{"id":7326,"date":"2018-06-21T12:31:15","date_gmt":"2018-06-21T19:31:15","guid":{"rendered":"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=7326"},"modified":"2018-06-21T12:31:15","modified_gmt":"2018-06-21T19:31:15","slug":"santa-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/santa-misa\/","title":{"rendered":"Santa Misa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/travels\/2018\/outside\/documents\/papa-francesco-ginevra_2018.html\">PEREGRINACI\u00d3N ECUM\u00c9NICA DEL PAPA FRANCISCO<br \/>\nA GINEBRA CON OCASI\u00d3N DEL 70 ANIVERSARIO DE LA FUNDACI\u00d3N<br \/>\nDEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>SANTA MISA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Palexpo (Ginebra)<br \/>\nJueves, 21 de junio de 2018<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-4.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-7327\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-4-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-4-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-4-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-4.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padre, pan, perd\u00f3n. Tres palabras que nos regala el Evangelio de hoy. Tres palabras que nos llevan al coraz\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Padre<\/em>\u00bb \u2014as\u00ed comienza la oraci\u00f3n\u2014. Puede ir seguida de otras palabras, pero no se puede olvidar la primera, porque la palabra \u201cPadre\u201d es la llave de acceso al coraz\u00f3n de Dios; porque solo diciendo\u00a0<em>Padre\u00a0<\/em>rezamos en lenguaje cristiano. Rezamos \u201cen cristiano\u201d: no a un Dios gen\u00e9rico, sino a un Dios que es sobre todo Pap\u00e1. De hecho, Jes\u00fas nos ha pedido que digamos \u00ab<em>Padre nuestro que est\u00e1s en el cielo<\/em>\u00bb, en vez de \u201cDios del cielo que eres Padre\u201d. Antes de nada, antes de ser infinito y eterno, Dios es Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De \u00e9l procede toda paternidad y maternidad (cf.\u00a0<em>Ef<\/em>\u00a03,15). En \u00e9l est\u00e1 el origen de todo bien y de nuestra propia vida. \u00abPadre nuestro\u00bb es por tanto\u00a0<em>la f\u00f3rmula de la vida<\/em>, la que revela nuestra identidad: somos\u00a0<em>hijos amados<\/em>. Es la f\u00f3rmula que resuelve el teorema de la soledad y el problema de la orfandad. Es la ecuaci\u00f3n que nos indica lo que hay que hacer: amar a Dios,\u00a0<em>nuestro Padre<\/em>, y a los dem\u00e1s,\u00a0<em>nuestros hermanos<\/em>. Es la oraci\u00f3n del\u00a0<em>nosotros<\/em>, de la Iglesia; una oraci\u00f3n sin el\u00a0<em>yo<\/em>\u00a0y sin el\u00a0<em>m\u00edo<\/em>, toda dirigida al\u00a0<em>t\u00fa<\/em>\u00a0de Dios (\u00abtu nombre\u00bb, \u00abtu reino\u00bb, \u00abtu voluntad\u00bb) y que se conjuga solo en la primera persona del plural: \u00abPadre nuestro\u00bb, dos palabras que nos ofrecen se\u00f1ales para la vida espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, cada vez que hacemos la se\u00f1al de la cruz al comienzo de la jornada y antes de cada actividad importante, cada vez que decimos \u00abPadre nuestro\u00bb, renovamos las ra\u00edces que nos dan origen. Tenemos necesidad de ello en nuestras sociedades a menudo desarraigadas. El \u00abPadre nuestro\u00bb fortalece nuestras ra\u00edces. Cuando est\u00e1 el Padre, nadie est\u00e1 excluido; el miedo y la incertidumbre no triunfan. Aflora la memoria del bien, porque en el coraz\u00f3n del Padre no somos personajes virtuales, sino hijos amados. \u00c9l no nos une en grupos que comparten los mismos intereses, sino que nos regenera juntos como familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No nos cansemos de decir \u00abPadre nuestro\u00bb: nos recordar\u00e1 que no existe ning\u00fan hijo sin Padre y que, por tanto, ninguno de nosotros est\u00e1 solo en este mundo. Pero nos recordar\u00e1 tambi\u00e9n que no hay Padre sin hijos: ninguno de nosotros es hijo \u00fanico, cada uno debe hacerse cargo de los hermanos de la \u00fanica familia humana. Diciendo \u00abPadre\u00a0<em>nuestro<\/em>\u00bb afirmamos que todo ser humano nos pertenece, y frente a tantas maldades que ofenden el rostro del Padre, nosotros sus hijos estamos llamados a actuar como hermanos, como buenos custodios de nuestra familia, y a esforzarnos para que no haya indiferencia hacia el hermano, hacia ning\u00fan hermano: ni hacia el ni\u00f1o que todav\u00eda no ha nacido ni hacia el anciano que ya no habla, como tampoco hacia el conocido que no logramos perdonar ni hacia el pobre descartado. Esto es lo que el Padre nos pide, nos manda que nos amemos con coraz\u00f3n de hijos, que son hermanos entre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pan.