Arzobispo Francisco Moreno Barrón comparte con la Arquidiócesis de Tijuana y todos los hombres y mujeres de buena voluntad el Mensaje de los Obispos de México

Pastoral para la Comunicación.- Durante la Celebración Eucarística del tercer domingo de Pascua, el Arzobispo Metropolitano Mons. Francisco Moreno Barrón compartió con todo el pueblo de Dios en la Catedral de Ntra. Sra. de Guadalupe el mensaje que han emitido los Obispos de México a toda la nación. En efecto, desde la frontera de Tijuana el Arzobispo resaltó el contenido íntegro del mensaje. El cual, sintetiza los trabajos realizados durante la CVII Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Dicho mensaje subraya entre otros aspectos los siguientes:

  • Hacemos nuestras las angustias del país, que sigue sufriendo violencia, inseguridad, pobreza, inequidad, incertidumbre política, deterioro ambiental y desigualdad social. Al mismo tiempo, nos alienta la esperanza de un cambio integral a partir de nuestra fe, de la familia y de una educación con valores humanos y cristianos.

  • Inspirados por nuestro Proyecto Global de Pastoral 2031-2033, que estamos implementando progresivamente, centramos nuestra atención en cuatro ejes temáticos: jóvenes, protección de menores, formación del clero y migrantes.

  • Protección de menores: Jesús se hizo niño y condenó enérgicamente cualquier abuso contra las niñas y los niños. Conscientes de los agravios cometidos contra ellos en diversos ambientes familiares y sociales, por nuestra parte, hemos pedido y seguiremos pidiendo perdón. No le restamos gravedad al delito y hemos implementado diversas medidas, para evitar cualquier abuso y para protegerlos, medidas que seguiremos actualizando.

Migrantes: Jesús vivió la experiencia dolorosa de los migrantes y nos dijo que todo lo que hagamos o dejemos de hacer por ellos lo hacemos o lo dejamos de hacer por Él. El fenómeno migratorio ha sido constante y generado por diferentes factores. Pero hoy, ante las caravanas masivas y constantes de hermanos que huyen de la miseria y de la inseguridad, reiteramos nuestra actitud de Iglesia samaritana, preocupada en la medida de lo posible de aliviar el dolor de los verdaderos migrantes y, al mismo tiempo, esperamos una política migratoria sin ambigüedades ni ingenuidad, en pleno respeto de los derechos humanos.

 

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