{"id":8383,"date":"2018-11-16T14:16:55","date_gmt":"2018-11-16T22:16:55","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/?p=8383"},"modified":"2018-11-16T14:16:55","modified_gmt":"2018-11-16T22:16:55","slug":"ii-jornada-mundial-de-los-pobres-este-pobre-grito-y-el-senor-lo-escucho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/ii-jornada-mundial-de-los-pobres-este-pobre-grito-y-el-senor-lo-escucho\/","title":{"rendered":"II Jornada Mundial de los Pobres: &#8220;Este pobre grit\u00f3 y el Se\u00f1or lo escuch\u00f3&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Papa-Francisco-y-los-pobres.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8384\" src=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Papa-Francisco-y-los-pobres-300x167.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"167\" srcset=\"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Papa-Francisco-y-los-pobres-300x167.jpg 300w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Papa-Francisco-y-los-pobres-768x427.jpg 768w, https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Papa-Francisco-y-los-pobres.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>II JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario<br \/>\n18 de noviembre de 2018<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Este pobre grit\u00f3 y el Se\u00f1or lo escuch\u00f3<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">\u00abEste pobre grit\u00f3 y el Se\u00f1or lo escuch\u00f3\u00bb (<em>Sal<\/em>34,7). Las palabras del salmista las hacemos nuestras desde el momento en el que tambi\u00e9n nosotros estamos llamados a ir al encuentro de las diversas situaciones de sufrimiento y marginaci\u00f3n en la que viven tantos hermanos y hermanas, que habitualmente designamos con el t\u00e9rmino general de \u201cpobres\u201d. Quien ha escrito esas palabras no es ajeno a esta condici\u00f3n, sino m\u00e1s bien al contrario. \u00c9l ha experimentado directamente la pobreza y, sin embargo, la transforma en un canto de alabanza y de acci\u00f3n de gracias al Se\u00f1or. Este salmo nos permite tambi\u00e9n hoy a nosotros, rodeados de tantas formas de pobreza, comprender qui\u00e9nes son los verdaderos pobres, a los que estamos llamados a dirigir nuestra mirada para escuchar su grito y reconocer sus necesidades.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nos dice, ante todo, que el Se\u00f1or escucha a los pobres que claman a \u00e9l y que es bueno con aquellos que buscan refugio en \u00e9l con el coraz\u00f3n destrozado por la tristeza, la soledad y la exclusi\u00f3n. Escucha a todos los que son atropellados en su dignidad y, a pesar de ello, tienen la fuerza de alzar su mirada al cielo para recibir luz y consuelo. Escucha a aquellos que son perseguidos en nombre de una falsa justicia, oprimidos por pol\u00edticas indignas de este nombre y atemorizados por la violencia; y aun as\u00ed saben que Dios es su Salvador. Lo que surge de esta oraci\u00f3n es ante todo el sentimiento de abandono y confianza en un Padre que escucha y acoge. A la luz de estas palabras podemos comprender m\u00e1s plenamente lo que Jes\u00fas proclam\u00f3 en las bienaventuranzas: \u00abBienaventurados los pobres en el esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a05,3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En virtud de esta experiencia \u00fanica y, en muchos sentidos, inmerecida e imposible de describir por completo, nace el deseo de contarla a otros, en primer lugar a los que, como el salmista, son pobres, rechazados y marginados. Nadie puede sentirse excluido del amor del Padre, especialmente en un mundo que con frecuencia pone la riqueza como primer objetivo y hace que las personas se encierren en s\u00ed mismas.