El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás no es apto para el Reino de Dios

Miércoles 29 San Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles 

Evangelio: Lucas 9,57-62

En aquel tiempo, mientras iban de camino, uno le dijo: Te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le contestó: Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza. A otro le dijo: Sígueme. Él replicó: Señor, déjame ir antes a enterrar a mi padre. Jesús le respondió: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios. Otro le dijo: Te seguiré, Señor, pero déjame despedirme primero de mi familia. Jesús le contestó: El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás no es apto para el Reino de Dios. 

 

ORATIO 

Señor Jesús, infunde en mí una sincera pasión por ti, un profundo deseo de seguirte y de servirte en tus hermanos y hermanas. Sin embargo, tú conoces lo débil que soy frente a los obstáculos que encuentro en mi camino, unos obstáculos que engendran en mi corazón dudas, vacilaciones, contradicciones. Revísteme, pues, de tu fuerza para que no ponga la mano en el arado y, después, por cansancio u otro motivo, acabe por volverme atrás. Concédeme un corazón indiviso que sepa reconocerte en todo instante como el Señor de mi vida y no se deje arrastrar por distracciones, afanes o embriagueces. Concédeme no escandalizarme de ti cuando te descubro pobre, débil, sin una piedra donde reposar la cabeza. Suscita en mí eso que echo de menos: el compartir, el amor por ti, una fidelidad capaz de perseverar en la contemplación de tu santa pasión y muerte. Amén. 

 

Mons. Salvador Cisneros

Parroquia Santa Teresa de Ávila 

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