Martes de la tercera semana de adviento

Mons. Salvador Cisneros
Parroquia Santa Teresa de Avila

LECTIO 

Evangelio: Mateo 21,28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: ¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: «Anda, hijo, ve a trabajar hoy en la viña». 29Él respondió: «No quiero». Pero después se arrepintió y fue. 3D Luego se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él respondió: «Voy, señor». Pero no fue. 31 ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre? Le contestaron: -El primero. Entonces Jesús les dijo: -Os aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que vosotros en el reino de Dios. 32 Porque vino Juan a mostraros el camino de la salvación y no le creísteis; en cambio los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y vosotros, a pesar de verlo, no os arrepentisteis ni creísteis en él. 

ORATIO

Tu Palabra hoy nos fustiga y nos consuela. Nos fustiga porque cuando nos invitas a trabajar en tu viña, como el hijo mayor de la parábola, con frecuencia respondemos: «Sí, Señor»; pero luego no vamos. Estamos demasiado ocupados y preocupados por nuestro «yo» para estar de veras disponibles a buscar sinceramente tu voluntad. Socórrenos con tu Espíritu, para que podamos velar sobre nosotros mismos con el fin de que nuestra adhesión a tu voluntad no se reduzca a palabras hueras.

Pero, además de fustigamos, tu Palabra nos consuela, porque nos recuerda que incluso a aquel que esté más aferrado al mal le quieres dirigir una palabra de salvación dándole la oportunidad de arrepentirse, de cambiar de vida, de romper con la obstinación del corazón. Con humildad y confianza acudimos a ti, Dios que ama a los que no confían en sus propios méritos, y confiamos únicamente en tu misericordia y fidelidad.

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