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li>El salmo describe con tres verbos la actitud del pobre y su relaci\u00f3n con Dios. Ante todo, \u201c<em>gritar<\/em>\u201d. La condici\u00f3n de pobreza no se agota en una palabra, sino que se transforma en un grito que atraviesa los cielos y llega hasta Dios. \u00bfQu\u00e9 expresa el grito del pobre si no es su sufrimiento y soledad, su desilusi\u00f3n y esperanza? Podemos preguntarnos: \u00bfC\u00f3mo es que este grito, que sube hasta la presencia de Dios, no consigue llegar a nuestros o\u00eddos, dej\u00e1ndonos indiferentes e impasibles? En una\u00a0<em>Jornada<\/em>como esta, estamos llamados a hacer un serio examen de conciencia para darnos cuenta de si realmente hemos sido capaces de escuchar a los pobres.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que necesitamos es el silencio de la escucha para poder reconocer su voz. Si somos nosotros los que hablamos mucho, no lograremos escucharlos. A menudo me temo que tantas iniciativas, aun siendo meritorias y necesarias, est\u00e1n dirigidas m\u00e1s a complacernos a nosotros mismos que a acoger el clamor del pobre. En tal caso, cuando los pobres hacen sentir su voz, la reacci\u00f3n no es coherente, no es capaz de sintonizar con su condici\u00f3n. Estamos tan atrapados por una cultura que obliga a mirarse al espejo y a preocuparse excesivamente de s\u00ed mismo, que pensamos que basta con un gesto de altruismo para quedarnos satisfechos, sin tener que comprometernos directamente.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li>El segundo verbo es \u201c<em>responder<\/em>\u201d. El salmista dice que el Se\u00f1or, no solo escucha el grito del pobre, sino que le responde. Su respuesta, como se muestra en toda la historia de la salvaci\u00f3n, es una participaci\u00f3n llena de amor en la condici\u00f3n del pobre. As\u00ed ocurri\u00f3 cuando Abrah\u00e1n manifest\u00f3 a Dios su deseo de tener una descendencia, a pesar de que \u00e9l y su mujer Sara, ya ancianos, no ten\u00edan hijos (cf.\u00a0<em>Gn<\/em>15,1-6). Tambi\u00e9n sucedi\u00f3 cuando Mois\u00e9s, a trav\u00e9s del fuego de una zarza que ard\u00eda sin consumirse, recibi\u00f3 la revelaci\u00f3n del nombre divino y la misi\u00f3n de hacer salir al pueblo de Egipto (cf.\u00a0<em>Ex<\/em>3,1-15). Y esta respuesta se confirm\u00f3 a lo largo de todo el camino del pueblo por el desierto, cuando sent\u00eda el mordisco del hambre y de la sed (cf.\u00a0<em>Ex<\/em>\u00a016,1-16; 17,1-7), y cuando ca\u00edan en la peor miseria, es decir, la infidelidad a la alianza y la idolatr\u00eda (cf.\u00a0<em>Ex<\/em>\u00a032,1-14).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta de Dios al pobre es siempre una intervenci\u00f3n de salvaci\u00f3n para curar las heridas del alma y del cuerpo, para restituir justicia y para ayudar a reemprender la vida con dignidad. La respuesta de Dios es tambi\u00e9n una invitaci\u00f3n a que todo el que cree en \u00e9l obre de la misma manera, dentro de los l\u00edmites humanos. La\u00a0<em>Jornada Mundial de los Pobres<\/em>\u00a0pretende ser una peque\u00f1a respuesta que la Iglesia entera, extendida por el mundo, dirige a los pobres de todo tipo y de cualquier lugar para que no piensen que su grito se ha perdido en el vac\u00edo. Probablemente es como una gota de agua en el desierto de la pobreza; y sin embargo puede ser un signo de cercan\u00eda para cuantos pasan necesidad, para que sientan la presencia activa de un hermano o una hermana. Lo que no necesitan los pobres es un acto de delegaci\u00f3n, sino el compromiso personal de aquellos que escuchan su clamor. La solicitud de los creyentes no puede limitarse a una forma de asistencia \u2014que es necesaria y providencial en un primer momento\u2014, sino que exige esa \u00abatenci\u00f3n amante\u00bb (Exhort. ap.