u00e9monos si nuestro camino es un volver sobre nuestros propios pasos o si es un ir al mundo con convicci\u00f3n para llevar all\u00ed al Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rezar<\/em>: Tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n, como en el camino, no podemos avanzar solos, porque la gracia de Dios, m\u00e1s que hacerse a medida individual, se difunde armoniosamente entre los creyentes que se aman. Cuando decimos \u00abPadre nuestro\u00bb resuena dentro de nosotros nuestra filiaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n nuestro ser hermanos. La oraci\u00f3n es el ox\u00edgeno del ecumenismo. Sin oraci\u00f3n la comuni\u00f3n se queda sin ox\u00edgeno y no avanza, porque impedimos al viento del Esp\u00edritu empujarla hacia adelante. Pregunt\u00e9monos: \u00bfCu\u00e1nto rezamos los unos por los otros? El Se\u00f1or ha rezado para que fu\u00e9semos una sola cosa, \u00bflo imitamos en esto?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Trabajar juntos<\/em>: En este sentido quisiera subrayar que la Iglesia Cat\u00f3lica reconoce la especial importancia del trabajo que desempe\u00f1a la Comisi\u00f3n\u00a0<em>Fe y Constituci\u00f3n<\/em>, y desea seguir contribuyendo a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n de te\u00f3logos altamente cualificados. El estudio de\u00a0<em>Fe y Constituci\u00f3n<\/em>, para una visi\u00f3n com\u00fan de la Iglesia y su trabajo en el discernimiento de las cuestiones morales y \u00e9ticas tocan puntos neur\u00e1lgicos del desaf\u00edo ecum\u00e9nico. Del mismo modo, la presencia activa en la Comisi\u00f3n para la Misi\u00f3n y la Evangelizaci\u00f3n; la colaboraci\u00f3n con la Oficina para el Di\u00e1logo Interreligioso y la Cooperaci\u00f3n, \u00faltimamente sobre el importante tema de la educaci\u00f3n y la paz; la preparaci\u00f3n conjunta de los textos para la Semana de oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos y otras formas de sinergia son elementos constitutivos de una s\u00f3lida y aut\u00e9ntica colaboraci\u00f3n. Asimismo, agradezco la importante labor del Instituto Ecum\u00e9nico de Bossey en la formaci\u00f3n ecum\u00e9nica de las j\u00f3venes generaciones de responsables pastorales y acad\u00e9micos de tantas Iglesias y Confesiones cristianas de todo el mundo. Desde hace muchos a\u00f1os, la Iglesia Cat\u00f3lica colabora en esta obra educativa con la presencia de un profesor cat\u00f3lico en la Facultad; y cada a\u00f1o tengo la alegr\u00eda de saludar al grupo de estudiantes que realiza el viaje de estudios a Roma. Quisiera mencionar tambi\u00e9n, como signo positivo de \u201carmon\u00eda ecum\u00e9nica\u201d, la creciente adhesi\u00f3n a la Jornada de oraci\u00f3n por el cuidado de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, el trabajo t\u00edpicamente eclesial tiene un sin\u00f3nimo bien definido:\u00a0<em>diakonia<\/em>. Es el camino por el que seguimos al Maestro, que \u00abno ha venido a ser servido, sino a servir\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a010,45). El servicio variado e intenso de las Iglesias miembros del Consejo encuentra una expresi\u00f3n emblem\u00e1tica en la\u00a0<em>Peregrinaci\u00f3n de justicia y paz<\/em>. La credibilidad del Evangelio se ve afectada por el modo c\u00f3mo los cristianos responden al clamor de todos aquellos que, en cualquier rinc\u00f3n de la tierra, son injustamente v\u00edctimas del tr\u00e1gico aumento de una exclusi\u00f3n que, generando pobreza, fomenta los conflictos. Mientras los d\u00e9biles son cada vez m\u00e1s marginados, sin pan, trabajo ni futuro, los ricos son cada vez menos y m\u00e1s ricos. Dej\u00e9monos interpelar por el llanto de los que sufren, y sintamos compasi\u00f3n, porque \u00abel programa del cristiano es\u00a0<em>un coraz\u00f3n que ve<\/em>\u00bb (<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es.html\">Benedicto XVI<\/a>, Carta enc.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Deus caritas est<\/a><\/em>, 31). Veamos qu\u00e9 podemos hacer concretamente, antes de desanimarnos por lo que no podemos. Miremos tambi\u00e9n a tantos hermanos y hermanas nuestros que en diversas partes del mundo, especialmente en Oriente Medio, sufren porque son cristianos. Estemos cerca de ellos. Y recordemos que nuestro camino ecum\u00e9nico est\u00e1 precedido y acompa\u00f1ado por un ecumenismo ya realizado, el ecumenismo de la sangre, que nos exhorta a seguir adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anim\u00e9monos a superar la tentaci\u00f3n de absolutizar determinados paradigmas culturales y dejarnos absorber por intereses personales. Ayudemos a los hombres de buena voluntad a dar mayor relieve a situaciones y acontecimientos que afectan a una parte importante de la humanidad, pero que ocupan un lugar muy marginal en el \u00e1mbito de la informaci\u00f3n a gran escala. No podemos desinteresarnos, y es preocupante cuando algunos cristianos se muestran indiferentes frente al necesitado. M\u00e1s triste a\u00fan es la convicci\u00f3n de quienes consideran los propios bienes como signo de predilecci\u00f3n divina, en vez de una llamada a servir con responsabilidad a la familia humana y a custodiar la creaci\u00f3n. El Se\u00f1or, Buen Samaritano de la humanidad (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a010,29-37), nos interpelar\u00e1 sobre el amor al pr\u00f3jimo, cualquiera que sea (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a025,31-46). Pregunt\u00e9monos entonces: \u00bfQu\u00e9 podemos hacer\u00a0<em>juntos<\/em>? Si es posible hacer un servicio, \u00bfpor qu\u00e9 no proyectarlo y realizarlo juntos, comenzando por experimentar una fraternidad m\u00e1s intensa en el ejercicio de la caridad concreta?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas: Os renuevo mi cordial agradecimiento. Ayud\u00e9monos a caminar, a rezar y a trabajar juntos para que, con la ayuda de Dios, la unidad avance y el mundo crea. Gracias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; PEREGRINACI\u00d3N ECUM\u00c9NICA DEL PAPA FRANCISCO A GINEBRA CON OCASI\u00d3N DEL 70 ANIVERSARIO DE LA FUNDACI\u00d3N DEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS ENCUENTRO ECUM\u00c9NICO DISCURSO DEL SANTO PADRE Centro Ecum\u00e9nico (Ginebra) Jueves, 21 de junio&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7323,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-7322","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7322","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7322"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7322\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7325,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7322\/revisions\/7325"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7323"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7322"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7322"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7322"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}