<\/em>\u00a0Jes\u00fas nos dice que pidamos cada d\u00eda el pan al Padre. No hace falta pedir m\u00e1s: solo el pan, es decir, lo esencial para vivir. El pan es sobre todo la comida suficiente para hoy, para la salud, para el trabajo diario; la comida que por desgracia falta a tantos hermanos y hermanas nuestros. Por esto digo: \u00a1Ay de quien especula con el pan! El alimento b\u00e1sico para la vida cotidiana de los pueblos debe ser accesible a todos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-2-2.jpeg\" data-rel=\"lightbox-image-1\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-7328\" src=\"http:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-2-2-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-2-2-300x200.jpeg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-2-2-768x512.jpeg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Papa-Francisco-2-2.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedir el pan cotidiano es decir tambi\u00e9n: \u201cPadre, ay\u00fadame a llevar una vida m\u00e1s sencilla\u201d. La vida se ha vuelto muy complicada. Dir\u00eda que hoy para muchos est\u00e1 como \u201cdrogada\u201d: se corre de la ma\u00f1ana a la tarde, entre miles de llamadas y mensajes, incapaces de detenernos ante los rostros, inmersos en una complejidad que nos hace fr\u00e1giles y en una velocidad que fomenta la ansiedad. Se requiere una elecci\u00f3n de vida sobria, libre de lastres superfluos. Una elecci\u00f3n contracorriente, como hizo en su tiempo san Luis Gonzaga, que hoy recordamos. La elecci\u00f3n de renunciar a tantas cosas que llenan la vida, pero vac\u00edan el coraz\u00f3n. Hermanos y hermanas: Elijamos\u00a0<em>la sencillez, la sencillez del pan<\/em>\u00a0para volver a encontrar la valent\u00eda del\u00a0<em>silencio<\/em>\u00a0y de la\u00a0<em>oraci\u00f3n<\/em>, fermentos de una vida verdaderamente humana. Elijamos a las\u00a0<em>personas<\/em>\u00a0antes que a las cosas, para que surjan relaciones personales, no virtuales. Volvamos a amar la fragancia genuina de lo que nos rodea. Cuando era peque\u00f1o, en casa, si el pan se ca\u00eda de la mesa, nos ense\u00f1aban a recogerlo r\u00e1pidamente y a besarlo. Valorar lo sencillo que tenemos cada d\u00eda, protegerlo: no usar y tirar, sino valorar y conservar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, el \u00abPan de cada d\u00eda\u00bb, no lo olvidemos, es Jes\u00fas. Sin \u00e9l no podemos hacer nada (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a015,5). \u00c9l es el alimento primordial para vivir bien. Sin embargo, a veces lo reducimos a una guarnici\u00f3n. Pero si \u00e9l no es el alimento de nuestra vida, el centro de nuestros d\u00edas, el respiro de nuestra cotidianidad, nada vale, todo es guarnici\u00f3n. Pidiendo el pan suplicamos al Padre y nos decimos cada d\u00eda: sencillez de vida, cuidado del que est\u00e1 a nuestro alrededor, Jes\u00fas sobre todo y antes de nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Perd\u00f3n<\/em>. Es dif\u00edcil perdonar, siempre llevamos dentro un poco de amargura, de resentimiento, y cuando alguien que ya hab\u00edamos perdonado nos provoca, el rencor vuelve con intereses. Pero el Se\u00f1or espera nuestro perd\u00f3n como un regalo. Nos debe hacer pensar que el \u00fanico comentario original al\u00a0<em>Padre nuestro<\/em>, el que hizo Jes\u00fas, se concentre sobre una sola frase: \u00abPorque si perdon\u00e1is a los hombres sus ofensas, tambi\u00e9n os perdonar\u00e1 vuestro Padre celestial, pero si no perdon\u00e1is a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonar\u00e1 vuestras ofensas\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a06,14-15). El \u00fanico comentario que hace el Se\u00f1or. El perd\u00f3n es la cl\u00e1usula vinculante del\u00a0<em>Padre nuestro<\/em>. Dios nos libera el coraz\u00f3n de todo pecado, Dios perdona todo, todo, pero nos pide una cosa: que nosotros, al mismo tiempo, no nos cansemos de perdonar a los dem\u00e1s. Quiere que cada uno de nosotros otorgue una amnist\u00eda general a las culpas ajenas. Tendr\u00edamos que hacer una buena radiograf\u00eda del coraz\u00f3n, para ver si dentro de nosotros hay barreras, obst\u00e1culos para el perd\u00f3n, piedras que remover. Y entonces decir al Padre: \u201c\u00bfVes este pe\u00f1asco?, te lo conf\u00edo y te ruego por esta persona, por esta situaci\u00f3n; aun cuando me resulta dif\u00edcil perdonar, te pido la fuerza para poder hacerlo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El perd\u00f3n\u00a0<em>renueva,\u00a0<\/em>el perd\u00f3n\u00a0<em>hace milagros<\/em>. Pedro experiment\u00f3 el perd\u00f3n de Jes\u00fas y lleg\u00f3 a ser pastor de su reba\u00f1o; Saulo se convirti\u00f3 en Pablo despu\u00e9s de haber sido perdonado por Esteban; cada uno de nosotros renace como una criatura nueva cuando, perdonado por el Padre, ama a sus hermanos. Solo entonces introducimos en el mundo una verdadera novedad, porque no hay mayor novedad que el perd\u00f3n, este perd\u00f3n que\u00a0<em>cambia el mal en bien<\/em>. Lo vemos en la historia cristiana. Perdonarnos entre nosotros, redescubrirnos hermanos despu\u00e9s de siglos de controversias y laceraciones, cu\u00e1nto bien nos ha hecho y sigue haci\u00e9ndonos. El Padre es feliz cuando nos amamos y perdonamos de coraz\u00f3n (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a018,35). Y entonces nos da su Esp\u00edritu. Pidamos esta gracia: no encerrarnos con un coraz\u00f3n endurecido, reclamando siempre a los dem\u00e1s, sino dar el primer paso, en la oraci\u00f3n, en el encuentro fraterno, en la caridad concreta. As\u00ed seremos m\u00e1s semejantes al Padre, que ama sin esperar nada a cambio. Y \u00e9l derramar\u00e1 sobre nosotros el Esp\u00edritu de la unidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Palabras de agradecimiento\u00a0 al concluir la Celebraci\u00f3n de la Santa Misa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiero dar las gracias de coraz\u00f3n a Mons. Morerod y a la comunidad diocesana de Lausana-Ginebra-Friburgo. Gracias por vuestra acogida, por la preparaci\u00f3n y por la oraci\u00f3n, que os pido, por favor, la sig\u00e1is haciendo. Yo rezar\u00e9 tambi\u00e9n por vosotros, para que el Se\u00f1or os acompa\u00f1e en vuestro camino, en particular el ecum\u00e9nico. Extiendo mi saludo con gratitud a todos los Pastores de las di\u00f3cesis suizas y a los dem\u00e1s Obispos presentes, as\u00ed como a los fieles venidos de diferentes partes de Suiza, Francia y de otros pa\u00edses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saludo a los habitantes de esta hermosa ciudad, donde hace 600 a\u00f1os residi\u00f3 el Papa Mart\u00edn V, y que es sede de importantes instituciones internacionales, como la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, que el pr\u00f3ximo a\u00f1o conmemorar\u00e1 el centenario de su fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agradezco sinceramente al Gobierno de la Confederaci\u00f3n Suiza por la amable invitaci\u00f3n y la exquisita colaboraci\u00f3n. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por favor, no os olvid\u00e9is de rezar por m\u00ed.\u00a0Hasta la pr\u00f3xima vez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI\u00d3N ECUM\u00c9NICA DEL PAPA FRANCISCO A GINEBRA CON OCASI\u00d3N DEL 70 ANIVERSARIO DE LA FUNDACI\u00d3N DEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS SANTA MISA HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE Palexpo (Ginebra) Jueves, 21 de junio de 2018&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7327,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-7326","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7326","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7326"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7326\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7329,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7326\/revisions\/7329"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7327"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7326"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7326"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7326"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}