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_lugar_privilegiado_de_los_pobres_en_el_Pueblo_de_Dios\"><em>Evangelii gaudium<\/em>, 199<\/a>), que honra al otro como persona y busca su bien.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li>El tercer verbo es \u201c<em>liberar<\/em>\u201d. El pobre de la Biblia vive con la certeza de que Dios interviene en su favor para restituirle la dignidad. La pobreza no es algo buscado, sino que es causada por el ego\u00edsmo, el orgullo, la avaricia y la injusticia. Males tan antiguos como el hombre, pero que son siempre pecados, que afectan a tantos inocentes, produciendo consecuencias sociales dram\u00e1ticas. La acci\u00f3n con la que el Se\u00f1or libera es un acto de salvaci\u00f3n para quienes le han manifestado su propia tristeza y angustia. Las cadenas de la pobreza se rompen gracias a la potencia de la intervenci\u00f3n de Dios. Tantos salmos narran y celebran esta historia de salvaci\u00f3n que se refleja en la vida personal del pobre: \u00ab[El Se\u00f1or] no ha sentido desprecio ni repugnancia hacia el pobre desgraciado; no le ha escondido su rostro: cuando pidi\u00f3 auxilio, lo escuch\u00f3\u00bb (<em>Sal<\/em>22,25). Poder contemplar el rostro de Dios es signo de su amistad, de su cercan\u00eda, de su salvaci\u00f3n. Te has fijado en mi aflicci\u00f3n, velas por mi vida en peligro; [\u2026] me pusiste en un lugar espacioso (cf.\u00a0<em>Sal<\/em>31,8-9). Ofrecer al pobre un \u201clugar espacioso\u201d equivale a liberarlo de la \u201cred del cazador\u201d (cf.\u00a0<em>Sal<\/em>91,3), a alejarlo de la trampa tendida en su camino, para que pueda caminar libremente y mirar la vida con ojos serenos. La salvaci\u00f3n de Dios adopta la forma de una mano tendida hacia el pobre, que acoge, protege y hace posible experimentar la amistad que tanto necesita. A partir de esta cercan\u00eda, concreta y tangible, comienza un genuino itinerario de liberaci\u00f3n: \u00abCada cristiano y cada comunidad est\u00e1n llamados a ser instrumentos de Dios para la liberaci\u00f3n y promoci\u00f3n de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos d\u00f3ciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo\u00bb (Exhort. ap.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_inclusi%C3%B3n_social_de_los_pobres\"><em>Evangelii gaudium<\/em>, 187<\/a>).<\/li>\n<li>Me conmueve saber que muchos pobres se han identificado con Bartimeo, del que habla el evangelista Marcos (cf. 10,46-52). El ciego Bartimeo \u00abestaba sentado al borde del camino pidiendo limosna\u00bb (v. 46), y habiendo escuchado que Jes\u00fas pasaba \u00abempez\u00f3 a gritar\u00bb y a invocar al \u00abHijo de David\u00bb para que tuviera piedad de \u00e9l (cf. v. 47). \u00abMuchos lo increpaban para que se callara. Pero \u00e9l gritaba m\u00e1s fuerte\u00bb (v. 48). El Hijo de Dios escuch\u00f3 su grito: \u00ab\u201c\u00bfQu\u00e9 quieres que haga por ti?\u201d. El ciego le contest\u00f3: \u201c<em>Rabbun\u00ec<\/em>, que recobre la vista\u201d\u00bb (v. 51). Esta p\u00e1gina del Evangelio hace visible lo que el salmo anunciaba como promesa. Bartimeo es un pobre que se encuentra privado de capacidades fundamentales, como son la de ver y trabajar. \u00a1Cu\u00e1ntas sendas conducen tambi\u00e9n hoy a formas de precariedad! La falta de medios b\u00e1sicos de subsistencia, la marginaci\u00f3n cuando ya no se goza de la plena capacidad laboral, las diversas formas de esclavitud social, a pesar de los progresos realizados por la humanidad\u2026 Cu\u00e1ntos pobres est\u00e1n tambi\u00e9n hoy al borde del camino, como Bartimeo, buscando dar un sentido a su condici\u00f3n. Muchos se preguntan c\u00f3mo han llegado hasta el fondo de este abismo y c\u00f3mo poder salir de \u00e9l. Esperan que alguien se les acerque y les diga: \u00ab\u00c1nimo. Lev\u00e1ntate, que te llama\u00bb (v. 49).