Los Reyes Magos

La Epifanía es la gran fiesta de la salvación universal: Dios ha llamado a todos los pueblos a participar de la novedad de Cristo. Los textos bíblicos de hoy representan una reflexión madura sobre el misterio que celebramos.

Las lecturas que se proclaman en la solemnidad de hoy constituyen un mensaje de apertura, de esperanza, de amor apasionado por los valores presentes en todas las culturas y religiones de la humanidad.

Es una invitación al diálogo y al testimonio, a la inserción en el mundo y al compromiso por el ecumenismo. Es un poema al universalismo y a la fraternidad entre los pueblos y culturas, no sólo por motivos filantrópicos, sino porque Dios ama a todos los hombres,

se ha revelado a todos y redime a todos en la sangre de su Hijo.

Es también una invitación a descubrir “los signos” de Dios en la vida, indispensables para alimentar la fe y experimentar el gozo y la luz de quien ha descubierto la verdad y la salvación en Cristo.

Isaías presenta a Jerusalén, la ciudad santa y centro religioso del pueblo de la antigua alianza, llena de luz y visitada por gentes de toda la tierra que van en busca de Dios.

Pablo, con un lenguaje refinado y preciso, expone el contenido teológico de la fiesta: “todos los pueblos comparten la misma herencia… y participan de la misma promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio”.

La narración evangélica de la visita de los magos, lejos de ser una sentimental fábula infantil, representa la teología de la iglesia primitiva que presenta a Jesús como el Mesías anunciado en las antiguas profecías, rechazado por Israel y revelado a los pueblos paganos que le rinden culto.

Toda la celebración de hoy es un canto de luz y de gozo al amor de Dios que ama a todos los hombres y a todos ofrece la salvación en Jesús el Mesías.

 

Mons. Salvador Cisneros G.

Parroquia Santa Teresa de Ávila

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