Tres desafíos para el 2011

El Papa Benedicto ha presentado a los políticos del mundo un criterio fundamental para realizar su tarea: «centrarse en la persona humana», porque «el principal recurso del hombre es… el hombre mismo». 

La Emergencia educativa

Hay que atender a la «importancia decisiva de la educación y de la formación de la persona, ante todo en la primera parte de la vida, pero también durante toda la existencia». Nos encontramos ante una auténtica "emergencia educativa"», pues cada vez parece más difícil proponer de manera convincente a las nuevas generaciones sólidas certezas y criterios sobre los que pueden construir su propia vida. Lo saben bien los padres y los maestros, que en parte por este motivo con frecuencia sienten la tentación de abdicar de sus propias tareas educativas. 

La familia

La segunda prioridad es «el respeto y el apoyo por la familia». La familia, en cuanto comunión íntima de vida y amor, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es el lugar primario de "humanización" de la persona y de la sociedad, la cuna de la vida y del amor». Vemos cada día, por desgracia, cómo son insistentes y amenazadores los ataques y las incomprensiones sobre esta realidad humana y social fundamental Y, por tanto, es particularmente necesario que las administraciones públicas no apoyen semejantes tendencias negativas, sino que ofrezcan a las familias un apoyo convencido y concreto, con la certeza de trabajar de este modo por el bien común. 

La Pobreza en aumento

La tercera emergencia es la «pobreza» que aumenta sobre todo en los suburbios de las grandes ciudades, pero comienza a estar presente también en otros contextos y situaciones, que antes parecían salvaguardados. La Iglesia participa en el esfuerzo por aliviar la pobreza, colaborando con las instituciones civiles, pero el aumento del coste de la vida, la persistencia de la falta de trabajo y los salarios y pensiones con frecuencia inadecuados, hacen verdaderamente difíciles las condiciones de vida de tantas personas y familias. 

Mons. Salvador Cisneros G.

Parroquia Santa Teresa de Ávila

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