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, lo que lamentablemente sucede a menudo es que se escuchan las voces del reproche y las que invitan a callar y a sufrir. Son voces destempladas, con frecuencia determinadas por una fobia hacia los pobres, a los que se les considera no solo como personas indigentes, sino tambi\u00e9n como gente portadora de inseguridad, de inestabilidad, de desorden para las rutinas cotidianas y, por lo tanto, merecedores de rechazo y apartamiento. Se tiende a crear distancia entre los otros y uno mismo, sin darse cuenta de que as\u00ed nos distanciamos del Se\u00f1or Jes\u00fas, quien no solo no los rechaza sino que los llama a s\u00ed y los consuela. En este caso, qu\u00e9 apropiadas se nos muestran las palabras del profeta sobre el estilo de vida del creyente: \u00abSoltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo\u00bb (<em>Is<\/em>\u00a058,6-7). Este modo de obrar permite que el pecado sea perdonado (cf.\u00a0<em>1P<\/em>\u00a04,8), que la justicia recorra su camino y que, cuando seamos nosotros los que gritemos al Se\u00f1or, entonces \u00e9l nos responder\u00e1 y dir\u00e1: \u00a1Aqu\u00ed estoy! (cf.\u00a0<em>Is<\/em>\u00a058, 9).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li>Los pobres son los primeros capacitados para reconocer la presencia de Dios y dar testimonio de su proximidad en sus vidas. Dios permanece fiel a su promesa, e incluso en la oscuridad de la noche no deja que falte el calor de su amor y de su consolaci\u00f3n. Sin embargo, para superar la opresiva condici\u00f3n de pobreza es necesario que ellos perciban la presencia de los hermanos y hermanas que se preocupan por ellos y que, abriendo la puerta de su coraz\u00f3n y de su vida, los hacen sentir familiares y amigos. Solo de esta manera podremos \u00abreconocer la fuerza salv\u00edfica de sus vidas\u00bb y \u00abponerlos en el centro del camino de la Iglesia\u00bb (Exhort. apost.\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_lugar_privilegiado_de_los_pobres_en_el_Pueblo_de_Dios\"><em>Evangelii gaudium<\/em>, 198<\/a>).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta\u00a0<em>Jornada Mundial<\/em>\u00a0estamos invitados a concretar las palabras del salmo: \u00abLos pobres comer\u00e1n hasta saciarse\u00bb (<em>Sal<\/em>\u00a022,27). Sabemos que ten\u00eda lugar el banquete en el templo de Jerusal\u00e9n despu\u00e9s del rito del sacrificio. Esta ha sido una experiencia que ha enriquecido en muchas Di\u00f3cesis la\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2017\/11\/19\/messa-giornata-mondiale-poveri.html\">celebraci\u00f3n de la primera\u00a0<em>Jornada Mundial de los Pobres<\/em><\/a>\u00a0del a\u00f1o pasado<em>.\u00a0<\/em>Muchos encontraron el calor de una casa, la alegr\u00eda de una comida festiva y la solidaridad de cuantos quisieron compartir la mesa de manera sencilla y fraterna. Quisiera que tambi\u00e9n este a\u00f1o, y en el futuro, esta<em>\u00a0Jornada<\/em>\u00a0se celebrara bajo el signo de la alegr\u00eda de redescubrir el valor de estar juntos. Orar juntos en comunidad y compartir la comida en el domingo. Una experiencia que nos devuelve a la primera comunidad cristiana, que el evangelista Lucas describe en toda su originalidad y sencillez: \u00abPerseveraban en la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, en la comuni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en las oraciones. [&#8230;.] Los creyentes viv\u00edan todos unidos y ten\u00edan todo en com\u00fan; vend\u00edan posesiones y bienes y los repart\u00edan entre todos, seg\u00fan la necesidad de cada uno\u00bb (<em>Hch\u00a0<\/em>2,42.44-45).