El Arzobispo invita a los monaguillos a ser sacerdotes y religiosas

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           Tijuana, B.C.- Los monaguillos recibieron a nuestro Arzobispo, Mons. Francisco Moreno Barrón, en su Posada de Monaguillos, quien los invitó a seguir abriendo su corazón al Niño Jesús, y les agradeció por su apostolado.

          “Quiero decirles que su Obispo quiere ser su amigo porque siendo amigos yo les voy a mostrar mejor el rostro de Jesús. Su Obispo lo que quiere es que cada acólito viva una amistad, una relación profunda con Jesús. Cómo me gustaría ver a los acólitos siempre con mucha devoción en la Misa, cuando se proclama la palabra de Dios, muy atentos, tratando de entender el mensaje de la palabra que se proclama. Cómo me gustaría ver siempre a los acólitos como dignos devotos en torno al altar, sobre todo al momento de la consagración cuando el pan se convierte en el cuerpo y el vino en la sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Cómo me daría gusto ver a los acólitos salir de Misa tan contentos para dar ejemplo de lo que vivieron en la Misa en su familia, en la escuela, en la calle, donde quiere que se hacen presentes”, les dijo a los monaguillos el Arzobispo.

          También los animó para recibir una formación para que desempeñen un mejor servicio, que les permita amar más a Jesús y a la Iglesia.

          “Allí como acólito fue donde nació mi vocación al sacerdocio. Yo andaba conviviendo mucho con los padres. Iba con ellos a los pueblos, a los ranchos, a las misas, pero fue un día muy temprano después de misa de 7 de la mañana cuando caminando con mi mama hacia casa de repente ella me dijo: ´oye hijo no te gustaría ser sacerdote´. Recuerdo que me impresionó mucho su pregunta, pero yo le dije inmediatamente que sí. Mi mamá fue la primera que me invitó a ser sacerdote, porque Dios se vale de otras personas para llamar niños al sacerdocio, niñas a la vida consagrada. Hoy yo quisiera preguntarles a ustedes si alguna vez han pensado en la posibilidad en ser sacerdotes o de seguir el llamado del Señor a la vida consagrada. Alguien me podría decir que son muy pequeños, es que la semilla de la vocación se siembre desde pequeñitos”, les preguntó Mons. Moreno Barrón.

          Y destacó: “Yo los invito a todos los niños a entrar al Seminario…Yo los quiero animar a decirle sí al Señor en el momento de vida en que se encuentran porque seguir a Jesús es muy hermoso. Y el que es sacerdote tiene un camino para ser muy feliz y hacer felices a las personas que viven a su alrededor”.

          Antes de despedirse oró por ellos para que sean monaguillos ejemplares y los bendijo.

          La posada se llevó a cabo el sábado 3 de diciembre por la mañana en el Seminario Menor.

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