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"7\">\n<li>Son innumerables las iniciativas que diariamente emprende la comunidad cristiana como signo de cercan\u00eda y de alivio a tantas formas de pobreza que est\u00e1n ante nuestros ojos. A menudo, la colaboraci\u00f3n con otras iniciativas, que no est\u00e1n motivadas por la fe sino por la solidaridad humana, nos permite brindar una ayuda que solos no podr\u00edamos realizar. Reconocer que, en el inmenso mundo de la pobreza, nuestra intervenci\u00f3n es tambi\u00e9n limitada, d\u00e9bil e insuficiente, nos lleva a tender la mano a los dem\u00e1s, de modo que la colaboraci\u00f3n mutua pueda lograr su objetivo con m\u00e1s eficacia. Nos mueve la fe y el imperativo de la caridad, aunque sabemos reconocer otras formas de ayuda y de solidaridad que, en parte, se fijan los mismos objetivos; pero no descuidemos lo que nos es propio, a saber, llevar a todos hacia Dios y hacia la santidad. Una respuesta adecuada y plenamente evang\u00e9lica que podemos dar es el di\u00e1logo entre las diversas experiencias y la humildad en el prestar nuestra colaboraci\u00f3n sin ning\u00fan tipo de protagonismo.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con los pobres, no se trata de jugar a ver qui\u00e9n tiene el primado en el intervenir, sino que con humildad podamos reconocer que el Esp\u00edritu suscita gestos que son un signo de la respuesta y de la cercan\u00eda de Dios. Cuando encontramos el modo de acercarnos a los pobres, sabemos que el primado le corresponde a \u00e9l, que ha abierto nuestros ojos y nuestro coraz\u00f3n a la conversi\u00f3n. Lo que necesitan los pobres no es protagonismo, sino ese amor que sabe ocultarse y olvidar el bien realizado. Los verdaderos protagonistas son el Se\u00f1or y los pobres. Quien se pone al servicio es instrumento en las manos de Dios para que se reconozca su presencia y su salvaci\u00f3n. Lo recuerda san Pablo escribiendo a los cristianos de Corinto, que compet\u00edan ente ellos por los carismas, en busca de los m\u00e1s prestigiosos: \u00abEl ojo no puede decir a la mano: \u201cNo te necesito\u201d; y la cabeza no puede decir a los pies: \u201cNo os necesito\u201d\u00bb (<em>1 Co<\/em>\u00a012,21). El Ap\u00f3stol hace una consideraci\u00f3n importante al observar que los miembros que parecen m\u00e1s d\u00e9biles son los m\u00e1s necesarios (cf. v. 22); y que \u00ablos que nos parecen m\u00e1s despreciables los rodeamos de mayor respeto; y los menos decorosos los tratamos con m\u00e1s decoro; mientras que los m\u00e1s decorosos no lo necesitan\u00bb (vv. 23-24). Pablo, al mismo tiempo que ofrece una ense\u00f1anza fundamental sobre los carismas, tambi\u00e9n educa a la comunidad a tener una actitud evang\u00e9lica con respecto a los miembros m\u00e1s d\u00e9biles y necesitados. Los disc\u00edpulos de Cristo, lejos de albergar sentimientos de desprecio o de pietismo hacia ellos, est\u00e1n m\u00e1s bien llamados a honrarlos, a darles precedencia, convencidos de que son una presencia real de Jes\u00fas entre nosotros. \u00abCada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, conmigo lo hicisteis\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a025,40).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"8\">\n<li>Aqu\u00ed se comprende la gran distancia que hay entre nuestro modo de vivir y el del mundo, el cual elogia, sigue e imita a quienes tienen poder y riqueza, mientras margina a los pobres, consider\u00e1ndolos un desecho y una verg\u00fcenza. Las palabras del Ap\u00f3stol son una invitaci\u00f3n a darle plenitud evang\u00e9lica a la solidaridad con los miembros m\u00e1s d\u00e9biles y menos capaces del cuerpo de Cristo: \u00abY si un miembro sufre, todos sufren con \u00e9l; si un miembro es honrado, todos se alegran con \u00e9l\u00bb (<em>1 Co<\/em>12,26). Siguiendo esta misma l\u00ednea, as\u00ed nos exhorta en la Carta a los Romanos: \u00abAlegraos con los que est\u00e1n alegres; llorad con los que lloran. Tened la misma consideraci\u00f3n y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poni\u00e9ndoos al nivel de la gente humilde\u00bb (12,15-16). Esta es la vocaci\u00f3n del disc\u00edpulo de Cristo; el ideal al que aspirar con constancia es asimilar cada vez m\u00e1s en nosotros los \u00absentimientos de Cristo Jes\u00fas\u00bb (<em>Flp<\/em>2,5).<\/li>\n<li>Una palabra de esperanza se convierte en el ep\u00edlogo natural al que conduce la fe. Con frecuencia, son precisamente los pobres los que ponen en crisis nuestra indiferencia, fruto de una visi\u00f3n de la vida excesivamente inmanente y atada al presente. El grito del pobre es tambi\u00e9n un grito de esperanza con el que manifiesta la certeza de que ser\u00e1 liberado. La esperanza fundada en el amor de Dios, que no abandona a quien conf\u00eda en \u00e9l (cf.\u00a0<em>Rm<\/em>8,31-39). As\u00ed escrib\u00eda santa Teresa de \u00c1vila en su\u00a0<em>Camino de perfecci\u00f3n<\/em>: \u00abLa pobreza es un bien que encierra todos los bienes del mundo. Es un se\u00f1or\u00edo grande. Es se\u00f1orear todos los bienes del mundo a quien no le importan nada\u00bb (2,5). En la medida en que sepamos discernir el verdadero bien, nos volveremos ricos ante Dios y sabios ante nosotros mismos y ante los dem\u00e1s. As\u00ed es: en la medida en que se logra dar a la riqueza su sentido justo y verdadero, crecemos en humanidad y nos hacemos capaces de compartir.<\/li>\n<li>Invito a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los di\u00e1conos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf.\u00a0<em>Hch<\/em>6,1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos, hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta\u00a0<em>Jornada Mundial\u00a0<\/em>como un momento privilegiado de nueva evangelizaci\u00f3n. Los pobres nos evangelizan, ayud\u00e1ndonos a descubrir cada d\u00eda la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sint\u00e1monos todos, en este d\u00eda, deudores con ellos, para que tendiendo rec\u00edprocamente las manos unos a otros, se realice el encuentro salv\u00edfico que sostiene la fe, vuelve operosa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en su camino hacia el Se\u00f1or que llega.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Vaticano, 13 de junio de 2018\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Memoria lit\u00fargica de san Antonio de Padua<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Francisco<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO II JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario 18 de noviembre de 2018 Este pobre grit\u00f3 y el Se\u00f1or lo escuch\u00f3 &nbsp; \u00abEste pobre grit\u00f3 y&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8384,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-8383","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ultimas-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8383","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8383"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8383\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8385,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8383\/revisions\/8385"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8384"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8383"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8383"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesiatijuana.org\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8383"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}